---------------------------------------------Problemas que los Kirchner no sabrán resolver: Sólidos datos que ya llega la recesión
La erosión de popularidad, credibilidad y liderazgo de los Kirchner es considerable, y ocurrió en días de crecimiento económico que ellos no supieron aprovechar. ¿Cómo será ahora su performance en días de recesión? Esa pregunta disparó otras durante el Coloquio empresarial, la versión 2008 de un evento considerado decadente, odioso, aborrecible, por los Kirchner desde 2003. Sin embargo, los Kirchner tendrían que prestar más atención a las señales y expectativas antes que a sus caprichos.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hay que citar el pie de imprenta de una de las conclusiones más interesantes del Coloquio 2008 de IDEA (Instituto para el Desarrollo de Empresarios Argentinos): "Lo que resultó inadmisible fue que ninguna AFJP se hiciera presente para defender el régimen y los ahorros capitalizados por sus afiliados, algo que los corrillos tildaron como claudicación. La mayoritaria sensación entre los asistentes es que las AFJP viven una interna furiosa porque no hacen lo suficiente para proteger los derechos de los futuros jubilados. 2 de las 11 habrían decidido plantar bandera y abandonar la Argentina, lo que probablemente limite la estrategia del conjunto, mientras el proyecto avanza demasiado rápido para una decisión tan trascendente y el próximo miércoles ya tendría media sanción", afirmó Hugo Grimaldi de la agencia Diarios y
Noticias.
Otra conclusión que emergió de Mar del Plata fue que los Kirchner han perdido la batalla de las expectativas. Ignorantes como ellos son, probablemente no entienden el valor de las expectativas en la gestión de la economía, pero es clave.
Una vez que un gobernante pierde las batallas de las expectativas, sus días en el poder están contados, aún cuando la oposición -desesperada con la idea de dejar de ser oposición y tener que gobernar- haga todo lo posible para conseguir que ese gobernante perdidoso en la batalla de las expectativas, continúe al frente.
¿Se entendió?
Dicen que los Kirchner avanzan en el anuncio de algunas medidas económicas:
> Créditos de organismos oficiales y mejoras en la competitividad, que estudia el secretario de Industria, Fernando Fraguío.
> Flexibilizar el límite para que las empresas recompren sus propias acciones en la Bolsa porteña y así resistir la pérdida en su cotización ante una ola de ventas.
> ¡Otro! plan de obras públicas, que esta vez rondaría los $36.000 millones para mitigar el desempleo en la construcción.
Mientras tanto, aqui algunos recortes periodísticos que prueban lo de la derrota con las expectativas:
"El 2008 es un año para olvidar". La frase que sale de boca de un empresario argentino que juega en las grandes ligas resume el humor de un sector que entiende que la economía argentina se fue metiendo en un laberinto de "decisiones e improvisaciones políticas" que jugaron en contra de un proyecto de desarrollo que supere la mera coyuntura del rebote, expresado en varios años creciendo a más del 6 por ciento.
La crisis internacional vino precedida de un año en el que el conflicto con el campo, la inflación y la pérdida de competitividad cambiaria habían erosionado la confianza y las expectativas, que se desinflaron nuevamente con la decisión del gobierno nacional de terminar con el régimen privado de jubilaciones y hacerse cargo del manejo de los fondos previsionales.
Esta medida, que los hombres de negocios interpretan como un tiro de gracia al mercado de capitales, tomada en un contexto donde la retracción del financiamiento externo se agudiza en medio de la turbulencia externa, provocó un brusco cambio de timón para le año que viene, en el que pronostican habrá una retracción en las inversiones, un achicamiento del negocio —con reducción de exportaciones y ventas en el mercado externo— y serias complicaciones en materia de empleo.
"Ibamos por una pequeña recesión y esta decisión de confiscar las ahorros de las AFJP va a crear una recesión más profunda de los previsto porque se paró el crédito, se disminuyó la confianza y se destruyeron los mercados de capitales", dijo el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi, quien con una visión pesimista consideró que "Todo esto va a crear más problemas de los que preveíamos tener".
Aunque son muy cautos a la hora de hablar de reducciones de puestos de trabajo, las empresas manejan números más chicos para 2009, y esencialmente los recortes empezarán por no renovar los contratos del personal temporario, aunque no se descarta avanzar un poco más.
(...) De todos modos, la encuesta anual que realiza la consultora D'Alessio Irol fue una expresión cabal de la temperatura para el año próximo. En el relevamiento, las perspectivas negativas para la situación económica para el próximo semestre sumaron al 70% de los empresarios, contra el 22% para el semestre en curso.
Al mismo tiempo, se sumaron adhesiones entre los que consideran que se viene un escenario de mucha cautela en el que se pospondrán los planes de inversión. Entre los que piensan desacelerar los desembolsos y los que directamente disminuirán los planes se encuentra el 58% de los empresarios consultados.
Sin embargo, fueron mucho más cautos a la hora de hablar de empleo. El 68% señaló que mantendrá los actuales niveles y sólo el 6% que incrementará el plantel.
"Las empresas empiezan a moverse con mucho más cuidado", dijo el presidente de Microsoft Argentina y titular de Idea, Gustavo Ripoll, quien expresó que "todavía nadie puede medir el verdadero impacto sobre la economía y cuánto en términos de desaceleración va a repercutir el año próximo". El ejecutivo señaló que "las empresas están expectantes", aunque consideró que "no es momento para pegar grandes bandazos, sino de ser muy moderado y esperar un poquito los resultados de las compañías".
En este punto, los intereses se bifurcan. Mientras la industria manufacturera tiene previsiones más pesimistas en materia de empleo, las vinculadas al consumo aún asisten a balances trimestrales con números positivos que les permiten más margen de maniobra.
(...) El consultor laboral Julián De Diego explicó en buena parte el fenómeno. Pronosticó en este sentido una "caída del consumo" por efecto de la suspensión de las horas extras por parte de las empresas. Para el analista, "las horas extras representan hoy el 30% del ingreso de los trabajadores y como hoy estos están altamente endeudados con las tarjetas de crédito y al perder el ingreso extra se quedan sin resto para en que es muy arriesgado dar números, pero no descartaron procesos de suspensiones o adelanto de vacaciones. (...)
"El empleo podrá ser un problema, por ahora no lo es", dijo Ratazzi quien agregó: "Sé de sectores que tienen una baja muy fuerte de su demanda y muchas dificultades de exportación y allí puede ser un problema".
Particularmente en la industria automotriz las empresas más afectadas son aquellas vinculadas al mercado externo ahora resentidos por la crisis. (...) Sin embargo, para el titular de Fiat pueden servir algunas opciones como un plan canje o mayor competitividad frente a Brasil, pero "la única realidad es crear condiciones macro de mucho crédito y que la gente pueda comprar autos".
En ese sentido fue crítico sobre las decisiones oficiales: "Obviamente ahora las medidas son contrarias, mientras todo el resto del mundo pone liquidez en todo el sistema para no parar la economía real acá terminamos reduciendo la liquidez con medidas medio extemporáneas para financiar al Estado", remató.
Para un ejecutivo de una industria agroexportadora con presencia en el Gran Rosario que participó del Coloquio, se trata esencialmente de una cuestión no de incertidumbre sino de "falta de confianza". Para el año 2009 "todo va a ser mucho más cauto, las inversiones no se frenan pero se mira atentamente", dijo.
El ejecutivo de Fiat confió que "la situación no favorece mucho para las inversiones que se rediscuten para los años 2011 o 2012". (...)"
"(...) Testimonios de hombres de empresa y funcionarios que aceptaron hablar en privado, permiten trazar el siguiente cuadro de situación:
> Dólar: el Banco Central continuará con su estrategia de regular la cotización dentro de una franja que por el momento no superaría los $3,40, pero que puede variar en función de la evolución del superávit comercial, los precios de la soja y el real brasileño. Si se intensifica la demanda, puede repetir la jugada de la semana pasada, cuando mostró la carta de que puede bajar el precio volcando más reservas. El problema es que se ha convertido en casi único oferente de divisas y la contrapartida de absorción de pesos tiende a elevar las tasas de interés y restringir aún más el crédito. En el BCRA descartan eventuales desdoblamientos del mercado: la experiencia indica que sólo alimentarían un tercer mercado paralelo.
>Actividad: La desaceleración afecta mayormente a los sectores industriales que exportan buena parte de su producción (industria automotriz, siderurgia) y a los proveedores de sectores afectados por la crisis externa (insumos industriales, maquinaria agrícola). También a bienes de consumo durables (electrodomésticos, computadoras, juguetes, etc) que sufren por la caída de ingresos y de crédito. En la construcción avanzan, aunque más lentamente, los proyectos privados ya iniciados; pero se frenó la venta de insumos para reparaciones, ampliaciones o refacciones. En cambio, se mantiene firme la demanda de productos alimenticios de consumo masivo.
> Empleo: las suspensiones y despidos se concentran sólo en algunas empresas puntuales afectadas por la menor actividad, pero no se han generalizado. Las incursiones de Guillermo Moreno, que pasó de actuar de guardián de precios a guardián del empleo, crean más problemas que soluciones. Las amenazas y el modo de estas intervenciones de oficio dificultan acuerdos duraderos para preservar niveles de empleo.
> Inversión: los proyectos en marcha están supeditados al financiamiento. Los nuevos quedaron en suspenso ante la restricción del crédito y la perspectiva de menores tasas de retorno. El campo también puso el freno con la caída de precios internacionales. En el sector petrolero nada cambió: para los productores el crudo sigue a US$42 el barril por las altas retenciones.
Hasta ahora, el gobierno de Cristina Kirchner optó por una estrategia defensiva frente a la crisis:
-- aumentar fuertemente los ingresos fiscales para evitar una racionalización del gasto público récord y un default en 2009 (al estatizar los aportes a las AFJP);
-- reducir muy levemente los abultados subsidios a la energía (con ajustes en las tarifas para grandes consumidores);
-- frenar importaciones para no debilitar el superávit comercial (salvaguardas y aforos aduaneros);
-- intervenir para evitar suspensiones laborales, y
-- congelar la reapertura de paritarias.
El gran defecto es que estas medidas están siendo adoptadas de a una, sin un plan explícito que las contenga ni nadie que las presente en otro contexto que no sea político-electoral. Así, siempre se estará esperando cuál es la próxima sorpresa, sin consulta ni preparación previa. O sea, el mejor camino para que las empresas desensillen hasta que aclare el panorama internacional.
Todo esto ocurre en medio de un enfriamiento económico interno que sólo ha servido para contener la inflación, a cambio de un aumento de la desconfianza en el Gobierno por el respeto al derecho a la propiedad.
De ahí que la Asociación Empresaria Argentina (AEA) haya roto su silencio (que no había alterado siquiera con la grosera intervención del Indec) para expresar públicamente su preocupación por la reforma previsional. O que el coloquio de IDEA se haya pronunciado por la búsqueda de consensos y de un plan estratégico articulado con el sector privado, como una forma elíptica de marcar lo que le falta a un gobierno cada vez más encerrado sobre sí mismo (...)".
"(...) A la hora de hacer un pronóstico acerca de cómo vendrá 2009, la sensación casi unánime entre empresarios y economistas es que el impacto de la crisis financiera mundial en la Argentina será mucho mayor del que se esperaba hacía apenas unas semanas. El proyecto de estatización de las AFJP, sumado a la escalada del dólar de los últimos días, ayudó a que se generalizaran pronósticos cada vez más negativos acerca de la evolución de la economía durante los próximos meses.
Sin embargo, el panorama no es igual para todos los sectores económicos, y analistas y hombres de negocios empiezan a distinguir cuáles son los sectores más expuestos a la crisis de aquellos que se presentan más protegidos, especialmente para la fuerza laboral, ante el difícil horizonte que se avizora. La lista de los rubros de la economía argentina con peores perspectivas es encabezada por el automotor, la publicidad y la industria financiera en general.
Por su parte, el mejor panorama para sus empleados lo presentan los sectores vinculados con Internet, la industria del juego, los fabricantes de alimentos y las empresas ligadas a las comunicaciones y la telefonía celular. El siguiente es un breve repaso por las perspectivas que presenta cada rubro de la economía:
> Industria automotriz
Cuando la caída del banco de inversión Lehman Brothers estaba todavía muy fresca, en septiembre, la industria automotriz fue la primera en reaccionar con despidos y suspensiones de trabajadores en las plantas argentinas. Iveco, General Motors y Renault fueron las que se animaron a dar los primeros pasos, aunque se espera que sus competidoras las sigan. El impacto de la crisis también se siente en el sector autopartista. La Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) admitió que en el sector se están eliminando las horas extra y que se canceló la contratación de personal temporario. Además, en una docena de compañías del rubro ya hubo suspensiones y otras tres firmas presentaron ante el Ministerio de Trabajo solicitudes de procedimientos preventivos de crisis.
> Bancos
En los últimos días, la Asociación Bancaria denunció la existencia de despidos encubiertos en el sector y convocó para el miércoles próximo a un paro total. Desde el Ministerio de Trabajo se reclamó a los titulares de las tres entidades que agrupan a los bancos que agoten todas las instancias antes de concretar algún despido, mientras que el gremio denunció que desde el inicio de la crisis financiera global ya se realizaron más de 1000 despidos encubiertos. En los principales bancos destacan que hasta ahora lo único que hubo fueron "desvinculaciones consensuadas" a través del sistema de retiro voluntario. Más allá de esta controversia, el sector financiero enfrentará un 2009 difícil, cuya primera señal es la creciente salida de los depósitos que padecen algunas entidades.
> Publicidad
La publicidad es la actividad procíclica por antonomasia, con lo que se descarta que será una de las más afectadas ante una brusca desaceleración de la economía. "Somos un termómetro de la economía. La publicidad se cae antes que nada cuando hay una crisis, pero tiene la ventaja de ser la primera en recuperarse cuando se reactiva la economía", explica Gustavo Anderson, presidente de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. El panorama para 2009, reconocen en la industria, no es precisamente halagüeño. "La mayoría de los presupuestos para publicidad de los anunciantes está para abajo y, a lo sumo, los más optimistas respetan el número de este año, como si no existiera la inflación", reconoce Anderson.
> Construcción
Luego de haber liderado la recuperación de la economía a partir de 2003, el sector ya venía golpeado este año por una sucesión de malas noticias. Primero fue la inflación, que disparó los costos de la producción (mano de obra y materiales); después, el conflicto del Gobierno con el campo y la crisis financiera global y, por último, la estatización de los fondos de las AFJP, que en el rubro es vista como una señal muy negativa a la hora de alentar la llegada de inversiones extranjeras. "En los primeros nueve meses de 2008, la cantidad de pedidos de construcciones nuevas en la Capital Federal había caído un 18%, lo que ya significaba una desaceleración importante. Pero ahora el panorama está más complicado. Seguramente, muchas de las obras que se presentaron durante este año no se van a empezar en 2009. Además, las que ya están en marcha se pueden dilatar porque la cuenta que hacen los desarrolladores es que si se acentúa la devaluación del peso, el costo de la construcción -en dólares- va a tender a la baja", explicó el analista del sector José Rozados.
> Mercado del lujo
El impacto de la crisis financiera mundial en la industria del lujo se hará sentir con especial énfasis en el mercado argentino. Como pasó en 2002, en el sector temen que se produzca un freno pronunciado en las ventas de relojes, joyas y automóviles de alta gama no tanto porque su público potencial se vea afectado por una caída de ingresos, sino más bien porque un aumento del desempleo puede llevar a un incremento de los niveles de la inseguridad. "Si se repite un escenario parecido al de 2002 no será una buena idea salir a la calle en un Mercedes-Benz o con un reloj Rolex", graficó un publicista. (...)
> Internet
Junto con la industria del juego de azar es el otro rubro que se presenta como el mejor refugio para enfrentar la crisis. "Los clientes que más están recortando sus presupuestos generales de publicidad son los que más están aumentando los montos que van a invertir en Internet. Esto es muy simple de ver", explica Alejandro Méndez, director ejecutivo de Brandigital, agencia de marketing digital, que muy lejos de anticipar una caída en sus ingresos para 2009, proyecta duplicar su facturación. En la misma línea, Fernando Barbella, de la agencia BBDO, explica: "Muchas marcas reducirán su presencia en medios tradicionales más caros, como la televisión abierta, pero podrán invertir eficientemente para producir ideas para los nuevos medios digitales sin perder presencia".
El sector además cuenta con una ventaja adicional. Como pocas industrias, sabe cómo enfrentar un escenario de crisis, ya que hace siete años vivió una verdadera tormenta perfecta, cuando con pocos meses de separación sufrió primero la crisis mundial de las "puntocom" y después el cimbronazo que atravesó la Argentina con la traumática salida de la convertibilidad.
> Alimentos y bebidas
La industria de alimentos y bebidas es históricamente una de las menos expuestas ante las crisis y una de las que menos sufre con los cambios bruscos en la demanda. Por más profunda que sea la caída en sus ingresos, lo último que deja de comprar la gente son alimentos y bebidas. Esto explica que ante los primeros signos de llegada de la crisis financiera global a la economía argentina, las grandes cadenas de supermercados estén entre las contadas empresas que continúan con sus planes de expansión.
De hecho, en los últimos diez días los tres principales grupos del sector -Carrefour, Cencosud (Jumbo, Disco y Vea) y Coto- concretaron aperturas de nuevos supermercados en ubicaciones tan disímiles, como la ciudad de Córdoba (Carrefour), General Roca (Vea) y Munro (Coto) y confirmaron que, en 2009, habrá más inauguraciones. (...)".
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Peligrosa batalla por el dólar han iniciado los Kirchner, en su descenso
Los Kirchner de noviembre de 2008 no son los Kirchner de noviembre de 2007. Ha ocurrido una considerable erosión de su credibilidad, liderazgo y popularidad, básicamente por errores propios y no por virtudes de sus opositores. Enojados con la realidad, los Kirchner arremeten contra ella... y pierden. Por eso es muy peligrosa su estrategia acerca del dólar.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los Kirchner insisten en renunciar a cualquier enunciación de política económica. Los Kirchner reivindican su visión cortoplacista, aún cuando esa precariedad es la causa de muchos de sus onerosos errores políticos recientes. Y los Kirchner, con muchos menos aliados que hace 1 año, han decidido dar una gran batalla por el dólar. Del otro lado, ellos ubican (erróneamente) a supuestos intereses que conspiran en su contra. Desde el Valijagate a la fecha, los Kirchner sospechan conspiraciones que, luego, no pueden comprobar.
En verdad, los Kirchner disputan con la realidad. Y ahora está ocurriendo nuevamente. Pelearse con la realidad es una derrota asegurada. Solamente hay que sentarse a esperar.
Mientras transcurre la espera, aqui van algunos recortes periodísticos de la jornada (incluyendo la visión oficialista de Página/12:
"(...) El Banco Central vendió ayer alrededor de US$ 400 millones para frenar el dólar en $3,40, una suma grande considerando que a mitad de semana había enviado la señal de que ahí estaba el techo para la cotización, al “ofertar” US$1.500 millones por debajo de ese precio en un solo día.
En octubre, el Central perdió unos US$ 3.500 millones de las reservas. Para tener una idea de comparación, durante la crisis del campo, entre abril, mayo y junio, se evaporaron US$ 2.700 millones.
Desde agosto del año pasado, se largó en la Argentina un vertiginoso proceso de dolarización de carteras, que se aceleró desde marzo de este año y pegó un nuevo salto este mes, después del crac de Wall Street.
Durante el último año –salvo los meses del conflicto agrario–, los dólares que ingresaban por la balanza comercial (de bienes y servicios) alcanzaban para financiar la fuga de divisas de empresas y particulares, a cajas de seguridad y cuentas en el exterior. Desde el último mes ya no son suficientes. La diferencia es la sangría de reservas del Central.
Dos variables cambiaron en el escenario mundial para la Argentina. La caída del precio de la soja, en promedio un 40% respecto de los picos de este año, que redundará en una menor liquidación de divisas en el país. Y la devaluación de las monedas de los países de la región, que resta competitividad a la producción local. Desde principios de septiembre, el dólar en la Argentina subió 11%. Pero en Brasil escaló 40%; en Chile 38% desde junio; en México 30% en el último mes; y en Uruguay 19% desde septiembre.
Desde esta columna contamos hace un mes la polémica que suscitó entre los economistas del oficialismo la política cambiaria que llevaba adelante el Banco Central, de acompañar gradualmente el alza del dólar con ventas diarias de reservas. Carlos Fernández y Mercedes Marcó del Pont, entre otros, expusieron en la Casa Rosada la necesidad de no malgastar las reservas, dejando escapar al dólar hasta un nuevo valor desde donde se le imprimiera “volatilidad” para darle riesgo al que compra y estabilizar así la cotización. Por ejemplo, permitir que saltara de golpe hasta 3,60 o 3,50 para luego bajarlo 10 centavos y provocar en quienes corrían al dólar la impresión de que no era un negocio garantizado.
El kirchnerismo bobo asoció esa alternativa con el lobby devaluacionista de la UIA que, con los grupos Techint y Ledesma a la cabeza, presiona descaradamente por un dólar con alas. Un mes después, el tipo de cambio está a 3,40. Pero nadie cree que ese techo que Kirchner ordenó fijar esta semana esté firme. En el camino, el Central entregó dólares “baratos” de las reservas a individuos y empresas agradecidos por esa redistribución del ingreso.
En el Gobierno aseguran que jugarán en los próximos días una carta inesperada. Dicen que ya acordaron créditos por US$ 4.500 millones con el Banco Mundial y el BID. De confirmarse, esas divisas servirían para fortalecer las reservas y apuntalar la política cambiaria.
La otra movida en cierne de la administración K es una megaoperación de recompra de deuda pública. A los precios de remate que cotizan los títulos públicos, un rescate anticipado es una ganga. E implicaría un ahorro monumental en comparación a esperar el vencimiento de los papeles y pagar por su valor nominal. El país tiene emitidos bonos por un valor nominal de US$ 105.000 millones, cuyo valor actual de mercado ronda apenas los US$ 30.000 millones. Se supone que el Gobierno buscará cancelar –con fondos del superávit fiscal y tal vez de las reservas– todo lo que vence en los próximos dos años. Por ejemplo, con (...)".
"Desde hace días, se ha desatado una fuerte presión sobre el dólar. Fuga de capitales de grandes, medianos y chicos; ahora de muchos chicos: plata que emigra del sistema rumbo al exterior o a cualquier otra forma de atesoramiento. El problema es que se trata de una dolarización continua y que, justamente, ya acumula unos cuantos días. Más el agregado de que hoy el Banco Central es el único oferente de divisas del mercado.
El último informe del BCRA reveló que entre marzo y septiembre salieron unos US$14.000 millones. Y aun cuando tuvo adentro el conflicto con el campo, ese parece un período relativamente calmo comparado con el actual.
Ruido propio fue el anuncio de la estatización del sistema previsional, la oportunidad en que se lo hizo, las imprevisiones sobre los efectos y la precariedad misma del proyecto. Es ya obvio que detrás del plan anida la intención de hacer caja fiscal. Y también que en la turbulencia del mercado hay apuestas a torcer la decisión. Pero nada disuelve lo que está a la vista: que se hizo una fuerte contribución al desmanejo de las expectativas y que quedó la sensación de que se podía ir por más.
Todo explica el apuro oficial por aprobar la ley sin mayor debate. Que se admitan algunas concesiones a bloques de la oposición, para intentar sacarla pronto de escena, ponerle fin al zafarrancho que armó y evitar una zozobra tan prolongada como la batalla por la resolución 125. Modos, al fin, de escaparle al efecto desestabilización que significaría la caída del proyecto, pero sin tocar el corazón de la movida: el traspaso de los fondos privados y de los títulos públicos de las AFJP al Estado; plata para el Gobierno.
También meten barullo las cocinas de palacio. Que con Sergio Massa, el jefe de Gabinete, apenas hubo un sondeo a la pasada. Que se le ordenó al titular de la ANSeS, Amado Boudou, que fuera adelante con el proyecto sin contárselo a Massa. Que la idea no pasó por Julio De Vido, el hombre con mejores contactos en el sector empresarial, ni por el ministro de Economía y el presidente del Central. Todo de este mundo, al fin, del mundo kirchnerista.
Con la plata que dejará la reforma, las reservas del Central y los depósitos públicos en el Banco Nación, el Gobierno supone tener aliviados buena parte de los vencimientos de la deuda de 2009. Acaba de sumarle un aumento de las tarifas de luz y probablemente habrá otros en el gas, o sea, recortes en los subsidios para apuntalar el superávit fiscal. De un lado y del otro, para pechar contra las dudas sobre la capacidad de pago del país.
Sin embargo, ahora pesa el entretanto. "Preservar la estabilidad financiera y la confianza", es un eslogan de banquero central que hoy levantan en cercanías de Martín Redrado. Traducido, significa lisa y llanamente evitar que el temblor pegue en los plazo fijos.
Aquí hay una explicación para el frenazo abrupto que el BCRA le pegó el miércoles a la disparada del dólar, la percepción de que si lo soltaba volaría. La jugada consiste en maniobrar en el entorno de los 3,40 pesos, sin pasar a la del salto grande y luego sujetarlo allí. Un minué complicado entre lo que se quiere y se puede.
Tal vez ayuden a esta estrategia los US$ 30.000 millones que la Reserva Federal de USA. le acaba de prestar a Brasil. Porque eso refuerza la política de revalorización del real, que ahora, en el tipo comercial, está a $2,13 por dólar achicando la devaluación de semanas atrás. Y presumiblemente podría aflojar la presión por un ajuste mayor del peso argentino.
Otro aporte externo sería que el precio de la soja estuviese más cerca de los US$350 que de los US$300. Y uno interno, que las señales del BCRA en el sentido de que no habrá una devaluación mayor apuren la liquidación de divisas de los exportadores. (...)".
"El Banco Central (BCRA) volvió ayer a apostar fuerte para mantener estable al dólar y ratificó que no habrá cambios bruscos en su cotización. La entidad que dirige Martín Redrado vendió US$ 475 millones para contener la divisa en el mercado mayorista, con lo cual logró que cerrara a $ 3,40 en el minorista, un centavo arriba que el cierre anterior.
Las reservas del Central cayeron US$555 millones ayer hasta los US$45.462 millones debido a estas ventas, a los ajustes en el valor de las divisas que las componen, y a la liquidación de posiciones en contratos futuros.
La volatilidad del dólar ya era uno de los principales temas de debate entre los empresarios reunidos aquí para participar del Coloquio de IDEA. Ayer, varios de los asistentes recibieron una señal que buscó ser "tranquilizadora": el Central va a evitar los "volantazos". No permitirá cambios bruscos en el tipo de cambio y para ello está dispuesto a emplear las reservas que sean necesarias. Ese fue el principal mensaje que trajo el economista en jefe del Central, Hernán Lacunza.
"Lo más prudente es no ceder hacia cualquier euforia ni para arriba ni para abajo", dijo Lacunza, durante un breve paréntesis sobre la Argentina en un panel sobre la crisis internacional.
Luego recurrió a la metáfora del pasajero que viaja en un avión y ve por la ventanilla que se aproxima una tormenta. "Lo último que usted va a esperar es que el piloto empiece a dar volantazos. Al contrario, quiere que mantenga firme el rubro", agregó.
En una semana en la que la cotización del dólar avanzó 11 centavos y circularon rumores de todo tipo sobre fuertes devaluaciones y revaluaciones, el colaborador de Redrado dijo ante medio millar de empresarios que "el único riesgo es caer en posiciones extremas", y sostuvo que un tipo de cambio real muy bajo dispararía el desempleo, y uno muy alto desataría una espiral inflacionaria. "No voy a decir el punto de equilibrio al que apuntamos, pero de hecho ningún país está siempre en ese punto", dijo Lacunza. Ayer, la fuerte intervención del BCRA permitió estabilizar la divisa en el valor de cierre, luego de que llegara a tocar los $ 3,42 por unidad (el mayorista se ubicó en $ 3,39). La punta compradora a nivel minorista cerró en $ 3,37.
En los últimos dos meses, el Central permitió una devaluación del peso de cerca del 11,1%. Sus funcionarios advierten que para ver cuál será el tipo de cambio de equilibrio hay que esperar a que "se asiente el polvo" y quede en claro cómo se estabilizarán variables clave para la economía argentina, como el precio internacional de la soja. La brusca aceleración de la divisa estadounidense creó la necesidad entre los empresarios para un mensaje "tranquilizador". (...)".
"(...) Los mercaderes de la angustia agitan el fantasma del default ante un gobierno que no explica su programa financiero que permitirá hacer frente al pago de la deuda. Esa carencia es cubierta por economistas rigurosos en sus análisis como Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research, de Washington.
En uno de sus informes de octubre (Argentina: la crisis que no es crisis) concluye que “existen pocas razones, o ninguna, para creer que Argentina entre en un default de su deuda en un futuro previsible y más allá”.
Luego de analizar la deuda total como porcentaje del PIB, la carga de servicios de la deuda en los próximos años y el cronograma inmediato de vencimientos de capital e intereses concluye que “cualquier insuficiencia que ocurra en 2009 va a ser bastante pequeña en relación con la combinación de los ahorros del Gobierno y el exceso en las reservas internacionales. Es muy difícil imaginar una situación en la que se den problemas en cubrir el servicio de la deuda, y la opción de un default pareciera ser imposible”.
Sostiene que “las comparaciones de la economía argentina con la situación del año 2001 son incluso más infundadas”, al precisar que ha crecido más del 60 por ciento desde que se inició su recuperación hace seis años, que cuenta con niveles importante de superávit en las cuentas comercial y corriente y que registra indicadores de endeudamiento como porcentaje del PIB en descenso. Destaca que “cabe mencionar que el consenso sobre la situación de la economía argentina ha sido bastante errado durante la mayor parte de estos años”, recordando que en el caso particular del FMI se trata de los errores más consistentes y de mayor tamaño que registró en ese período. “La mayoría de los economistas y de la prensa financiera cometieron el mismo error durante la mayor parte de la actual expansión económica”, concluye.
Ese informe es anterior al proyecto de clausurar el negocio de la capitalización individual con fondos previsionales. Con la recuperación para la Seguridad Social del dinero que se desviaba a las AFJP, el horizonte fiscal y, por lo tanto, el de los vencimientos de deuda todavía es más tranquilo.
En un mundo donde el crédito desapareció para todos y donde no serán muchos los países en condiciones de atravesar ese desierto, el frente de la deuda doméstica es bastante despejado pese a la baja de los precios de los commodities y al pronóstico de un menor crecimiento.
La estimación de recaudación por retenciones para el 2009 por la exportación de granos es igual o superior en un 10 por ciento a la de este año, con un precio de la soja un poco por encima de las actuales cotizaciones (US$350 la tonelada). Ese resultado favorable surge porque el derecho de exportación efectivo promedio trepará de 25,6% a 31,4% en relación al año pasado debido a que pegará pleno el ajuste de la alícuota realizado en noviembre del año pasado. (...)". |



Maximiliano Montenegro en Crítica de la Argentina