Panorama politico
Se acaba la "luna de miel" y el tablero se reacomoda
En una etapa complicada para Kirchner en el frente externo, las
fuerzas se reposicionan
Nunca las dificultades económicas son capaces de hacer jaque mate al
ajedrez político. Mucho menos en la Argentina, un país donde el
tablero es capaz de soportar las jugadas más extrañas, los
movimientos más inesperados, y las partidas más insólitas.
La consolidación de la gestión del presidente Néstor Kirchner, a
partir de nueve meses de una adhesión popular de alrededor del 80 por
ciento, motoriza a diferentes sectores a ocupar un lugar en el nuevo
abanico político.
Al compás de los actos y los discursos del Gobierno, dirigentes de
distintas expresiones comienzan a desplazarse: algunos hacia el
paraguas protector de la administración Kirchner, otros cerca de la
política oficial, pero sin perder la identidad partidaria, pocos
esperan que el oficialismo deje en el camino a los referentes de la
vieja política y un grupo importante apuesta a convertirse en la
oposición o en la alternativa.
En todos los casos, los movimientos se producen a partir de lo que se
considera como el fin de la "luna de miel", tiempo que se otorga a
los nuevos gobiernos para poder determinar hacia dónde apuntan las
políticas que pone en práctica. Con intención o sin ella, la
situación se produce en el momento en que la administración Kirchner
atraviesa por una etapa, por lo menos complicada, como es la relación
con el Fondo Monetario Internacional por las negociaciones de la
deuda externa.
Divisiones en el kirchnerismo
En ese esquema aparecen aquellos que estuvieron en la primera hora
con el santacruceño, cuando las encuestas le otorgaban sólo el 0,1
por ciento de adhesión, y ahora llegaron al Congreso en las listas
del peronismo o con nuevas expresiones políticas para avanzar en la
conformación de una estructura política kirchneristas. Esos grupos
están representados en La Corriente, Grupo Michelangelo-Encuentro
Nacional, Confluencia, que confluirán el 11 de marzo próximo en
Parque Norte para lanzar el Partido Frente para la Victoria.
Otro sector está representado por intendentes como el de Capital,
Aníbal Ibarra, de Córdoba, Luis Juez y el ex jefe comunal de Rosario,
Hermes Binner, entre otros que adhieren al proyecto de Kirchner, pero
prefieren mantener su identidad partidaria.
Hay también otros, como el caso del intendente de Morón, Martín
Sabattella, que si bien coinciden con las políticas del Gobierno,
mantienen reparos con lo que denominan la vieja política, encabezada
por el duhaldismo.
Gritos en la oposición
En tanto, el lugar de la oposición al Gobierno se encuentra en plena
disputa.
La ex radical y líder del ARI, Elisa Carrió que marcó en un comienzo
su adhesión a Kirchner, aspira a representar -dentro del mismo
espectro ideológico- a aquellos sectores que no se sienten
identificados con el santacruceño y busca su diferenciación a partir
de la denuncia sobre transparencia y anticorrupción.
En el escalón de la centro-derecha, el ex radical y jefe de Recrear,
Ricardo López Murphy anhela recuperar los porcentajes que lo llevaron
a ubicarse en el tercer puesto en las últimas elecciones
presidenciales, a través de un discurso económico que reivindica las
posiciones liberales.
El radicalismo, en tanto, intenta recuperarse de la crisis partidaria
que le provocó el frustrado gobierno de Fernando De la Rúa, con el
tiempo que lleva el renacer de sus propias cenizas y convertirse en
una alternativa posible.
La búsqueda de esos tres sectores no implica una cuestión matemática,
pues más allá de sus aspiraciones dependen de la voluntad popular que
se sienta representada por esos dirigentes. Como siempre en política,
el tiempo es el juez para cualquier propuesta.