"Aquí estamos viviendo al minuto y los dados de la historia siguen agitándose en el cubilete; pero sobre lo ya pasado si podemos hablar, y tenemos la obligación de hacerlo sin cargar los dados en ningún sentido" Julio Cortázar, Managua, julio 1982.
El 4 de Junio de 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional -FSLN- llamaba a desarrollar la huelga general contra la dictadura de Somoza, la que se extendió durante un mes y medio hasta el triunfo final. Una revolución popular se instalaba en uno de los países más pobres de Latinoamérica, Nicaragua.
30 años han pasado ya de aquella heroica lucha armada que se levantaba con los ideales de liberación nacional y socialismo, en base a un gran pensador y militante, Carlos Fonseca, que se propuso reinventar algunas banderas y principios del viejo revolucionario Augusto Sandino, para adaptarlos a las características particulares de su momento histórico. La victoria sandinista despertaba las esperanzas de los revolucionarios de todo el continente y el mundo, que vivían difíciles momentos de restructuración de las derechas neoliberales.
Poco se ha dedicado la izquierda a debatir estas experiencias revolucionarias que, con sus errores y desaciertos, han demostrado nuevas formas de lucha y han dejado varios puntos para analizar en la idea de construir una izquierda revolucionaria protagonista de cambios radicales para nuestros pueblos. Desde El Viejo Topo-cu nos enfrentamos cotidianamente a esta ardua tarea para aprender del pasado y no cometer los mismos errores en el futuro, con el objetivo de construir críticamente una fuerza social revolucionaria. Con ese horizonte es que organizamos esta charla y debate.
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