Para meditar.
Nicolás.
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From: Maria Susana Azzi
Sent: Monday, November 04, 2002 10:27 AM
Subject: Eseade3: 2980 - Los imperios del futuro serán losimperios de la mente
Los imperios del futuro serán los imperios de la mente
Juan Enriquez (Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller
- Universidad de Harvard)
Introducción
Muchos países pensaron que podrían abrir sus fronteras y adaptar nuevas
tecnologías sin cambiar su economía. Fallaron y desaparecieron dando paso
a nuevas naciones. Tres de cada cuatro himnos, banderas y fronteras no
existían hace cincuenta años. Esto pasó y sigue pasando en África, Asia,
Europa y Oceanía. Es decir a lo ancho y a lo largo del mundo, salvo hasta
ahora en las Américas. Parece que nos imaginamos inmunes, pero nadie lo es
a la tecnología. Quienes controlan su inflación y presupuesto pero no
adoptan y generan nuevos conocimientos se pueden volver irrelevantes y
desaparecer. Mientras hay un crecimiento sin precedentes en genética,
electrónica, cómputo y micro materiales, la mayor parte de Latinoamérica
sigue al margen de estos cambios y su población se vuelve cada día más
pobre".
Desarrollo:
Imagínense que estamos sentados en un café, en una ciudad europea como
Londres, París, o Madrid. Es 12 de octubre de 1492. Si así fuera, no nos
daríamos cuenta de que el mundo acaba de cambiar, y lo ha hecho de tal
manera que afectaría la forma en que todos íbamos a vivir. Este hecho
determinaría lo qué aprenderían nuestros hijos, cambiaría el mapa del
mundo. Lo curioso de ese cambio es que, inclusive, las muy pocas personas
que participaron del cambio del 12 de octubre tampoco se habían dado
cuenta de lo que habían hecho.
Ahora, quisiera que reflexionaran y entendieran que el 12 de febrero de
2001 también cambió el mundo; ya que apareció el mapa más importante que
se ha hecho en la historia reciente de la Humanidad. Es un mapa que lo van a
memorizar -junto con la fecha- sus nietos, bisnietos, tataranietos. Muchos
de nosotros todavía no entendemos a qué continente llegamos. Tampoco
entendemos que hay un nuevo mapa, pero que ya no es plano.
El mundo ya cambio. Me estoy refiriendo al mapa de la secuencia genética
del ser humano. Ese mapa, a partir del 12 de febrero del 2001, cualquiera
de ustedes que tenga acceso a una computadora y a Internet, puede entrar a
www.science.aol y ver de qué estamos hechos.
Ese mapita cambia todo, porque antes de esa fecha no sabíamos. A partir de
entonces, estamos modificando las bahías de los continentes, estamos
afinando las penínsulas, estamos poniéndole nombre a muchas cosas, estamos
empezando a entender que no llegamos a Asia, que llegamos a América y que
es un continente completamente distinto del que pensó que llegaba Colón.
Pero el mundo es muy distinto y déjenme explicarles por qué. Sí ustedes
toman cualquier aparato que usan a diario, un teléfono celular por
ejemplo, funciona como un alfabeto de dígitos, igual que los beepers, las
calculadoras, los radios y los CD's. Si ustedes piensan lo que hace un
micrófono es simplemente transmitir una serie de códigos escrito en unos y
ceros. Si presiono el botón de una computadora y le cambio la pantalla de
azul a verde, lo que estoy haciendo es tomar ese código, lo corto y lo
sustituyo por uno distinto. Todo lo que hago cuando disco por teléfono
celular, cuando uso la computadora, cuando transmito una imagen digital es
cambiar una línea de unos y ceros. No es muy complicado y puedo resumir
todo lo que hago en un CD. Puedo meter fotografías, voz, una canción, un
documento y cualquiera de esos instrumentos va estar diseñado en unos y
ceros.
Si cambio este código - cambio los unos y ceros que hay dentro de un CD -
cambio sus funciones, lo que hace. Puedo mandar un correo electrónico,
puedo modificar una tabla de cálculo, puedo cambiar la ecuación para
fabricar una bomba.
De lo que los quiero convencer es que una manzana, o una naranja o un
plátano o una hoja, o una cabra, ahora son discos digitales. Que lo que
está dentro (la pulpa de la fruta) es sólo el paquete pero lo que está
dentro de la semilla es un código muy similar a un código digital, sólo que
está escrito en las cuatro bases que forman el ADN.
Entonces cada código de la doble hélice de ADN, formado por cuatro bases
adenina (A), timina (T), citocina (C), y guanina (G), y que toda la vida,
sea humana, de un ratoncito o de un árbol de plátanos, se codifica de la
misma manera.
Yo puedo tomar estos códigos y modificarlo. La compañía Dupont, por
ejemplo, ya tomó una mazorca de maíz, modificó su código genético de tal
manera que cuando se lo cultiva, en vez de producir algo comestible,
produce una fibra que es un poliéster que se siente como seda. Ya estamos
cultivando poliéster en maíz.
También ya estamos cultivando vacunas contra el cólera en árboles de
plátano. Se está cultivando seda -que producía una araña- adentro de la
leche de una cabra y todo eso se realiza de la misma manera; es decir,
modificando el código digital en la electrónica, modificando su código
genético. Y eso va a ser lo que va a empujar la economía mundial. Pero
déjenme ir para atrás y comentar cómo y por qué va a pasar eso.
Ahora que tenemos el código genético completo de los seres humanos y de
los ratoncitos, si nos ponemos a pensar cuáles son las diferencias entre
ellos, resulta que la diferencia es relativamente mínima.
Resulta que Clinton tiene 30.000 genes -bueno al día de hoy 26.6888 (+ -
12.000, porque todavía no está muy claro el mapa)- y que Bush también,
porque la diferencia entre uno y otro, es 0.001 por ciento. Ello se debe a
que de los 3.000 millones de letras que tienen adentro de cada célula,
solamente codifica el tres por ciento. De allí que la diferencia real
entre un ser humano y otro, aunque parezcan tan distintos o aunque se
dediquen a la política, es el 0.001 por ciento multiplicado por el 3 por
ciento. Absolutamente mínima.
Lo es sorprendente, es que este espécimen (un ratón común) que también
tiene 30.000 genes y Bill Clinton, George Bush, o ustedes la diferencia es
mínima. El 85 por ciento de las letras que tiene un ratoncito en su código
genético es idéntica a las suyas. La diferencia en número de genes entre lo que
tiene el ratón y lo que tenemos nosotros son 300 genes, sobre un total de
26.588. Por eso, a veces, de vez en cuando, la gente se parece a sus animales.
Si no somos tan distintos nosotros de los perros y los gatos y de los
políticos, la pregunta es por qué -o cómo- nos volvemos la civilización
dominante. ¿Por qué estamos en este cuarto jugando con una máquina en vez
de estar en un árbol comiendo bananas?
La diferencia es nuestra habilidad para usar y transmitir conocimientos.
El hombre de Neandertal se vuelve una especie en extinción en el momento
en que el Homo Sapiens empieza a dibujar sobre paredes de las cuevas,
iniciando así la transmisión de conocimientos en un alfabeto no abstracto,
muy difícil de estandarizar, no portátil, que difería de tribu a tribu y de
clan a clan, pero que transmitía suficiente información para poderle decir
a sus hijos, a sus nietos que "Esta es una de las maneras de ver el mundo"
y era una manera eficaz de transmitir conocimientos.
Pasaron unos miles de años y los chinos y los japoneses, dominan el mundo
durante un par de miles de años. De las catorce dinastías chinas, doce de
ellas duraron más que toda la historia de Estados Unidos como país
independiente.
Esta fue la civilización dominante del mundo. Pero tenía un alfabeto muy
complejo: una máquina de escribir en China tenía un mínimo de 10.000
caracteres distintos y era casi del tamaño de una mesa; por lo que se
tornaba difícil de entender, de aprender, de memorizar y de transmitir.
Sin embargo, fue suficiente para que esta civilización sea la primera en
tener servicio civil, compás, pólvora, papel, libros y domine el mundo
durante 2.000 años.
Los griegos, los árabes y los europeos, siendo un poquito menos
imaginativos y listos, inventan un alfabeto más sencillo de 22 letras (o
dependiendo de los humores de la Real Academia Española de 28 o 29
letras). Un alfabeto suficiente para transmitir todos los conocimientos
chinos, mucho más rápido y con mayor certeza y portabilidad. Surge la
Biblia de Gutemberg, surgen todos los libros y este es libro de la
civilización dominante del planeta. ¿Por qué los europeos? Porque pueden
usar y transmitir conocimientos de una manera más eficaz que cualquier
otra civilización de ese momento y sobrepasan a los chinos.
En la actualidad, la civilización dominante del planeta habla un idioma
muy sencillo basado en dos letras: el alfabeto digital. Los países que
hablan el alfabeto digital son los países ricos. Los países que no hablan
el alfabeto digital, que no codifican, que no venden computadoras,
teléfonos digitales, programas de entretenimiento digital, fotografía
digital, son los países que cada día se vuelven más pobres. ¿Por qué?
Porque en términos netos son analfabetos en el idioma que domina la
economía del planeta.
Este alfabeto es tan suficientemente eficaz que yo puedo hacer con él
cosas que no puedo hacer con mi voz. Si yo les canto, ustedes van a llegar
a sus casas y le van a decir a los suyos "Este cuate cantaba así", y van a
hacer una imitación que no será lo mismo. Pero si ustedes lo graban con
unos y ceros pueden transmitir exactamente cómo canté y pueden transmitir
unos conocimientos que no podrían hacerlo con un alfabeto más complicado
de 26 letras.
El nuevo alfabeto se ha vuelto tan eficaz que permite transmitir la
biblioteca más grande del mundo, la del Congreso de los Estados Unidos, a
través de un único cable de fibra óptica en sólo 1.6 segundos.
El volumen, la cantidad y la eficacia de la transmisión de los datos es lo
que está manejando la economía mundial. Ese fue el 19.1 por ciento del
crecimiento económico de Estados Unidos el año pasado.
Ahora viene un nuevo alfabeto, el genético, que será el dominante del
mundo. Y los pueblos y las civilizaciones que lo entiendan y lo hablen; es
decir, cuyos niños entiendan ciencia y hablen este idioma van a ser los
países dominantes del mundo. No me queda claro cuáles van a ser esas
civilizaciones, pero tengo claro que una de ellas no va a ser Europa.
¿Qué es lo que le ha pasado a Argentina? En 1900 era uno de las países más
ricos. Para 1960 pese a una serie de gobernantes de cuestionable
habilidad, seguía siéndolo. ¿Por qué?. Porque en ese momento la tercera
parte de la economía mundial era agricultura, la tercera parte era
industria y el resto, eran servicios. Y por servicios, entiendan
conocimientos: no son mozos, ni la gente que hace hamburguesas. Son
personas que sacan patentes, los consultores, los que hacen seguros, los
que hacen leyes, investigación tecnológica, los que hacen CD's y programas
de computación.
Avancemos desde 1960 a 1998. El 4% de la economía mundial es agricultura, y
no porque la agricultura en términos de volumen o en términos numéricos
sea menor; si no porque la economía mundial creció a tal nivel en otras
aspectos que la agricultura parece, comparativamente, mucho menor. La
industria sigue en el mismo nivel, una tercera parte de la economía
mundial, y los servicios ahora son dos terceras partes del crecimiento
mundial. Los servicios se manejan en un idioma, el digital.
Esto quiere decir que un joven que no se graduó en la Universidad de
Harvard, que sale un año antes de lograr su diploma de licenciatura, puede
acumular una cuenta bancaria que es el equivalente a todo lo que producen
los habitantes de Israel en un año, o Malasia, o Singapur o Venezuela. Y
que si ese señor se levanta de mal humor un día y cambia sus cuentas de
bancos y de seguros, mueve la economía de un país. Eso significa que su
compañía, el día que decida moverse de lugar, mueve la economía del tamaño
de Canadá.
Esa es la diferencia, lo muy distintivo entre la vieja y la nueva
economía. En una Economía del Conocimiento, donde se puede generar mucha
riqueza a corto plazo, y esa riqueza depende del conocimiento digital, la
economía de un país puede desaparecer en una semana.
Esto tiene serias implicancias para los países que no entienden por qué
tienen que darle educación a sus ciudadanos, por qué hay que darles
seguridad y por qué hay que respetar los derechos humanos. Es por esas
razones por las que del 100 por ciento de jóvenes que China manda a
estudiar a Estados Unidos, sólo regresa el 15 por ciento.
Mientras tanto, aquellos que siguen produciendo oro, petróleo, uranio,
trigo o ganado, se vuelven cada día más pobres. Porque en términos de
índices económicos, un commodity, un bien básico, una materia prima, vale
hoy el 20 por ciento de lo que valía en 1845. Y aquellos pueblos que
siguen tratando de competir vendiendo materias primas sin conocimientos,
son cada día más pobres.
Por eso los pueblos más ricos del mundo no son los petroleros, a menos que
uno considere como grandes potencias a la ex URSS, Nigeria, Sudáfrica,
Arabia Saudita, Irak, Irán, o México.
¿Qué es lo que está pasando en América Latina?
En 1985, México, Brasil, Argentina y Corea generaban más o menos el mismo
número de patentes anuales que Estados Unidos. ¿Por qué nos deben importar
el número de patentes que se generan en EEUU por año? Porque si esta es una
Economía del Conocimiento y uno no genera conocimientos, no los protege ni
los vende, uno no tiene de qué vivir.
La buena noticia es que de 1985 a 1998, el número de patentes generado en
México, Brasil y Argentina se duplicó. Ya estamos generando cerca de 100
patentes en cada uno de nuestros países.
La mala noticia es que, en el mismo período, Corea aumentó de 50 patentes
anuales a 3.400. Que sólo la compañía coreana Samsung es el cuarto
productor de patentes totales en EEUU. En Corea ahora se necesitan 13.000
coreanos para lograr una patente en EEUU, pero se necesitan 760.000
argentinos, 1.200.000 mexicanos y 1.800.000 brasileños.
Si ustedes me creen que este mundo está transitando de una economía de
bienes básicos a una Economía del Conocimiento, y esta es la tendencia y
estos son los recursos necesarios para patentar algo, adivinen qué país va
a ser más rico a corto plazo y qué países van a ser cada día más pobres.
¿Qué es lo que está pasando en México? México ya tiene un Tratado de Libre
Comercio, ya que abrió sus fronteras con EEUU, y aumentó sus
exportaciones. Además hizo una serie de cosas como los mismos ajustes que
están discutiendo en Argentina -llevamos 24 años de hacer ajustes- pero
tenemos un pequeñísimo problema: a la hora de sentarnos a ver quiénes
ocupan los primeros 15 lugares de patentes en México, nos damos cuenta que
son Procter & Gamble, 3M, Basf, Kimberley Clarke, Bayer, Pfizer, Novartis,
Hoesch, Johnson & Johnson, AT&T, Samsung, Ely Lilly, L’Oreal, Motorola y
Goodyear. Todas mexicanas, ¿verdad?.
Si esos son los que generan patentes y venden conocimiento, ¿adivinen qué
les pasa a los ingresos de los mexicanos aunque tengan baja inflación?
Y eso ocurre aunque se hagan ajustes financiero, aunque sigan los
programas del FMI.
La segunda consecuencia que tiene una economía es que no solamente se
puede mover la riqueza física, las cuentas bancarias, sino que también se
puede mover la riqueza intelectual. Para una persona que habla el lenguaje
genético o el lenguaje intelectual, la opción de quedarse en un
laboratorio en un país que no apoya la creación de nueva riqueza, que no
apoya laboratorios, que no es competitiva, que no tiene compañeros con
quiénes hablar, no es la mejor. Muchas veces Microsoft llega a las mejores
universidades y va a decir: "Quiero llevarme a los diez mejores alumnos a
trabajar conmigo". Para darles un ejemplo, en el Instituto Tecnológico de
Monterrey -que es una de las más grandes escuelas de México- a los 30
mejores alumnos se los lleva Microsoft una semana con boleto y todo pago
al estado de Washington; los entrevista durante cuatro días y les da tres
días de vacaciones, con las mejores comidas, barcos, etc, etc y acaba
contratando a los mejores muchachos. Lo mismo pasa en India, en China:
contratan a los mejores y los concentran.
Esta economía es portátil. El país que encuentra a los mejores ciudadanos
de otro país, se los lleva. Son más valiosas esas mentes que llevarse una
mina. Más valiosas que quedarse con el petróleo de un país. Esto es lo que
cuenta, y los países que no le pongan atención a sus recursos humanos, a su
educación, a su gente que puede generar patentes, ideas, empresas, acaban
quebrando.
Veámoslo en términos prácticos: En 1999 IBM generó 2.685 patentes en EEUU,
y 167 países del mundo juntos, generaron menos, apenas 2.500 patentes. Eso
quiere decir que una sola compañía puede generar más conocimiento y vender
más patentes que 167 países del mundo.
Ahora vamos por un nuevo idioma. A partir de 1950 dos científicos - Watson
y Creek- descifran la manera cómo se codifica y transmite el código de la
vida. Ese, creo yo, fue el descubrimiento más importante del siglo, junto
con lo que encontró Einstein.
¿Qué es lo que pasó? Que el costo de codificar un gen bajó de 150 millones
de dólares por gen a 50 dólares por gen. Cuando uno ve una curva de costos
que opera de esta manera, se genera una cantidad de información
absolutamente brutal
Hay países, compañías, lugares, que entienden este idioma, que están
acumulando patentes en estos idiomas; y también hay países que todavía no
entienden que ya se descubrió América. Los países que sí lo entendieron y
que llevaron mejor tecnología acabaron dominando a los países que pensaban
que se había descubierto algo que no se llamaba América. Por eso es tan
importante entender y hablar estos idiomas.
La persona que descifró el genoma humano - mitad científico loco, mitad
empresario - se sentó hace tres años y medio y dijo que se le hacía muy
lenta esta investigación genética, y se planteó hacer la secuencia completa
del genoma humano, gesto equivalente a que -en 1960- alguien hubiera
entrado a la Nasa y le hubiera dicho que iba a lanzar un cohete a la Luna
sin financiamiento del Gobierno, que lo iba a hacer solito.
Cuando lo dijo, hace tres años y medio, todo el mundo se rió y retrucaron
que "Nosotros, los Gobiernos del mundo de 16 países, 89 laboratorios,
estamos gastando 3.000 millones de dólares y vamos a acabar esto antes del
2005". Y este señor dijo "Yo voy a gastar la décima parte y lo voy a hacer
en dos años". Y cumplió. El 12 de febrero de 2001 lo hizo.
Este hombre, que hace tres años no tenía ninguna compañía, ahora tiene la
computadora privada más grande del mundo, tiene el equivalente a seis
bibliotecas del Congreso de EEUU en información genética en su sótano,
acaba de terminar el mapa genético completo de un ratón. De las 12
enfermedades principales que primero se publicaron, él fue responsable por
la publicación de ocho. Es un hombre que en tres años generó una industria
que se llama la genómica y que ha dado lugar a una serie de compañías que
ahora tienen un valor de mercado similar a lo que produce Argentina en un
año. Su laboratorio para estudiar, generar y hacer el mapa genético humano
trabajaba con 47 personas.
Todo esto ocurre a una velocidad inmensa, al 50 por ciento más rápido de
lo que sucedió la Revolución Digital, y es una revolución que va a cambiar
la manera de cómo vemos y entendemos la vida en este planeta. Está
cambiando no sólo en términos de la genética, sino en los términos de casi
cualquier industria que ustedes quieran ver y, sólo como ejemplo les digo
que el principal programa que tiene hoy en día IBM para nuevas
computadoras no es para Internet sino para la genética y se llama "Blue
Jean".
El principal programa que tiene Hewlett Packard (y está en la publicidad
en las calles) tiene la doble hélice del ADN. Si hablan con una
farmacéutica les dirá que es la genética lo que está empujando la
medicina; si lo hacen con una química como Dupont, les dirá que es la
genética lo que está empujando toda su industria. Por eso Pioneer se
vuelve parte de Dupont, y por eso las grandes compañías de semillas del
mundo fueron compradas por farmacéuticas o por químicas, porque una
semilla se vuelve un disco digital; y entonces uno puede reprogramar la
vida dentro de una manzana o de una naranja, y eso es lo que será la
economía mundial.
El año pasado, por primera vez en EEUU el número de patentes biológicas y
de biotecnología excedió el número de patentes de computadoras y
telecomunicaciones.
Mientras tanto, nosotros en América Latina, en México por ejemplo,
seguimos exportando cada vez más y tenemos un salario mínimo que es el 27
por ciento de lo que ganábamos en 1976. Esto sucede país tras país, tras
país. Entra un ministro de finanzas, sale un ministro de finanzas, entra
un presidente, sale otro presidente y el país es cada vez más pobre. No
porque el que esté entrando sea más tonto sino porque la agenda de
desarrollo económico es equivocada, porque seguimos discutiendo si vamos a
hacer una fábrica, una represa o un puerto. Nada de eso importa hoy. Lo
que importa hoy son las mentes, la educación, la ciencia. Importa que esas
mentes puedan proteger y vender conocimiento al resto del mundo. Los
países que entendieron eso como Singapur son los países que van a dominar
el planeta; y les recuerdo que en 1965 el primer Ministro de ese país -que
era bastante más pobre que Argentina- se reunió con el primer Ministro de
su vecino, Malasia, y le pidió que absorbiera su país, su bandera y su
Constitución porque no era viable como nación. Les recuerdo que hoy
Singapur tiene un ingreso per cápita similar al de EEUU.
También en México privatizamos: de 1.155 empresas que teníamos, nos
quedamos con 206 y por la venta de unas 900 obtuvimos 24.000 millones de
dólares. Pero se nos olvidó que una vez que se privatiza también hay que
regular y hay que cuidar que la gente se porte bien, aún en el sector
privado. No regulamos a los bancos y tuvimos una pequeña crisis bancaria
que nos costó 105.000 millones de dólares, el 18 por ciento del PBI. Otra
razón por la que México no tiene ahora un ingreso per cápita similar al
del Corea, otra razón por la que México -después de 24 años de
re-estructuraciones y 4 ministros de Finanzas que han sido luego
presidentes- tiene una deuda externa que cada vez crece más con relación a
su producto nacional bruto; otro motivo por el cual en Argentina, Uruguay,
Brasil y México el PBI per cápita no aumentó entre 1980 y 1994, mientras
que sí lo hizo en Mozambique y Paquistán.
Cierro mi exposición diciéndoles lo que afirmaba Einstein en los años 40,
que "todos los imperios del futuro van a ser imperios del conocimiento, y
que solamente son los pueblos que entienden cómo generar conocimientos y
cómo protegerlos, cómo buscar a los jóvenes que tengan la capacidad para
hacerlo y asegurarse que se queden en el país, serán los países exitosos.
Los otros países se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, minas,
con una historia fantástica, pero probablemente no se queden ni con las
mismas banderas ni con las mismas fronteras, ni mucho menos con un éxito
económico".