Mirtha, Susana y Moria no tienen reemplazo generacional. Tercera edad reivindicada. Abuelas hot. Siguen firmes en su rol de divas nacionales. Ninguna actriz o conductora pretende competir con ellasDebemos ser el único país del mundo en el que las mujeres mayores de sesenta, además de atornillarse descaradamente al puesto de divas, coquetean con el erotismo sin ponerse coloradas. Abuelitas hot. ¿Qué Mirtha no lo hace? Conviene revisar las últimas fotos de la diva de los almuerzos. La audacia al exhibir piernas es propia de una combatiente en carrera. A su natural compulsión por seducir y mostrarse activa, le está sumando una dosis de pollera corta que, en ella, puede ser cualquier cosa menos descuido.
Por su parte, Casán sigue devorando jovenzuelos con voracidad y haciendo tratamientos extraños, que acentúan las sospechas de vampirismo (de Drácula, no de vampiresa).
La Giménez cortó por lo sano: la única manera de seguir mostrando la carne propia, es largar la ajena. Se hizo vegetariana.
Es lógico que abuelo y nieto fantaseen con la misma mujer. Ahora, si el abuelo murió hace cuarenta años, es raro.
¿Una película de misterio? Frío. Otro ejemplo de que somos un país bizarro: nuestros símbolos sexuales tienen más de sesenta largos. Los cuarteles de invierno, arden. La vida empieza a los setenta. Es una lástima que después dure tan poco, claro. Argentina es el paraíso terrenal de las sexagenarias (siendo generosos) combativas; nonas resistentes que se niegan a tirar la toalla.
Por Omar Bello, Publicista y filósofo para Noticias

