MÉXICO.- El Ejército y Fuerza Aérea Mexicana se encuentran listos con el Plan DN-III-E para atender las posibles emergencias en esta temporada de lluvias y huracanes. Disponen de 191 mil efectivos, perfectamente entrenados, y pese a ello los riesgos a los que se enfrentan en ocasiones supera su propia capacidad; 39 de ellos encontraron la muerte en la presente administración prestando ayuda a quienes han sido víctimas de desastre.


El coronel de Infantería Víctor Hugo Aguirre Serna, jefe de la Subsección de Protección Civil de la Tercera Sección de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), explicó que para concentrar una fuerza que permita atender de forma inmediata cualquier emergencia, en el occidente, sursureste y oriente del país, a través de las 12 regiones militares del país conformaron el atlas militar de riesgos.


Siendo la Primera Fuerza Militar del país, en ellos descansa la responsabilidad de acudir en casos de emergencia a cualquier punto del país, de ahí el que materialicen su esfuerzo en los inmuebles militares bajo la responsabilidad de las unidades internas de protección civil, además de coordinarse con la Oficialía Mayor de la Sedena.


Llegado el caso, mantienen en operación el programa “Externo de Protección Civil”, el cual se dirige a proteger a la población, sus bienes y su entorno, por la presencia de fenómenos destructivos de origen natural o humano y pueden ser nacional, estatal, municipal o delegacional.


“Especial de Protección Civil” es una operación que pone especial atención a los problemas específicos del área afectada y que implican un alto potencial de riesgo para la población, sus bienes y su entorno.


El Plan DN-III-E se aplica en los diversos eventos que originan desastres en el país, tales como sistemas invernales (nevadas, bajas temperaturas, heladas), sistemas tropicales (tormentas tropicales, huracanes, inundaciones, desbordamiento de ríos, presas), derrames de sustancias químicas, incendios (industriales, comerciales y forestales), sismos, accidentes mayores y cualquier situación que afecte de manera significativa a la población.


Entre las misiones que destacan está el apoyar a los comandantes de Región Militar que pudieran ser rebasados en sus capacidades de auxilio a la población civil, trasladándose con sus propios medios a cualquier parte del territorio nacional y arribar a las áreas afectadas en condiciones de actuar inmediatamente.


También los militares han de efectuar reconocimientos aéreos y terrestres para elaborar un informe inmediato sobre la situación existente en el área afectada y un análisis de control de daños, además de labores de búsqueda, rescate y evacuación de la población en la zona del desastre, como el proporcionar atención médica y odontológica, distribuir alimentos y colaborar en los trabajos de remoción de escombros y el restablecimiento de las vías de comunicación.

 

PLAN DN-III-E


El término "Ayuda Humanitaria" se aplica a los apoyos que se proporcionan a países afectados por desastres, a diferencia del Plan DN-III-E, el cual sólo incluye el territorio nacional, pese a que emplea los mismos procedimientos y técnicas.


El llamado Plan de Desastres Naturales fase III es "el instrumento operativo militar que establece los lineamientos generales a los organismos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana para realizar actividades de auxilio a la población civil afectada por cualquier tipo de desastre".


Fue elaborado y aplicado a partir de 1966 como consecuencia del desbordamiento del río Pánuco. Con motivo de los sismos registrados en la ciudad de México el 19 y 20 de septiembre de 1985 y como una aportación de la Sedena fue incorporado al Sistema Nacional de Protección Civil.


Su denominación data de 1966 a raíz de su inclusión en la Planeación de Defensa Nacional como anexo "E" y aunque en posteriores revisiones del plan de defensa se ha presentado la disyuntiva de darle otro nombre, el Alto Mando decidió continuar designándolo como "Plan DN-III-E”, debido a la identificación que bajo esta denominación tienen autoridades civiles, medios de comunicación y población en general.

 

POR AIRE Y POR TIERRA


La Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre está integrada por dos componentes, en lo terrestre y en lo aéreo.


En tierra incluye a los agrupamientos de ingenieros y de servicios, sanidad, intendencia, transmisiones, así como policía militar y células de búsqueda mecánica.


Y en aire, a la Fuerza de Tarea de Emergencia "Valle de México", que incluyen aeronaves de ala fija, aviones Hércules C-130 y Boeing 727, con gran capacidad de carga de personal y material, así como aeronaves de ala rotativa; helicópteros MD-530F, MI-2, MI-8; MI-17 y MI-26, que se emplean para reconocimientos, evacuación de personas, traslado de personal y material, hacia y fuera de las zonas de desastre.

 

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