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Un buen comienzo de semana.
 
Hugo
 
-Algo más que una lipotimia
Por Humberto Bonanata

www.notiar.com.ar

El decaimiento de la salud presidencial reflejó en estas últimas horas el ánimo de un régimen en retirada, Esta vez no fue una cirugía estética mas; la delegada de Kirchner en la formal presidencia hizo crisis en su interior de que, a pesar del autismo y la soberbia de la banda, preludian un 2009 con alta conflictividad social en todos los sectores de la producción.

 
 
Desde el ex joven miembro de la Juventud Sindical Peronista, Hugo Moyano, que en los años de plomo de los ´70 al menos acompaño ideológicamente la matanza de peronistas de izquierda - hoy en su gran mayoría en el gobierno-, entonces brazo armado del maléfico López Rega, hasta los nobles chacareros de nuestras pampas, ambos presionaran socialmente al conservadurismo de izquierda que cree aplastar nuestras ideas libertarias desde el 25 de mayo de 2003 en reclamo de justas causas y de recomposiciones salariales.
 

"Juan Pueblo" pagará desde mañana un 25% más por ser transportado en tren o en colectivo. "José Clase Media" también pagara desde mañana un 104% de más por pasar un peaje de acceso a la Capital Federal.

 

Ni pensar el conflicto con las monedas y con el cambio por el único derecho de reducir en $ 800 Millones de tardía compensación de subsidios que desde el inicio del gobierno revolucionarios los "changuitos" de la Puna desperdiciaron en salud y educación en beneficio de las clases urbanas y de los nuevos dispendios públicos en manos de Amado Boudou y Julio De Vido, "longa Manu" del único "tótem" del régimen decadente Néstor Kirchner.

 

A la preocupación de la salud presidencial se le suma la de Barak Obama a sólo nueve días de asumir la presidencia del mundo. Mientras el afroamericano jure por defender a la bandera de 50 estrellas, Cristina "deprimida" de Kirchner, el 20 de enero besara las manos de Raúl Castro Ruz, "alfil del dictador de la isla cárcel".

 

Sin dudas, para el electo presidente americano, este acto de desprecio del montonerismo gobernante -por muy poco más tiempo en la Argentina- alterará los gravísimos problemas de la crisis financiera internacional y del exterminio mutuo en Medio Oriente.

 

"La gente no me quiere más" habría sido la frase repetida entre sollozos por la "Reina Cristina". "La culpa de todo esto la tiene Cobos" habrían sido los gritos mientras golpeaba las paredes de la residencia de Olivos del "Jefe de una banda de ladrones", según Elisa Carrio.

 

Todas estas son suposiciones del "mentidero" periodístico.

 

Como decía Aristóteles "la única verdad es la realidad" y la realidad siempre se impone a la mentira. Y para el 11 de marzo de 2009, primer cumpleaños de la gesta agropecuaria, solo restan dos cortos meses, a medirse en horas, en minutos y en segundos...

 

Somos participes de hechos históricos que solo valoraremos después que sucedan.

 

La Argentina del presente no se toma vacaciones.

 

A pesar del camuflaje del insípido, inodoro e incoloro carapálida del kirchnerato Carlos Reutemann los argentinos han dejado de comer vidrio molido. Sabemos que el santafesino es una variante moderada, nó como candidato a presidente en el 2011, sino para serte electo presidente de la transición después del estallido que se producirá antes de entonces.

 

Todos conocemos su carácter pusilamine como piloto de Formula 1, gobernador menemista de Santa Fe y como senador nacional que en 2003 desairo la candidatura presidencial propuesta por el golpista autopresidente Eduardo Duhalde.

 

Si creemos que al peronismo se lo cura con más peronismo estaremos dando un paso adelante hacia el precipicio.

 

Al fascismo sólo se lo derrota con libertad, democracia, respeto por las instituciones, legitima división de poderes y autentico republicanismo.

 

Cuando hagamos revivir a Alberdi y a Sarmiento habremos logrado el triunfo.

 

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Enero 11 de 2009

 

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11-01-2009 / 09:33
Kirchner se aferra a Reutemann como barrera a Duhalde/Solá
Carlos Reutemann se convirtió en aquello que anhelaba Daniel Scioli: el líder del kirchnerismo sin Kirchner. En otros tiempos, algo inadmisible para Néstor Kirchner, pero hoy día una suerte de bálsamo en la crisis.
Carlos Reutemann.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si Néstor Kirchner escuchara y reflexionara antes de actuar, Carlos Reutemann hubiese resultado, durante la larga crisis agropecuaria, su mejor interlocutor con el campo. Es más: Reutemann estaba deseoso de obtener ese rol y hasta se molestó con el diario Ámbito Financiero porque lo había ubicado como un crítico de Cristina. Cuando lo despreciaron, Reutemann asumió la defensa pública del campo contra aquella resolución ministerial 125.
 
La anécdota permite comprender que la reciente cercanía de Reutemann a los Kirchner no es una casualidad. Luego, ratifica que en días muy negativos para la pareja ex hegemónica, el senador nacional Santa Fe/PJ es el muro de contención ante la ofensiva de Eduardo Duhalde y Felipe Solá, entre otros.
 
Importante: Página/12 ya trabaja sobre la comunicación de que Néstor Kirchner no será candidato en 2011. Y afirma que el embajador en USA, Héctor Timerman, podría liderar la lista oficialista en Ciudad de Buenos Aires.
 
Luego, es evidente que en el kirchnerismo persiste el tenso debate por el rol del PJ y Aldo Rico.
 
Obsérvese que en el socialismo santafecino parecen convivir contradicciones notables: el diario Rosario/12 dice que Hermes Binner será presidenciable si el socialismo gana en Santa Fe, pero La Capital sostiene que Binner podría apuntar a otro mandato como gobernador.
 
Aqui algunos recortes dominicales sobre Reutemann:
 
"(...) Para el 2011 aparecen anotados desde Elisa Carrió hasta Adolfo Rodríguez Saá, Mauricio Macri y el imprevisible Julio Cleto Cobos, pasando también por Daniel Scioli o Juan Carlos Romero. El que dice que no se anota era el más anotado de todos: Néstor Kirchner. En su entorno aseguran que el ex presidente repite que no se presentará como candidato al final del período de Cristina. A Reutemann le favorece decir que se presentará, aunque después no lo haga, y viceversa para Kirchner. Todos los demás se instalan, pero Kirchner se desinstala. Prefiere alejar de su imagen cualquier remolino relacionado con la disputa presidencial. Aunque también es cierto que una vez ya lo dijo, nadie le creyó y lo cumplió cuando el candidato fue "pingüina" en el 2007.
 
Las encuestas construyen ese discurso de dichos por decir y de silencios. Sin Binner de candidato en Santa Fe, Reutemann puede dar vuelta la elección en la provincia. Eso dicen las milagrosas encuestas. En la provincia de Buenos Aires los numeritos titilan como en 'Una mente brillante' y le dan una diferencia grande al oficialismo, cualquiera sea el candidato de la oposición. Y la diferencia aumenta más cuando se juegan diferentes candidatos en cabeza de lista. En el kirchnerismo sueñan con "una lista de lujo": Néstor Kirchner, Sergio Massa y Graciela Ocaña, y están convencidos de que con esa arrasan en el distrito bonaerense. En la revuelta Córdoba dividirán votos entre la lista que apadrine el intendente Daniel Giacomino y la del gobernador Juan Schiaretti, y todavía no encuentran la fórmula mágica que destrabe la opositora Capital (aunque piensan explorar el perfil clasemediero que ofrecería alguien como Héctor Timerman). Más allá de los posibles tragos amargos, si consiguen las performances soñadas en Buenos Aires y Santa Fe, habrán logrado dos años de relativa calma para lo que faltará de la gestión de Cristina Fernández.
 
A diferencia de otras elecciones, el kirchnerismo aparece en éstas claramente volcado al PJ. Se olvidan viejas confrontaciones y se abre la tranquera para el sueñero presidencial del 2011. Hay profusión de presidenciables sin que ninguno tenga el perfil de los Kirchner, salvo, claro, ellos mismos. (...)
 
La fotografía -por lo menos hasta las elecciones- muestra al PJ con el protagonismo de las viejas épocas y a Kirchner dispuesto a jugar en ese marco sin prejuicios ni prevenciones: sin inventos ni imposiciones, en cada lugar va el que tenga más votos. Para llegar al 2011, la prioridad es hacer una buena elección en el 2009. La urgencia no está en el 2011 sino en los dos años que le anteceden. No está en los candidatos sino en llegar bien al final del cuatrienio, y se hará potenciando el aparato partidario sin intención de confrontar para modificarlo.
 
Para el kirchnerismo no PJ esa fotografía, en cuyo fondo despunta la ñata de Aldo Rico, produce cierto resquemor y la inquietud de que la foto siga congelada hasta el 2011. Es un sector al que le resultaría muy difícil encajar con cualquiera de los potenciales candidatos o supuestos herederos de estos ocho años. Y si la jugada se cierra en el PJ, el espacio que le quedaría al progresismo encogería como camiseta china.
 
Pero una foto es eso: un momento congelado. (...)".
"(...) Los números del peronismo presentan una situación levemente desventajosa. Sobre todo porque a la hora de medir no resulta sencillo establecer una tendencia definitiva. Esto obedece a que una cosa es la lista de Reutemann, otra diferente si se pregunta por Agustín Rossi, y hay también variaciones si se testea el Frente para la Victoria o el PJ. De todos modos, alrededor del Lole son optimistas porque otros datos de sus sondeos hablan de una transferencia de votantes de Hermes Binner a Giustiniani inferior al 40%.
 
La mayor preocupación aparece a la hora de definir el perfil de la campaña: "A nosotros nos conviene circunscribirla a la provincia, por las subas de impuestos, la floja gestión y sobre todo porque evitaríamos los problemas que trajeron la crisis con el campo y otras cosas que debilitaron al gobierno nacional", dice un dirigente de llegada directa al ex-gobernador. "Y es aquí donde la hipotética presencia de Rossi complicaría las cosas, porque no debe haber nadie más identificado con los Kirchner que el Chivo" agrega el dirigente que repite que "Lole no veta a nadie, pero si no se dan cuenta...".
 
En el Socialismo, en cambio, se especula con el matíz nacional de los comicios, pero sin perder de vista el viento a favor que dicen tiene la gestión de Hermes Binner. Según las encuestas propias, al día de hoy, Giustiniani estaría 3 ó 4 puntos por delante de Reutemann en intención de voto. Esto en sí mismo es casi irrelevante -equivale al "error muestral"- pero se entusiasman con otro rubro que es el "grado de conocimiento". Allí el Lole llega al tope, es decir no puede crecer, pero Giustiniani tiene 38 puntos por delante. Casi 4 de cada 10 encuestados no lo conoce.
 
Esto no es bueno si se tiene en cuenta que hace casi una década que es legislador nacional, y otro tanto que es funcionario público en distintos estamentos. Pero se vuelve favorable si su crecimiento se va dando de la mano de Hermes Binner, cuya imagen sigue muy alta, y si bien no es candidato, deberá involucrarse en los comicios de la primavera no sólo para defender su gestión sino para poder proyectarse con chances a ser una alternativa nacional en el 2011.
Las encuestas de los socialistas muestran a Reutemann adelante en toda la provincia con la excepción de Rosario, donde la ventaja de Giustiniani es tan amplia que revierte la suma total. Es por eso que el Socialismo intentará "pegar" la imagen del candidato al Gobernador en algunas recorridas a partir del final del verano. Esto conlleva un compromiso del Senador de "respetar" el equilibrio interno, no sea cosa que después de setiembre, si Giustiniani le gana al Lole crea que fue todo mérito propio y se anote en la sucesión del gobernador u otra vez en la carrera presidencial, que ya corrió como número dos de Elisa Carrió con un magro resultado. Pero todo eso parece a estas horas "política ficción" casi tanto como la canditura presidencial de Reutemann. (...)".
 
"(...) Binner sabe que para algunos no hay 2011 sin 2009 pero para él, además, existe la obligación de remontar una gestión que nació y terminó pálida en el primer año.
 
La misma noche que Reutemann movía el amperímetro en el programa de Canal 6 'En profundidad', el gobernador mostraba sus dotes de asador ante dos periodistas en el quincho de su casa, y con absoluta seguridad hablaba de un proyecto a 20 años para equiparar un poco las desigualdades entre las distintas regiones de la bota.
 
No faltan quienes en el socialismo le bajan el tono a una candidatura presidencial que debería llegar con alianzas forzadas. Prefieren poner toda la carne en el asador de la provincia. "Si Binner no juega en las legislativas y evita ponerse al frente de la campaña de Giustiniani podríamos acordar hasta la reforma constitucional para que se quede cuatro años más", reveló con sinceridad brutal -e ingenuidad- un ultrarreutemista más afecto a la rosca política que Fabbiani a los hidratos de carbono.
 
Pero desde la vereda socialista no se quedan atrás: "Al Lole, Kirchner lo está usando para que la derrota en Santa Fe no sea escandalosa. En el fondo, no quieren que el Alemán sea el sucesor porque revelaría la más estrepitosa demostración del desastre del pseudoprogresismo del que se jactaron tanto tiempo, para dejarle servida la mesa a un tipo muy hábil, es cierto, pero que fue parido políticamente por el menemismo. (Horacio) Verbitsky ya le manda señales a Kirchner de que si va por ese lado se terminan las loas y el Lupo le tiene temor reverencial a ese tipo. ¿Por qué? Por esos complejos de culpa que les quedaron a los montos en los '70 y porque, además, corrió eso que usted se imagina".
 
El legislador (uno de los mejores cuadros políticos del PS) está convencido de que los kirchneristas inflan las encuestas respecto a Reutemann para sacarse de encima a Julio Cobos, Solá, Duhalde y Daniel Scioli. Según esta interpretación, Kirchner hasta se animaría a ser candidato presidencial si el oponente es Mauricio Macri. Algo de razón no le falta a la fuente: el jefe de Gobierno se pavoneó en cuanto medio tuvo a mano, presentándose como el hacedor del Paris-Dakar cuando la inversión provino del gobierno nacional, cuyos funcionarios hicieron mutis por el foro.
(...) El gobernador taladra la paciencia de Reutemann con un estilo irónico que -hasta hoy- se le desconocía, como cuando dijo (el jueves) que el senador es kirchnerista part time, en un estiletazo certero y oportuno cuando lo que habrá que conquistar en la campaña es el voto del campo, absolutamente refractario a todo lo que se acerque a la letra K.
 
En cierto sector del PS se entusiasman con una posible candidatura del presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, a primer diputado nacional. Con la diferencia a favor del socialismo en Rosario, una eventual postulación del dirigente federado le podría asegurar la victoria al Frente Progresista. Pero, ¡calma radicales!
 
Enterados de la movida, el viernes pasado referentes de la UCR encolumnados en la alianza dijeron a La Capital que "el primer lugar del casillero a diputado es nuestro" y se arriesgaron a lanzar el nombre del intendente de Firmat, Carlos Torres (...).
 
Reutemann (que si algo tiene es una proverbial desconfianza hacia propios y extraños) sabe que no puede quedar pegado al santacruceño pero mantiene una carencia que ya es inaudita: ausencia de cuadros y equipos para gobernar. (...)".
 
"(...) Unos aseguran que los detalles de la irrupción de Reutemann, después de una reunión en Olivos, fueron supervisados por un operador de la Casa Rosada, veterano de mil batallas y buen servidor de los distintos liderazgos del peronismo de algunos lustros a esta parte.
 
Los otros sostienen que esta semana el propio Reutemann agarró el teléfono y llamó a varios dirigentes amigos, entre ellos algún gobernador importante, para aclarar que no tenía nada que ver con ninguna estrategia de Kirchner.
 
Reutemann necesita, y lo dijo expresamente, ganar la elección de octubre en Santa Fe para renovar su banca de senador. Después se verá. Si consigue recuperar la provincia para el peronismo, derrotando a los socialistas, quedará de hecho en la línea de largada para 2011. En cambio, si el gobierno de Hermes Binner logra retener la victoria, las especulaciones de estas horas desaparecerán al instante. Se ha dicho, con razón, que el peronismo perdona todo, menos la derrota.
 
Con los rencores profundos que dejó el conflicto con el campo, para ganar Santa Fe lo que menos necesita Reutemann es mostrarse cerca de Kirchner. Pero nada lo obliga a pelearse con el ex presidente, mucho menos sabiendo que una interna así sería despiadada.
 
La estrategia del medio tono parece ser el ideal de Reutemann para hacer política. Pero después de varios días de zarandeo político y mediático, la primera decantación de su movida muestra que quedaron heridos por todas partes.
 
Para empezar, al peronismo opositor le cambiaron el eje. Nadie sabe a ciencia cierta si lo de Reutemann es funcional o no a un plan de Kirchner, y el antikirchnerismo precisa de un enemigo nítido para tratar de aumentar su volumen. Ese daño lo expresan más que nadie los peronistas bonaerenses enfrentados al Gobierno: las agrias calificaciones que Felipe Solá y Chiche Duhalde le obsequiaron a Reutemann dan cuenta de ese perjuicio inesperado.
 
Pero en general, a todo lo que asome como opositor le vino mal la aparición de Reutemann. Al vicepresidente Julio Cobos le asomó un competidor directo por los favores del público moderado y encolumnado con los reclamos del campo. Elisa Carrió, que ya bastante acidez tiene desde que Cobos se sumó al elenco estelar, ensayó varios malabarismos para evitar el choque frontal con el santafecino. Y a Mauricio Macri se le escapó el disgusto después de unos días de silencio: también él sueña con una porción gruesa del peronismo alejado de Kirchner para darle volumen a su proyecto presidencial, y Reutemann viene a comer del mismo plato.
 
Macri y Reutemann se conocieron en el universo deportivo, unos cuantos años atrás, y después empezaron a consultarse en la política. Cuando Eduardo Duhalde le ofreció a Reutemann ser candidato a presidente, en la segunda mitad de 2002, el santafecino hizo un viaje urgente a Buenos Aires: visitó a Macri, le pidió sus equipos técnicos y le ofreció el cargo de jefe de Gabinete. Después Reutemann vio algo que no le gustó y desistió de esa primera oferta del Destino. Y la relación con Macri, amable en lo personal, empezó a enfriarse en lo político.
 
Sería incompleto mirar sólo el perjuicio que Reutemann provoca entre los opositores a Kirchner. Porque también la aceptación, a veces sobreactuada, que despierta su figura, da cuenta de la fuerte vocación del peronismo por encontrar quien pueda encabezar el proceso de diferenciación, desplazamiento y finalmente supresión del kirchnerismo como factor de poder. (...)"
 
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- Reutemann desnudó a todos
Por Eugenio Paillet

www.notiar.com.ar

Dicen y repiten, en los pasillos del poder, que Néstor Kirchner celebró secretamente el pomposo lanzamiento televisivo de Carlos Reutemann para su probable candidatura presidencial en 2011. Pero mutó esa satisfacción por enojo y rencor, cuando entendió, y escuchó a uno de sus operadores políticos estrella decir que una postulación del ex piloto (pero, antes que eso, una eventual victoria en la dura provincia de Santa Fe ante el socialismo de Hermes Binner, en las elecciones parlamentarias de octubre) lo convertiría, sin escalas, en el siguiente hombre fuerte del peronismo kirchnerista o disidente, en ese tránsito entre octubre de 2009 y las presidenciales que se celebrarán dos años después.
 

El entusiasmo inicial de Kirchner se entiende por lo que cuentan en sus cercanías: un argumento que se ha ido haciendo carne en los kirchneristas puros y de los otros, que empiezan a asumir como certeza que no habrá nuevo turno en 2011 para el ex presidente ni para su esposa. En esa construcción, Reutemann encaja a la perfección en la idea de conseguir lo que llaman un "aterrizaje suave" del matrimonio santacruceño. El ex gobernador supondría, para abundar, un paso no traumático del kirchnerismo a un peronismo más de centro, y la garantía de un retorno sin querellas al llano de Néstor y Cristina. Grueso error de cálculo, podría presumirse. O simples fantasías del hombre que, hasta antes de la estrepitosa derrota con el campo, descontaba que nada ni nadie podría frenar la estrategia de la "sucesión eterna" que habrían tramado, alguna vez, en la lejana Río Gallegos, entre él y su esposa.

 

Aquel operador político por excelencia, de quien Kirchner a veces no sabe si le juega a favor o en contra, por las malas noticias y los peores augurios que suele desgranarle de a ratos, advirtió que las cosas serían así de simples si el gobierno se lanzaba de lleno ahora mismo a alentar esa candidatura de Reutemann. Sería como echar por la borda aquella misma premisa que Kirchner enarboló cuando, con cálculo frío, decidió que no haría uso de la reelección que tenía servida en 2007; justamente, porque dijo que él no sería un presidente "pato rengo" al más puro estilo norteamericano, por el esperado desgaste que sufriría en el segundo tramo de su gestión final. ¿Por qué no sospechar ahora que a Cristina podría pasarle lo mismo si, por caso, el santafesino se presenta y triunfa en octubre, y después se lanza de lleno a la candidatura presidencial de 2011?

 

Kirchner terminó fastidiado con Reutemann porque, finalmente, escuchó en sus cercanías que, si hay atributos que la ciudadanía adjudica al santafesino y lo convierten hoy, dentro del peronismo, en el hombre más ponderado y de mejor futuro político, son los de un dirigente atípico para la lamentable media normal de la Argentina, pero, además, moderado, austero, previsible y honesto. Suficiente para amargarle el desayuno a más de un kirchnerista puro que reclama volver a las fuentes que los encumbró en la cima y en la consideración popular, hace apenas cuatro años.

 

Lo cierto es que Reutemann logró, con su lanzamiento de hace una semana, generar todo el revuelo político que seguramente quiso provocar. No se puede aducir inocencia en sus movimientos. Nada es casual en la política y aquellas palabras suyas no fueron dichas en rueda informal de amigos en su campo de Llambí Campbell, sino en un programa de televisión con repercusión provincial y nacional asegurada. Reutemann no es un novato como para no mensurar la importancia que tendría el hecho de aceptar que ahora podría presentarse como candidato.

 

El ex piloto quizá de lo que se sorprendió fue de lo obvio: su salida tan mediática a la palestra, y su convencimiento de que ahora sí puede entrever las luces de una candidatura presidencial, terminó por desnudar a todos dentro del peronismo, empezando por Néstor Kirchner, y hasta en los alrededores del partido y de esa franja interna conocida como el Frente Para la Victoria.

 

Kirchner, más allá de aquellos sentimientos encontrados cuando repasó los pro y contra de apoyar a Reutemann, igual mandó a su tropa a enarbolar un discurso positivo hacia esa eventual postulación. No fue menor que se anotaran Sergio Massa y Aníbal Fernández, verdaderos capos a la hora de exaltar o tumbar figuras a través de los medios, según las órdenes que reciben desde más arriba, para entregar elogios. El propio Kirchner, en Florencio Varela, lo calificó de "buen compañero", lo que no es poco, viniendo de un hombre que construyó su poder a golpe de palo y lengua filosa ante quien pudiera interponerse en su camino. Daniel Scioli, que desde adentro del oficialismo sería el gran perjudicado por el lanzamiento de Reutemann, ya que obturaría su propia carrera como piloto de aquel "aterrizaje suave" del matrimonio de Olivos que imagina para 2011, mandó laudos y beneplácitos.

 

Del otro cordón del peronismo, Felipe Solá hizo y dijo lo que podía esperarse, frente a la incipiente candidatura: despotricó contra un supuesto entendimiento entre Kirchner y Reutemann y reclamó al santafesino que, antes de lanzarse al ruedo, definiera si lo haría con la camiseta de la Casa Rosada o desde un peronismo opositor. Una chicana esperable del bonaerense, que ha ido modelando su figura y su futuro en estos tiempos, precisamente, a partir de considerarse (o pretender que la sociedad lo considere) como la salida no kirchnerista en 2011.

 

"Chiche" Duhalde fue otra de las protagonistas de esta zaga, desde una posición, también, casi cantada. Dudó de las cualidades de gestión del santafesino; simplemente, porque sabe que una eventual candidatura de Reutemann, si algo no tendrá en sus bases, es el apoyo de la corriente que lidera su esposo y ex presidente de la transición. El propio Reutemann se encargó de aclararlo en un mensaje con varios destinatarios con nombre y apellido, cuando reclamó que no lo encasillen con perfiles ajenos: "No soy menemista ni duhaldista ni kirchnerista; tengo perfil propio", avisó.

 

Descartado el menemismo, por arcaico y obsoleto, podría entenderse entonces que, si efectivamente avanza con su candidatura, Reutemann ha definido desde el vamos que no será pista de aterrizaje de los Kirchner ni plataforma de relanzamiento de Duhalde.

 

Queda claro, por otra parte, que si algo ha logrado esa jugada del ex piloto de Fórmula Uno ha sido agigantar la condición de absolutamente clave que cabe a las elecciones parlamentarias de octubre venidero. No se trata ya de lo sabido, que es el hecho de suponer que un triunfo de Kirchner lo mantendría con sus aspiraciones de perpetuación intactas, del mismo modo que una derrota o, por caso, la pérdida de la cómoda mayoría en la Cámara de Diputados supondría el principio del fin del reinado patagónico en la escena nacional.

 

El resultado de esas elecciones de medio tiempo dejará en claro quiénes emergerán de las urnas con condiciones de presidenciables y quiénes quedarán en el camino. Lo ha dicho el propio Reutemann: "El resultado de octubre va a definir muchas cosas, pero, por sobre todo, quiénes serán los que podrán aspirar a una candidatura y quiénes no".

 

O, como bien dijo Duhalde: "Octubre de 2008 es a la política lo que las pruebas de clasificación a la F1: ahí se sabe quién larga y quién se queda en los boxes. Para ganar, primero hay que clasificar".

 

Al margen de esos enjuagues, el ex presidente se ha sentado, en los últimos días, a mirar un panorama electoral de cara a octubre que le trazaron sus colaboradores. Y lo que vio, de ser absolutamente fieles las confidencias obtenidas, no le gustó. Dicen esos números y análisis que el kirchnerismo tendrá enormes dificultades para triunfar en Santa Fe, justamente por las razones apuntadas de un socialismo fuerte, al amparo de la figura de Binner. Puede no alcanzar, incluso, la candidatura de Reutemann, que el ex piloto, por lo demás, ni siquiera tiene decidida, porque si algo no puede admitir para mantener intactas sus aspiraciones presidenciales es perder en su territorio.

 

Algunos kirchneristas puros que participaron de esos encuentros en Olivos se entusiasman hasta con una derrota por poco del ex piloto a manos de Binner. Tendría consecuencias para Reutemann, pero ayudaría para disfrazar, en el conteo nacional, una derrota de presunta victoria. El panorama es igualmente desolador en Córdoba, donde Kirchner no le encuentra la vuelta entre bendecir a uno o a más candidatos.

 

En Mendoza, sólo un vuelco fundamental en la gestión de un gobernador gris como Celso Jaque podría evitar que Julio Cobos haga pata ancha en su tierra, con candidatos propios de su naciente Confederación Federal. Una derrota por cifras contundentes en la Capital Federal es, a estas alturas, un dato considerado irreversible hasta por los más recalcitrantes habitantes de las carpas patagónicas. Y hay pronósticos reservados para los resultados en Entre Ríos, Corrientes y Catamarca.

 

La madre de todas las batallas sigue siendo la provincia de Buenos Aires. Todas aquellas elucubraciones y punteos sobre el resto del mapa electoral del país se caerían como castillo de naipes si el kirchnerismo no logra una victoria por cifras contundentes en el primer distrito electoral argentino. Kirchner sabe que, en épocas de vacas flacas, como las que corren, su suerte está echada a lo que ocurra en territorio bonaerense.

 

Por eso, en Olivos y en la Casa Rosada, no dan nada por sentado ni por cerrado. Desde relanzar la candidatura del propio Kirchner, hasta obligar a Sergio Massa, que persiste en su negativa y en su amenaza de volverse a Tigre, a asumir esa responsabilidad. Hay quienes desmienten al jefe de gabinete y aseguran que ahora ha empezado a coquetear con la posibilidad a futuro que le daría un triunfo suyo en la Provincia, en las legislativas de octubre. ¿Otro dirigente que sueña con calzarse el traje de sucesor de los Kirchner en 2011? Suena a cienciaficción o, directamente, a disparate. Pero de eso se cuchichea en los pasillos del poder.

 

También se escucha decir que la mansedumbre con la que la tropa de "gurkas" del kirchnerismo tomó la candidatura eventual de Reutemann, y para ejemplo basta Luis D'Elía, tiene que ver con una bajada de línea desde lo más alto, que acepta que hay que prepararse para una inexorable vuelta al llano, dentro de un par de años.

 

Fuente: La Nueva Provincia (Bahía Blanca)




Dom, 11 de Ene, 2009 1:54 pm

hmclemeur
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Hugo M. Clémeur
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