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Independencia y anarquía
x Grupo Ikaria - [11.05.04 - 20:28]
15ª entrega de "Tradición Libertaria y Luchas de Liberación Nacional". [ver
entrega anterior aquí]
3.- Liberación nacional
3.3.- Independencia y anarquía
La idea de que la independencia sólo es posible a partir de la creación de un
nuevo estado es falsa. Es más, la creación de un estado no es independencia. El
estado es siempre un fenómeno administrativo-represivo, un fenómeno jurídico e
institucional creado para someter a la población. No ha existido nunca un estado
que fuese la libre expresión de la población, esto significaría que ha perdido
sus atribuciones hasta tal punto que ha dejado de ser estado. La nación, en
cambio, es un fenómeno poblacional. Por todo esto, la obtención de un estado
“catalán” no es indiferente, porque continuará siendo un fenómeno institucional.
El estado propio, el “estado catalán”, el “estado socialista de los Països
Catalans”, son tan solo diferentes variantes administrativo represivas, pero
nunca un fenómeno poblacional.
La independencia es la ruptura con toda la forma de dominación, la no delegación
de la propia capacidad de decisión y actuación. Es por eso que la independencia
es esencialmente individual, antes que nacional, y, por descontado, mucho antes
que estatal.
Tomamos al individuo cómo base de un proyecto federativo que vaya articulando
libremente las diferentes unidades poblacionales (comuna, comarca, región...) a
partir de la previa independencia de las unidades más pequeñas. Esta es una
independencia total, porque va hasta el final, hasta el individuo. Llegados a
este punto, coincide con la anarquía. Pero se diferencia del proyecto anarquista
y del independentista en que no parte de modelos estereotipados, como
“federalismo de los pueblos de España”, “federalismo ibérico” o “reunificación
de los Països Catalans”, sino que considera que la federación es el resultado de
unas necesidades y aspiraciones colectivas, que se expresan libremente de forma
espontánea y que reviste múltiples ramificaciones.
Los Països Catalans no son para nosotros un marco patriótico(estatalista)
obligado. Son una propuesta hecha a partir de unos lazos étnico lingüísticos.
Contra el proyecto militarista de reunificación, oponemos el de libre
federación.
En la propuesta anarcoindependentista, la independencia de los Països Catalans
se entiende como una suma de las previas independencias regional, comarcal,
comunal e individual. Oponemos la confederación al estado. La confederación
surge como una forma de asociar fuerzas ante un objetivo común, ya sea la
defensa de la insurrección, el asegurar suministros, etc... Pero se diferencia
del estado en que es la asamblea la que toma los acuerdos, las comisiones
encargadas de realizarlos son constantemente revocables... y sobre todo en que
cada una de las partes, desde el individuo, puede abandonar la asociación cuando
esta ya no le interese.
La nuestra es una propuesta comunista libertaria y ecologista radical.
Utilizamos deliberadamente la palabra “comunismo”. El comunismo libertario o
comunismo anarquista es la aportación que hace al anarquismo P.Kropotkin y que
diferenciamos del socialismo libertario o anarcocolectivismo de M.Bakunin. En
términos estrictamente socioeconómicos, mientras el segundo pregoniza la
propiedad común de los medios de producción y la participación de todos en la
producción a cambio de una retribución proporcional al trabajo realizado, el
primero considera esta retribución como un nuevo salario y pide llevar el
comunismo no sólo a la producción sino también al consumo de los bienes
producidos, a partir del comunismo de la abundancia y del apoyo mutuo.
¡Alucinamos a Kropotkin!. Si a finales del s.XIX el desarrollo tecnológico ya
permitía hablar del comunismo de la bundancia, actualmente no sólo es posible
esto sino convertir el trabajo en una actividad marginal. A partir de aquí, la
idea del comunismo toma una nueva dimensión, que representa una revolución
integral
que afecta a todos los aspectos de la vida.
El marxismo, en cambio, habla del estado socialista cómo paso previo al
comunismo. Las experiencias históricas, con eso y todo, demuestran de sobra que
el poder no es un medio sino un fin en sí mismo. El estado socialista se ha
convertido en una de las formas de dominación más represivas y anuladoras que
nunca se hayan concebido.
Existe entre las bases del independentismo catalán un cierto recelo sobre la
idea de “estado socialista de los Països Catalans” en la medida que no sea nada
parecido al bolchevismo totalitario. Se habla de un “socialismo diferente”, de
la “revolución según la realidad catalana”. Hay, pero, oposiciones como
federalismo/centralismo, asambleísmo/poder, autogestión/estatalización, etc, que
no admiten un punto medio.
Y ecologismo radical, porque el capitalismo ya no es unicamente unas
determinadas relaciones socioeconómicas, sino una concepción globalizadora que
afecta a toda la actividad. La categoría de “institución penitenciaria” se ha
apoderado de la sociedad. La escuela, la fábrica, la misma ciudad, son cárceles
ampliadas. Una insurrección anticapitalista no se puede limitar a cambiar las
relaciones socioeconómicas. “Nos basamos en el inagotable espíritu de
destrucción y de anihilación que es fuente eterna de nueva vida. La alegría que
ofrece la destrucción es una alegría creativa”. La sustitución de la ciudad por
el bosque, del trabajo por la afición, la demolición de las diferentes
instituciones penitenciarias, la liberación de los animales del zoo, la
liquidación de los cuerpos represivos... una revolución que cambie integralmente
la vida cotidiana.
El ecologismo radical no es únicamente una propuesta antinuclear y de defensa
del medio ambiente. Si bajo el delirio productivista del capitalismo, un
urbanismo aberrante ha ocupado la tierra, creando entre cemento y cemento “zonas
verdes”, con nuestro delirio, el bosque reocupa la tierra, creando entre verde y
verde “zonas industriales”. La comuna ecológica y autogestionaria sustituye la
ciudad y la fábrica. La comuna, basada en el asambleísmo y en el comunismo
libertario, de un alcance muy superior al meramente económico, y en el que el
individuo es el eje principal. Las comunas y su confederación sustituyen y
niegan al estado.
La anarquía, sin embargo, ha dejado ver “el cielo”. La anarquía que puede surgir
de las ruinas del viejo mundo, tiene grandes limitaciones, como lo demuestran
diferentes experiencias históricas. La anarquía es un nuevo punto de salida.
Será indefinidamente un nuevo punto de salida porque no creemos en la necesidad
de un cielo estable y sí en el encanto de la utopía. Y la anarquía ha dejado de
definirse como una situación que ocupa un espacio y un tiempo, para conquistar
nuevas áreas de carácter individual, que se plasman en el absentismo, el
sabotaje, la expropiación, la provocación y el contrapoder, la alegría de ser
disidente, el desprecio a las diversiones del sistema...
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Mié, 12 de May, 2004 9:11 am
Dulcinea del Toboso <dulcineadeltoboso7@...>
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