Un enfoque interesante e indudablemente correcto, aunque discrepo con el
párrafo final. No se debe oponer "campo vs. industria", son
complementarios y corresponde defender o estimular a los dos, y no uno a
costa del otro. En otros países hablan del "agrobusiness" y ni se les
ocurren nuestros geniales inventos econòmicos que hace décadas terminan en
fracasos.
En La Nación de hoy hay una entrevista con el presidente de la FIESP
(Federaçao de Industrias do Estado de Sao Paulo) y ahí se ve la otra cara
del famoso acuerdo de salvaguardias que en lugar de salvar terminará por
destrozar el Mercosur (y muchos industriales brasileños no derramarían ni
una lágrima si sucediese).
Lamento que no haya patriotismo suficiente en los líderes de la oposición
para formar una "concertación" al estilo chileno. Primero frenemos la caída
libre hacia el abismo y después empecemos a limar las diferencias y no al
revés.
Vemos la misma película desde hace décadas y nadie aprendió.
Gerardo
----- Original Message -----
From: "Hugo M. Clémeur" <hmclemeur@...>
To: <Recrear_Vicente_Lopez@...>
Sent: Thursday, February 02, 2006 2:26 PM
Subject: [Recrear_Vicente_Lopez] Carne y política
Urgente24 - 02/02/2006 - 12:39
Carne y Política: K y Miceli suprimen, y 'una verdad a medias es una
mentira completa'
Cuando interviene la mano del Estado, los resultados no siempre son
los mejores. Jesús Leguiza, ex secretario de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentos de la Nación, titular de la Fundación Federar,
escribe una interesante nota para CampoNOVA.com.ar en defensa de los
ganaderos, a quienes Néstor K viene presionando por un inflación que
su Gobierno no puede controlar. La nota:
Desde el Gobierno nacional se ha dicho recientemente que "el sector
ganadero no invierte desde hace 30 años". La Sra. Ministro está en lo
cierto, pero cometió una transgresión en el uso del lenguaje: una
supresión. No mencionó la causa o las causas del estancamiento
sectorial. Una verdad a medias es una mentira completa. La historia
remarca, de manera insoslayable, que el estancamiento de la ganadería
se debe justamente a las intervenciones arbitrarias y chapuceras del
Estado.
La ganadería está ligada a la historia económica del país; mejor
dicho, el desarrollo económico de la Argentina está ligado a la
ganadería. Primero las vaquerías, luego los saladeros, la producción
de tasajo, el charque. A fines del siglo XIX, con la aparición de la
técnica del frío y del buque francés "L' Frigorifique", se realizaron
las primeras exportaciones de carnes a Europa. La revolución del
alambrado no fue acompañada con la canción "A desalambrar", del
uruguayo Daniel Viglietti. En sociedad con la incipiente economía
industrial inglesa se construyeron los puertos y los ferrocarriles,
todo para exportar carnes. Después vinieron los granos.
En los años `30 tuvimos el gran debate de las carnes, el famoso pacto
Roca-Runciman fue para mantener una porción del mercado externo
cuando la Corona inglesa dio preferencias de los países del
Commonwealth; las acaloradas discusiones de Lisandro de la Torre; la
muerte de un senador en el Congreso Nacional, etc. Se creó la Junta
Nacional de Carnes (JNC) y la Corporación Argentina de Productores
(CAP).
En el primer Gobierno de Juan Perón aparecieron, de manera abrupta,
las intervenciones directas del Estado con el IAPI. A medida que
pasaron los años, el Estado se fue enrollando cada vez más en su
ambición de "intervenir los mercados" bajo el prurito superficial de
que la mano invisible de Adam Smith no puede solucionar
las "imperfecciones" del mismo, y en la creencia que un grupo de
burócratas saben más que millones de consumidores y cientos de miles
de productores.
Las intervenciones del Estado, excepto las regulaciones técnicas de
tipificación y promoción de la ex Junta Nacional de Carnes, todas han
sido desastrosas: vedas, precios máximos, cuotas, retenciones,
registros, etc. Por ejemplo, la veda de los viernes de 1952, la veda
de dos días a la semana en 1962; la veda de dos semanas en 1972.
También en los años 1968, 70 y 71 aparecieron las cuotas de faena. De
las retenciones, ni hablar, y los precios máximos, en varias
oportunidades, mostraron exceso de voluntarismo y nada de habilidad.
Todas estas medidas ocasionaron desabastecimiento, mercado negro,
baja de calidad y aumentos de precios y -¡cuándo no!- corrupción o
mercados cautivos para algunos empresarios de la "industria
nacional", como sucedió ahora con los lácteos. ¿Bajaron los precios
de los lácteos?
En la actualidad, con igual grado de precariedad conceptual,
aparecieron los kilos mínimos de faena con el resultado igualmente
desastroso, de tal forma que hubo que prorrogar y/o modificar varias
veces la Resolución 645/05 de la SAGPyA. Los efectos iniciales fueron
contrarios a los pretendidos: subió más el precio del ganado y de la
carne. Se frenó la venta de terneros pero aumentó la venta de
vaquillonas (futuras madres).
No se puede acusar de "avaros", "especuladores" o "abusadores" a los
ganaderos; esto es lo mismo que enojarse con el termómetro cuando uno
tiene fiebre. La inflación no podrá ser controlada con la histeria de
intervenir el mercado de ganados y carnes, aunque sea con un registro
para otorgar permiso a los exportadores. Más permisos más corrupción.
La inflación tiene otras causas, las cuales han sido varias veces
explicadas en esta misma columna. El ganadero no tiene nada que ver y
los acuerdos de precios no pueden garantizar nada, excepto por el
congelamiento de salarios que la Unión Industrial Argentina (UIA),
seguramente suscribirá por un lapso de 5 a 10 años para "acompañar"
al Gobierno y garantizar la estabilidad monetaria y el bienestar de
los consumidores.
Ante estos mensajes intervensionistas, con la habilidad de hacer bien
las cosas malas y hacer mal las cosas buenas, el Estado nuevamente se
confunde y hace confundir a la máxima autoridad del país, el
Presidente. El ganadero argentino no fija precios, el Mercado de
Liniers representa sólo un pequeño porcentaje del mercado de ganados,
el ganadero no pertenece a un sector que concentró riqueza en
los '90, no existe más la oligarquía vacuna y terrateniente, Vélez
Sársfield se encargó de ellos. Por el dólar alto los grandes
frigoríficos pasaron ahora a manos extranjeras.
Lo lamentable es que se pretenda anclar en el inconciente colectivo
la idea de lucha entre pares, la sociedad (los consumidores) contra
los ganaderos, como si estos no formaran parte de la sociedad o como
si estos no hubieran votado al actual Gobierno. No alcanzarán los
piqueteros para abrir las puertas de 200.000 tranqueras distribuidas
en todo el territorio, desde la Quiaca hasta las cercanías de
Ushuaia. Nadie es más genuino cuidador del territorio nacional que
los ganaderos argentinos, pero lamentablemente están dispersos y no
tienen a nadie que los cuide. El abigeato y los robos en los
establecimientos rurales son el pan de cada día, pero de los ladrones.
Señores, lo importarte es la promoción estatal y políticas regionales
activas para la producción de bovinos y, por ende, de más carne
vacuna y exportación de éstas. Es muy sencillo lo que se necesita: a)
que el Estado no se meta en los mercados, y b) que el Estado no cobre
impuestos de más: al patrimonio, a los bienes personales, el
Inmobiliario Rural, renta presunta, tasa vial para caminos que no
sirven. Cuatro imposiciones gravan el mismo bien. Que actualice el
mínimo no imponible de Ganancias. Con 100 mm de lluvia no se puede
enviar hacienda a los mercados; esto no es especulación del ganadero,
es ineficiencia del sector público para mantener caminos. La mayoría
de los municipios transformados en "cuida precios" no hacen su
trabajo: cuidar los caminos rurales.
El hecho de que el stock ganadero no haya crecido no quiere decir que
no ha habido inversión en el sector; a pesar de la intervención del
Estado hubo mucha inversión en la actividad. El rodeo, a pesar de ser
similar en cantidad, es de muchísimo mejor en calidad. Se puede
mejorar el porcentaje de preñez, de parición, de destete. Se puede
mejorar el manejo del rodeo y las pasturas. La ganadería dio espacio
a la agricultura y ocupó nuevas tierras. El negocio de la cría y el
engorde es de rentabilidad baja, igual o un poco más que una caja de
ahorros o un plazo fijo en una economía sin inflación. Un ganadero
mediano, gana menos que un empleado público jerarquizado. La única
ventaja que tiene la ganadería, en épocas de inflación, es que el
precio se ajusta casi automáticamente, como un valor indexado. Pero
aquí el Estado no puede decir mucho, ni criticar, porque él mismo
promociona los nuevos bonos en pesos ajustables por CER. Éstos son
cuasi los Valores Nacionales Ajustables (VANA) de mediados de los '70
(con ellos nació la famosa frase "bicicleta financiera"). Lo que se
está haciendo es indexar parte de la economía y eso sí es echar leña
al fuego, es soplar sobre las brasas de la inflación, además del
aumento del gasto público y de la oferta monetaria.
Ha sido oportuno y hasta leal de parte de la Sociedad Rural Argentina
(SRA) y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) no haber firmado
el acuerdo exigido por el Gobierno, que de por sí es incumplible por
parte del mismo Ministerio de Economía y Producción. No podrá
garantizar siquiera el primer punto de su compromiso (VI -
ítem "a"): "Contribuir a la estabilidad macrosectorial a los efectos
de evitar aumentos significativos en los componentes de costos de las
empresas".
Uno se pregunta: ¿no habrá aumentos de impuestos, de salarios, de
tarifas, de tipo de cambio, de combustibles, etc.? Un poco arriesgado
o demasiado improvisado. El ganadero o cualquier otro productor
agropecuario, ¿pidió la devaluación, pidió la pesificación, mantiene
el tipo de cambio a más de 3 pesos? No tiene lógica comprar insumos
importados a 3 y vender el producto a un dólar de 2,4 pesos; la
incongruencia no es suya.
Si el Gobierno comprende esta situación, este reclamo, seguro que
podrá contar con los ganaderos y demás productores del campo y sus
dirigentes. Hace falta un poco de consideración, de respeto y de
comunicación más directa. Héctor Huergo siempre dice que un kilo de
lomo vale, en Alemania, más que un kilo de Audi o BMW; que tres
cuartos kilo de Cabernet Sauvignon argentino vale, en uno de los
Hoteles Hyatt de Shangai, el 5% del Geely, el auto económico chino, y
que 200 gramos de arándanos en Nueva York valen más que los 100 ml de
Channel Nº 5.
Argentinos, el futuro está en el agro y su industria verde, no en los
fierros protegidos y la economía cerrada de antaño.
Este fue un servicio de Urgente24 http://www.urgente24.info
correo electrónico a: Recrear_Vicente_Lopez-unsubscribe@...
trónico a: Recrear_Vicente_Lopez-unsubscribe@...
Enlaces de Yahoo! Grupos