11-01-2009 / 09:33
Kirchner se aferra a Reutemann como barrera a Duhalde/Solá
Carlos Reutemann se convirtió en aquello que anhelaba Daniel Scioli: el líder del kirchnerismo sin Kirchner. En otros tiempos, algo inadmisible para Néstor Kirchner, pero hoy día una suerte de bálsamo en la crisis. ![]() CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si Néstor Kirchner escuchara y reflexionara antes de actuar, Carlos Reutemann hubiese resultado, durante la larga crisis agropecuaria, su mejor interlocutor con el campo. Es más: Reutemann estaba deseoso de obtener ese rol y hasta se molestó con el diario Ámbito Financiero porque lo había ubicado como un crítico de Cristina. Cuando lo despreciaron, Reutemann asumió la defensa pública del campo contra aquella resolución ministerial 125.
La anécdota permite comprender que la reciente cercanía de Reutemann a los Kirchner no es una casualidad. Luego, ratifica que en días muy negativos para la pareja ex hegemónica, el senador nacional Santa Fe/PJ es el muro de contención ante la ofensiva de Eduardo Duhalde y Felipe Solá, entre otros.
Importante: Página/12 ya trabaja sobre la comunicación de que Néstor Kirchner no será candidato en 2011. Y afirma que el embajador en USA, Héctor Timerman, podría liderar la lista oficialista en Ciudad de Buenos Aires.
Luego, es evidente que en el kirchnerismo persiste el tenso debate por el rol del PJ y Aldo Rico.
Obsérvese que en el socialismo santafecino parecen convivir contradicciones notables: el diario Rosario/12 dice que Hermes Binner será presidenciable si el socialismo gana en Santa Fe, pero La Capital sostiene que Binner podría apuntar a otro mandato como gobernador.
Aqui algunos recortes dominicales sobre Reutemann:
"(...) Para el 2011 aparecen anotados desde Elisa Carrió hasta Adolfo Rodríguez Saá, Mauricio Macri y el imprevisible Julio Cleto Cobos, pasando también por Daniel Scioli o Juan Carlos Romero. El que dice que no se anota era el más anotado de todos: Néstor Kirchner. En su entorno aseguran que el ex presidente repite que no se presentará como candidato al final del período de Cristina. A Reutemann le favorece decir que se presentará, aunque después no lo haga, y viceversa para Kirchner. Todos los demás se instalan, pero Kirchner se desinstala. Prefiere alejar de su imagen cualquier remolino relacionado con la disputa presidencial. Aunque también es cierto que una vez ya lo dijo, nadie le creyó y lo cumplió cuando el candidato fue "pingüina" en el 2007.
Las encuestas construyen ese discurso de dichos por decir y de silencios. Sin Binner de candidato en Santa Fe, Reutemann puede dar vuelta la elección en la provincia. Eso dicen las milagrosas encuestas. En la provincia de Buenos Aires los numeritos titilan como en 'Una mente brillante' y le dan una diferencia grande al oficialismo, cualquiera sea el candidato de la oposición. Y la diferencia aumenta más cuando se juegan diferentes candidatos en cabeza de lista. En el kirchnerismo sueñan con "una lista de lujo": Néstor Kirchner, Sergio Massa y Graciela Ocaña, y están convencidos de que con esa arrasan en el distrito bonaerense. En la revuelta Córdoba dividirán votos entre la lista que apadrine el intendente Daniel Giacomino y la del gobernador Juan Schiaretti, y todavía no encuentran la fórmula mágica que destrabe la opositora
Capital (aunque piensan explorar el perfil clasemediero que ofrecería alguien como Héctor Timerman). Más allá de los posibles tragos amargos, si consiguen las performances soñadas en Buenos Aires y Santa Fe, habrán logrado dos años de relativa calma para lo que faltará de la gestión de Cristina Fernández.
A diferencia de otras elecciones, el kirchnerismo aparece en éstas claramente volcado al PJ. Se olvidan viejas confrontaciones y se abre la tranquera para el sueñero presidencial del 2011. Hay profusión de presidenciables sin que ninguno tenga el perfil de los Kirchner, salvo, claro, ellos mismos. (...)
La fotografía -por lo menos hasta las elecciones- muestra al PJ con el protagonismo de las viejas épocas y a Kirchner dispuesto a jugar en ese marco sin prejuicios ni prevenciones: sin inventos ni imposiciones, en cada lugar va el que tenga más votos. Para llegar al 2011, la prioridad es hacer una buena elección en el 2009. La urgencia no está en el 2011 sino en los dos años que le anteceden. No está en los candidatos sino en llegar bien al final del cuatrienio, y se hará potenciando el aparato partidario sin intención de confrontar para modificarlo.
Para el kirchnerismo no PJ esa fotografía, en cuyo fondo despunta la ñata de Aldo Rico, produce cierto resquemor y la inquietud de que la foto siga congelada hasta el 2011. Es un sector al que le resultaría muy difícil encajar con cualquiera de los potenciales candidatos o supuestos herederos de estos ocho años. Y si la jugada se cierra en el PJ, el espacio que le quedaría al progresismo encogería como camiseta china.
Pero una foto es eso: un momento congelado. (...)".
"(...) Los números del peronismo presentan una situación levemente desventajosa. Sobre todo porque a la hora de medir no resulta sencillo establecer una tendencia definitiva. Esto obedece a que una cosa es la lista de Reutemann, otra diferente si se pregunta por Agustín Rossi, y hay también variaciones si se testea el Frente para la Victoria o el PJ. De todos modos, alrededor del Lole son optimistas porque otros datos de sus sondeos hablan de una transferencia de votantes de Hermes Binner a Giustiniani inferior al 40%.
La mayor preocupación aparece a la hora de definir el perfil de la campaña: "A nosotros nos conviene circunscribirla a la provincia, por las subas de impuestos, la floja gestión y sobre todo porque evitaríamos los problemas que trajeron la crisis con el campo y otras cosas que debilitaron al gobierno nacional", dice un dirigente de llegada directa al ex-gobernador. "Y es aquí donde la hipotética presencia de Rossi complicaría las cosas, porque no debe haber nadie más identificado con los Kirchner que el Chivo" agrega el dirigente que repite que "Lole no veta a nadie, pero si no se dan cuenta...".
En el Socialismo, en cambio, se especula con el matíz nacional de los comicios, pero sin perder de vista el viento a favor que dicen tiene la gestión de Hermes Binner. Según las encuestas propias, al día de hoy, Giustiniani estaría 3 ó 4 puntos por delante de Reutemann en intención de voto. Esto en sí mismo es casi irrelevante -equivale al "error muestral"- pero se entusiasman con otro rubro que es el "grado de conocimiento". Allí el Lole llega al tope, es decir no puede crecer, pero Giustiniani tiene 38 puntos por delante. Casi 4 de cada 10 encuestados no lo conoce.
Esto no es bueno si se tiene en cuenta que hace casi una década que es legislador nacional, y otro tanto que es funcionario público en distintos estamentos. Pero se vuelve favorable si su crecimiento se va dando de la mano de Hermes Binner, cuya imagen sigue muy alta, y si bien no es candidato, deberá involucrarse en los comicios de la primavera no sólo para defender su gestión sino para poder proyectarse con chances a ser una alternativa nacional en el 2011.
Las encuestas de los socialistas muestran a Reutemann adelante en toda la provincia con la excepción de Rosario, donde la ventaja de Giustiniani es tan amplia que revierte la suma total. Es por eso que el Socialismo intentará "pegar" la imagen del candidato al Gobernador en algunas recorridas a partir del final del verano. Esto conlleva un compromiso del Senador de "respetar" el equilibrio interno, no sea cosa que después de setiembre, si Giustiniani le gana al Lole crea que fue todo mérito propio y se anote en la sucesión del gobernador u otra vez en la carrera presidencial, que ya corrió como número dos de Elisa Carrió con un magro resultado. Pero todo eso parece a estas horas "política ficción" casi tanto como la canditura presidencial de Reutemann. (...)".
"(...) Binner sabe que para algunos no hay 2011 sin 2009 pero para él, además, existe la obligación de remontar una gestión que nació y terminó pálida en el primer año.
La misma noche que Reutemann movía el amperímetro en el programa de Canal 6 'En profundidad', el gobernador mostraba sus dotes de asador ante dos periodistas en el quincho de su casa, y con absoluta seguridad hablaba de un proyecto a 20 años para equiparar un poco las desigualdades entre las distintas regiones de la bota.
No faltan quienes en el socialismo le bajan el tono a una candidatura presidencial que debería llegar con alianzas forzadas. Prefieren poner toda la carne en el asador de la provincia. "Si Binner no juega en las legislativas y evita ponerse al frente de la campaña de Giustiniani podríamos acordar hasta la reforma constitucional para que se quede cuatro años más", reveló con sinceridad brutal -e ingenuidad- un ultrarreutemista más afecto a la rosca política que Fabbiani a los hidratos de carbono.
Pero desde la vereda socialista no se quedan atrás: "Al Lole, Kirchner lo está usando para que la derrota en Santa Fe no sea escandalosa. En el fondo, no quieren que el Alemán sea el sucesor porque revelaría la más estrepitosa demostración del desastre del pseudoprogresismo del que se jactaron tanto tiempo, para dejarle servida la mesa a un tipo muy hábil, es cierto, pero que fue parido políticamente por el menemismo. (Horacio) Verbitsky ya le manda señales a Kirchner de que si va por ese lado se terminan las loas y el Lupo le tiene temor reverencial a ese tipo. ¿Por qué? Por esos complejos de culpa que les quedaron a los montos en los '70 y porque, además, corrió eso que usted se imagina".
El legislador (uno de los mejores cuadros políticos del PS) está convencido de que los kirchneristas inflan las encuestas respecto a Reutemann para sacarse de encima a Julio Cobos, Solá, Duhalde y Daniel Scioli. Según esta interpretación, Kirchner hasta se animaría a ser candidato presidencial si el oponente es Mauricio Macri. Algo de razón no le falta a la fuente: el jefe de Gobierno se pavoneó en cuanto medio tuvo a mano, presentándose como el hacedor del Paris-Dakar cuando la inversión provino del gobierno nacional, cuyos funcionarios hicieron mutis por el foro.
(...) El gobernador taladra la paciencia de Reutemann con un estilo irónico que -hasta hoy- se le desconocía, como cuando dijo (el jueves) que el senador es kirchnerista part time, en un estiletazo certero y oportuno cuando lo que habrá que conquistar en la campaña es el voto del campo, absolutamente refractario a todo lo que se acerque a la letra K.
En cierto sector del PS se entusiasman con una posible candidatura del presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, a primer diputado nacional. Con la diferencia a favor del socialismo en Rosario, una eventual postulación del dirigente federado le podría asegurar la victoria al Frente Progresista. Pero, ¡calma radicales!
Enterados de la movida, el viernes pasado referentes de la UCR encolumnados en la alianza dijeron a La Capital que "el primer lugar del casillero a diputado es nuestro" y se arriesgaron a lanzar el nombre del intendente de Firmat, Carlos Torres (...).
Reutemann (que si algo tiene es una proverbial desconfianza hacia propios y extraños) sabe que no puede quedar pegado al santacruceño pero mantiene una carencia que ya es inaudita: ausencia de cuadros y equipos para gobernar. (...)".
"(...) Unos aseguran que los detalles de la irrupción de Reutemann, después de una reunión en Olivos, fueron supervisados por un operador de la Casa Rosada, veterano de mil batallas y buen servidor de los distintos liderazgos del peronismo de algunos lustros a esta parte.
Los otros sostienen que esta semana el propio Reutemann agarró el teléfono y llamó a varios dirigentes amigos, entre ellos algún gobernador importante, para aclarar que no tenía nada que ver con ninguna estrategia de Kirchner.
Reutemann necesita, y lo dijo expresamente, ganar la elección de octubre en Santa Fe para renovar su banca de senador. Después se verá. Si consigue recuperar la provincia para el peronismo, derrotando a los socialistas, quedará de hecho en la línea de largada para 2011. En cambio, si el gobierno de Hermes Binner logra retener la victoria, las especulaciones de estas horas desaparecerán al instante. Se ha dicho, con razón, que el peronismo perdona todo, menos la derrota.
Con los rencores profundos que dejó el conflicto con el campo, para ganar Santa Fe lo que menos necesita Reutemann es mostrarse cerca de Kirchner. Pero nada lo obliga a pelearse con el ex presidente, mucho menos sabiendo que una interna así sería despiadada.
La estrategia del medio tono parece ser el ideal de Reutemann para hacer política. Pero después de varios días de zarandeo político y mediático, la primera decantación de su movida muestra que quedaron heridos por todas partes.
Para empezar, al peronismo opositor le cambiaron el eje. Nadie sabe a ciencia cierta si lo de Reutemann es funcional o no a un plan de Kirchner, y el antikirchnerismo precisa de un enemigo nítido para tratar de aumentar su volumen. Ese daño lo expresan más que nadie los peronistas bonaerenses enfrentados al Gobierno: las agrias calificaciones que Felipe Solá y Chiche Duhalde le obsequiaron a Reutemann dan cuenta de ese perjuicio inesperado.
Pero en general, a todo lo que asome como opositor le vino mal la aparición de Reutemann. Al vicepresidente Julio Cobos le asomó un competidor directo por los favores del público moderado y encolumnado con los reclamos del campo. Elisa Carrió, que ya bastante acidez tiene desde que Cobos se sumó al elenco estelar, ensayó varios malabarismos para evitar el choque frontal con el santafecino. Y a Mauricio Macri se le escapó el disgusto después de unos días de silencio: también él sueña con una porción gruesa del peronismo alejado de Kirchner para darle volumen a su proyecto presidencial, y Reutemann viene a comer del mismo plato.
Macri y Reutemann se conocieron en el universo deportivo, unos cuantos años atrás, y después empezaron a consultarse en la política. Cuando Eduardo Duhalde le ofreció a Reutemann ser candidato a presidente, en la segunda mitad de 2002, el santafecino hizo un viaje urgente a Buenos Aires: visitó a Macri, le pidió sus equipos técnicos y le ofreció el cargo de jefe de Gabinete. Después Reutemann vio algo que no le gustó y desistió de esa primera oferta del Destino. Y la relación con Macri, amable en lo personal, empezó a enfriarse en lo político.
Sería incompleto mirar sólo el perjuicio que Reutemann provoca entre los opositores a Kirchner. Porque también la aceptación, a veces sobreactuada, que despierta su figura, da cuenta de la fuerte vocación del peronismo por encontrar quien pueda encabezar el proceso de diferenciación, desplazamiento y finalmente supresión del kirchnerismo como factor de poder. (...)"
------------------------------------------------------------------------
|

