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HIJOS DEL SOL III
LOS ESENIOS
Yo Soy Homet-Nut; mi nombre iniciático concedido por mi maestro Homet-Ra, en el
tiempo de Egipto. Se me ha concedido asomarme a este tiempo, mediante el acceso
a los registros del eterno presente. Hace más de tres mil años, el faraón
Akenatón, creó La Fraternidad Solar de los Hijos del Sol. Los seres que formaron
parte de aquel proyecto comprometieron sus vidas haciendo un juramento de
servicio del conocimiento. Desde entonces nada ha cambiado, los mismos espíritus
con el mismo compromiso viven en diversos cuerpos en este tiempo, al igual que
vivieron en los hitos del cambio histórico del proceso evolutivo del hombre.
Algunos sabios de la antigüedad, conquistadores, santos, escritores, alquimistas
y científicos fueron los mismos juramentados, que en forma más o menos
conscientes, se revistieron de carne para servir su juramento y ayudar al hombre
en su proceso evolutivo hacia el constante devenir de la perfección.
La historia que voy ahora a contar fue la tercera etapa y quizás la más arcana y
desconocida de los protocolos de los Hijos del Sol. El relato puede parecer
fantástico, incluso paranoico, puesto que vamos a hablar de hombres santos, de
seres que realizaron el mal llamado "tercer ojo" o bien las facultades del
espíritu. Este relato por tanto no va dirigido hacia vosotros que leéis, sino a
vuestro hijos, pues en ellos existe la siembra de los "Jardineros Celestes"
siembra que dará en el futuro a un ser consciente, con herramientas y atributos
impensables para este tiempo.
La cultura del mal, ha conseguido cegar y alejar del ser humano los valores de
la autorrealización espiritual. Debo por tanto verter esta información, para que
el niño dotado de una genética con una impronta psíquica más elevada, pueda
reconocer su cultura, su origen, a su familia. Debo verter estos conocimientos
para que el niño de hoy, que será hombre mañana, pueda contrastar sus vivencias
con las de los Bodhisattvas del Himalaya y los monjes esenios del desierto. No
sea que la ignorancia de sus padres, o de sus educadores termine por
considerarlo enajenado y sea ingresado en alguna institución psiquiátrica o sea
atiborrado a pastillas venenosas, capaces de destruir el sistema nervioso
haciendo seres vegetales, incapaces de pensar o de sentir.
Al tiempo de escribir estas líneas, me asomo a una de las ciudades secretas,
donde los seres auto-realizados conviven con los "señores del cielo" La
Shambhalla submarina del Atlántico. La popularmente conocida como la Isla de San
Borondón. La antigua ciudad de Sartáx en el viejo continente atlantídeo. He
venido hasta aquí para que el flujo del conocimiento no se vea obstruido por los
parásitos astrales de las entidades nocivas de las ciudades.
Antes de remontarme en el tiempo, debo informaros que la Fraternidad Solar
concedió el acceso a ciertos conocimientos y la entrada al atrio exterior del
templo de Shambhalla a Andrew Thomas. Este escritor contó de una manera
consciente e inconsciente lo que le fue dictado desde el "otro lado" Es por
esto que voy a trasladaros parte de cuanto el contó y que viene a ser el camino
hacia un viaje iniciático del que podéis salir más escépticos o más alucinados
que nunca. Andrew Thomas nos cuenta:
"Los pueblos de la India, lo mismo que los chinos creen en la realidad de una
morada de hombres perfectos, que denominan Kalapa o Katapa situada esta región
en el flanco norte del Himalaya, es decir, el Tíbet. La tierra de donde esperan
los hindúes la aparición del futuro salvador Kalki Avatar. Se cree que el valle
de la Iluminación de Buda está en esta misma zona.
La literatura puránica describe la Isla de Shambhalla, situada en medio de un
lago de néctar, con su lujuriante follaje y su palacio. Para alcanzar la isla
había que ser transportado por las alas de un ave de oro.
En los documentos tibetanos, este misterioso centro lleva así mismo el nombre de
Shambhalla o Dejung. El padre Esteban Cacella, misionero jesuita portugués,
señala la existencia de este fabuloso país en los informes que redactó, ya
que vivió veintitrés años en Shigatsé, donde murió en 1650. Los lamas sentían
tal respeto por este sacerdote, que le propusieron incluso sus servicios para
conducirlo a este lugar secreto de Chan Shambhalla, o Shambhalla del Norte. Su
compañero, el padre Juan Cabral, escribía en 1625 Según mi parecer, Shambhalla
no es Cathay (antigua denominación de China), sino lo que en nuestros mapas se
llama Gran Tartaria. Estos dos misioneros fueron los primeros europeos que
dieron un informe documentado sobre el Dominio de Shambhalla.
El reino viene así mismo indicado en un mapa del siglo XVII, publicado en
Amberes por las autoridades católicas. Csoma de Korös, filólogo húngaro que pasó
cuatro años en un monasterio budista del Tíbet (de 1827 a 1830), sitúa incluso
la posición geográfica de Shambhalla entre el 45º y el 50º de latitud Norte, más
allá del río Syr Daria.
Hace cincuenta años, un filólogo alemán, el doctor A. H. Francke, no titubeó en
mencionar esta región en sus publicaciones científicas. Se lamentaba incluso de
que la realidad de Shambhalla estuviese tan viva en el espíritu de sus guías,
que en ciertos lugares en el curso de una exploración por Asia, se negaran a
seguir el camino previsto y cogieran otro, por temor a violar las fronteras
sagradas del territorio prohibido.
Incidentes similares fueron descritos, hace cien años, por el explorador ruso
Prievalski, y he aquí lo que escribió a propósito de Shambhalla Otro cuento,
muy interesante, se refiere a Shambhaling, una isla situada en los confines del
mar nórdico. Abunda en ella el oro, y el trigo crece hasta una altura
prodigiosa. La pobreza se desconoce en este país, en realidad, la leche y la
miel manan en Shambhaling.
En 1923, el VI Panchen, o Tashi Lama, jefe del budismo esotérico tibetano, que
ocupaba el solio en la ciudadela monástica de Tashi Lhunpo, tuvo que huir a
China por razones políticas. Es considerado como el único alto lama del Tíbet
que tuvo autoridad para expedir pasaportes para Shambhalla a los lamas más
dignos.
Este Panchen-lama era una personalidad notable, a propósito del cual Sir Charles
Bell, un experto en cuestiones tibetanas, dijo cierto día: Es una suerte que
exista un hombre así en el Tíbet. Su dominio de la ciencia oculta era
generalmente reconocido, y acerca de sus milagros corrían sorprendentes relatos.
Tras haber acabado, en 1915, un templo que había de albergar una colosal estatua
de Maitreya, el futuro Buda, todo el valle del Tsang-Po beneficióse de
excepcionales cosechas. Por el contrario, cuando el Panchen abandonó el Tíbet,
en 1923, terribles nevadas asolaron todo el país, arruinando a la población.
En el curso de una visita efectuada a la India, preguntósele al Panchen-lama si
estaba justificada la reputación de los poderes psíquicos de los altos lamas
tibetanos. Su Santidad no respondió nada y se limitó a sonreír. Luego, de
repente, desapareció, y resultaron vanos todos los intentos por encontrarlo. Fue
un recién llegado el que, a distancia, se benefició de una visión insólita, el
Panchen-lama estaba sentado bajo un árbol del jardín, aunque permanecía
invisible a los ojos de sus huéspedes.
Las Cartas de los Mahatmas, dirigidas a A.P. Simnett y escritas a finales del
siglo pasado, representan otra fuente de primera mano que procede directamente
del círculo cerrado de los Sabios de Oriente.
La imagen del misterioso reino de Shambhalla se precisa tras el examen de lo que
escribieron sobre él los Mahatmas. En una carta dirigida a Simnett, en 1881, el
venerable Mahatma describió un priorato secreto
En cierto lugar que no se puede indicar a los profanos, existe una barranca
cuyos lados están unidos por una ligera pasarela de fibras vegetales trenzadas.
Un torrente impulsa, allá abajo, sus impetuosas aguas. Los miembros más
aguerridos de vuestros clubs alpinos apenas se atreverían a aventurarse en este
pasaje, ya que está suspendido como una tela de araña y parece vetusto e
infranqueable. Sin embargo, no lo es, y el que se atreve y lo consigue -y lo
conseguirá si es justo el que lo lleva a cabo-, llega a una garganta de
incomparable belleza, a uno de nuestros lugares y hacia algunos otros sobre los
cuales no dan información alguna los geógrafos europeos. A un tiro de piedra de
la antigua lamasería se encuentra la vieja torre, cuyo interior engendra
generaciones de Bodhisattvas .
En el Shambhala-lam-yig, o Camino de Shambhalla, raro libro tibetano del siglo
XVIII, el III Panchen-lama escribió que el reino de Shambhalla está situado en
una región montañosa, rodeada por doquier de poderosos macizos de nevadas
cumbres.
Numerosas razones hacen pensar que La Fraternidad utiliza una vasta red de
galerías, de cavernas y de catacumbas. Sobre este punto, he aquí el testimonio
de N. Roerich :
En los contrafuertes del Himalaya existen muchas grutas, y se dice que de estas
cavernas parten pasajes subterráneos que se adentran profundamente bajo
Kinchinjunga. Algunas han visto incluso la puerta de piedra que jamás ha sido
abierta, ya que aún no ha llegado el tiempo de ello. Estos profundos pasajes
conducen al espléndido valle.
Hablar de vehículos que circulan a través de galerías excavadas bajo los
desiertos y las montañas hacen pensar en la ciencia-ficción. Por otra parte,
esta tradición se remonta a la época en que el mundo occidental no poseía
máquina alguna. Mencionar las naves aéreas vistas en la zona de Shambhalla
parecería asimismo fantasía, pero lo cierto es que cuando la expedición de
Nicholas Roerich avanzaba por las proximidades de las montañas de Karakoram, en
1925, sus miembros vieron de pronto, en el claro cielo de la mañana, un disco
que brillaba por encima de esta zona desértica. Su vuelo fue observado con la
ayuda de tres potentes gemelos. De pronto, el ingenio cambió de rumbo, del Sur,
al Sudeste, para desaparecer tras las cimas nevadas de la cadena de Humboldt
(Humboldt Range). Ningún avión, ningún globo habría podido, en 1926, sobrevolar
esta parte aislada de La China Occidental. Sólo máquinas volantes de un tipo
desconocido serían capaces de realizar las maniobras aéreas de las que nos habla
N. Roerich. A la vista del disco en el cielo, los lamas que participaban en la
expedición exclamaron ¡Es el Signo de Shambhalla!.
El alpinista inglés Frank Smythe tuvo una experiencia idéntica en el monte
Everest, en 1933. A 3.900 metros de altitud vio dos objetos oscuros evolucionar
en el cielo. Uno tenía dos gruesas alas, y el otro, una especie de pico. Las dos
naves aéreas, o espaciales, estaban aureoladas de un halo. Smythe quedó
profundamente intrigado. Sin embargo, tras haber identificado los picos y los
glaciares que lo rodeaban, quedó convencido de que no había sido víctima de una
alucinación. Los objetos volantes vistos por Roerich y Smythe, eran ingenios
aéreos o explicación que propuse en Shanghai, en 1935, y aún sigue siendo
válida, a falta de una conclusión más satisfactoria.
En 1967, cerca de Shillong, provincia de Assam, fue observado un disco que se
arremolinaba, semejante al que había descrito Roerich. Evolucionó a unos 200
metros por encima del suelo, y se sumergió de pronto en un río, produciendo en
el agua un enorme remolino, acompañado de gran ruido. A continuación se remontó,
volando en zigzag por encima de la jungla, para desaparecer en el cielo.
La Fraternidad de Shambhalla está presidida por una jerarquía restringida de
seres superiores, a los cuales se alude a menudo con el nombre de Mahatmas, lo
cual, en sánscrito, significa las grandes almas. Son seres sobrehumanos, dotados
de poderes sobrenaturales, que han acabado su evolución en este planeta, pero
que viven con la Humanidad al objeto de facilitar su progreso espiritual.
La filosofía búdica tiene definiciones precisas para estos grandes espíritus, a
los que llama Arhats, en sánscrito, o Lohan, en chino. El Arhat es un hombre
que, en el curso de su larga evolución planetaria, se ha liberado de todo apego
a la existencia y desprendido de todos los deberes del karma. Ha llevado a cabo
esta evolución en cuatro fases distintas, que son Srotapatti, el que entra en
la corriente; Sakridagamin, el que renace una vez; Anagamin, el que no vuelve, y
Arhat, el iluminado.
Según los textos tibetanos, los dos mandamientos del Arhat son el buscar la
Bodhi (o iluminación) y el trabajar por el perfeccionamiento del pueblo. Cuando
el Arhat penetra en la corriente que lleva al Nirvana -el océano de la
consciencia cósmica-, recibe poderes trascendentes gracias a los cuales podrá
hacer su cuerpo más ligero o más denso, más pequeño o más grande. Se hace
asimismo dueño de la materia, del tiempo y del espacio, y puede aparecer en todo
lugar. El Arhat conoce todas las cosas y guarda el recuerdo de sus existencias
anteriores. Una vez cumplido el ciclo terrestre de la evolución, no tendrá que
renacer de nuevo en este planeta.
El Arhat que elige permanecer en la Tierra, sacrificándose así en beneficio de
la Humanidad, se convierte automáticamente en un Bodhisattva, un salvador que,
visible o invisible, ayudará al hombre en vistas a su ascensión espiritual.
Mediante el poder de Kriya-shakti (voluntad), el Bodhisattva puede crear por sí
mismo un cuerpo visible, tomado de la materia atómica elemental, que podrá
parecer sólido y real, pero que puede elegir también el permanecer invisible y
agregarse al pueblo de la niebla de fuego .
Estos seres superiores han sido vistos en realidad, incluso por los europeos.
Sir Hugh Rhys Rankin, un baronet escocés que estudió en el colegio de Harrow y
sirvió como oficial en los Royal Dragoons, fue, durante muchos años, un budista
Mahayana practicante. He aquí lo que dijo en 1959
Forma parte de nuestras creencias conocidas, que Cinco Bodhisattvas (hombres
perfectos) controlan los destinos del mundo. Se encuentran una vez al año en una
gruta del Himalaya, para tomar sus decisiones. Uno de ellos vive permanentemente
en las alturas del Himalaya. Otro reside en los montes escoceses de Cairngorm.
Mi esposa y yo vimos claramente a este Bodhisattva, hace unos doce años, al
atravesar el Larig Ghru Pass.
Apenas puede imaginarse la enorme labor que realiza la Confraternidad o
Hermandad de Shambhalla. Sus Arhats se parecen más a los soldados en sus
batallas contra la Ignorancia, el Oscurantismo y el Egoísmo, que a los cantores
de himnos sacros. Ante ellos se extiende la masa estática de la Humanidad, que
debe ser remodelada en formas superiores por la ley de la evolución. Empleaban
una aproximación positiva inspirándose en ideales en todos los terrenos de la
creación, arte, ciencia, religión, música o sociología.
La ciencia esotérica de Oriente habla de una colisión del Kamaduro, el fuego
subterráneo, con el Fuego Cósmico, lo cual engendraría cataclismos geológicos
devastadores si ambos fuegos no se hallan equilibrados. El propio Nicholas vio
en uno de los laboratorios de Shambhalla, los instrumentos que sirven para medir
la presión de estos fuegos. La energía psíquica es la que puede y debe purificar
el aura del planeta cubierto por las nubes de estas emanaciones de odio, de
egoísmo, de codicia y de pasión.
Los Arhats creen que el hombre puede convertirse en el criminal artificiero de
este planeta, sin necesidad de recurrir a la reacción nuclear en cadena. Sólo la
neutralización de las corrientes de pensamiento negativo y de las nubes mediante
emisiones globales de paz y de amor puede disipar el aura malsana de la Tierra.
Si la Humanidad pudiera conceder diariamente algunos minutos a una meditación
sincronizada sobre la paz y la fraternidad, alejaría el peligro de una
catástrofe. "
EN SHAMBHALLA
Alguna vez os habéis preguntado, ¿Quiénes eran los famosos "Reyes Magos" que
visitaron al avatar de Piscis Jesús el Cristo? ¿De dónde venían? ¿Por qué
realizaron un caprichoso viaje de miles de Km, tan solo para ver a un recién
nacido?...... Estas preguntas solo tienen un sentido para el iniciado. Pues
aquellos seres eran Bodhisattvas, seres santos que habían dejado la ciudad
secreta de Shambhalla para reconocer al avatar de la era de Piscis.
Dejemos a estos "magos" por un tiempo y volvamos al pasado:
Josué estaba librando batallas en Jericó con los cananeos, amorreos y los
pobladores de la Tierra Prometida. Mientras tanto en el desierto Esen tenía ante
sí una tarea complicadísima. Se trataba de crear una comunidad dedicada al
estudio, a la meditación y a la búsqueda de la perfección en la materia. Setenta
y un hombres habían decidido dedicar su vida al cultivo del espíritu. No tenían
esposa. Pero junto a ellos había también varias familias con hijos, que en igual
medida tenían el mismo objetivo. Las disputas entre los solteros y los casados
eran constantes.
La mujer para los judíos no tenía casi ninguna consideración. Además de procrear
y de cuidar a sus hijos poco o nada representaba en la sociedad. Lo más triste
era que la propia mujer había aceptado este papel, por lo que su autoestima no
existía en absoluto.
En el Qumram la vida era casi imposible, puesto que las condiciones extremas del
desierto hacían casi imposible la supervivencia. Esen estaba abrumado. ¿Cómo
podía llevar adelante la tremenda tarea que se le había asignado?
La Fraternidad de los Hijos del Sol estaba pasando por tiempos difíciles. Los
dioses debían retornar a sus moradas de origen. Habían sembrado la vida, las
ideas, los medios para que el ser humano caminara con su autosuficiencia y el
Consejo de los Veinticuatro ordenaba el retorno. La granja humana debía asumir
su mayoría de edad. La Ley Cósmica a la que está sometido todo ser, dictaba su
implacable cumplimiento. Los hermanos del cielo marchaban. Debían pasar otros
tres mil trescientos treinta y tres años para el retorno. La base del Sinaí se
cerraba hasta su reapertura en el dos mil once después del Cristo.
En Shambhalla los Bodhisttvas se habían reunido. Había que ayudar a Esen a
llevar adelante el proyecto ideado por Maser y el Consejo. Las deliberaciones
fueron largas y fuertemente contrastadas. La idea era crear en los diversos
continentes focos de influencia cultural y espiritual, que en forma directa e
indirecta guiarán al ser humano hacia su madurez social y cultural.
Finalmente se llegó al acuerdo de enviar al mejor de todos ellos a ayudar
directamente a Esen. Fue designado un ser especialmente creado desde el
principio de los tiempos para estas misiones. Un ser inmortal. Cuando digo
inmortal me estoy refiriendo a un ser biónico, creado biológicamente para
albergar un espíritu superior. Esto que cuento puede parecer ciencia ficción,
pero he prometido decir cuánto se, con independencia y a expensas de ser tildado
de loco. Este ser había realizado varias misiones en superficie. Cuatrocientos
años antes había ayudado a Abraham a salir de Ur de Caldea y crear la raza
hebrea, designada por los dioses como experimento genético de evolución. Fue
llamado Melkisedek, o sacerdote del altísimo. Un ser del que se decía no conocer
nadie su origen y que en la misma medida que apareció, retorno en forma
misteriosa a Shambhalla, donde vivió y aún vive. Este instrumento de la
Fraternidad de los Hijos del Sol, también fue conocido como el mago Merlín, y
posteriormente como Sant Germain. Incluso estuvo también en la firma de la Carta
Magna americana como uno de los masones que hizo posible ese hito de libertad.
Quien conoce bien la historia esotérica sabrá que en casi todas las revoluciones
sociológicas de la Historia del hombre, han aparecido personajes decisivos que
en forma directa e indirecta influyeron en los dirigentes y leyes por las cuales
fuimos ganando progreso y libertad. En Shambhalla y en otros centros de poder se
sigue una febril actividad para crear lo que en la Biblia se llamó como El Reino
de Dios sobre la Tierra.
Este mal llamado Reino de Dios, no es un proyecto espiritual, sino evolutivo,
donde el espíritu y el humanismo animará un concepto de progreso armónico entre
materia y conocimiento.
Es muy importante puntualizar estos conceptos si deseáis conocer la filosofía de
los Hijos del Sol. Intentaré explicarlo en forma breve:
Cada era; de 2160 años, está regida por un arquetipo cultural. La era de Maser
(Moisés) estaba gobernada por el arquetipo de Aries. En ese tiempo el caudillo,
valiente, liberador, que en una mano portaba la ley del espíritu y en la otra la
espada; era la encarnación de dicha Era. La Ley de aquel tiempo fue "Ojo por ojo
y diente por diente". Pero en la Era siguiente la ley fue todo lo contrario: "Si
os golpean en una mejilla, poned la otra" Fue la era de Jesús el Cristo, con un
modelo menos agresivo, más compasivo y menos violento. En esta Era se
propiciaban los conventos, el recogimiento y la mortificación de la carne para
alcanzar el modelo espiritual.
Estamos ahora en la Era de Acuario, donde Dios lo concebiremos como una especie
de ordenador multifuncional que pueda dirigir la vida desde conceptos de
libertad, fraternidad y cooperación. Los historiadores de la Era de Acuario
llamarán a Moisés, bruto, violento y a Jesús compasivo y paranoico. Pensarán que
en su tiempo, en Acuario, es como se debía vivir y pensarán que es el modelo
adecuado; pero volverán a equivocarse puesto que 2160 años después vendrá la era
de Capricornio, y volverán a cambiar los arquetipos. Finalmente el ser humano
será un poco soldado, un poco compasivo y monje, un poco informático y
finalmente pragmático y ambicioso, al tomar el modelo de Capricornio.
Si el hombre no huye de considerar que el ser perfecto es un monje célibe metido
en una cueva adorando a Dios a todas horas y realizándose en la contemplación;
se fanatizará y creará un modelo imperfecto. En la Fraternidad Solar, se busca
EL SER EVOLUTIVO CONSCIENTE, NO, EL SER ESPIRITUAL. Solo cuando comprendamos que
Einstein tiene la misma categoría evolutiva que Jesucristo, y que ambos
contribuyeron desde su parcela a enriquecer la memoria humana, nos acercaremos
entonces al modelo cósmico, a la idea fundamental que inspiró la creación del
ser humano. Fuimos inseminados con valores de la magia de la raza negra traída
de Orión. Con la espiritualidad de la raza roja traída de Pléyades. De la
materialidad de la raza blanca traída de Alfa Centauro; de la sabiduría de la
raza amarilla traída de Proción y de la belleza de los hombres azules traída de
otro rincón de la inmensa Galaxia.
La Fraternidad Solar busca la Sinarquía de seres conscientes, evolucionados y
operativos. NO RELIGIOSOS NI MISTICOS.
Pero en el Qumram se estaba intentando algo fundamental para conseguir una
pequeña cota de ascenso evolutivo, que pocos han comprendido. No se trataba de
crear un modelo de monjes, como históricamente es aceptado por todos. De hecho
se dice que las órdenes del Cluny y del Cister; es decir, el modelo de los
monjes de clausura que caracterizó la Edad Media, fue sacada del modelo esenio.
Pero La Fraternidad Solar, no buscaba crear monjes, sino algo muy distinto. Se
trataba de desarrollar a través de estos seres y de su modelo vital, el
desarrollo de las facultades superiores del espíritu; es decir, las facultades
de clarividencia, de psicocinesis, de profecía, de longevidad, de bilocación,
etc, etc, En definitiva de activar el "Sexto sentido". Se eligió por tanto un
marco de silencio, de cultivo interior, ausente de todo tipo de violencia, de
impregnación cultural ajena, a la búsqueda de la introspección y de la
meditación consciente. Los esenios consiguieron en varios cientos de años de
arduo trabajo interior, desarrollar una serie de facultades semejantes a las que
practican y viven aún hoy en Shambhalla. Pero lo hicieron en la Era que les
correspondía; es decir, en Piscis. Y lo que hicieron no se perdió de ninguna
manera, puesto que enriqueció el alma colectiva de la Humanidad. Por eso cada
niño que nace hoy tiene la memoria del Qumram en sus genes. Pues cada
experiencia por insignificante que parezca está en nuestra memoria individual y
colectiva.
Cada noche Esen salía de su cuerpo en una facultad casi común a todos los
mortales, que se ha venido en llamar desdoblamiento astral. El iniciado de la
Fraternidad Solar se reúne normalmente con los otros miembros del grupo en los
lugares establecidos para tal fin. Las instrucciones de la Jerarquía no se dan
como algunos creen en forma física. La mayoría de las acciones son coordinadas,
dirigidas y alimentadas desde el mundo astral. De ahí que la meditación, el
recogimiento y la introspección de los iniciados fueron y sigue siendo el común
denominador de una verdadera comunión con la Fuente y con la Jerarquía. Algunos
se maravillarían al escuchar a un monje de los Himalayas hablar de la avenida 45
de New York, describiendo cada rincón y cada detalle de sus comercios, sin haber
salido jamás de viaje a ninguna parte. La verdadera vida no está precisamente en
los cinco sentidos corporales, sino en el cuerpo astral, que no solo puede
viajar en el espacio-tiempo, sino trasportar los sentidos corporales en
hiper-actividad. Pero en igual medida este cuerpo de energía sutil, puede viajar
con las emociones, sentimientos y condicionamientos del alma.
Esen viajaba en cada meditación a Shambhalla, también a otros tantos retiros
interiores donde viven los maestros. El sabía, que un enviado llegaría pronto a
la comunidad para ayudarle en la tarea.
- Hermanos, los dioses han dispuesto que el Señor de Justicia venga a vernos
para establecer las normas de la comunidad.
Bien es sabido que nadie es profeta en su tierra, y Esen necesitaba la ayuda o
la autoridad de otra persona ajena a la comunidad hebrea para crear orden.
Mientras tanto los enfrentamientos entre los casados y los célibes crecía en
forma preocupante, incluso se habían dado conatos de cierta violencia. El
reparto de los escasos bienes también propiciaba conflictos fuertes.
Ocurrió al amanecer de un día corriente. Los bueyes estaban trasportando el agua
al campamento. Su andar cansino y perezoso no había reparado en un extraño
viajero que en forma queda caminaba en la retaguardia. Llegaron a las tiendas y
las voces de los niños y las mujeres se convirtieron en admiración y extrañeza
cuando vieron a un ser alto, delgado, rapado el pelo al cero, con una túnica de
color rojo y azafrán. Caminaba con una inmensa sonrisa saludando con las manos
juntas a unos y a otros. Por su expresión casi cómica, todos pensaron que era un
amorreo expulsado de su pueblo por loco o por homosexual. Aquellas expresiones
no eran propias de ningún pueblo conocido. Esen, alertado por sus hermanos salió
rápidamente de la tienda y se adelantó sobre el viajero. Las lágrimas salieron
de sus ojos a la vez que su pelo se erizaba de emoción.
- ¡Maestro! ¡Maestro! -saludaba, arrodillándose ante él -
Habían sido tantas las veces que en sus viajes astrales se habían abrazado y
habían compartido desde el fondo del alma, sus sentimientos, que ahora, en la
presencia física, todo parecía culminarse en un lazo de amor fraternal
indescriptible. El Maestro de Justicia sin dejar de sonreír levantó a su hermano
y le abrazó con cariño.
- Al fin juntos querido hermano. Ninguna lágrima, ningún dolor, ninguna
tristeza ha dejado de ser valorada por los dioses. Tenemos trabajo que hacer,
por tanto pongámonos a la tarea.
Y el maestro junto con Esen, comenzaron a elaborar las normas de la comunidad.
La primera regla fue separar a los solteros de los casados. Las familias con
hijos y los que no deseaban el celibato se establecieron en la frontera de la
Tierra Prometida. Se les asignó de hacer de intermediarios entre Josué y la
comunidad célibe. Estas familias crecieron con el paso del tiempo y formaron a
su vez otros tantos asentamientos en diversos lugares de Palestina. Sus hijos
podían incorporarse a la vida civil en Jerusalén y las otras ciudades o bien ser
educados y entrar a formar parte de la vida monacal de los monjes del desierto.
Los solteros tuvieron que construir sus precarias celdas. Eran de piedra con
techo de caña y esparto. Una litera y una pequeña mesa ocupaban casi todo el
reducto. Adosado a la estancia se extendía un pequeño huerto de escasas
proporciones.
Las edificaciones formaban pequeños escalones alineados en la ladera de la
montaña. En la cima había un arroyo que recorría todo el poblado, descendiendo
hasta perderse en los fondos arenosos del desierto. Mirando a Oriente y al
abrigo de los tortuosos vientos provenientes de Egipto, se ubica la sinagoga,
donde se hacían las reuniones comunitarias cada día. En la cima de la montaña, a
pocos metros del nacimiento del manantial, se había cavado un aljibe de grandes
proporciones, de donde se canalizaba el agua, hasta cada uno de los huertos de
los monjes.
A un Km, del centro del conjunto se ubicaban unas grandes colmenas de abejas y
justo al lado, en una gran empalizada, estaba el rebaño de cabras que cada
mañana eran liberadas para alimentarse, retornando a la noche para ser
ordeñadas.
El alimento de los monjes era sencillo, miel, queso, verduras y fruta. A veces
tomaban dátiles y vino que las caravanas les dejaban a cambio de sus propios
productos. Todos vestían con túnica blanca. Nadie podía ir a la sinagoga sin
haberse purificado.
Antes del amanecer en el poblado se tocaba una campana. Todos los monjes salían
de sus celdas y se dirigían al aljibe. Hacían siete inmersiones completas. Luego
se secaban y se ponían en figura de loto hacia oriente, esperando la salida del
Sol. El saludo al sol y la meditación duraba aproximadamente una hora. Luego se
trabajaba toda la mañana en el huerto y por turnos rigurosos se atendía a la
fabricación del queso, la miel y los alimentos colectivos. A las tres de la
tarde todos se congregaban en la sinagoga. Algunos traducían y escribían los
textos traídos por Maser desde Amarna. Otros se dedicaban al estudio de las
hierbas medicinales. Y finalmente todos cantaban los mantrams y oraciones
sagradas que en igual medida y desde el principio de los tiempos habían sido
utilizadas por los Hijos del Sol.
Esen presidía y dirigía el orden civil de la comunidad y el Maestro de Justicia
el orden espiritual.
Fueron tiempos felices y prósperos. Aquella comunidad que fue construida con un
tremendo esfuerzo, duró casi seiscientos años. Hasta que finalmente fueron
disueltos por las tropas romanas, pocos años después de la muerte de Jesús el
Cristo.
LOS MUERTOS
Ocurrió que por el campamento comenzaron a apilarse las polillas y las langostas
en forma desproporcionada. Los monjes dotados de clarividencia acudieron a Esen
y éste al Maestro de Justicia. La pureza y el equilibrio del lugar se veían
ahora impregnados de muertos y de entidades malignas. Los que no eran
clarividentes se sentían vigilados y un sentimiento de desasosiego y de
inquietud atenazaba sus almas.
El Maestro de Justicia comentó a Esen;
- ¿Sabes si alguien está practicando alguna invocación o realizando algún rito
pagano?
- No; no creo que nadie se salga de la norma de la comunidad.
- ¡Pero estas entidades no vienen sin más! Tendremos que vigilar y estar alerta.
Aquella noche, El Maestro de Justicia y Esen no durmieron. Se pintaron la cara
con betún y salieron en la gélida noche del desierto a rondar todas y cada una
de las pequeñas cabañas. Todo parecía en calma. Iban a acostarse cuando un
pequeño murmullo parecía ganar fuerza en la medida que se acercaban al rebaño de
cabras. Finalmente vieron un pequeño resplandor, al otro lado de un pequeño
altozano. Se fueron acercando. El murmullo se hizo ahora más fuerte hasta
convertirse en un cántico:
- Tacaragua, tiguaye, calasada, contadé.
- Tacaragua, tiguaye, calasada, contadé.
- Tacaragua, tiguaye, calasada, contadé.
- ...
Tres monjes vestidos de negro estaban cantando. A su alrededor cientos de
muertos daban vueltas a la hoguera gozando con el canto. Los tres monjes estaban
jugando a un juego muy peligroso. No tenían desarrollado el don de la videncia
psíquica y no podían medir las consecuencias de sus actos. Ellos no sabían que
estas entidades se alimentan de la energía psíquica y etérea de los que
ingenuamente les invocaban.
El Maestro de Justicia, se acercó enfadado a la hoguera y propinó una patada a
la hoguera haciendo saltar tizones y chispas por doquier, a la vez que gritaba:
- ¡Insensatos. insensatos.insensatos!
Al día siguiente toda la comunidad se reunió para celebrar un juicio sumarísimo.
Los tres monjes permanecían desnudos en el centro del círculo. El Maestro tomó
la palabra y dijo:
- Si adoráis a seres encarnados y muertos, estáis alejándoos de la línea
espiritual. Aun habiendo sido en su estancia en la Tierra virtuosos y santos,
nadie puede ser invocado, rezado o llamado con oración o rito alguno. Dejad que
los muertos se ocupen de los muertos. Aprender de sus actos, leed y meditar
sobre sus obras, pero no los retengáis, ni con el afecto, ni con el dolor, ni
con la oración. No deifiquéis a ningún ser encarnado sobre la Tierra, ni
levantéis templos de piedra en su memoria, puesto que estos actos se alejan de
la Ley de los Hijos del Sol.
Los tres monjes fueron expulsados de la comunidad. Sus cabañas fueron quemadas y
sus vestidos y sus recuerdos sepultados.
LOS TERAPEUTAS
El Maestro de Justicia convocó a la mayoría de los monjes. Se trataba de
realizar una excursión por la montaña. Esen iba con ellos.
- Yavé Dios no está en los templos; sino en cada cosa que late, en cada criatura
que vive sobre la superficie de la Tierra. Dios tiene en si mismo los recursos
para mataros o para revitalizaros. Si tomáis el veneno de la cobra, moriréis,
pero si bebéis de sus fuentes o coméis su miel, vuestra vida será sana y feliz.
Yavé no se ofrece a vosotros en una sola de sus naturalezas. Depende de vosotros
como le auto-realizáis. Podéis emplear la espada para matar o para extirpar un
tumor. Solo la sabiduría os permitirá descubrir el infinito amor de su creación.
Yavé-Dios no está en los templos, ni es siempre el mismo. Si en cada segundo que
pasa no matáis el viejo Dios, sustituyéndolo por el nuevo que descubrís, haréis
cultos fanáticos que os enfrentarán a unos contra otros. Si metéis a Yavé en las
escrituras, en las piedras o en las imágenes encerraréis también vuestra
libertad y vuestra capacidad de progreso evolutivo. Ahora vosotros veis a Dios
con miedo, insuperable, inalcanzable, pero dentro un tiempo los nietos de
vuestros nietos, derribarán vuestros mitos y miedos, pues él se revelará a los
sabios, romperá vuestras fronteras, se hará herético ante vuestros principios y
dogmas. Solo la ignorancia el dogma y el misterio os inmoviliza. Dios es
divertido, rebelde, transgresor, aventurero, pero sobre todo Yavé-Dios-Atón;
como queráis llamarlo, es amor infinito para el hombre, pues amando
infinitamente al hombre, se ama a sí mismo, en su propia obra.
Esen lloraba, emborrachado del verbo del Maestro de Justicia; pues la verdad, no
solo golpea los oídos, sino que emite sensaciones profundas de alegría y de
inmensa beatitud. El llanto de los esenios, silencioso y quedo, les estaba
llevando a la gnosis, a la comunión como un solo cuerpo y un solo espíritu. El
Maestro siguió hablando:
- Si no os volvéis como niños; si no ponéis en marcha toda vuestra imaginación;
si no provocáis en cada instante de vuestras vidas, a todos y cada uno de los
elementos que os rodean, no encontraréis respuesta alguna, y Dios se esconderá y
no se mostrará. Si colgáis de cada respiración o de cada latido de vuestro
corazón una pregunta y buscáis con intensidad la respuesta El se mostrará un
poco más; pero a la vez que encontréis respuesta, se os mostrarán miles de
nuevas preguntas, que os harán jugar, al juego de la eterna sabiduría. Y
vendréis tantas vidas como sean necesarias hasta que esas respuestas os permitan
desterrar el dolor, la enfermedad, la guerra y la ambición. No sois ni buenos ni
malos, solo sois aprendices, solo sois ignorantes. Perdonaros a vosotros mismos,
perdonad a vuestros semejantes, pues solo sois esclavos de la ignorancia.
El Maestro de Justicia comenzó a caminar hacia la cumbre, mientras seguía
hablando. Los monjes se tropezaban y se empujaban para no perder una sola de las
sílabas de su discurso:
- Llegará un día, queridos hermanos, en que los sacerdotes, los que dicen
representar a Dios, evitarán el conocimiento, perseguirán y quemarán en las
hogueras a quienes deseen descubrir la naturaleza divina. Veréis entonces que la
ciencia se enfrentará a la religión y la ignorancia y el mal campeará entre las
castas y los hombres. Llegará un tiempo, en el que el sabio por pudor, se meterá
en la cueva, y el virtuoso se avergonzará de practicar la virtud. Es por eso,
hermanos, que todos juramos en cada capítulo de la orden, transportar el
conocimiento a los nuevos servidores renacidos en el compromiso del
conocimiento. Sea vuestro afán vida tras vida, la búsqueda de la sabiduría y la
práctica del amor. Pues Dios es sobre todo sabiduría y amor incondicional.
El Maestro de Justicia se paró y todos pararon como un resorte. Parecían como un
ingenio mecánico de la más perfecta máquina de relojería. Todos estaban
comulgando en la gnosis y en la alegría desbordante del espíritu revelado a
través de la palabra. Pues el Maestro de Justicia había sido iniciado en el
Verbo y su voz contenía las cadencias precisas para generar emociones
incontenibles en el hombre.
- Por vuestros padres conocéis las plagas y el dolor que el glaucoma provocó en
Egipto. Imaginad una madre que ve como sus hijos mueren en sus brazos por causa
de una enfermedad que la somete y que de ninguna manera puede superar. El dolor
es inmenso. Finalmente el dolor se convierte en rabia, en amargura y proyecta
esos sentimientos contra Dios maldiciéndole. ¿Por qué te llevas a mis hijos,
maldito Dios, tirano y vengador? Habéis oído contar a vuestros escribas, que los
pueblos bárbaros del interior del Nilo mataban a sus primogénitos para superar
la desgracia, que ellos entendían, provenía de Dios. Y mataban a sus propios
hijos para aplacar la ira de ese Dios, que tan solo vivía en su miedo y su
ignorancia.
El Maestro de Justicia, se agachó y tomó en su mano una pequeña mata de hierba
amarillenta, parecida a la camomila común. La levantó en su mano, mostrándosela
a todos, diciendo:
- Pues los hijos de la madre que había maldecido a Dios, no se hubieran muerto y
se habría ahorrado su dolor. Y los hijos de los supersticiosos no habrían sido
sacrificados al Dios que emergió de su propio miedo, si simplemente hubieran
aplicado una decocción de esta planta, que quita y mata en pocos días el mal del
glaucoma. Solo era un problema de sabiduría, solo era un problema de falta de
conocimiento. Ahora imaginad que acudís al poblado con este conocimiento y
salváis a estos hijos. ¿No os considerarán verdaderos dioses?
Todos asintieron.
- ¿Deseáis ser dioses que consuelan, que aman y que curan la ignorancia humana?
¿Deseáis que Dios se incorpore en vuestra alma para sanar su propia obra, a sus
propios hijos?
Esta vez el grito fue unánime y sonoro:
- ¡Si maestro.queremos ser Dios ¡
- Sea, pues. Abrid vuestros ojos y vuestro corazón, pues vinisteis al monte con
la venda de la ignorancia y saldréis con la sabiduría que consuele a vuestros
semejantes.
El Maestro de Justicia tomo otra planta y se la mostró al grupo:
- Observad bien la planta y pensad para vosotros mismos hacia qué parte del
cuerpo se dirige.
Cada uno en silencio observó con detenimiento. Algunos no veían nada. Otros
comprobaban como una extraña energía luminosa se alojaba en la zona sexual.
Luego el Maestro dijo:
- Aquellos de vosotros que hayan observado que la planta se dirige a la zona
sexual y al riñón, que se pongan a este lado. Los que hayan observado que se va
a otro órgano del cuerpo que se pongan al otro.
Aquello fue sorprendente, puesto que casi todos habían observado lo mismo.
- Efectivamente esta planta se utiliza desde antiguo para curar las enfermedades
de los órganos sexuales y las infecciones genito-urinarias. Antes que vosotros,
los antiguos, podían hablar con cada elemento de la creación. Tenían en forma
natural desarrollado la percepción. Después de miles de años, el ser humano se
dejó llevar por los sentidos corporales, olvidando el sexto sentido, el que es
común para cada ser vivo de la Creación. En los papiros sagrados traídos por
Maser, se habla de la Torre de Babel donde se confundieron las lenguas de los
humanos; es decir donde se perdió este sentido de la comunicación con cada
elemento. Vosotros podréis mediante la meditación, la auto-escucha y la pureza
corporal, retomar este sentido perdido y dialogareis con la planta, con el agua,
con el animal, sin ninguna dificultad.
- El ignorante vive de las sensaciones y los estímulos externos. El Señor de la
materia tiene su lógica, ofrece al hombre cosas materiales dando respuesta a los
sentidos corporales. Pero estas sensaciones mueren, no permanecen, dan una
satisfacción perecedera. El espíritu, por el contrario se alimenta de
sensaciones eternas, de percepciones que permanecen en el almacén sempiterno de
vuestra alma. Es por esto que debemos mirar hacia dentro, en lo más profundo y
recóndito de vuestro espíritu. La vida monacal no es un fin en sí mismo. Estáis
aquí para aprender a leer en vuestro libro interno. Una vez que descubráis las
claves del conocimiento y de la sabiduría perpetua; una vez que seáis uno con la
voluntad de Dios, salir a los caminos, gritar en las plazas, mover las
voluntades de los hombres, pues todo conocimiento debe dar fruto.
- Maestro; -le preguntaron- ¿El celibato es más perfecto que el matrimonio?
- No; no es más perfecto. Cada vida tiene su lógica. El casado de hoy fue el
célibe de ayer y el célibe será mañana casado. Los dioses creadores, permanecen
eternamente casados, puesto que son andrógenos. Su naturaleza ha reunido sus dos
aspectos, siendo uno. En esta dimensión donde vive el hombre no se da el
andrógino y el hombre y la mujer se buscan para conseguir llegar a esta unidad.
Ha salido de la boca del Espíritu Superior: "Cuando os reunáis tres en mi
nombre, yo estaré con vosotros" por tanto tampoco el matrimonio es el estado
perfecto; lo es aún más, cuando del amor del hombre y de la mujer, y de la
práctica de la virtud y el seguimiento de La Ley Superior, hace el hijo. Así es
como se reúnen tres bajo el mismo espíritu y este estado también complace a
Dios.
- Es importante que no confundáis el amor con el sexo. El sexo es una facultad
primordial del cuerpo, el amor, es una facultad del espíritu. Al ser el sexo
inferior en su rango vibratorio, debe ponerse al servicio del espíritu, y el
espíritu gobernará desde la plena sabiduría, si en esta encarnación debe ser
célibe o casado, si debe realizarse en el sexo o en la abstinencia. Lo que es
sagrado a los ojos del Dios y de los hombres es la natalidad. Nadie puede tener
un hijo si no nace del amor, de la consciencia y de la preparación física, y
espiritual perfecta para tenerlo. El último niño que nace en el tiempo, es la
obra más perfecta de Dios.
Todos se maravillaban al comprobar que en la medida que el Maestro de Justicia
les mostraba más y más plantas, se iba afinando esta perfección y descubrían sus
propiedades. Se levantaron catálogos, para que los que no gozaban de esta
facultad pudieran aplicar y conocer el remedio para curar a los enfermos.
En otro momento el Maestro, tomó a uno de los monjes y lo puso en el centro del
círculo en la sinagoga.
- Observad bien su cuerpo y decidme dónde están sus órganos débiles o la
herencia maligna de sus padres.
Todos se esforzaban en mirad. Esen, guardaba silencio, puesto que desde el
primer momento estaba viendo como unas larvas o gusanos de color negro, solo
visibles al clarividente rondaban la cabeza del monje. Otro monje joven con unos
ojos de asombro replicó:
- Maestro, o yo estoy loco o veo que salen culebras de la cabeza de nuestro
hermano. ¿Es esto posible?
- Yo también las veo.
- Yo también..
Una docena de monjes se reafirmaron en la visión. Los años anteriores, en los
que el peregrinaje por el desierto les había hecho purificar su cuerpo,
propiciaban ahora una visión psíquica extraordinaria. El Maestro con una sonrisa
tomó la palabra:
- Hermanos, ciertamente habéis detectado que nuestro compañero, tiene debilidad
en la función circulatoria de la cabeza.
Luego mirando al monje le preguntó:
- ¿Te duele a menudo la cabeza?
- Si, Maestro, me siento mareado y débil con molestias en la cabeza.
Luego el Maestro señalando la mesa donde se agrupaban las plantas que estaban en
estudio, les solicitó que indicaran que plantas eran las adecuadas para curar al
hermano. Y unos por visión directa y otros por memorización pudieron establecer,
no solo la enfermedad, sino el remedio. Este conocimiento fue pasando de
generación en generación. Y siglos después, tal y como recogen los historiadores
de la época, muchos hombres viajaron de distintos países para aprender de la
sabiduría de los esenios, como los mejores terapeutas del desierto. Seres santos
que habían podido restablecer el eterno diálogo de la creación universal.
Y en sus textos sagrados, se recoge el amor y la admiración por el Maestro de
Justicia, que un día vino de Oriente y les instruyó en grandes conocimientos y
les encarriló en el camino de la virtud.
EL VERDADERO PODER DEL HOMBRE...............................................
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