Siento tu sentir
Allí, sobre tu cuello: esa caja de hueso, cóncava como la cúpula de
un templo... Ingeniosamente diseñada para guardar y proteger algo frágil e
increíble: tu cerebro. Científicamente ese órgano aún es un misterio: lo que
se va sabiendo de él puede producir asombro y hasta reverencia. Por ejemplo
que allí habitan unas trabajadoras sin las cuales seríamos muy poca cosa:
las neuronas-espejo. Descubiertas en 1996 por el Dr. Giacomo Rizzolattide la
Universidad de Parma (Italia)hoy se sabe que son aquéllas que se encienden
como si fueran lámparas cuando nos ponemos en el lugar del otro: cuando
imitamos a alguien o procuramos comprenderle o tratamos de decodificar sus
intenciones... pero también cuando nos conmovemos por lo que a ese otro le
sucede. Sí: son las que posibilitan la empatía = en pathos = "siento contigo
. O sea: COM-PASIÓN.
Es por ellas que te es posible sentirte feliz cuando ves bien a
quienes amas o sorprenderte llorando por lo que a otro le pasa (inclusive
cosas ajenas como las que dice el noticiero y que aparentemente no te
incumben. Pero... ¿hay acaso algún dolor que no te incumba?) Quien busca
vivir despierto y ha decidido no estar anestesiado, halla insoslayable
acompañar dolores ajenos. No hacerlo puede ser un acto suicida, pues no sólo
están muertos los que llenan cementerios: también lo están quienes no
resuenan con un otro. Somos como campanas que necesitan estar en parte
vacías de sí mismas para que su centro reverbere sonoramente... ¿Qué sería
de una campana sin hueco? En ese hueco es donde ingresan los sentires de los
demás.
Una alumna-llamémosle Lucía-nos regaló esta historia: ella es
voluntaria en un Centro de Asistencia al Suicida cuya sede es un pequeño
cuarto con varios teléfonos. Un día una mujer se llegó hasta allí. Cuando
pidió permiso para entrar Lucía no atinó a decirle que la atención sólo era
telefónica. La mujer se sentó sin decir más e irrumpió en llanto. Lloró
largamente, más de una hora. Lucía sólo le tomó la mano, acariciándole cada
tanto el cabello, conmovida. No hubo palabra alguna entre ellas. Cuando la
mujer se hubo calmado ya más tranquila abrazó a Lucía y sólo le dijo:
Gracias! No tenía dónde llorar." Luego sin más se fue. Si esta pequeña
historia mueve algo dentro tuyo es porque en tu cerebro como en el de Lucía
las neuronas-espejo habrán hecho su labor. También lo hicieron- y a lo
grande-durante toda su vida en el cerebro del gran poeta Pablo Neruda quien
cantó compasivamente así....
"Sube a nacer conmigo hermano.
Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor, callado
domador de guanacos tutelares, albañil del andamio desafiado aguador de las
lágrimas andinas, joyero de los dedos machacados, agricultor temblando en la
semilla. alfarero en tu greda derramado traed a la copa de esta nueva via
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: aquí fui castigado porque
la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano, señaladme la piedra en que
caísteis y la madera en que os crucificaron encendedme los viejos pedernales
las viejas lámparas. los látigos pegados a través de los siglos en las
llagas y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados y desde
el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado, contadme todo cadena a cadena,
eslabón a eslabóny paso a paso, afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano como un río de rayos amarillos, como un
río de tigres enterrados y dejadme llorar,horas, días, años, edades ciegas,
siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca, hablad por mis palabras y mi sangre."
Virginia Gawel & Eduardo Sosa Directores del Centro Transpersonal de Buenos
Aires
http://pensamientosensible
Graciela E. Prepelitchi
La felicidad es un bien que se multiplica al ser dividido.
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