Temas de la Justicia Un freno a los abusos del Gobierno
Una parte de la sociedad argentina libra en estos meses una batalla por ponerle límites al poder político.
Nadie es plenamente consciente de ello. Pero cuando la sociedad y el Congreso le dijeron "no" a la resolución de retenciones móviles; cuando parte de la oposición y un sector de los trabajadores se movilizan contra el proyecto de ley para apoderarse de los fondos de pensión; cuando la Corte Suprema dice que el Poder Ejecutivo no puede dictar decretos que excedan los límites que establecen las leyes, todos ellos, en una forma u otra, intentan marcar límites al poder.
A veces, el abuso de poder puede venir de un decreto del Poder Ejecutivo o, incluso, de una ley. Mary O´Grady, columnista del influyente periódico The Wall Street Journal , en un reciente artículo sobre la capacidad de la Argentina para "empobrecerse de nuevo", habla de la posibilidad de que la ley sea usada como instrumento de "saqueo" de los ciudadanos. Otras veces, el abuso puede venir de una decisión tomada sin reflexión o de una declaración de emergencia del Congreso.
Por cierto, una sociedad sin límites es una nación anárquica, sin futuro. Pero una sociedad oprimida por arbitrariedades políticas muere por asfixia.
También los Estados Unidos, durante el gobierno de George W. Bush, parecen haber desbordado ciertos límites.
Por eso, el nuevo presidente norteamericano no sólo tendrá la tarea de gobernar: también deberá recrear la mística de que la sociedad tiene reservas suficientes para superar sus problemas y para progresar. El pueblo debe vivir el mito del progreso democrático.
Ahora bien, con todos sus más y sus menos, Estados Unidos sigue dando ejemplos de que es capaz de cambiar. ¿Somos los argentinos capaces de aprender de nuestros errores y salir de una decadencia que lleva décadas? El Congreso, a la hora de legislar sobre cualquier otro asunto, debería mirar un horizonte menos mezquino que el que traza la Casa Rosada.
La Corte argentina está ingresando en un circulo virtuoso.
Ayer, en el fallo de la causa Colegio Público, los jueces no buscaron darle una señal al Poder Ejecutivo y, de hecho, declararon inconstitucional un decreto delegado de Fernando de la Rúa.
Pero buena parte de la legislación argentina se apoya en decretos delegados, y poner un límite a ellos es intentar contener la arbitrariedad.
Desde hace casi 100 años, sucesivos gobiernos dictaron leyes de emergencia, al margen de la Constitución Nacional, y decretos que, incluso, violan esas leyes tan permisivas. Nunca sirvieron para curar a la realidad.
La Corte, en el fallo dictado ayer, recordó que la Constitución impone límites infranqueables que son infranqueables.