Cuando leí el mensaje de Susana, llegué a la conclusión de que debía
ser un poco vieja, por eso le da tanto miedo la sóla mención del verbo
"morir". Y la enontré tan autoritaria y pesadita y estaba tan en
desacuerdo on ella que llegué a la conclusión de que debía morir. Y recé:
"San Einstein, san Einstein, hazme el favor y llévate a tu discípula,
y así librarás a sus inoentes alumnos de muhos minutos de infelicidad..."
Y así por harto rato, hasta que escuché una dulce voz que dijo, con un
acento alemán:
¿Sind sie loca?? ¡¡A essta latossa no me la llevo ni aunque me
inventes la Grrran Unificación!! ¿Si la traigo, quién crres tú que
tendrría que aguantarrla aquí?? ¡¡Dame un poco ed descansso!!
Y así fallaron mis planes de crueldad, no por el antirracista
pensamiento de Einstein, sino por su grran necesidad de paz.
Espero que no sea amarrete con mis otras peticiones, o tendré que
empezar a rogarle a San Newton...