Maria Ines Ramirez <
lapena2000@...> escribió
Domingo 7 de mayo de 2006
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Gastón Flores
LA RESURRECCIÓN DE LOS GRUPOS ANARQUISTAS Y LIBERTARIOS
Días de entrenamiento
Los desmanes del Día del Trabajador pusieron en el tapete el resurgimiento de
los antisistema. Quiénes son, dónde están, cómo actúan, a qué filosofía
responden, son parte de la incógnita sobre un segmento juvenil disconforme con
la sociedad. Sus proclamas versan sobre estos temas. A continuación una
radiografía del estallido y la nueva articulación del movimiento "anarco". Ojo.
Hablamos con ellos.
Nación Domingo .textos P TABLE TR TD P { font: bold 9px Verdana,
Arial, Helvetica, sans-serif; text-decoration: none; } Por Miguel Paz y
Javier Rebolledo Diez de la mañana del 1 de mayo. Banderas negras y rojinegras
con la característica letra “A” del anarquismo cortan el horizonte de un soleado
Día del Trabajador. Diversos grupos vocean repetidamente “obrero, entiende, la
CUT no se vende”, y marchan por la Alameda en dirección oriente, hacia el acto
organizado por la CUT en Portugal, frente a la casa central de la Universidad
Católica. Los anarquistas no eran los únicos, pero sí fueron los que dieron el
piedrazo inicial de un día de furia, pese a los esfuerzos de otros asistentes a
la marcha que intentaron detenerlos. Más adelante marchaban miles de
manifestantes llegados de distintos puntos de la capital. La jornada arrojó un
saldo de 51 detenidos por daños a la propiedad pública y privada; dos más por
robo, y 19 carabineros heridos con
lesiones de menor consideración. A ellos se sumaron una periodista que recibió
una pedrada en la cabeza, un fotógrafo de Associated Press herido por un
ladrillazo en un ojo y otro de “LUN”, lesionado también en la cabeza. Los
primeros peñascazos volaron a media cuadra de La Moneda, poco después de las
once de la mañana. A esa hora ni siquiera había empezado la ceremonia de la CUT.
El discurso del presidente de la multisindical, Arturo Martínez, sobre la Ley de
Subcontratación, estuvo a punto de irse al tacho. Los proyectiles fueron a dar
contra el Ministerio de Educación y el local aledaño de Burger King. Eran
jóvenes encapuchados. El estallido había comenzado. Más allá, en San Isidro, los
incidentes concluyeron con un local de Lápiz López y una sucursal del Banco
Santander Santiago destruidos y saqueados. El resto es historia conocida.
CABEZAS DE POLERA Aquel “día de entrenamiento” también dejó otro legado: la
reaparición masiva de siglas y nombres que no dicen
mucho para el chileno medio, pero que para el mundo subterráneo de la izquierda
extraparlamentaria tienen significado (Bloque Anarquista, Hip Hop Activistas,
CRA, OCL, FEL, Red Anarquista del Sur, Clase contra Clase, Guachunei). No por
nada, en el portal de información alternativa Indymedia Santiago, uno de los
anarquistas que participó en los hechos de violencia concluyó su reporte de la
batalla así: “Hace muchísimos años que un 1 de Mayo no estaba tan cargado del
verdadero sentido de esta fecha: lucha contra el capital”. La bandera
rojinegra ganó rating mediático y los anarquistas volvieron a estar en boca de
todos, levantando la pregunta de quiénes son, dónde están, y si el movimiento
anarquista en Chile está de vuelta. Algunos miembros de los grupos mencionados
aceptaron hablar con LND. Desmintieron su participación en los disturbios del
Día del Trabajador. A pesar de que justifican el uso de la violencia y ese día
las siglas de sus organizaciones aparecieron en
múltiples banderas y quedaron registradas en rayados callejeros. Muchos
comparten los principios básicos del ideario anarquista de la horizontalidad en
las relaciones, la democracia directa en la toma de decisiones en asambleas, la
autonomía individual y la autogestión (aspectos medulares de la ideología de la
bandera rojinegra, surgida al alero de los escritos de Proudhon, Bakunin y
Kropotkin). Sin embargo, en su interior mezclan distintas influencias políticas
y sociales. Adentrarse en el universo ácrata es como subir la torre de Babel.
Hay desde anarco-ecologistas, feministas radicales y objetores de conciencia del
servicio militar, anarco-sindicalistas, comunistas libertarios, fanáticos del
piedrazo y la violencia callejera, hasta sesudos teóricos, ratones de biblioteca
y músicos anarco-punk vegetarianos, preocupados de la liberación animal. Un
ejemplo es el colectivo Fuerza Antifascista (FAZ), que concentra anarquistas y
antisistémicos de otras corrientes. Juan,
uno de sus integrantes, estuvo en los actos del 1 de mayo y habló con LND.
Asegura que la FAZ no participó en los actos de violencia, pero justifica las
acciones en contra del Banco Santander Santiago o el Burger King, “porque se
trata de símbolos de la cultura imperialista que nos oprime”. También fundamenta
la violencia en contra de carabineros porque, asegura, son ellos quienes la
propician. Otra vertiente es la del Frente de Estudiantes Libertarios (FEL).
Agrupa a anarquistas, marxistas y libertarios. Su punto de encuentro es el
anticapitalismo. Está compuesto por cerca de 150 estudiantes universitarios y
secundarios, con presencia en Arica, Valparaíso, Quilpué, Santiago, Concepción y
Osorno. En este momento, dicen que su tarea “está en la creación de un
movimiento estudiantil fuerte, con orientaciones revolucionarias”. El FEL es uno
de los grupos que fue sindicado por Chilevisión y TVN entre los organizadores de
los disturbios del 1 de mayo. Ellos lo niegan
categóricamente. La Organización Comunista Libertaria (OCL) recoge la
experiencia de los anarquistas de la guerra civil española y de los anarquistas
rusos en el exilio. Surgió de las cenizas del CUAC (Congreso de Unificación
Anarco Comunista), que se disolvió por diferencias entre tendencias internas; la
OCL está inserta en organizaciones de base del Valparaíso, Santiago y la VIII
Región. Su trabajo está en la calle. Así lo definieron en un cuestionario que
respondieron por correo electrónico. Respecto a la violencia del 1 de mayo
destacan que se debe a la opresión que sufre una generación que, en la
estructura actual del mundo, no encuentra un lugar. Sus lienzos fueron vistos en
el acto de la CUT, pero ellos también se desmarcan de los desmanes: “Hace rato
que no vamos a estos actos, porque no reflejan los intereses de los
trabajadores, sino los de los empresarios. Además, preferimos conmemorar el Día
de los Trabajadores en los espacios en donde estamos
construyendo”. Otros grupos reconocibles son Clase contra Clase, trotskistas
que mantienen un subgrupo universitario, llamado Las Armas de la Crítica. Tienen
más arrastre entre los estudiantes, porque “los viejos están muy
desprestigiados”, explica un militante de un colectivo del Pedagógico. También
están el Frente Antifascista, el Bloque Anarquista, la Red Anarquista del Sur,
Colectivo Estudiantil Andamios, los antiservicio militar Chorizos Insumisos y Ni
Casco ni Uniforme; y el Guachunei, agrupación que resurgió hace poco, con su
clásico grito de guerra: “Sin Dios ni ley, ¡avanza el Guachunei!”. En la
jungla universitaria también pululan el Frente de Estudiantes Revolucionarios,
la Coordinadora Revolucionaria y el Motor Rebelde, más dados al encapuchamiento
en las fechas rituales. Todos defienden el saqueo como un símbolo de “acción
en contra del capitalismo” y asumen sin problemas el uso de la violencia con
fines políticos. Desde la vereda de los teóricos del
anarquismo, la principal crítica que le hacen a estos grupos no es el uso de la
violencia, sino que no esté apareada con propuestas concretas. El periodista e
investigador del anarquismo Andrés Pérez, si bien comparte el diagnóstico de
OCL, sobre el origen de la violencia, no adhiere a ella sin objetivos claros.
Para él, que los disturbios se produzcan en fechas simbólicas, como el 29 de
marzo, Día del Joven Combatiente, y el 1 de mayo, no es más que una demostración
de que estos grupos están insertos en el sistema y replican la lógica de las
efemérides. En la misma línea de Pérez, el sociólogo Felipe Tombolini dice que
estos grupos aún no superan la fase del disturbio. Otro estudioso lo ejemplifica
así: “Si el saqueo de Lápiz López hubiese sido para recuperar lápices, cuadernos
y libros para después entregarlos en una población, con toda una campaña
publicitaria y de prensa, va y pase. Pero no fue así”. Otros, como Roberto
Torres, del Instituto de Estudios Anarquistas
(IEA), dicen que más que actos de anarquistas lo visto en el 1 de mayo “pareció
un desahogo social de distintos grupos”. Es entendible, asegura. Debería ser
casi normal que los jóvenes estallen en un país con uno de los peores índices de
igualdad en la distribución de la riqueza y donde el acceso a buena educación y
empleo están marcados por la cuna. CASAS OKUPA Un alto miembro de una
organización de izquierda destaca que actualmente los grupos anarquistas están
mejor organizados. No sólo viven hoy de palos y piedrazos para el Día del
Trabajador. Los de la bandera rojinegra también participan en federaciones de
estudiantes universitarios y centros de alumnos, defendiendo sus
reivindicaciones educacionales y el acceso universal a la educación superior.
Ejemplos de esto son el FEL y la OCL. Esta última organización participa en
comités de allegados y organizaciones sociales de sectores poblacionales.
Dentro del ideario ácrata destaca el trabajo que efectúan en
centros culturales, casas okupa y, en general, en espacios públicos, ya sea
canchas de fútbol o plazas, donde montan ferias de revistas, hacen trueques,
promueven música de contenido social, venden comida y montan foros de discusión.
El Parque Forestal, detrás del MAC, es un punto de encuentro regular. En los
centros culturales 771, en calle San Francisco, y Manuel Rojas, en el barrio
Yungay, se llevan a cabo talleres literarios, serigrafía y teatro abiertos a los
vecinos. Son lugares de discusión de ideas y de frecuentes tocatas de
agrupaciones afines, como Malgobierno, Marcel Duchamp, Red Hip Hop Activista,
Faltan Moneys, Monjas en Escabeche, Curasbún, Punkoria y muchos más de una larga
lista de grupos. Las casas okupa cumplen un rol similar. Éstas son inmuebles
deshabitados que han sido tomados y recuperados por jóvenes como vivienda y para
organizar actividades culturales. Un ícono okupa fue La Marraqueta. Esta antigua
panadería derruida cobró vida y despertó la
simpatía de los habitantes del sector de Vicuña Mackenna con Agrícola, debido a
las múltiples actividades que realizaban para los niños y a la ayuda solidaria
que los punks prestaban a sus vecinos. Actualmente, las okupas Zacco y Vanzetti,
en calle Santo Domingo, y la CASA, al inicio de Independencia, continúan la
tradición de La Marraqueta. MOTÍN EN LA SALA En los espacios universitarios
es donde más ha resurgido un anarquismo teórico que coquetea con el socialismo
libertario y otros afluentes más contemporáneos. En el Arcis y las
universidades Bolivariana y de Los Lagos, Óscar Ortiz, quien fuera secretario
privado y discípulo de Clotario Blest, realiza talleres sobre anarquismo, desde
1992. A su trabajo se agrega el del IEA, y las publicaciones de Ediciones
Espíritu Libertario, que edita autores como Noam Chomsky. El IEA acaba de lanzar
la convocatoria de un coloquio de “Historia del anarquismo en Chile”, que se
realizará en Santiago en enero próximo, para
conmemorar los 100 años de la matanza de la Escuela de Santa María de Iquique.
Uno de sus hitos fue la organización de la visita a Chile el año pasado del
sicoanalista Eduardo Colombo, hecho que marcó al movimiento. Colombo, referente
contemporáneo de la filosofía ácrata, realizó talleres y charlas en actividades
a tablero vuelto en las universidades de Concepción, Arcis y Chile. El IEA
busca “contribuir a despejar al ideario anarquista de las tergiversaciones de
que ha sido objeto”, y propugna la reflexión teórica para vincularla a la
práctica de los grupos anarquistas. ¿MOVIMIENTO O GRUPOS? A diferencia de
los jóvenes que hablaron para este reportaje, Torres es lo que denominaríamos un
“viejo crack” del anarquismo. Tiene 52 años de edad y lleva 33 ligado a esta
filosofía. Su linaje es –casi literalmente– negro puro. Su abuelo y padre fueron
actores del fuerte movimiento anarco-sindicalista de principios y mediados del
siglo XX. Le traspasaron los ideales
libertarios, casi como quien transfiere un secreto familiar. Él no cree que
haya un “movimiento anarquista”. El historiador Ortiz también reniega de la
denominación. Argumenta que ello se debe a que los “grupos anarquistas son
incapaces de ponerse de acuerdo en cosas mínimas; cunden el personalismo y los
inquisidores, más preocupados de acusarse los unos a los otros que de construir
un movimiento unitario”. “Los anarcos de hoy”, dice, “son hijos de la
democracia. Piden muchos derechos pero son incapaces de comprometerse con los
deberes, siendo que el anarquismo es la responsabilidad máxima”. Muchos de los
consultados coinciden que, con altibajos, la ideología está creciendo en toda
Latinoamérica. Señalan que en Chile las manifestaciones indígenas de rechazo a
la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América fueron un hito
para el crecimiento del anarquismo nacional. “Se marcó presencia autónoma, una
estética y un discurso”, explica Andrés Pérez, quien
junto a Felipe del Solar escribió “Anarquistas: presencia libertaria,
1970-2000”, una investigación histórica que saldrá editada por Lom. APRIETEN
LOS HUEVOS Uno de los puntos en común de la mayoría de los grupos anarquistas
es su preocupación por la seguridad de sus integrantes. Los rostros en las fotos
que suben a Internet están borrados. Entre ellos usan “chapas” o seudónimos y
cuando realizan manifestaciones públicas se cubren el rostro. Esta es una
característica heredada de las prácticas “clandestinas” de las organizaciones de
izquierda de los ’80 que no se condice con los tiempos, asegura Torres. “Hay
cierta mística con el asunto conspirativo”, reconoce. “Pero también hay otros
que funcionan abiertamente”. ¿Y por qué no hacerlo? Si basta con darse una
vuelta de 30 minutos por los foros y páginas web anarquistas en Internet para
hacerse un mapa virtual del “who is who” de la bandera negra y roja. El
subsecretario del Interior, Felipe Harboe, sostiene que en
las manifestaciones violentas hay gente que se repite. Asegura que “las
investigaciones sobre estos grupos ya están en marcha”. Algunos estudiantes
que integran grupos rojinegros temen la posibilidad de que se ordene la
infiltración de agentes encubiertos en las universidades más conflictivas. Para
ser llevada a cabo, la medida tendría que contar con la autorización de un juez
de garantía y con el visto bueno del rector de cada casa de estudios. No es
broma, porque, “guste o no, estos grupos organizados de hoy son el caldo de
cultivo de donde saldrán mañana otros grupos más y mejor organizados”, advierte
nuestro entrevistado de la organización de izquierda dura, con una sonrisa entre
los labios. LND
KOLECTIVO REBELION DE LOS 33
FUENTE : PODER POPULAR - CHILE
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