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| Vista aérea que muestra la magnitud de la impactante obra. |
Se trasladaron desde canteras ubicadas en Napaleofú y esta ciudad. Los tamaños de las piedras alcanzaron hasta las 8 toneladas con la consiguiente dificultad que esto traía aparejado para su producción, carga y descarga.
Este lunes, la presidenta Cristina Kirchner y el gobernador Daniel
Scioli inaugurarán las obras de remodelación y prolongación de la escollera sur del puerto de Quequén, emprendimiento que permitirá tener operativa a la estación portuaria casi todo el año y posibilitará el ingreso de buques de gran calado.
Las más de 700 mil toneladas de roca necesaria para la obra se trasladaron desde canteras ubicadas en las localidades de Napaleofú y Tandil, distantes a 120 y 180 kilómetros respectivamente de esa localidad portuaria.
Todo un dato, en torno al debate que se avecina en este distrito en torno al futuro de la actividad minera, su impacto ambiental irreversible, y la voluntad de gobiernos y empresarios para establecer las reglas de juego futuras.
Los tamaños de las piedras -según se conoció oficialmente ayer a través de Aninoticias- alcanzaron hasta las 8 toneladas, con la consiguiente dificultad que esto traía aparejado para su producción, carga y descarga.
La ministra de Infraestructura bonaerense, Cristina Alvarez
Rodríguez, bajo cuya responsabilidad se encuentra la ejecución de las obras, señaló que los trabajos demandaron una inversión de 92 millones de pesos y fueron financiados por la Nación y la Provincia a través de créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fondos del tesoro nacional y rentas generales.
Su realización -dijo- "permitió duplicar la extensión de la escollera en una longitud de 400 metros e incluyó además el dragado del canal de acceso en una profundidad de 12 metros".
La obra facilitará reducir en más de un 80 por ciento la cantidad de días de cierre del puerto y garantizará su operatividad durante casi todo el año, con menos costos, aumento en la seguridad náutica e incremento en el tráfico de buques.
En 2000, por ejemplo, el intenso oleaje obligó a cerrar la entrada de buques al puerto durante 130 días.
El emprendimiento representará también una disminución de los costos en la cadena agroexportadora, ya que se registrará una
reducción significativa en los tiempos de espera de los camiones de transporte de granos en rada y en puerto.
"Esta obra constituyó un desafío a la fuerza arrasadora del mar, ya que durante su ejecución a lo largo de 22 meses, se registraron más de 50 temporales, muchas veces con olas de hasta 10 metros de altura. También significa un orgullo de alarde tecnológico, dada la metodología de trabajo empleada por primera vez en el mundo", explicó Alvarez Rodríguez.
Las importantes olas existentes en el puerto de Quequén convierten a cualquier emprendimiento a realizar en el mar en una tarea difícil, casi titánica.
Luego de cada temporal había que rehacer lo que las marejadas destruían y continuar con un nuevo avance, una nueva defensa para esperar el siguiente evento.
En la obra se produjo una importante innovación técnica, ya que las piezas utilizadas para la coraza de la escollera son las más grandes de este tipo utilizadas hasta el momento en el mundo,
llegando en el morro, extremo de la obra expuesto al mar, a 26 toneladas.
También para la obra se utilizó la grúa sobre orugas de mayor porte existente en el país con capacidad para manipular piezas de 250 toneladas.*