Al pueblo de Tandil:
A casi un mes de haber dispuesto la suspensión de voladuras en nuestro Partido, hasta tanto se dispongan las medidas que permitan avanzar hacia una explotación racional de la actividad minera y se materialice un efectivo control del cumplimiento de las normas medioambientales, siento la necesidad de aclarar ante la ciudadanía mi verdad.
Hasta no hace mucho tiempo, como vecino de la ciudad, he visto durante los últimos años un debate inagotable y estéril sobre las consencuencias de la actividad, la disputa sobre responsabilidades y competencias, las reuniones, acuerdos, leyes, ordenanzas, y un discurso de cambio para que nada cambie. Mientras tanto la ciudadanía asiste a un deterioro incesante de nuestro privilegiado paisaje.
Hoy como intendente no puedo rehuir a la responsabilidad de asumir en mis actos, lo que considero una opinión generalizada de los vecinos. Por eso me votaron y es mi deber hacerme cargo de lo que considero un sentimiento colectivo.
He sido paciente. Desde principios de mi mandato hemos trabajado incesantemente sobre el tema intentando el diálogo y acciones en todos los niveles gubernamentales. Pero parece que el tema roza intereses económicos y políticos poderosos, que en su momento llevaron incluso al Gobierno local a firmar un acuerdo indecoroso y lesivo para los intereses de la ciudad.
Hemos fijado claramente nuestra posición en este tema, a diferencia de quienes elaboran discursos llenos de palabras para ocultar sus verdaderas posiciones. Nos opusimos en su momento al Acuerdo Marco, reclamamos ante la Autoridad de Aplicación durante más de dos años tomar vista de los compromisos de mitigación de los pasivos ambientales, propusimos una ordenanza de regulación de caminos turísticos y acordamos con el Gobierno Federal el desarrollo de un Polo Minero con pautas claras de regulación de la actividad, que permitieran erradicar las canteras que hoy se encuentran dentro dela poligonal.
Mientras tanto, 160.000 toneladas mensuales de nuestros cerros son explotadas sin control, y sólo 8.000 toneladas, el 5%, se utilizan para abastecer la actividad local.
No es mi intención buscar conflictos entre sectores de la ciudad.
Por eso invito a las empresas proveedoras de materiales, que al igual que muchas ciudades de la Provincia busquen alternativas para abastecer el mercado local. Sabemos que la incidencia de los materiales pétreos en una construcción tradicional no supera el 2%, y que actitudes corporativas no van a contribuir a solucionar el problema.
A los gremios que representan a obreros mineros y de la construcción, que no se dejen utilizar por intereses poderosos que intentarán ocultarse detrás de su accionar, porque esos obreros también saben que la destrucción irracional de las sierras deteriora de manera irreversible la herencia que dejarán a las futuras generaciones.
A las Autoridades Provinciales, que no renuncien a la responsabilidad que por ley les corresponde y que asuman el compromiso serio de buscar soluciones definitivas.
A la clase política local que aborde como una cuestión de estado la problemática en toda su magnitud, y asuma de cara a la sociedad sus posiciones con claridad. Establecer como única alternativa la expropiación, es contribuir al status quo imperante protegiendo la actividad descontrolada de quienes no cumplen la ley.
A las organizaciones de la comunidad que se manifiesten con claridad y aporten su visión crítica para contribuir a definir la ciudad que queremos.
Dijo el Presidente Néstor Kirchner el pasado 17 de mayo en Tandil: “Yo soy preservacionista”. No interpreto que sus palabras se opongan a la minería como industria que ha sido motor del desarrollo del país, sino al ejercicio controlado de la actividad, en armonía con el desarrollo de la ciudad y preservando el patrimonio que sustenta el turismo y en definitiva la identidad de nuestro pueblo.
Esto no es sólo el problema de un Gobierno, es un problema de todos. Los tandilenses gozamos de este regalo de la naturaleza que son nuestras sierras. Son ellas silenciosas testigos de nuestras vidas. De nosotros depende que este paraíso serrano pueda ser disfrutado por nuestros nietos y sus hijos.
Muchas Gracias.
Dr. Miguel Angel Lunghi
Intendente Municipal de Tandil
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