El Zen es una escuela Budista que se desarrolló en China y más tarde
en Japón como resultado de una fusión entre la forma Mahayana del
budismo originario de la India y la filosofía china del taoísmo. Zen
y chan son, respectivamente, las formas japonesa y china de
pronunciar el término sánscrito dhyana, que designa un estado mental
más o menos equivalente a la contemplación o meditación, aunque sin
el sentido estático y pasivo que estas palabras conllevan a veces.
Dhyana denota de forma específica el estado de conciencia de Buda,
aquél que está libre de la creencia de que la individualidad
diferenciada de uno mismo y de las otras cosas es real.
El zen tiene su origen en la experiencia del Buda Shakyamuni que hace
dos mil quinientos años, sentado en la postura de zazen, hizo
realidad el despertar. Esta práctica de zazen contiene la esencia de
su enseñanza, cuyo mensaje tiene alcance universal: zazen no es más
que la vuelta a la condición normal del cuerpo y del espíritu. La
enseñanza del Buda no depende de la filosofía y mucho menos de la
metafísica, sino que surge de su experiencia viva. Se podría comparar
a un medicamento que ofrece la curación a la naturaleza humana
enferma. Buda no pretendía crear una nueva religión sino ayudar al
ser humano para que comprenda la causa de su sufrimiento y se libere
de él. A esta liberación se le llama el despertar del Buda, suprema
sabiduría y verdadera libertad, hechas realidad a través de zazen.
Todas las escuelas del budismo sostienen que las cosas separadas sólo
existen en relación con otras. Esta relatividad de los individuos se
denomina vacuidad (en sánscrito, sunyata), que no significa que el
mundo no sea nada en la realidad, sino que la naturaleza no puede ser
comprendida por ningún sistema de definición o clasificación fijo. La
realidad es la mismidad (en pali, tathatâ) de la naturaleza, o el
mundo tal como es, independiente de cualquier pensamiento específico
que se tenga sobre él.
DOCTRINAS Y PRÁCTICAS
El zen es la peculiar manera china de conseguir la meta budista de
ver el mundo tal como es, es decir, con una mente que no tiene
pensamientos ni sentimientos de apego (en sánscrito, trishna). A esta
actitud se le denomina no mente (en chino, wu-hsin), un estado de
conciencia en el que los pensamientos se suceden sin dejar ningún
rastro. A diferencia de otras formas de budismo, el zen sostiene que
tal libertad mental no puede obtenerse mediante una práctica gradual,
sino que debe llegar mediante una idea directa e inmediata (en chino,
tun-wu; en japonés, satori).
Así pues, el zen abandona tanto las teorías como los sistemas de
práctica espiritual y comunica su visión de la verdad por un método
conocido como indicación directa. Sus intérpretes responden a todas
las preguntas filosóficas o religiosas por medio de palabras o
acciones no simbólicas. La respuesta es la acción tal como es y no lo
que representa. Es típica la respuesta del maestro zen Yao-shan, al
preguntarle: "¿Qué es el camino (del zen)?" contestó: "¡Una nube en
el cielo y agua en la jarra!". Los estudiantes zen se preparan para
ser receptivos a tales repuestas sentándose para meditar (en japonés,
za-zen) mientras observan, sin realizar comentarios, ocurra lo que
ocurra.
SECTAS
Las dos principales sectas del zen son la Rinzai Zen y la Soto Zen.
La Soto parece poner más énfasis en la disciplina del za-zen,
mientras que la secta rinzai cuenta los problemas de meditación (en
japonés, koan) basados en los diálogos (en japonés, mondo), parecidos
a los ejemplos mencionados antes, entre los antiguos maestros y sus
alumnos. Se espera que los estudiantes muestren al maestro su
comprensión de un incidente de alguna forma directa no verbal (por
ejemplo, señalando), en una entrevista privada denominada en japonés
sanzen.
INFLUENCIA EN LAS ARTES Y EN LOS OFICIOS
El zen se estudia de forma habitual en comunidades semimonásticas en
las que se admite por periodos limitados a los aspirantes. Sin
embargo, el monasterio zen es una estricta escuela de entrenamiento
que combina la meditación con una cantidad considerable de trabajo
manual. Los estudiantes de dichas escuelas prestan especial atención
a las artes y los oficios, en especial a la pintura, la caligrafía,
la jardinería, la arquitectura y las ceremonias del té. En Japón
también se practican las artes marciales o Budô.
Penetrar la Vía no es difícil, pero no hay que amar ni odiar, ni
elegir ni rechazar. Basta con que no haya ni amor ni odio para que la
comprensión aparezca, espontáneamente clara, como la luz del día en
una caverna.
Sosan
El zen ha tenido una gran influencia sobre las artes y la artesanía
del Extremo Oriente, ya que su punto de vista tiene más que ver con
la acción que con la teoría y con la visión directa de la naturaleza
más que con la interpretación. Según el zen, la mente se comporta
como el cristal de una ventana más que como un espejo; es decir, la
mente debería proporcionar una visión inmediata en vez de dar una
interpretación del mundo. Todas las teorías de la naturaleza se
consideran obstáculos en esta visión directa. El zen muestra así su
continuidad con la idea original del filósofo indio y fundador del
budismo, Gautama Buda, según la cual, el sufrimiento es el resultado
del deseo de poseer, porque sostiene que la mente y los sentimientos
frustran su propio funcionamiento cuando se apegan con deliberación
al mundo de la experiencia. Así pues, el tema principal de las
pinturas religiosas zen consiste en formas naturales, como pájaros,
hierbas, rocas y montañas mostradas sólo como imágenes con un estilo
que combina un máximo de técnica con un mínimo de planificación y
determinación. Este arte elude la iconografía (ilustración o
representación por medios visuales como la pintura) y expresa un
camino de conocimiento basado más en la experiencia que en las ideas,
ya que el zen no se somete a ningún sistema, doctrina o creencia.
HISTORIA
Según la tradición el zen fue introducido en China en el 520 por el
monje budista hindú Bodhidharma. Las figuras más importantes en los
comienzos del desarrollo del zen, que es característico de China,
fueron Hui-neng, Te-shan y Lin-chi. Las pinturas en tinta china
durante la dinastía Sung (960-1280) fueron una de las expresiones
artísticas más exquisitas de la escuela zen.
Las dos ramas principales del zen que se instalaron en Japón fueron
llevadas por japoneses que habían estudiado en China. El monje
budista Eisai introdujo el rinzai zen en 1191 y el monje budista
Dôgen introdujo el Soto Zen en 1227. Ambas continúan propagándose en
Japón. Con el desarrollo del zen en el archipiélago, pintores como
Sesshû, Sesson Shûkei y Jasoku expresaron de forma directa en su obra
la visión zen de la naturaleza. Bajo su influencia, los japoneses
elevaron el arte de la ceremonia del té al más alto grado de
refinamiento y desarrollaron también una forma de poesía
característica: el haiku, un verso en extremo breve.
Si mantenéis las manos cerradas, sólo conseguiréis unos pocos granos
de arena. Pero si abrís las manos, conseguiréis toda la arena del
desierto.
Dogen Kigen
El interés occidental por el zen se remonta a la publicación en
inglés del primer informe autorizado sobre el tema, Ensayos sobre
budismo zen por el erudito japonés Daisetz T. Suzuki. Tras la II
Guerra Mundial (1939-1945) y la ocupación de Japón por Estados
Unidos, se despertó en este país y en Europa un gran interés por el
zen, sobre todo entre artistas, filósofos y psicólogos. Ejerció una
especial atracción sobre los pintores y escultores abstractos y no
figurativos. Los filósofos occidentales han percibido sus afinidades
con el pensamiento del filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein, con la
teoría de la semántica general del científico y escritor
estadounidense Alfred Korzybski y, hasta cierto punto, con el
existencialismo propuesto por el filósofo alemán Martin Heidegger.
http://www.bujinkandojo.com.ar/zen.html