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La primera parte de este pasaje no recibió ningún comentario.
¿Algún alma caritativa que sea tan amable de revisar esta segunda
parte (o la primera) e indicarme los seguramente numerosos
errores y formas poco idiomáticas de mi intento?
A la tarjeta se la puede recibir de cualquier modo, en cualquier
circunstancia; no interrumpe, ni distrae, ni fastidia; no da
conversación ni la pide; no hace preguntas de pie de banco, ni
exige respuestas de cajón; mas el uso corriente y fácil de este
método no ha llegado todavía a los pueblos de que hablo.
En ellos la visita personal es imprescindible, más aún,
implacable, y esto sería lo de menos; pero no sólo es inevitable,
sino que, además, es muy frecuente, y lo que es peor, es
indispensable estar en casa para recibirla, porque lo contrario
constituiría un caso de desatención, el enfriamiento de las
relaciones y, por último, una guerra a muerte.
José Selgas, *Las visitas de cumplimiento* (segunda parte)
The card can be received in any way, in any circumstance; it does
not interrupt, nor distract, nor annoy; it does not strike up a
conversation nor does it ask for one; it does not ask fatuous
questions, nor does it demand immediate answers; but the common
and easy use of this method has not yet reached the towns of
which I speak.
The personal visit is in such places indispensable, furthermore,
it is implacable, and that would be the least of it; not only is
it inevitable, but, in addition, it is also very frequent, and
what is worse, it is indispensable to be at home to welcome it,
because it would otherwise constitute a case of discourtesy, the
cooling off of relationships and, lastly, a war to death.
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Ignacio
Buenos Aires, Argentina
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