“ANTEPROYECTO OLIMPO”
* “... gente que avanza
se puede matar,
pero los
pensamientos quedarán.”
de la canción Hombres
de hierro – León Gieco
* En homenaje a los
30000
* Introducción:
Nos propusimos armar un proyecto para transformar el “Olimpo”, monumento al
terrorismo de estado y a la impunidad, en un espacio de respeto a la vida y a la
diversidad de ideas, de reflexión y de debate, de imaginación y de creación,
donde se rescaten y promuevan los valores de una generación que pretendieron
destruir. Un lugar que parta de la memoria y que sea un medio para comprender
por qué y para qué sucedió ese horror. En pocos centros de detención fue tan
descaradamente cercana la convivencia de los vecinos con el terror; el barrio lo
sufrió en su seno, en su día a día, reflejándose en la imposibilidad de mirar,
de preguntar, de caminar, de escuchar. El “Olimpo” nos afectó a todos, y la
reconstrucción y difusión de la memoria, así como el Proyecto para el futuro,
tienen que tener indefectiblemente un carácter colectivo.
Nota aclaratoria: Los diferentes formatos de texto, que se pueden encontrar, se
deben a la voluntad de respetar los aportes de distintos compañeros.
* Contexto general:
Durante las décadas de los años 60’ y 70’, los pueblos de América Latina, como
parte de un movimiento que abarcaba el mundo entero, se volcaron a la lucha por
su dignidad y por un cambio social profundo con gran fuerza y determinación.
Miles y miles de trabajadores, estudiantes, intelectuales, se organizaron a lo
largo y a lo ancho de todo nuestro continente para luchar por una sociedad más
justa que parecía estar al alcance de la mano.
La respuesta del imperio y sus agentes locales fue brutal: sabotajes económicos,
chantajes de todo tipo, “compra” de políticos y de jueces, instrucción para
torturadores, asesinatos por grupos paramilitares aliados, suministro de
armamentos, manejo de los medios de información, etc. Como ejemplos podemos
citar: el asesinato del presidente chileno Salvador Allende, el secuestro y
desaparición de uruguayos, chilenos, paraguayos, etc., en nuestro país en el
marco del Plan Cóndor.
Al no lograr contener el avance popular, terminaron por dejar totalmente de lado
los principios democráticos que supuestamente defendían e instalaron, junto con
sus cómplices autóctonos, sangrientas dictaduras militares en toda América
Latina.
La dictadura argentina, que enlutó al país desde marzo del 76’ a diciembre del
83’, y que marcó profundas heridas todavía abiertas en nuestro pueblo, perpetró
un plan meticulosamente diseñado para exterminar toda resistencia a un modelo de
país aún vigente. Este objetivo macabro, se inspiró en las más crueles
experiencias represivas de los ejércitos franceses y norteamericanos en países
ocupados y contó con el apoyo decidido del gobierno de los Estados Unidos, que
bajo el nombre de Doctrina de Seguridad Nacional formó a los ejércitos genocidas
encargados de combatir “al enemigo interno” o sea a sus propios pueblos. Las
fuerzas represivas fueron el brazo armado de la ambición de los dueños del país
y de las empresas multinacionales, y con la complicidad de amplios sectores de
la política, de la iglesia, del sindicalismo, de la justicia se unieron para
despojar de sus derechos y conquistas a los trabajadores. Fueron los verdaderos
ideólogos del genocidio. La vergonzosa inequidad social
alcanzada hoy, con las informaciones diarias de miseria y de hambre son el
resultado de esta alianza.
El predio ubicado entre las calles Lacarra, Fernández, Rafaela, Olivera y Falcón
del barrio de Floresta, cínicamente llamado el “Olimpo” (lugar de privilegio
reservado para los dioses) por sus responsables, fue uno de los 360 centros
clandestinos de detención que funcionaron en el país durante la última dictadura
militar. Lo acondicionaron en el año 78’ para trasladar allí a detenidos
desaparecidos desde otros campos, como el “Banco”, junto con sus carceleros.
Funcionó desde el 16 de agosto del 78’ hasta fines de enero del 79’ en la
división de automotores de la Policía Federal, controlado por la misma, el
Servicio Penitenciario y Gendarmería todos bajo el mando del Primer Cuerpo de
Ejército cuyos responsables principales eran el mayor Minicucci y el general
Suarez Mason.
Por allí pasaron entre 300 y 400 compañeros cuyo destino, luego de inhumanas
torturas, fue la sedación, el traslado en camiones y aviones, para ser luego,
arrojados vivos al Río de la Plata. Se calculan en 70 a 90 los sobrevivientes de
esta masacre planificada.
En esa época, nuestro barrio se llenó de gritos desgarradores, personajes
siniestros, ruidos de autos y camiones sin patentes, inundándolo todo de un
miedo paralizante... y así fue en todo el país, que se convirtió en un gran
campo de concentración.
Actualmente el predio pertenece al Ministerio de Justicia y ha sido declarado
sitio histórico por la Legislatura porteña, ley sancionada el 27 de noviembre de
2003.
Cabe preguntarse por qué ha pasado tanto tiempo de gobiernos constitucionales y
el lugar es utilizado por una de las instituciones ejecutoras del genocidio,
como también quiénes son los responsables de esta aberración, y quiénes y por
qué votaron la Leyes de “Obediencia Debida y Punto Final”.
En la primera etapa de la democracia se pretendió justificar tal actitud con la
Teoría de los Dos Demonios que intentó equiparar la lucha de los pueblos por sus
derechos con el accionar del Estado asesino. Ese aparato represivo es el mismo
que no han podido o querido desmantelar las distintas administraciones
nacionales y provinciales, y que hoy es el mayor responsable de la ola de
inseguridad que vivimos.
Transcurrieron 20 años donde se perdieron pruebas o fueron destruidas
deliberadamente, donde fallecieron testigos, donde se pudieron esconder
asesinos, donde miles de vecinos, sobre todo jóvenes, no encontraron respuestas
a sus preguntas. ¿Nadie es responsable de este “olvido”?. Años con la policía
verificando vehículos como si nada, ante el desconocimiento del significado del
lugar para miles de automovilistas, blanqueándolo, apostando al olvido, quizás
atendidos por los mismos represores que hicieron del predio un monumento a la
impunidad y a la cobardía.
Los funcionarios nacionales y municipales eran los encargados de decidir sobre
estos temas, y por lo menos, no se han mostrado a la altura de las
circunstancias, como muestra de la indiferencia del poder ante el dolor del
pueblo. En menor medida, los vecinos y los argentinos en general, hemos
permitido este estado de cosas que nos avergüenza hoy.
Partimos de asumir las responsabilidades colectivas que nos caben, como
integrantes de una sociedad que permitió, y en cierta medida avaló, mirando para
otro lado, un plan represivo sanguinario, si bien una parte resistió permitiendo
que la memoria atravesara el muro con el que quisieron aislar la lucha y la
resistencia. Somos parte de ella con sus miserias y sus glorias e intentamos, a
partir del análisis y la comprensión de los hechos, no repetir los mismos
errores.
La ideología fascista persiste en la mayoría de los miembros de las fuerzas de
seguridad. La matanza de jóvenes pobres mediante el gatillo fácil, que ya cuenta
con 1500 víctimas en democracia, lo demuestra cada día. El desmantelamiento de
la estructura del aparato represivo, el juicio y castigo sin privilegios a los
genocidas de ayer y de hoy, sería un avance hacia el Verdadero Nunca Más.
* Antecedentes:
La historia de la lucha por la recuperación del “Olimpo” comienza a partir del
abandono del poder por la dictadura militar a fines del 83’. En febrero del 84’,
y ante una denuncia por la desaparición forzada de personas, el Juez Federal
Mendoza abrió una causa contra el Primer Cuerpo del Ejército, a cargo de Suarez
Mason. El Juez citó a los familiares, a pedido de los abogados defensores, a un
reconocimiento del lugar, pero luego se arrepintió, y estando en el lugar, entró
solo, con su secretaria, dejando afuera a los familiares, los abogados y a la
prensa.
El predio se convierte, en 1990 en un lugar de verificación de automotores de la
Policía Federal, que era la titular del lugar cuando fue Campo, y el sector
específico del Centro, pasó a ser el lugar donde guardaban los autos de las
Brigadas.
En 1995, el Frepaso, con Alfredo Bravo como promotor, convoca a un acto de
repudio a la presencia en el lugar de la Policía Federal. Ese día lloviznaba,
la Policía rodeaba el “Olimpo” con un agente cada dos metros, pegados a la
pared. Cortando la Avenida Olivera, el barrio estaba en la calle, mojándose,
pero en la calle. En eso un comisario informa, por altoparlante, que el acto era
ilegal, y que no se dejaría acercar a nadie al “Olimpo”, y que por estar
cortando la calle sin permiso amenazaba con desalojar a la gente por la fuerza.
Los partidos, al ver el cariz que tomaba el acto, prefirieron dar una vuelta
simbólica a la manzana y se fueron. Los vecinos permanecieron bajo la lluvia y
se improvisó el acto de repudio, espontáneo y sin micrófono, donde habló la
gente a puro pulmón. Miradas, gestos, palabras dichas, armaron espontáneamente
la necesidad de encontrarse y charlar sobre que hacer con el lugar.
Se decidió instalar una mesa de concientización y diálogo con el barrio, todos
los sábados de 11 a 13 hs. en Lacarra y Rivadavia, y una actividad para
movilizar a los vecinos para sacar a la policía del lugar.
A los dos meses se realizó el primer acto, se volanteó el barrio, y se hicieron
los primeros comunicados de prensa que invitaban a todos a participar del mismo.
Varios fueron los grupos que iniciaron actividades con respecto al “Olimpo”:
Verdad y Justicia, Utopía, organizaciones de Villa Cildañez y Ciudad Oculta, ATE
Flores y partidos políticos de izquierda.
Para marzo del año siguiente, cuando el grupo ya había adquirido cierta
experiencia, incluso tenía nombre “Vecinos Solidarios de Floresta”, se decidió
que para el aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976, se realizara
un acto frente al “Olimpo” el viernes anterior, invitando al acto central en
Plaza de Mayo. En esa oportunidad la convocatoria alcanzó a 300 vecinos con un
número mayor de efectivos policiales, se ubicaron hombro con hombro sobre el
cordón de la vereda rodeando el Olimpo, pero esta vez con vallas que impedían
tocar las paredes. Hablaron representantes de Madres de Plaza de Mayo, de la
Asoc. Ex Detenidos Desaparecidos, y otros luchadores sociales y de derechos
humanos.
En los años 98’ y 99’ se trabajó en la Plaza que hoy se conoce como Plaza Che
Guevara, a la que los vecinos bautizaron Simón Radowisky, y las marchas del
Olimpo alcanzaban las 1000 personas, ya se contaba con una mayor organización y
cierta trayectoria, y con el apoyo de muchas de las organizaciones barriales, e
incluso con la participación de organizaciones, como Madres, H.I.J.O.S., AEDD,
Murgas, etc.
En la marcha de marzo del año 2000, además de la tradicional recorrida por el
barrio desde “Automotores Orletti” al “Olimpo”, se realizó un festival de
música. La convocatoria superó todo lo esperado, vinieron bandas que querían
tocar, casi todas de jóvenes, y varias se quedaron sin hacerlo por falta de
tiempo.
Marzo del 2002, fue un mes especial, ya que se venía con el impulso de las
recientes asambleas, y se organizó desde la de Villa Luro, con las demás de la
zona: del Anfiteatro, Liniers, Mataderos, Flores Sur, Siete Esquinas, Plaza de
los Periodistas, Plaza 20 de Diciembre, Floresta, Parque Avellaneda, Floresta
Norte, etc. Se lograron superar todos los obstáculos y se consensuó una
declaración única. Se planteó por primera vez, públicamente, la necesidad de
constituir una organización que se encargue del lugar y lo administre para los
vecinos. Fue tanta gente a esa marcha, que se cortó toda la Avenida Rivadavia,
marchándose a todo lo ancho y por varias cuadras, se puede hablar de cinco mil
compañeros. Si bien durante el año, se trabajó en varios intentos de crear esta
organización, no se concretó nada en particular, hasta que surgieron los Vecinos
por la Memoria, que retomaron la posta.
Vecinos por la Memoria:
A principios del año 2003, luego de la marcha que une los dos ex campos
clandestinos de detención que se realizaba en el barrio desde hacía 7 años, nos
preguntamos sobre la importancia de seguir trabajando el tema de la memoria
colectiva de manera continua. Así nació Vecinos por la Memoria de Floresta y
Parque Avellaneda.
Como antecedentes directos teníamos el grupo Vecinos Solidarios que había
impulsado ideas y acciones al respecto y el haber participado la mayoría de
nosotros en las asambleas populares de la zona. Además, la Comisión por la
Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Villa Luro y Mataderos venía
desarrollando actividades que coincidían con nuestras metas y nos servía de
guía.
Pensábamos en conjunto y coincidíamos que todos habíamos sido afectados por el
terror de la dictadura, que el aparato represivo se había mantenido intacto, que
estos modelos económicos para pocos necesitaban autoritarismo, que queríamos
rescatar los valores humanos y morales de la generación de los setenta, que no
entendíamos como este campo de muerte, aún hoy, con más de 20 años de
democracia formal, esté en manos de la policía.
De ahí surgieron los objetivos:
*crear ámbitos de discusión y de acción sobre nuestro pasado reciente para luego
poder avanzar mejor.
*recuperar el “Olimpo” para uso de todos los vecinos, promoviendo los valores
que allí se empeñaron en destruir.
*rescatar los hechos y protagonistas ocurridos durante la dictadura en nuestro
barrio.
*vincularnos con organizaciones sociales y vecinos que trabajen en estos temas.
Estos años han sido fructíferos y nos han permitido cumplir con las siguientes
actividades: Relacionarnos con Ex Detenidos Desaparecidos del “Olimpo” y
realizar junto con ellos cuatro Encuentros por la Memoria (cuyos registros están
a disposición de quien lo solicite) con la participación de muchos vecinos, en
una escuela pública del barrio y en una plaza cercana (plaza Che Guevara), en un
intercambio emocionante y enriquecedor. Vincularnos con asambleas, medios de
difusión barriales y más distantes, centros culturales, escuelas, centros de
estudiantes, organizaciones de Derechos Humanos, etc., especialmente con los
integrantes de la Asamblea del Anfiteatro, realizamos varias actividades, codo a
codo, apoyándonos mutuamente.
Mantenemos desde hace ya varios meses una mesa en Lacarra y Rivadavia donde
vendemos la yerba “Titrayju”, del Movimiento Agrario Misionero, para cubrir
nuestros gastos y nos relacionamos directamente con otros vecinos a quienes
invitamos sin restricciones a participar.
Nos reunimos semanalmente, en la sede de la Asociación de Vecinos Solidarios “La
casa de Sarita” y comedor comunitario, que se ocupa de alimentar a 160 personas
por día y de brindarles un espacio donde se las respeta y ayuda con mucha
voluntad.
Como parte de la difusión en el barrio de nuestras actividades, organizamos un
Festival Popular, el día 18 de diciembre de 2003, frente al “Olimpo”, con la
consigna “Por la Memoria, el Olimpo para el barrio”. Participaron artistas de
relevancia como Teresa Parodi y otros excelentes músicos de la zona.
Posteriormente comenzamos a darle forma y contenido a este Proyecto, invitando a
aportar sus ideas a otras organizaciones sociales y vecinos interesados, y a ese
objetivo se dedicaron nuestros mayores esfuerzos hasta ahora.
La escuela nº 2, D.E. 11 se encuentra situada a cincuenta metros del “Olimpo”y
ya en el año 1996 inicia un proyecto llamado “ Por la Memoria” que abarca a los
tres ciclos y que tiene como objetivo trabajar con los alumnos y sus padres, la
necesaria e impostergable reconstrucción de la memoria. En esos primeros años,
los responsables del proyecto se tuvieron que enfrentar a la incomprensión y al
silencio de la comunidad en general, pero lo llevaron adelante con valentía y
compromiso.
Desde ese entonces hasta la actualidad han sido muchas las actividades
realizadas: actos recordatorios cada 24 de marzo, participación en la audiencia
pública para declarar el “Olimpo” sitio histórico, elaboración de murales que
están colocados en las paredes del ex CCD, reuniones de padres y docentes,
exposición de trabajos de alumnos en el centro cultural Recoleta con motivo del
25º aniversario de la fundación de Abuelas de Plaza de Mayo y muchas más.
También, en sus instalaciones, cariñosamente decoradas para la ocasión, tuvieron
lugar nuestros dos primeros encuentros con vecinos, muy emotivos y
participativos. El día 14 de mayo del corriente año, alumnos de 6to. y 7mo.
grados del establecimiento, concurrieron a la Legislatura de la Ciudad de Bs.
As., en el marco del proyecto Legislador por un Día, presentando un “Proyecto de
Declaración”. Donde se solicitó el traspaso del predio, de la órbita nacional a
la jurisdicción del Gobierno de la Ciudad de Bs. As.; comprometiéndose éste
a generar y garantizar múltiples espacios de debate, donde intervengan los
vecinos, para que ese espacio sea utilizado por todos los ciudadanos como un
lugar de construcción y preservación de la Memoria.
Desde otra perspectiva y con otros objetivos, a partir 1999, la Red de Gestión
Asociada del Oeste de la Ciudad de Buenos Aires (GAO), se propuso diseñar un
plan urbano ambiental para los barrios de la zona. Realizaron tres reuniones
públicas con vecinos, ex detenidos-desaparecidos y funcionarios municipales
sobre el tema “Olimpo” para preparar un taller de planificación participativa
que finalmente no se llevó a cabo. En el año 2001, junto con otras instituciones
y organizaciones barriales presentaron el proyecto para declarar al lugar sitio
histórico. Ley que fue aprobada por la Legislatura de la ciudad, en noviembre
del año pasado.
* Fundamentación:
No queremos solo Memoria. A esta lucha se suman indisociablemente Verdad y
Justicia aún pendientes. Sin ánimo de venganza sino de crecimiento.
La Memoria es identidad y patrimonio. Nos constituye y nos define. Abarca tres
dimensiones en el tiempo: pasado, presente y futuro entrelazados entre sí. El
presente es el umbral hasta donde llega el pasado dándole su experiencia para
comprenderlo, la idea es asumir nuestro pasado y desde él, proyectar, crear
nuestro futuro. No asumirlo es la imposibilidad de un futuro. El pasado cuando
no se resuelve es reclamo, pide pasar, busca su descanso, quiere ser olvido, es
decir memoria en paz.
Queremos reconstruir el tejido social mediante el rescate de los valores de esa
generación desaparecida. Escondiéndolos y negándolos, quisieron arrancarlos de
su medio familiar y social. Nosotros, a partir de sus ejemplos intentaremos
reforzar esa trama social, que junta retazos de historias, denuncias, vivencias,
para resistir y crecer.
El “Olimpo” tiene que permanecer como ejemplo de la brutalidad de la que son
capaces las clases dominantes para imponer sus proyectos y oprimir a los
pueblos. Que se constituya en señal y denuncia del terrorismo de estado.
Si no se abre la Memoria, la lucha del presente contra la pobreza y las nuevas
impunidades se vuelve ineficaz. Solo abriendo los conflictos se cerrarán las
heridas. Cuando el pasado se hace presente, es presencia de dolor que una y otra
vez se abre en herida.
Si la Memoria no interroga y es cuestionada, se descalifica, se vuelve recuerdo,
congela el pasado en el pasado, se presta a un destino de “memoria de bronce”
que cristaliza algo que ya pasó y lo coloca para ser contemplado a la distancia.
Hay que resignificar al “Olimpo”, teniendo en cuenta que el espacio de un
genocidio no admite una resignificación total sino que el punto de partida es
desde su historia.
Los crímenes de lesa humanidad no prescriben ni en ciertos ámbitos judiciales;
ni mucho menos, en la memoria de los pueblos.
Se intento deliberadamente arrasar la historia de nuestro pueblo, la que nos
permite ser y seguir siendo. Sin historia no somos los mismos y tampoco sabemos
bien quienes somos. “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los
trabajadores no tengan historia, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe
empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se
pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece asÍ como propiedad
privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas” cita de Rodolfo
Walsh.
Desde siempre cuando se quiso quebrar la voluntad de persistir de un hombre o de
un pueblo, se arrasó su casa y su tierra, se quemaron sus cuadernos, se
castigaron sus ideas, se destruyeron sus recuerdos. Así es como a una persona se
la convierte en una no-persona, a un pueblo en un no-pueblo. La memoria es
arrasada para que la identidad de un pueblo no tenga sobre que sostenerse.
Aún a riesgo de su vida, uno guarda los objetos y las ideas prohibidos. Salvando
algo de lo que fue su mundo, intenta salvarse a sí mismo. En el reencuentro con
los que han sido testigos de nuestras vidas y compañeros de dolor, en sus
miradas y en sus recuerdos, reencontramos nuestro mundo, nuestro pasado,
intentamos volver a ser poco a poco, nosotros mismos. La voz de los
sobrevivientes recordando el castigo, venciendo una y otra vez a los fantasmas,
es el testimonio vivo de la continuidad de la lucha. La identidad de un pueblo
existirá mientras haya alguien que haya sido testigo de su historia y tenga el
coraje de contarla. “Si ya no estás para pensarme, no existo” cita de Luigi
Pirandello.
El olvidar es la contracara necesaria de la memoria. A veces necesitamos olvidar
para poder centrarnos en lo cotidiano, a veces para poder seguir viviendo. Pero
en cada olvido, personal o colectivo, con la situación olvidada, desaparece de
nuestra conciencia una parte de nosotros mismos. A veces, las personas y los
pueblos, nos debatimos entre el dolor lacerante de la memoria y la mutilación
del olvido. La comunidad debe convertirse en el custodio de los recuerdos
atroces para proteger la salud de su gente y de la identidad colectiva
ultrajada.
La manipulación social del recuerdo y del olvido, la distorsión voluntaria de
los hechos, es un ataque a nuestra condición de personas, es una construcción de
ideología mentirosa, selectiva, malintencionada que nos confunde. De esta
manera, sepultaron las culturas de nuestros pueblos indígenas, nuestro pueblo
negro, nuestras peonadas vencidas, nuestros niños hambreados, nuestros
combatientes masacrados. La única defensa es que la memoria colectiva se levante
como barricada para detener este atropello.
Bibliografía consultada para estos últimos párrafos “Memoria colectiva y salud
mental” de José Topf.
Por todo esto es que consideramos la necesidad de construir un espacio, en el
barrio, y desde “el Olimpo”, para cambiarle su carácter simbólico, de un lugar
donde se torturaba, se mataba, se robaba, a un espacio por la Memoria, de
quienes por ahí pasaron, sus luchas, sus ideas y por el futuro, la conciencia
social, la reflexión, el compromiso y la participación de la gente de nuestro
barrio, de la ciudad, de donde sea, para un mundo de igualdad de oportunidades
para todos los seres humanos.
* Objetivos:
Objetivos generales
· Crear un ámbito de debate, de reflexión, de búsqueda activa de la
verdad y de la justicia, de antes y de ahora. Un espacio de vida, abierto a
todos, de respeto por las diferentes ideas, de creación y de imaginación, donde
se rescaten y promuevan los valores de una generación que intentaron
desaparecer, imprescindible para llevar a cabo el proyecto de una sociedad mas
justa e igualitaria. Un lugar de aprendizaje a partir de la memoria. Un espacio
dinámico, un nuevo instrumento para articular y elaborar la memoria con el
presente y el futuro.
· Recuperar un espacio que sea receptivo a las necesidades de los
vecinos, que sepa escuchar y tener en cuenta realmente sus propuestas, dando
cabida a las necesidades del pueblo en su construcción de una sociedad mejor.
· Rescatar los hechos y protagonistas de nuestro barrio ocurridos durante
la dictadura, relacionándolos con nuestra realidad actual, haciendo hincapié en
desenterrar la dimensión humana de sus vidas, sus afectos, sus actividades, sus
proyectos, sus valores, sus formas de lucha y de organización.
· Queremos entender el por qué y a quiénes benefició el genocidio, porqué
pasaron más de 20 años de democracia formal sin que se haga nada en ese lugar.
Buscar a los responsables del genocidio y del “olvido” democrático, sus razones
y sus objetivos.
· Investigar todos los datos posibles sobre los compañeros desaparecidos
y sobre los sobrevivientes que pasaron por el “Olimpo”, así como de los
represores que actuaron allí y sus condiciones actuales (causas judiciales,
actividad actual, lugar de residencia, etc.).
· Haremos públicos los nombres y apellidos de quienes impulsaron y se
beneficiaron con la dictadura y su continuo de impunidad, las Leyes de
“Obediencia Debida y Punto Final” y los indultos, (empresarios, políticos,
funcionarios, jerarquía eclesiástica y militares).
· Trabajar colectivamente los defectos presentes en la sociedad, por ende
también en nosotros mismos, como pesimismo, escepticismo, intolerancia,
individualismo, soberbia, personalismo, consumismo, etc.
· Intentar reparar el ataque planificado contra nuestro arte y nuestra
cultura con la intención de barrer nuestra identidad y nuestras raíces.
Responder con un espacio que se preste para eventos artísticos y culturales de
nuestro pueblo.
· Continuar y promover las acciones para recuperar para la memoria el
otro campo clandestino de detención del barrio, “Automotores Orletti”, sede
principal en el país, del siniestro Plan Cóndor. Aquí se hace imprescindible el
trabajo en conjunto, con las organizaciones de los países hermanos para definir
su futuro.
Objetivos particulares (primera etapa)
· Solicitamos se proceda a realizar una inmediata auditoria con
inventario del predio en la cual participen organizaciones de DDHH y sociales
comprometidas, familiares de desaparecidos, ex detenidos desaparecidos,
arqueólogos para dejar registrado en detalle el estado actual del mismo con el
fin de preservar las pruebas aún presentes para juicios que están pendientes y
como elementos testimoniales (en los últimos meses se estuvieron retirando
documentación y materiales del lugar).
· Solicitamos a la brevedad, el desalojo de la policía de la totalidad
del predio y el cierre definitivo de la planta verificadora de automóviles en el
lugar. Designación del predio como espacio público.
· Ingreso de las organizaciones antes mencionadas para constatar si
continuaron las modificaciones, destrucciones o faltantes, en las instalaciones,
antes del abandono del lugar por parte de la policía.
· Llamado a concurso para designar un equipo de arqueólogos-antropólogos.
Luego de que sea presentado y aprobado un proyecto, inicio del trabajo de
investigación para rescatar todos los elementos posibles sobre lo ocurrido allí
durante la dictadura e inclusive durante la permanencia de la policía allí en
gobiernos constitucionales.
· La administración y funcionamiento serán llevados adelante por
representantes de vecinos, ex detenidos desaparecidos y familiares, organismos
de DDHH y de organizaciones sociales que vienen luchando por la expulsión de la
policía y la recuperación de la memoria. Nos proponemos conformar una asociación
civil sin fines de lucro que se constituya en la custodia del patrimonio
tangible e intangible del “Olimpo” en su totalidad.
Esta modalidad de administración evitaría que los vaivenes políticos de los
distintos gobiernos sucesivos puedan hacer peligrar su continuidad.
· Convencidos de la responsabilidad que le cabe al estado como
salvaguarda de la preservación de los espacios de relevancia histórica y
testimonial, hemos considerado la necesidad de la asignación de un presupuesto o
subsidio estatal a fin de garantizar el financiamiento de las tareas previamente
mencionadas, así como del funcionamiento posterior, sin que ello implique
dependencia con los gobiernos de turno.
Objetivos particulares (segunda etapa)
· Una vez concluidas las tareas del equipo investigador, se procederá a
la reconstrucción y preservación del centro clandestino de detención, bajo la
supervisión de los sobrevivientes.
· Acondicionar las restantes instalaciones que permitan realizar las
actividades definidas colectivamente, creando un espacio para usos múltiples
acorde con la historia del lugar (cabecera de tranvías, chacra de los Remedios,
primera línea de colectivos, etc.) referenciando los distintos modelos de país
pero jerarquizando el momento en el que fue centro clandestino de detención.
· Proponemos que el personal de mantenimiento y resguardo del predio sea
elegido por la asociación civil, y capacitado en DDHH y en la historia del
mismo, como parte del patrimonio del pueblo argentino.
* Propuestas:
Antes de mencionarlas queremos señalar que este listado no esta cerrado sino que
pensamos que se irán sumando nuevas ideas constantemente. Lógicamente una
propuesta no inhabilita a la otra, creemos que habrá posibilidades de llevar
adelante varias de ellas a la vez. Pensamos que algunas propuestas no podrán
realizarse por falta de consenso, por no contemplar el espíritu del proyecto,
por carencias materiales o humanas, por cuestiones de espacio, etc.
De los encuentros de vecinos realizados hasta el momento, se han recabado las
siguientes propuestas:
· Museo de la memoria.
· Centro Popular de formación e investigación en Derechos Humanos.
· Centro de documentación histórica (biblioteca, hemeroteca, videoteca, etc.).
· Centro de actividades culturales y sociales con sala para proyecciones, obras
de teatro, escenario, etc.
· Centro de promoción y comercialización de productos elaborados en
cooperativas, empresas recuperadas y organizaciones sociales.
· Centro de prevención en salud (atención primaria).
· Centro de educación popular.
· Espacio verde.
· Colegio secundario.
· Colegio secundario para ciegos.
· Escuela.
· Escuela pública de danzas.
· Talleres de oficios para gente de bajos recursos.
· Lugar que genere vida: deportes, música, juegos, conocimientos, etc.
· Centro de recepción y orientación de denuncias por violaciones de DDHH
actuales: racismo, discriminación, violencia familiar, derechos de los
inmigrantes, etc.
· Centro de debate sobre la problemática social actual, impulsando la
participación y el compromiso de toda la sociedad.
· Albergue para niños y/o estudiantes del interior de bajos recursos.
· Lugar de juego y recreativo para niños.
· Centro de actividades para jóvenes.
· Centro formador de luchadores sociales.
· Centro formador de docentes sobre el tema derechos humanos.
· Comedor comunitario.
· Centro de atención y orientación para chicos con capacidades especiales.
· Centro de investigación para la vida.
· Lugar de encuentro para representantes de pueblos originarios.
· Albergue para mascotas.
* Conclusiones:
Sin desconocer la importancia que el lugar tuvo para el desarrollo económico de
Floresta, desde su fundación, creemos que el predio donde funcionó el centro
clandestino de detención el “Olimpo”, requiere y merece, por sus características
históricas, un tratamiento diferente en lo que se refiere al tipo de destino que
se decidirá para él, respecto de otros lugares, donde su pasado no esta ligado a
la nefasta historia producto de la última dictadura militar.
Somos plenamente concientes que tanto lo que ocurrió en la ESMA como lo que
ocurrirá con el “Olimpo”, no hubiese sido posible sin los años de lucha y de
movilización de las Madres de Plaza de Mayo, de las Abuelas, de los H.I.J.O.S.,
de los demás organismos de DDHH y del pueblo en su conjunto.
Nuestra mayor satisfacción es que en cada una de las etapas de este Proyecto se
abrieron las actividades a todos los que se quisieron acercar. Pensamos que el
resultado obtenido ya es en sí mismo un intento logrado de construcción de poder
popular. Se seguirán buscando diferentes modos de participación para lograr un
acercamiento aún más importante de los vecinos e interesados.
Creemos en el respeto del pluralismo ideológico, en los diferentes grados de
compromiso según aptitud y disponibilidad, en la información compartida para
poder tomar posiciones maduras, en la horizontalidad y las decisiones en
asamblea, en hacernos cargo de nuestro futuro sin delegar esa responsabilidad en
otros.
Dentro del espíritu del presente, reconocemos que con el tiempo, se irán
acercando más gente y organizaciones con voluntad de participar, para lo cual se
estudiara como se irán incorporando las nuevas propuestas, sin entrar en
contradicción con el espíritu general de este proyecto. El mismo se encuentra
abierto a críticas, sugerencias, a ser enriquecido por quienes se sientan
comprometidos con estos ideales.
La gestión colectiva de vecinos y organizaciones sociales representa un desafió
novedoso que estamos dispuestos a asumir. En ese sentido será presentado a
organizaciones de DDHH y sociales, vecinos en general, entidades nacionales con
el fin de lograr su consideración y apoyo.
CONVOCAMOS A TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN RECUPERAR
Y PRESERVAR LA MEMORIA.
PORQUE MERECEMOS SABER LO QUE OCULTARON.
PARA DARNOS LA POSIBILIDAD DE PONER EN PALABRAS,
LO QUE DURANTE MUCHO TIEMPO FUE SILENCIO.
POR LOS QUE YA NO ESTAN.
POR LOS QUE ESTAMOS, DONDE SEA Y COMO SEA.
POR NUESTROS HIJOS QUE MERECEN QUE NO SE REPITA.
Vecinos por la Memoria
Parque Avellaneda – Floresta
Grupo Proyecto Olimpo
Asociación de Vecinos Solidarios “La Casa de Sarita”
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