>
> «La cigarra y la hormiga».
> Durante el verano, la hormiguita previsora trabajaba de
sol a sol
acopiando
> ramitas,
> granos y otros alimentos para el invierno, mientras la ociosa
cigarra
pasaba
> los días
> cantando alegre y despreocupadamente.
> La hormiguita, sudorosa, le reprochaba a la cigarra su actitud:
> «Ya en el invierno vendrás a pedirme comida, pero no te
la daré», le
> advertía, pero
> la cigarra no le hacía caso y seguía cantando.
> Cuando llegó el crudo invierno, una noche la hormiguita,
junto al calor
del
> hogar, sintió
> que llamaban a la puerta. Afuera llovía torrencialmente
y había un viento
> huracanado.
> La hormiguita abrió la puerta y allí estaba la cigarra:
tapado de piel,
> anteojos negros,
> cigarrillo en boquilla de oro y una limusina esperándola
para trasladarla
al
> aeropuerto.
> La hormiguita se quedó muda.
> «Hola», le dijo la cigarra. «Pasaba por acá y vine a despedirme».
> «¿Qué es esto? ¿Adónde te vas?», le preguntó azorada la
hormiguita.
> «¿Te acordás de cuando cantaba en el verano? Bueno, me escuchó
un
empresario
> y me contrató. Voy a dar tres recitales en el Royal Albert
Hall de
> Londres, 40.000
> dólares cada uno, cinco shows en el Olympia de París,
50.000 dólares
cada
> uno, otros
> tres en el Carnegie Hall de Nueva York, 80.000 dólares
el concierto, y
> termino la gira con
> un megarrecital al aire libre en el Partenón de Atenas
por el que me
> pagarán 250.000 dólares».
> La hormiguita le preguntó entonces:
> «Perdoname, ¿así que vas a ir a Grecia?».
> «Sí, al Partenón».
> «Haceme un favor entonces. Si por casualidad te encontrás
con un tal
Esopo,
> ¿le podés decir
> de mi parte que se vaya a la reputa madre que lo parió?».
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> «La cigarra y la hormiga».
> Durante el verano, la hormiguita previsora trabajaba de
sol a sol
acopiando
> ramitas,
> granos y otros alimentos para el invierno, mientras la ociosa
cigarra
pasaba
> los días
> cantando alegre y despreocupadamente.
> La hormiguita, sudorosa, le reprochaba a la cigarra su actitud:
> «Ya en el invierno vendrás a pedirme comida, pero no te
la daré», le
> advertía, pero
> la cigarra no le hacía caso y seguía cantando.
> Cuando llegó el crudo invierno, una noche la hormiguita,
junto al calor
del
> hogar, sintió
> que llamaban a la puerta. Afuera llovía torrencialmente
y había un viento
> huracanado.
> La hormiguita abrió la puerta y allí estaba la cigarra:
tapado de piel,
> anteojos negros,
> cigarrillo en boquilla de oro y una limusina esperándola
para trasladarla
al
> aeropuerto.
> La hormiguita se quedó muda.
> «Hola», le dijo la cigarra. «Pasaba por acá y vine a despedirme».
> «¿Qué es esto? ¿Adónde te vas?», le preguntó azorada la
hormiguita.
> «¿Te acordás de cuando cantaba en el verano? Bueno, me escuchó
un
empresario
> y me contrató. Voy a dar tres recitales en el Royal Albert
Hall de
> Londres, 40.000
> dólares cada uno, cinco shows en el Olympia de París,
50.000 dólares
cada
> uno, otros
> tres en el Carnegie Hall de Nueva York, 80.000 dólares
el concierto, y
> termino la gira con
> un megarrecital al aire libre en el Partenón de Atenas
por el que me
> pagarán 250.000 dólares».
> La hormiguita le preguntó entonces:
> «Perdoname, ¿así que vas a ir a Grecia?».
> «Sí, al Partenón».
> «Haceme un favor entonces. Si por casualidad te encontrás
con un tal
Esopo,
> ¿le podés decir
> de mi parte que se vaya a la reputa madre que lo parió?».
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