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Proyecto de Tesis para la construcción de un partido revolucionario   Lista de mensajes  
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Proyecto de Tesis para la construcción de un partido revolucionario hacia la revolución socialista en  Argentina

 

               Comité de Enlace  IT, CS, FUR, La Chispa ( Bahia Blanca).


 

 


Presentación

 

Este borrador se pone a consideración de los militantes de Izquierda de los Trabajadores, Convergencia Socialista , Fur, La Chispa de Bahía Blanca, y de aquellos grupos o dirigentes revolucionarios que decidan sumarse al proceso de unificación para la construcción de un partido obrero revolucionario que hemos iniciado en Argentina.

Vivimos una situación excepcional: la debacle del sistema imperialista capitalista acelerará la lucha de clases mundial y nacional, situación que nos obliga a prepararnos para responder a los procesos revolucionarios que se darán en nuestro país, en nuestro continente y en los países más avanzados del mundo.

En Argentina, tras el argentinazo de 2001 y los cinco años de relativa calma del kirchnerismo, la situación empezó a cambiar con las huelgas obreras de 2005 y dio un salto con el paro nacional del 9 de abril de 2007, y con los tres meses de paro de los pequeños y medianos productores.  

Estas luchas, que golpearon el proyecto bonapartista del gobierno, junto con el aumento de la inflación y del descontento generalizado, provocaron el total desprestigio del gobierno de Cristina Kirchner, la crisis del peronismo, del radicalismo y de la burocracia sindical, un hecho de consecuencias revolucionarias para los trabajadores.

Todo esto, en el marco de la enorme crisis económica y política del imperialismo y de las grandes luchas obreras en el mundo y el continente, nos abre una oportunidad excepcional, ya que hoy, cuando no solo el conjunto de la izquierda , sino del trotskismo se ha adaptado al castro - chavismo, o a concepciones sectarias existe un espacio, una oportunidad y una necesidad imperiosa de presentar una alternativa obrera, revolucionaria e internacionalista.

 Intervenimos en este proceso con la perspectiva de  prepararnos para la gran tarea de la etapa: derrotar a los gobiernos burgueses y tratar de lograr el triunfo de la clase obrera y del partido marxista revolucionario. Nuestra consigna central es luchar por un gobierno de los trabajadores.

Para ello, nuestra tarea fundamental es construir un fuerte partido obrero revolucionario, como parte de una organización internacional, que luche por la dirección del movimiento de masas. 

Las corrientes que nos unificamos ahora somos parte, en su mayoría, de la corriente morenista. Hacemos nuestra la tradición obrera e internacionalista que se inició en Villa Pobladora en los años cuarenta, continuó con Palabra Obrera en los años cincuenta, siguió con el glorioso PST que resistió la dictadura, y se plasmó en el MAS y la LIT-CI , en vida de NM como expresión mas avanzada de construcción de un fuerte partido de vanguardia. Siguiendo lo mejor de nuestra tradición, creemos que el partido revolucionario se construirá con todos aquellos que, proviniendo de distintas tradiciones, coincidamos en un programa revolucionario. Los morenistas estaremos dispuestos, incluso, a ser minoría en ese nuevo partido, y por eso hacemos un amplio llamado a todos los que coincidan con nuestro programa revolucionario.

 

 


INTRODUCCION


 

Estamos ante la mayor crisis del sistema económico capitalista desde 1929 y ante la mayor crisis política del imperialismo en décadas.

En 1945 se abrió la etapa revolucionaria, durante la cual la burguesía fue expropiada en un tercio de la humanidad, se liberaron casi todas las colonias y cayeron casi todos los regímenes totalitarios, pero el sistema imperialista se salvó gracias a la coexistencia pacífica pactada en Yalta y Potsdam con la burocracia soviética. Durante casi treinta años, la clase obrera de los países avanzados dejó de ser el centro del proceso revolucionario, que se desplazó a los países atrasados.

En 1989 tuvieron lugar enormes triunfos revolucionarios que provocaron la caída de las dictaduras de partido único, la desaparición de la URSS y la unificación de Alemania. El orden de posguerra se destruyó, al desaparecer el aparato stalinista mundial que había garantizado la coexistencia pacífica durante 45 años. Se normalizó el proceso revolucionario: la clase obrera alemana, la más organizada de Europa, se unificó, y los trabajadores europeos del Este y del Oeste volvieron al centro de la escena con sus luchas y sus huelgas, al tiempo que la clase obrera y el pueblo de Estados Unidos se empezaron a poner en movimiento.

La destrucción del principal aparato contrarrevolucionario mundial provocó una crisis en todas las direcciones políticas y sindicales que encorsetaron a los trabadores en la posguerra. El debilitamiento de estos partidos y organizaciones ya se había iniciado (por eso Moreno hablaba de fortalecimiento relativo de los aparatos), pero dio un salto cualitativo favorable a la clase obrera en los acontecimientos de finales de los 80 y principios de los 90. En Argentina, la mejor expresión de este fenómeno es la crisis del peronismo y de las burocracias sindicales.

Ahora estamos viviendo otra espectacular profundización de esta situación revolucionaria con el empantanamiento del imperialismo en Irak y Afganistán, el crack financiero y económico, la crisis política del gobierno de Bush, y el cambio en la situación política en Estados Unidos, lo cual está acelerando la lucha de clases en los países más importantes del mundo, abriendo el camino a nuevos procesos revolucionarios.

 


I.       La crisis económica más grave desde 1929


 

1.             El actual crack económico es el más grave desde 1929, por su carácter generalizado como producto de la globalización. Estamos en un punto de inflexión en la crisis crónica de la economía imperialista iniciada en 1968 al terminar el boom de posguerra. Desde entonces, los picos agudos de la crisis se repitieron más o menos cada cinco años, y fueron avanzando de la periferia al centro, abarcando cada vez más regiones. En 1994 estalló la crisis del tequila con el default mejicano, en 1997 fue la crisis de los mercados asiáticos y el default ruso, luego vino el estallido de la "burbuja" tecnológica del Nasdaq en 2000 con la quiebra de grandes empresas como Enron y Worldcom, y el default argentino en 2001.

Desde los años ochenta, el imperialismo inició, junto con una enorme contraofensiva política, militar, cultural e ideológica, un proceso de desregulación, liberación de los mercados y globalización, intentando de esta manera aplazar el estallido de una nueva crisis, pero preparando, con ello, un estallido cada vez más fuerte, como el colapso que estamos presenciando.

Como decían las Tesis de la LIT de 1985, la raíz de estas crisis está en que "en todos los casos la superación de la crisis se produce por aumento de la masa de plusvalía, que frena o revierte momentáneamente la inexorable caída de la tasa de ganancia. El imperialismo yanqui logra superar sus crisis gracias a que consigue aumentar en forma impresionante la cuota de explotación de los trabajadores de todo el mundo. Ese aumento de la ganancia extraído de la explotación creciente del proletariado es el que le permite disponer de una gran masa de dinero para dar créditos -a las empresas, a la clase media, a sectores del propio proletariado, a los países, provincias y municipios- y crear así un poder de compra que ayuda por un tiempo a reactivar la economía".

"Cada aumento enorme de la masa de plusvalía recupera la tasa de ganancia y permite superar la crisis coyuntural. Pero prepara una crisis mayor: al aumentar colosalmente el capital, se produce una sobre acumulación  de capital, que busca inversiones donde obtener ganancias; y como la masa de plusvalía sigue igual y el capital ha aumentado, la cuota de ganancia baja abruptamente, originando una nueva crisis coyuntural".

"La sobre acumulación de capital provoca que una gran masa de éste no se invierta en la producción y se transforme en capital ficticio, usurario, de préstamo. Este capital es inyectado en forma de créditos que terminan provocando un endeudamiento generalizado, tanto en los países adelantados como en los atrasados y ahora en algunos estados obreros... Si esto se generaliza, el endeudamiento, que en sí mismo no es más que un epifenómeno de la crisis económica, puede convertirse en un factor adicional  de crisis y en su expresión más espectacular".

"El proceso de internacionalización  de la economía y su centralización del imperialismo yanqui y los grandes monopolios internacionales -las "transnacionales"-, sumado a la rapidez de las comunicaciones, permite un ritmo vertiginoso de obtención de plusvalía, reparto de la ganancia y acumulación y sobre acumulación de capital. Este mismo ritmo acelera la crisis de la economía imperialista".

 

2.             Durante los últimos treinta años, la contrarrevolución económica logró importantes avances: su eje fue China, convertida en el taller del mundo,

 aprovechando la superexplotación del campesinado gracias a la dictadura del Partido Comunista.

Desmontó los regímenes de economía planificada de la URSS y el Este de Europa, logrando la privatización masiva de casi todos sus principales recursos, destruyendo o reduciendo en gran forma las conquistas sociales conseguidas por los trabajadores de las economías no capitalistas.

En Estados Unidos, la contraofensiva se manifestó en un enorme aumento de la productividad del trabajo, al tiempo que se desmontaron fábricas enteras para trasladarlas a China, aumentaba la desigualdad social, se estancaban los salarios y se precarizaba el empleo.

En Europa, los sucesivos gobiernos han intentado eliminar las principales conquistas obreras.

En América Latina, se impuso un sometimiento cada vez mayor al imperialismo, la privatización generalizada, el aumento del endeudamiento externo, la destrucción de las industrias nacionales, un aumento de la miseria, del desempleo y una caída del nivel de vida de la población.

 

3.             Existe una discusión muy importante sobre si este colosal avance de la contraofensiva económica imperialista significa la restauración del capitalismo en los países del Este de Europa, entendiendo restauración como el triunfo histórico de la burguesía, que retoma el poder  perdido en 1917 y en los años cuarenta, e instala por una larga etapa histórica a nivel nacional y regional, el sistema capitalista de producción, de manera estable.

Hay otra discusión, que deberá ser abordada, sobre el carácter de esos estados.

Existen distintas opiniones, pero lo fundamental es que creemos que se trata de una lucha en curso, con resultados desiguales, en los que hay que diferenciar tres situaciones: China, Cuba y Rusia y el Este de Europa.

En China, la derrota de la revolución en Tian An Mein permitió al régimen totalitario una sobreexplotación del campesinado pagando sueldos miserables logrando que la burguesía imperialista desplace sus fábricas hacia el país asiático, despidiendo trabajadores masivamente en Estados Unidos, Europa y América Latina.

En Cuba, el régimen de los Castro lleva 17 años entregando los principales recursos del país a las multinacionales, manteniendo a los trabajadores amordazados, aunque éstos no han sufrido una derrota como en China.

En Rusia y Europa del Este, el gran triunfo político que significó sacarse de encima las dictaduras estalinistas, impidió que se consumaran los planes de restaurar el capitalismo a la china, por la vía de la dominación totalitaria de la burocracia. Por el contrario, a pesar de los espectaculares avances de las privatizaciones y del desmonte de las conquistas obreras, no solo no han podido imponer las condiciones de semiesclavitud chinos, sino que los trabajadores de Europa del Este no han dejado de luchar para equipararse con sus hermanos de Europa Occidental, como lo demostró la huelga de la Ford en San Petersburgo en 2007.

El actual estallido de la economía imperialista demuestra que, en las actuales condiciones de crisis aguda, la restauración que pretendian del sistema capitalista en un tercio de la humanidad, como proceso internacional, no se puede lograr, sin una derrota histórica de la clase obrera europea y mundial, muy difícil de lograr en las actuales condiciones de creciente debilidad política del imperialismo.

4.             El estallido actual se produce porque, pese a su brutalidad, la contraofensiva global imperialista fracasó, y no fue suficiente para iniciar un largo ciclo de expansión capitalista. Por eso, los inmensos capitales obtenidos a costa de la superexplotación en la China no se reinvirtieron en la producción sino que terminaron inflando la inmensa burbuja que acaba de estallar.

La razón fue la enorme lucha de los trabajadores del mundo: los trabajadores latinoamericanos derrotaron en procesos revolucionarios  a los gobiernos neoliberales de los años noventa. No lograron reventar al proletariado europeo, ni imponer en Rusia y el Este de Europa una explotación al estilo chino. Por el contrario, los trabajadores del Este de Europa que derribaron a los regímenes totalitarios, lucharon por igualar sus salarios con los europeos occidentales, multiplicando por diez los sueldos que se pagan en China, y en la misma China , la lucha de clases ha obligado a poner límites a la brutal sobreexplotación.

No lograron provocar una derrota histórica de la clase obrera rusa, europea, de los países latinoamericanos, para someterla a condiciones de explotación chinas, y abrir un círculo virtuoso de expansión y de superación de la crisis crónica iniciada en los años setenta. Esta es la razón última del estallido que estamos viviendo hoy.

 

5.             La crisis aguda que estamos viviendo traerá graves consecuencias para los trabajadores norteamericanos, europeos y latinoamericanos. En Estados Unidos ya van 700.000 despidos este año, en Europa aumentan los despidos y los cierres de empresas. La clase media norteamericana y europea está siendo barrida por la crisis, con sus casas rematadas, sus depósitos, ahorros y acciones de fondos de la jubilación evaporados en la Bolsa. Todo esto provocará enormes luchas de los trabajadores, de las clases medias, y ya está provocando enormes cambios políticos.


 

 

 


II.      Fracasa la contraofensiva política imperialista. Un salto en la situación revolucionaria mundial.


 

6.             Estamos en medio de una profundización de la situación revolucionaria mundial sin precedentes por la combinación del crack económico y de una tremenda crisis política del imperialismo, y por el fracaso de su contraofensiva política y militar de los últimos treinta años.

Tras la derrota de Vietnam a mediados de los años setenta, el imperialismo inició una contraofensiva política y militar que fue avanzando de menor a mayor: de los contras en Nicaragua y los mujaidines en Afganistán, a la guerra del Golfo en 1990, la guerra de Yugoslavia en 1997. El pico de esta ofensiva fue la guerra de Irak y Afganistán a partir del ataque a las torres gemelas el 11S del 2001, en que, por primera vez desde Vietnam, el imperialismo ocupó militarmente dos países.

El unilateralismo de George W. Bush implicó dejar de lado todos los organismos internacionales e intervenir directamente, inventando una doctrina militar consistente en actuar primero ante la más mínima amenaza.

Esta agresividad imperialista también tuvo sus consecuencias en América Latina: implicó apoyar el golpe contra Hugo Chávez en 2002, el Plan Colombia, la instalación de bases militares en Manta y en Paraguay.

Esta contraofensiva se acompañó con una brutal campaña política, que se agudizó tras el triunfo de las revoluciones de 1989 en la URSS y el Este de Europa, sobre el fracaso del socialismo, el triunfo de la democracia y del mercado.

Lo que estamos presenciando hoy es el fracaso de esa ofensiva en todos sus terrenos, pero fundamentalmente en el militar: en Afganistán la OTAN tiene cada vez más víctimas y en Irak, tras cinco años de invasión, Estados Unidos está totalmente empantanado.

 

7.             En el Este europeo,  la desaparición de la URSS y de los demás regímenes totalitarios liberó de sus cadenas a los trabajadores de la mitad de Europa. El Ejército Rojo se retiró de todo el Este europeo, surgieron casi veinte nuevos países, la clase obrera, hasta entonces amordazada, empezó a expresarse independientemente, organizando sindicatos, organismos de lucha y partidos políticos de todo tipo. La izquierda y el trotskismo, proscritos por décadas, reaparecieron en todas sus variantes.

El hecho cualitativo fue la unificación de Alemania, y de su clase obrera, la más poderosa de Europa. El costo político y económico de la unificación ha sido tan grande, que la economía alemana y europea no terminan de recuperarse de ello.

En Rusia, tras la revolución de 1991, se produjo una licuación del poder estatal: el Ejército Rojo quedó en crisis, las repúblicas agarraron tanta autonomía como pudieron, como se reflejó en la primera guerra de Chechenia en 1994, que derrotó al ejército rojo. La brutal contrarrevolución económica de los años noventa provocó una respuesta airada de la clase obrera. Las huelgas mineras y ferroviarias de los años 97 y 98 marcaron el final de la era Yeltsin , con la declaración de default.

El periodo de Vladimir Putin ha sido un intento de restaurar la licuada autoridad estatal a caballo del boom petrolero, con medidas bonapartistas de concentración del poder, censura, recorte a las libertades democráticas, realizando una ofensiva militar brutal contra Chechenia. A nivel internacional, Putin ha tenido que aceptar el papel de segunda que le ha asignado el imperialismo, ahora que ya no es una potencia de primer orden, aceptando en los hechos la ampliación de la OTAN y de la Unión Europea.

La actual crisis ha hecho volar por los aires la estabilidad del periodo de Putin, basado en los altos precios del petróleo y en la timba financiera internacional.

 

8.             En América Latina, los años noventa se caracterizaron por la brutal contraofensiva económica imperialista, pero a fines de siglo, la mayoría de los gobiernos habían caído como producto de procesos revolucionarios, de grandes movilizaciones o de procesos electorales, que provocaron la crisis de los regímenes democráticos y de los partidos tradicionales.

En Venezuela, tras el caracazo de 1989, Hugo Chávez triunfó en las elecciones de 1999 sobre la base de la crisis de la democracia cristiana y la socialdemocracia. En Brasil triunfó por primera vez un partido obrero, el PT, en las elecciones, en Argentina cayo Fernando de la Rúa en 2001, en Uruguay cayó Battle, en Bolivia cayó Goñi y acaba de caer el coloradismo en Paraguay.

En todos estos países subieron gobiernos nacionalistas, populistas o progresistas, como los de Chávez, Lula, Kirchner, Correa, Lugo, Tabaré, y un típico gobierno de frente popular como el de Evo Morales.

En Argentina, el saqueo del menemismo provocó la reacción contra el gobierno de de la Rúa. El Argentinazo fue una  revolución que provocó una colosal crisis en el régimen político, y que culminó con la declaración de no pago de la deuda externa.

En este contexto, el radicalismo ingresó en su crisis definitiva, y se profundizó la crisis del peronismo y de la burocracia sindical peronista.

El gobierno de Néstor Kirchner, que subió en 2003, gozó durante cinco años del viento de cola del aumento en los precios internacionales de las commodities. El y Cristina Fernandez  presiden un gobierno proimperialista, con elementos de frente popular, en la medida en que integró a distintos movimientos sociales y a que cuenta con el apoyo de la burocracia sindical, e intentó medidas cada vez más bonapartistas.

 

9.             El triunfo de Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, , es la mayor expresión de los inmensos cambios económicos y políticos mundiales y en EEUU: es resultado de 40 años de revolución negra y de lucha por la igualdad, del ingreso de la revolución latinoamericana a través de la lucha de los inmigrantes, de la revolución anticolonial desde Vietnam hasta Irak y Afganistán expresada en el repudio a las guerras entre la población norteamericana, de las luchas de las mujeres por sus derechos contra los intentos de Bush por recortarlos, de la lucha democrática contra los intentos bonapartistas del gobierno de Bush como el Acta Patriótica, y de la bronca de la clase media expoliada por la crisis económica. Por eso, un 95% de los negros, un 70% de los latinos y de los jóvenes, así como el conjunto de la clase obrera, votó por Obama.

Obama un candidato del establishment demócrata, prepara un gobierno de unidad nacional para salvar al imperialismo  de la brutal crisis económica y política en la que se encuentra, asimilando las derrotas sufridas por el gobierno de Bush y adaptando su política a este fracaso.

 

10.           El fracaso de la contraofensiva militar y política obligó al imperialismo a cambiar su política, enterrando en los hechos la doctrina Bush y volviendo al "multilateralismo". Es lo que en las Tesis de la LIT-CI de 1985 denominamos la política de la zanahoria y el garrote, o "el frente por la paz y la democracia".

El gobierno de George W. Bush abandona su cargo totalmente debilitado por el empantanamiento militar, y por el crac económico. Debido a esta crisis y debilidad, la política del imperialismo cambió. Por el momento, ya no auspicia más golpes militares contra los gobiernos latinoamericanos, sino que busca negociar con ellos. Ya los demócratas habían ganado la mayoría en el Congreso desde 2005, operando este cambio de política, que ahora se profundiza con el triunfo de Obama.

En América Latina, Lula se ha convertido en el eje del imperialismo en la región. Los gobiernos latinoamericanos entran con todo en ese frente por la paz y la democracia y se convierten en los mejores garantes de las políticas al servicio del imperialismo. Chávez hace discursos contra Bush pero no deja de enviar petróleo a EEUU, los esposos Kirchner corren a pagar al Club de París y a los que no entraron en el hold out, Evo Morales es elogiado por el FMI y el Banco Mundial por el mantenimiento de las políticas económicas de sus antecesores.

Esto no quiere decir que el imperialismo se retire. Continúa vigente el Plan Colombia, la instalación de bases militares en Paraguay, la IV Flota navega por nuestros mares y el Embajador de Estados Unidos en Bolivia es expulsado por apoyar a la burguesía autonomista.

Tampoco quiere decir que actúen al unísono y que no haya roces y contradicciones, provocados por el enorme ascenso obrero y popular, y por la cada vez mayor polarización de la lucha de clases, cuyo máximo ejemplo es Bolivia, donde a pesar de los intentos de Evo Morales de negociar una salida con la burguesía autonomista, haciendo concesión tras concesión, el acuerdo no se logra por la presión de los trabajadores y de los pueblos originarios, por un lado, y de la burguesía por el otro.

 

11.           A  medida que se profundiza la lucha de clases, estos gobiernos intentan adoptar rasgos cada vez más bonapartistas. Uribe en Colombia, Chávez en Venezuela, los Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, quieren prolongar sus mandatos, reprimen a los trabajadores, y se preparan para ser los represores de las luchas revolucionarias.

El caso más agudo es el de Colombia, donde en lo que va del año han sido asesinados más de 40 dirigentes sindicales. En Bolivia, Evo Morales reprimió a los mineros provocando dos muertos y envió a los campesinos a atacar a los docentes en huelga.

Cristina en la Argentina es el gobierno que más presos políticos mantiene desde la llegada de la "democracia". Además reprime o mete (cada vez que puede) a la policía en los conflictos, mantiene sin resolver el secuestro de Julio López y a miles de luchadores sociales procesados por la justicia del régimen.

Esto plantea la importancia de tener una política para que los trabajadores y los sectores populares se organicen para defenderse de los ataques de los gobiernos y de la derecha, como se ha planteado con toda agudeza en Bolivia, y como es una urgente necesidad en Colombia, donde en lo que va de 2008 han sido asesinados más de 40 dirigentes sindicales.


 

 


III.    La clase obrera de los países avanzados vuelve al centro de la escena


 

12.           A diferencia de la inmediata posguerra, marcada por las luchas campesinas, de direcciones pequeño burguesas, y en los países atrasados, esta vez el ascenso se ha instalado en el centro: Europa y Estados Unidos. Este es el factor clave de la situación mundial.

El crack financiero ha potenciado esta tendencia. En Estados Unidos los 27000 trabajadores de la Boeing arrancaron conquistas en plena crisis tras una huelga de casi dos meses, y hay cada vez más huelgas. En Europa, los obreros de la Nissan en Barcelona, las grandes manifestaciones en Italia contra Berlusconi, la huelga general en Grecia, las huelgas generales estatales y docentes en Gran Bretaña por primera vez en décadas, la marcha de 120.000 docentes en Portugal, las huelgas permanentes en Francia.

También veremos acciones de la clase media desesperada por la pérdida de sus ahorros, de sus acciones y de sus casas. Ya hay movimientos de vecinos impidiendo las ejecuciones hipotecarias.

En América Latina, este rasgo central de la situación mundial se expresa en el protagonismo cada vez mayor de las luchas de los trabajadores, como lo demuestra el papel estelar jugado por la clase obrera venezolana con sus sindicatos en Venezuela, las huelgas de petroleros, docentes, estatales, policías, y obreros fabriles en Argentina desde 2005, las luchas de los mineros y los docentes en Bolivia, la extraordinaria lucha de los obreros del cobre y los estatales chilenos, las huelgas de los judiciales, docentes y estatales colombianos.

Durante los años noventa, cuando la desocupación golpeó gravemente a la clase obrera, hubo muchas luchas populares y de desocupados, como sucedió en Argentina contra Menem. A partir de la derrota de los gobiernos neoliberales, junto con la recuperación económica de principios de siglo XXI, ha habido una recomposición de la clase obrera y una caída del desempleo en la región, lo cual ha permitido que los trabajadores vuelvan a ponerse en el centro de la escena política con sus luchas.

Con el triunfo de gobiernos de frente popular, progresistas o nacionalistas, hemos entrado en una etapa de mayor polarización de la lucha de clases que se caracteriza por dirigirse directamente contra estos nuevos gobiernos que han entrado en una etapa de desprestigio. Es así en Bolivia, donde los mineros y los docentes salieron a luchar contra el gobierno de Evo Morales poniendo dos muertos, a escasos días del referéndum de agosto de 2008. Y también es así en Argentina, ya que el 9 de abril de 2007 irrumpió la clase obrera en la escena luego del paro nacional por Carlos Fuentealba.

 

13. Que el eje sea la clase obrera no significa despreciar las luchas de las clases medias y sectores populares o campesinos. En Argentina, el paro del campo demostró la importancia fundamental de que estos sectores salgan a la lucha. En las actuales circunstancias, cuando millones se ven expoliados en sus ahorros, la lucha de las clases medias pauperizadas adquirirá cada vez más peso.

La crisis del imperialismo y sus terribles consecuencias sobre la clase obrera y el conjunto de los sectores medios populares hace que cada vez más sectores de la clase media y la pequeña burguesía salgan a la lucha.  Al mismo tiempo, el bonapartismo cada vez mayor de los gobiernos de frente popular o progresistas plantea cada vez más la importancia de las luchas democráticas, como la lucha contra el gatillo fácil. También adquieren cada vez más peso las luchas de las mujeres contra la violencia sexual y por sus derechos.

 


 

IV.    La crisis de las direcciones tradicionales del movimiento obrero


 

14.           La destrucción del aparato stalinista mundial trajo aparejada la crisis de la mayoría de las direcciones tradicionales del movimiento obrero.

La socialdemocracia europea, que asumió el gobierno en los principales países del continente, como el laborismo en Gran Bretaña, Zapatero en España, la izquierda italiana, se han desprestigiado. Tony Blair tuvo que salir del gobierno inglés y su sucesor Gordon Brown no tendrá mejor suerte, por haber sido los responsables de haber llevado al país a la recesión.

La consecuencia en América Latina ha sido la crisis de la burocracia sindical y de los partidos que durante décadas controlaron al movimiento obrero, como sucedió en Venezuela donde desapareció la CTV.

La llegada al poder de los gobiernos con características de frente popular, populistas, nacionalistas o progresistas, ha hecho que estos partidos o movimientos se enfrenten directamente al descontento creciente de los trabajadores. En Venezuela, la derrota de Chávez en el referéndum de 2007 y la lucha de los obreros de SIDOR que obligó a la nacionalización, marcaron un punto de inflexión, como acaba de expresarse en las recientes elecciones. 

En Argentina, la crisis del peronismo y del gobierno de Cristina, que no ha cumplido un año, se traslada a la burocracia sindical de la CGT de Hugo Moyano, en Bolivia el movimiento obrero desafía independientemente al gobierno de Evo Morales y en Brasil, la integración de la CUT al gobierno del PT ha dejado un espacio a la izquierda.

Como parte de ello, asistimos a la declinación definitiva del castrismo.


 

 

 


V.               La crisis de la izquierda y del trotskismo


 

15.           Este vacío dejado por las direcciones tradicionales del movimiento obrero abre un enorme espacio que permite el crecimiento de direcciones más a la izquierda y más radicales, dentro de ellas las distintas corrientes trotskistas.

En América Latina, podemos destacar a la UNT de Venezuela y a la corriente CCURA , en Brasil a Conlutas y al PSol, y en Argentina el crecimiento de corrientes sindicales de oposición.

Es importante destacar el papel del trotskismo, que con sus respectivas diferencias, hoy por hoy se erige como una de las principales corrientes de oposición en todos los países, como es el caso en Venezuela, Brasil y Argentina.

Sin embargo, las nuevas direcciones que surgen han defeccionado rápidamente, por su adaptación al castro-chavismo-evomoralismo-kirchnerismo, es decir, a los nuevos gobiernos latinoamericanos, transformándose así en un nuevo escollo para la construcción de direcciones consecuentes.

La corriente del PSOL brasileño - Marea Socialista en Venezuela - MST en Argentina es la máxima expresión de este proceso: un curso abiertamente reformista y revisionista los ha llevado a convertirse en los mejores defensores del castro chavismo en esos países.

Ellos son la expresión de un proceso más general de adaptación al régimen democrático burgués. Son los veinte años de regímenes democráticos, que han ido domesticando a un sector de la izquierda y del trotskismo con las prebendas, los subsidios, los aportes electorales, que han acostumbrado a este sector a las campañas electorales cada dos años, a colocarse como objetivo central lograr diputados, para continuar viviendo del dinero recibido por el Estado.

Este proceso ha tenido su trágica demostración en Venezuela, con la integración directa de los compañeros de Marea Socialista al PSUV; en Brasil, donde el PSOL ha recibido dinero de una importante empresa de la burguesía de Porto Alegre,Gerdau.



 

 

 


VI.           Vamos hacia nuevas crisis revolucionarias.

El eje es la lucha contra los gobiernos.


 

16.           Hemos entrado en una etapa de mayor polarización de la lucha de clases que se caracteriza por dirigirse directamente contra los nuevos gobiernos "progresistas", nacionalistas o de frente popular, que han entrado en una etapa de desprestigio. La perspectiva es hacia nuevas crisis revolucionarias.

 

17.           El punto de diferenciación con todos los partidos de izquierda y trotskistas que han claudicado al castro-chavismo es la política frente a los nuevos gobiernos populistas, nacionalistas, o frentepopulistas. Hacemos nuestra la caracterización del documento sobre América Latina de la LIT-CI , que plantea con toda claridad: "No puede haber dirección revolucionaria que no tenga como centro de su política, luchar contra la recolonización imperialista, enfrentar a los nuevos gobiernos burgueses y luchar por la independencia de clase del MO y la democracia obrera".

El oportunismo de todas estas corrientes se expresa de varias formas:

Primero: siempre intentan encontrar características "progresivas" de los gobiernos de turno, para diferenciarlos de los gobiernos burgueses clásicos. En el caso de Venezuela, hacen casi una cuestión de principios la definición de que estamos ante un país independiente.

Segundo: siempre intentan buscar algún grado de progresividad en las medidas de esos gobiernos. Por ejemplo, la nacionalización de SIDOR, o el cierre de RCTV, o las nacionalizaciones bolivianas. Una variante de esto fueron los partidos que consideraron "progresivas" las retenciones a la soja y los cereales del gobierno de Cristina Kirchner.

Tercero: siempre, de alguna manera, buscan dar apoyo a esa medida progresiva, justificándolo con el argumento de combatir al ala más derecha de la burguesía, y envolviendo esa política oportunista en un mar de referencias al socialismo y la revolución, para, por esa vía, terminar dando apoyo político a esos gobiernos. Hay distintas expresiones de estas variantes, como el apoyo al cierre de RCTV, el apoyo sin críticas o con críticas a Evo Morales en el referéndum revocatorio de 2008.

Por eso, siempre encuentran algún enemigo más reaccionario para encontrar razones para defender a ese gobierno o a sus medidas: en Venezuela no se cansan de agitar el fantasma de la intervención imperialista., y en Bolivia, donde sí existe un enfrentamiento entre el gobierno de Evo y la derecha autonomista, llaman a apoyar a Evo sin críticas en el referéndum revocatorio.

Por eso debemos reafirmar lo que dijo Moreno: "Nosotros decimos que no se debe dar ningún apoyo a ninguna medida de ningún gobierno burgués-imperialista, sea frentepopulista, fascista, o lo que sea, le sea útil al movimiento obrero o no. Porque, y esto es muy importante, toda medida, en su fondo no en su apariencia, es contrarrevolucionaria. Toda medida que adopte un gobierno frentepopulista es para reventar o joder a la clase obrera, aunque sea una concesión al movimiento obrero." (Escuela de cuadros de Venezuela, pagina 52). "Ni la burguesía ni los partidos contrarrevolucionarios, nunca jamás adoptan pasos que van hacia la revolución.

Siempre sus pasos van en contra de la revolución, aunque parezcan lo contrario".

Esto no significa tener una política sectaria, ni abstencionista. Tomamos partido categóricamente en contra de la burguesía autonomista boliviana y estamos dispuestos a luchar del lado del gobierno de Evo Morales contra la burguesía fascista.

Pero ni aún en ese caso, dejamos de luchar ni por un solo minuto contra el gobierno frentepopulista, nacionalista o progresista, ya que éste siempre intentará pactar con la burguesía o el imperialismo para derrotar a los trabajadores, como lo demuestran los desesperados intentos de Evo Morales para llegar a un acuerdo en Bolivia.

 

18.           Así como estamos en contra del oportunismo, estamos en contra del ultra izquierdismo, de reemplazar la acción organizada y democrática de la clase obrera por acciones aisladas de la vanguardia. Estamos en contra de crear sindicatos paralelos a la burocracia como sindicatos rojos, minoritarios y paralelos. Estamos por dar la lucha en los sindicatos existentes que agrupan a la mayoría de la clase obrera, y por la unidad de la clase obrera. Estamos en contra del fallo de la Corte Suprema de Justicia en Argentina que, bajo el pretexto de la libertad sindical, es un ariete contra la unidad de la clase obrera.


 

 

 


VII.   Estrategia y orientación: nuestro eje es la clase obrera y luchamos por la unidad de los revolucionarios


 

19.           Nuestro eje es la clase obrera y la acción adentro de los organismos de la clase, en primer lugar, los cuerpos de delegados y las comisiones internas, como parte de los sindicatos. Estamos por llevar todas las iniciativas políticas para que sean discutidas en las asambleas obreras, en las comisiones internas y los cuerpos de delegados. Nos oponemos a las iniciativas aisladas, al movimientismo y el vanguardismo de los grupos sectarios de la izquierda , que suplantan a la clase obrera y que de esa manera se aíslan cada vez más de los trabajadores. Esta trágica experiencia la acaban de hacer los trabajadores argentinos en los conflictos de DANA, FATE, Casino y Maffisa, donde grupos de izquierda adelantaron acciones aisladas y descolgadas llevando a la derrota de los conflictos.

En los momentos de huelgas y de grandes luchas, estamos por la formación de comités de huelga, coordinadoras, u otros organismos que sirvan para organizar y unir a la vanguardia, en la perspectiva del desarrollo de organismos de doble poder.

 

20. Estamos convencidos de que la construcción del partido obrero revolucionario no se hará por la vía de la suma aritmética de militantes. La fundación de este partido es una prueba de ello: hacemos nuestra la táctica del frente único revolucionario aprobada por los congresos de la LIT y del MAS de 1985 y llamamos a los distintos grupos y corrientes de trabajadores a que nos unamos en la construcción de un partido sobre la base de un programa revolucionario.

 

21.  Somos un partido de los trabajadores y de la clase obrera. Apoyamos todas las luchas de los sectores medios, rurales, campesinos, pero siempre desde nuestra clase. Llevaremos pronunciamientos de los sindicatos, cuerpos de delegados, comisiones de fábrica o concejos estudiantiles, a las movilizaciones de campesinos, de clase media o de otros sectores. Nunca nos cortaremos solos, ni suplantaremos la acción organizada y democrática de los trabajadores.

Lo mismo sucede en cuanto a la solidaridad internacional: nuestro apoyo no es a la lucha de los pueblos en general, sino a los trabajadores de ese país, a los sindicatos, a las organizaciones de masas. Organizamos la solidaridad en los sindicatos, cuerpos de delegados, concejos estudiantiles, para llevarla a los sindicatos, cuerpos de delegados, consejos estudiantiles, o campesinos de nuestros países hermanos.


 

 

 


VIII.  Construir un sólido partido de vanguardia para pelear por la dirección de la clase obrera


 

22.           El estallido del MAS y de la LIT-CI a principios de los noventa se produjo cuando entrábamos en la situación más favorable que ha tenido el trotskismo en décadas y cuando se derribaban o entraban en crisis los aparatos y direcciones traidoras que habían dirigido al movimiento de masas. En Argentina, esto significó que las distintas fracciones derivadas del estallido quedamos libradas a nuestra propia suerte, en un proceso de divisiones y subdivisiones.

El argentinazo nos agarró en esta situación. Se trató de una crisis revolucionaria, en la que se notó más que nunca la ausencia de un fuerte partido revolucionario.

La prueba de ello es que, en los años siguientes, ninguna de estas organizaciones logró aumentar su influencia entre los trabajadores y que continuó el proceso de división. Los que intentamos, en medio de esta crisis, mantener una política correcta, hoy somos pequeños grupos de algunas decenas de militantes, que ahora nos proponemos unir nuestras fuerzas para avanzar en la construcción de un sólido partido revolucionario.

Es necesario sacar las conclusiones de las razones que llevaron a la debacle del MAS y a la prolongación de la crisis durante dos décadas, no solo políticas, sino de método, de construcción de partido, de moral, para que este nuevo intento que vamos a encarar, se haga sobre bases firmes y sanas para la lucha por la influencia de masas y pelear por la dirección de la clase obrera,  para la toma del poder.

 

23.           El partido que deseamos construir es un partido que actúe desde adentro de la clase obrera, desde sus organizaciones, fábricas, cuerpos de delegados y comisiones internas, agrupaciones, etc  un partido de lucha, de combate, conspirativo, unido sólidamente alrededor de un programa revolucionario que establezca enfáticamente la lucha contra los gobiernos y sus planes políticos y económicos.

Nuestro partido tiene que dar respuestas políticas y presentar alternativas obreras y revolucionarias ante todos los principales hechos de la lucha de clases nacional. Queremos un partido político, que se organice alrededor de campañas políticas centrales sobre los principales ejes de la lucha de clases, para actuar al unísono en todos los lugares donde podemos intervenir.

Nuestro método es la movilización de los trabajadores y los sectores populares. Estamos a favor de la utilización de la legalidad y de los procesos electorales como una forma de llegar a las amplias masas de trabajadores y estudiantes, así como utilizar  la agitación política, iniciativas como la contramarcha contra los golpistas, para llevar nuestro programa al movimiento de masas.

Hacemos nuestro el principio del centralismo democrático. Todo tiene que pasar por los organismos del partido, y más aún en esta etapa, donde lo fundamental va a ser construir una dirección común, para ir cimentando la confianza y para permitirnos salir a golpear unidos en la lucha de clases.

Estamos por partidos sanos, basados en organismos: todos los militantes tienen que participar en un equipo de base, incluyendo los dirigentes. Todos tienen que cotizar y todos tienen que vender y pagar los periódicos y participar en las tareas votadas y en las campañas financieras.

El organismo de conducción del partido es el comité central, que se reunirá regularmente. El Comité Ejecutivo y el Secretariado se subordinan al CC. Estamos por la división de tareas entre los miembros de la dirección. Nos oponemos a los secretarios generales todopoderosos y arbitrarios que concentran todas las responsabilidades políticas, organizativas, de propaganda y agitación y las reparten como quieren. Creemos en los organismos y en las decisiones de estos organismos.

Nuestro criterio de dirigente es el que se forma en la lucha de clases. Por eso, todos los dirigentes, además de sus actividades centrales, tienen que militar en un frente específico y participar en un equipo de base.

Defendemos el criterio de militantes profesionales, sean o no rentados. Los rentados son una necesidad para el desarrollo de la actividad partidaria, pero estos serán elegidos teniendo muy en cuenta el presupuesto de ingresos ordinarios. Estamos por mantener un rentado cada 100 militantes y estamos en contra de mantener un número excesivo de militantes profesionales.  Los rentados serán aquellos que hayan sido probados en la lucha de clases y la construcción del partido.

Estamos por un partido estructurado en las principales concentraciones de trabajadores y de estudiantes. Nuestros militantes trabajan en los distintos gremios y viven en los barrios obreros y populares. Queremos militantes que vayan a trabajar todos los días y sean buenos trabajadores, que vayan a estudiar todos los días a los colegios y universidades, que sean buenos alumnos, que cursen efectivamente sus carreras.

Somos un partido bolchevique, lento, que decide todo en los organismos y nunca por encima de ellos, aunque así las cosas se demoren más. Creemos que se debe discutir la táctica de construcción del partido con objetivos a largo plazo, definiendo objetivos y frentes específicos de actividad, balanceando permanentemente las tareas votadas  para medir los resultados concretos.

 

24.           Consideramos imposible construir un partido nacional si no es como parte de un partido mundial, y por eso nuestra primera prioridad es y será la construcción de ese partido mundial.

Del mismo modo, consideramos imposible construir un partido nacional si no es sobre la base de un serio estudio y elaboración política, que parta, en primer lugar, de los análisis de la situación mundial, de sus tendencias más generales, y, como parte de ello, de la situación nacional.

Estamos en contra del empirismo en todas sus formas. Una tarea fundamental de la dirección del nuevo partido es la elaboración política. Todos los dirigentes, y todos los militantes, tienen que estudiar como parte de su actividad cotidiana. Se realizará una vez por año, como mínimo, una escuela de cuadros, que parta de la dirección, que incluya a todos los cuadros, y que se adapte a los compañeros de base. Las tareas de propaganda son fundamentales para la captación y la formación.

 

25.           El principal medio de difusión del partido es el periódico, que se editará regularmente y que se venderá obligatoriamente. El periódico es el órgano del CC del partido. No es la propiedad de un Comité de Redacción aislado de la militancia y los hechos de la lucha de clases. Todos los dirigentes deben escribir en el periódico, donde se tienen que expresar los matices y las diferencias, sobre la base de garantizar una línea política general común. La dirección deberá determinar la regularidad de este. El Comité Ejecutivo será el organismo responsable por su elaboración y cobro, así como del resto de organismos de difusión del partido, como la página web, blogs, etc.

 

26.           El partido se financiará exclusivamente con sus finanzas ordinarias y extraordinarias: cotizaciones, venta de periódicos y campañas financieras.

Proponemos que el criterio general sea la prohibición del uso de los recursos provenientes del Estado, fundaciones u ONGs, para el funcionamiento ordinario del partido y la utilización de esos fondos dividiéndolos en tres partes, una para la internacional, la otra para operativos especiales y la otra ahorrar. El CC discutirá en todas sus reuniones el balance de la venta de periódicos y el seguimiento del presupuesto que será aprobado al comenzar cada año. Este no puede ser deficitario.

 

27.           Estas medidas son para contrarrestar el cáncer de la adaptación a la democracia burguesa y a los recursos provenientes del Estado. Por eso, debemos tomar todas estas medidas para contar con la mejor herramienta, la más firme, la más perfecta, para poder hacer frente a las perspectivas que se nos abren.

Por eso, para la construcción de este nuevo partido, damos tanta importancia, o más, a todos estos aspectos, al lado de los principales puntos políticos, programáticos y de orientación.

 

28.           Uno de los problemas fundamentales para construir un partido granítico es restablecer la moral obrera y revolucionaria, como una cuestión de principios.

La degeneración de la I, II y III Internacional, provocó una debacle moral en el seno de las organizaciones de izquierda, y del movimiento obrero. La delación, la traición, la corrupción, la utilización de calumnias como método de lucha política, se convirtieron en hechos normales en los partidos de izquierda.

Lamentablemente, esta degeneración también llegó a las filas del trotskismo. En 1979 la ruptura con el SU se produjo no por las graves diferencias políticas sino porque la mayoría del SU se negó a defender a nuestros compañeros expulsados de Nicaragua. El nacimiento de la LIT-CI en 1982 se produjo también alrededor de un hecho, que fue defender la moral revolucionaria de los dirigentes atacados por Lambert.

La crisis moral también golpeó a nuestra corriente. El estallido del MAS y de la LIT-CI en 1992 fue una prueba de ello, con la lucha fraccional entre los distintos bandos de la vieja dirección, usando todo tipo de calumnias y acusaciones morales contra los dirigentes, violencia, lucha por los bienes y el patrimonio del partido. Esta crisis y degradación ha continuado en el medio de la disgregación de la corriente morenista. Las presiones sociales y la adaptación a la democracia burguesa han introducido en estos partidos métodos nefastos de clientelismo, corrupción, compra, manejos financieros etc. También han introducido problemas morales en las relaciones con las compañeras, casos de violencia, etc.

Por eso, la construcción de un sólido partido revolucionario se tiene que hacer sobre las más sanas bases morales.

Nos construimos sobre  bases teórico-políticas, orientaciones, métodos y una moral común.


 

 


IX.           Por la construcción de una organización internacional revolucionaria


 

29.           Ningún partido trotskista puede construirse a escala nacional. La destrucción del MAS en los años noventa y la división de la LIT-CI fue un grave retroceso en la lucha por la construcción de una organización internacional revolucionaria.

Todo grupo nacional está condenado: o se cristaliza como una pequeña secta, o va a la disolución.

El Comité de Enlace acoge favorablemente la resolución del IX Congreso de la LIT-CI de convocar una conferencia programática para el 2009, y pone este documento como un aporte para esa tarea.

Somos continuadores de la lucha de Trotsky por reconstruir la Cuarta Internacional , y aunque la mayoría de las corrientes que conformamos este nuevo partido nos consideramos morenistas, estamos totalmente abiertos a unirnos con compañeros provenientes de otras experiencias políticas.

En esta lucha por el partido mundial, nos reclamamos solidarios con la Liga Internacional de los Trabajadores. Ante la desaparición del SU, ante la capitulación completa de la corriente del PSOL, la LIT-CI es, hoy por hoy, la única organización internacional trotskista que ha mantenido una política principista.

Esto no significa que tengamos acuerdos en todo. En la etapa actual, creemos que la reconstrucción de una organización internacional revolucionaria pasa por integrar, sobre la base de un programa revolucionario, distintos tipos de corrientes con diferencias políticas, y debe tener un amplio grado de democracia en su interior, partiendo de la base de que no existe, hoy por hoy, ninguna dirección con una gran autoridad ganada en la lucha de clases.

Siguiendo la tradición de los bolcheviques, de la III Internacional y de la LIT-CI de Moreno, en esta etapa, en la que ningún grupo o partido ha probado su autoridad a nivel nacional, construyendo sólidos partidos con influencia de masas, creemos que el proceso de construcción de una organización internacional pasa por el mayor respeto a las organizaciones y direcciones de los partidos nacionales, privilegiando el polo democrático sobre el centralista.


 

 


X.               El programa


 

30.           Reivindicamos toda la elaboración programática de la LIT de Moreno: Congreso de 1985, Tesis de Fundación de la LIT , y el programa del MAS de 1985 así como todos los documentos históricos de nuestra corriente, como el Morenazo, al tiempo que buscamos incorporar todas aquellas elaboraciones que provengan de los distintos grupos fundadores de este partido.

La crisis del trotskismo y en un plano más general, el del resto de las organizaciones de izquierda, se expresa en el programa,  o en la ausencia de este. Una tarea que debemos encarar es la actualización de las bases programáticas a partir de la que reivindicamos en común: el programa del MAS de 1985.

 

Buenos Aires,  diciembre de 2008



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