Entrar
¿Nuevo usuario? Inscribirme
Las_Bases · Las Bases
? ¿Ya estás suscrito? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...?
Podés enviar un mensaje al grupo desde el sitio web del grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Liderazgo vs autocracia - Elogio del compromiso- Botana030507   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #6180 de 9189 |
Publicado en la ed. impresa: Opinión
Jueves 3 de mayo de 2007
 
Natalio Botana

Elogio del compromiso

 

 
 
 

La política de compromiso es contraria a la política de confrontación. La primera nos remite a las obligaciones contraídas y a la fe empeñada entre grupos sociales y partidos diversos; la segunda, en cambio, construye poder en detrimento de los contrarios.

Desde hace ya cuatro años, la confrontación parece haber impuesto entre nosotros su férula sobre el espíritu de compromiso. Sería muy sencillo atribuir este temperamento a las palabras belicosas que invariablemente se profieren desde las altas esferas del Gobierno. En realidad, el problema es más hondo, porque esa propensión no sólo refleja las adicciones de los gobernantes que fabrican enemigos y embisten contra ellos, sino también el comportamiento de los sectores movilizados sociales y políticos.

Es posible que la confrontación emanada del Gobierno haya servido de modelo y de excusa para disparar dardos equivalentes desde la vereda opuesta. Es posible... pero lo que no debería despertar mayores dudas es la observación de un conjunto de hechos en los cuales el conflicto se ha convertido en la finalidad primordial de la política. Frente a ellos, los gobiernos no reaccionan -o temen hacerlo- y cuando lo hacen los mecanismos de seguridad del Estado responden mal.

Merece destacarse, en este sentido, el caso de Neuquén, un territorio sujeto en las últimas semanas a un áspero conflicto derivado de las movilizaciones de los sindicatos de maestros para obtener mejoras salariales. En estos días se procura alcanzar en esa provincia un convenio laboral entre el Gobierno y los sindicatos. La discusión sobre el salario está en la raíz de una sociedad pluralista, así como la dialéctica entre conflictos sociales y acuerdos. Lo que no es para nada conforme a esta escala de valores es el método que rápidamente se desliza hacia una confrontación abierta, en la cual el descontrol del Estado termina sumando una víctima más a una larga cosecha de sangre. En estas circunstancias, para negociar primero hay que chocar.

Si estos choques cubriesen todo el espectro social, la política estaría, en rigor, sitiada. No hemos llegado a este punto de fricción social, y el resto de los sindicatos lo sabe muy bien. Los dirigentes congregados en la CGT negocian mediante paritarias. Aunque esto no reduzca las presiones inflacionarias ni achique la brecha de ingresos entre trabajadores formales e informales, se trata de un efecto de amortiguación a tomar en cuenta.

Podríamos añadir otros casos con relación a los conflictos abiertos. Por ejemplo, el que actualmente conmueve a Santa Cruz. Ni el pago chico del Presidente está exento del influjo de la marea del descontento (con el añadido de atentados que pueden ser ciertos o mera invención de los gobernantes). Parecería que, en el instante de las movilizaciones, los fragmentos de la sociedad quieren, ellos mismos, ser la expresión excluyente de lo que es un pueblo. ¿Quién representa, pues, al pueblo? En el año 2000, con motivo de unas protestas por el precio de los combustibles, el primer ministro italiano Giulio Amato quedó perplejo cuando quienes ejercían esa presión le dijeron que ellos representaban al pueblo. En el momento en que Amato adujo que, al contrario, él era el representante del pueblo, estallaron sonoras carcajadas de parte de aquellos manifestantes.

Para ellos, el representante, aunque lo hubiesen votado, era una figura decorativa, de comedia bufa.

Esta anécdota revela que el trajinado concepto de la crisis de representación no es asunto exclusivo de los argentinos. Los representantes están débiles; los movilizados sobre temas particulares están fuertes. ¿Dónde vislumbrar las visiones acerca del bien general o común de las repúblicas? Este interrogante se hace más complicado cuando, frente a ese descrédito, los candidatos en pugna por obtener el cetro de la representación se entregan a la tarea de transformar el espacio de una pacífica competencia electoral en una arena de gladiadores donde todo vale.

Desde hace ya muchos años nos está inundando, como en muchos países, el estilo de las campañas electorales de carácter negativo. En ellas lo importante no son las propuestas programáticas o el afán de argumentar de cara a la ciudadanía sobre bases racionales y comunes. En las campañas negativas, lo que interesa a los candidatos y a los expertos es poner a punto las armas de la destrucción del contrario. Por eso, el tema de la corrupción es, en esta liza, un instrumento poderoso. Se esgrime la corrupción como espada de ataque y como estoque de contraataque. Es un despliegue de municiones que, para un público confundido, puede generar el efecto de que todos los involucrados terminen, sin darse cuenta, haciendo el papel de corruptos. Es preciso sintonizar con exactitud este problema. Como ha quedado demostrado en muchas oportunidades, la corrupción entre el Estado y los particulares es un hecho que ha sido probado y sancionado pocas veces por la Justicia. Pero mientras esta incertidumbre se extiende en el tiempo, las denuncias sobre presuntas corrupciones arrecian y se cuelan en el debate como condimento principal. De este modo, la competencia política, que debería abrir la puerta para futuros compromisos entre partidos, hace las veces de un combate moral entre corruptos e incorruptos, entre los que encarnan el bien y los que se han pasado al lado oscuro del mal.

Esta nube tóxica no ayuda a la democracia, y menos a su componente republicano. La reciente declaración del Episcopado expresa que una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos. Los actores sociales del consenso deberían ser tan abundantes como los actores sociales del conflicto. Entre aquellos, los líderes de los partidos, tanto en el gobierno como en la oposición, son esenciales, porque, ¿qué sería de una democracia en la cual los mediadores políticos, productores en la ocasión de recíprocas denuncias, dilapidan su potencial prestigio y, con ello, siguen erosionando un sistema representativo de por sí maltrecho? Ocurriría, en efecto, el espectáculo que se desenvuelve cotidianamente ante la ciudadanía: una mezcla de activismo de los grupos de contestación y de veto y una actitud, en general, displicente de los amplios sectores, mucho más quietos, que no perciben mayores vínculos dignos de ser defendidos entre lo público y lo privado.

Movilización por un lado; apatía por el otro. En el medio hay un Estado invertebrado, con nichos de corrupción, y unos representantes que, para conquistar su título o revalidarlo, deberían articular un escenario mucho más constructivo. En lugar de ir diseñando paso a paso el perfil de una democracia de deliberación y consenso, hemos engendrado a los golpes una democracia de confrontación y conflicto. El gran sacrificado ha sido el espíritu de compromiso. Es muy difícil unir a quienes antes han disparado palabras como si fueran proyectiles. Podrían, tal vez, verificarse estos pactos, pero conviene advertir que si después de tanto aquelarre se fijan acuerdos, el electorado podría colegir, con toda razón, que la democracia es una tramoya donde los corruptos de ayer serán los amigos de mañana. Es hora de que reaccionemos, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires.

Por Natalio R. Botana
Para LA NACION


Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/905188
 


Vie, 4 de May, 2007 3:33 am

gabrielmayor@...
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #6180 de 9189 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Publicado en la ed. impresa: Opinión Jueves 3 de mayo de 2007 Noticias | Edición impresa | Opinión | Nota Natalio Botana Elogio del compromiso La política...
Gabriel Mayor
gabrielmayor@...
Enviar correo
4 de May, 2007
5:18 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! de Argentina S.R.L. Todos los derechos reservados.
Política de privacidad - Condiciones del Servicio - Reglas de la comunidad de Yahoo! - Ayuda