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RELATO DOBLE CRUCE DE LOS ANDES 2004   Lista de mensajes  
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HOLA A TODOS:
Del 16 al 25 de enero se realizo la 5º salida para cruzar dos veces los
andes. Fuimos 25 personas en total incluyendo coordinadores y equipo de
apoyo. El viaje salio de 10 y lo nuevo fue el descenso del Volcan Mocho
- Chosuengo que no estaba programado pero que fue muy adrenalitico y
novedoso.

Esta vez el relato corresponde a un participante: Daniel Petroff de
Comodoro Rivadavia. Tambien incluí un par de comentarios de los
participantes. Que lo disfruten



----- Original Message -----
From: Daniel Petroff
To:
Sent: Friday, February 06, 2004 12:21 PM
Subject: El Doble Cruce de los Andes 2004. Versión de Daniel Petroff


Hola bikers: como digo al final del relato, es imposible plasmar con
fotos o escribiendo, todo lo vivido. Todos y cada uno de los
participantes me han dejado lo mejor que tenían.

Alberto: tu empuje, las charlas con Javi, lo servicial que es Victor, el
ímpetu de Enrique, el carisma de Roberto, la inteligencia de Osvaldo, la
potencia de Javier y Gastón, el humor de Tito, lo reservado de Marcelo,
la elegancia de Conrado, el desenfado de Carlitos, la frescura de
Hernán, la picardía de Gustavo, la feminidad de Juliana, Viviana y
Patricia, la paciencia de Piero, la chispa de Sasha, las locuras de mi
hermano Carlos, la sapiencia de GG, el aguante de Gustavo/Marina. Chau,
saludos. Daniel.


EL DOBLE CRUCE DE LOS ANDES 2004. VERSIÓN DE DANIEL PETROFF

Todavía no sé con exactitud que fecha es hoy, supongo que martes o
miércoles 25 de enero de 2004. Me parece que estoy en la playita de
Yuco, o en el camping de Nonthué; que es domingo y son las 13:00 hs. La
PC me va situando en tiempo y espacio, al momento de comenzar a escribir
este relato es miércoles 28 de enero de 2004 hora 12:21 pm.

Pensar que todo comenzó con una inocente pregunta de mi hermano Yuri:
¿Qué pensás hacer estas vacaciones? A punto estuve de contestarle "Que
se yo, lo de siempre" ¿Y si hago algo "distinto?" ¿Cómo qué? Y, podría
ser recorrer el Camino de los 7 Lagos en bicicleta. Si acá en Comodoro
soporto viento, tierra y desierto con tal de ver algunos árboles en el
Cordón Forestal, que gozo sería recorrer esos bosques milenarios de la
cordillera. Eso sería "Lo Máximo", pensé. Por otro lado tengo la
bicicleta, la salud y estoy entrenado.

Enseguida descarté la idea de hacer un viaje autónomo cargando en la
bici carpa, bolsa de dormir y demás enseres. Quería algo más
"civilizado". Tengo el auto, pero Nelly, mi esposa, no sabe manejar.
Debiera conseguir alguien que me haga el aguante con un vehículo de
apoyo. Diego, otro amigo, me dijo: "en Internet está todo". Bueno,
pongamos a prueba tal aseveración. Tipeé en Google Los 7 Lagos en
Bicicleta y aparecieron muchas páginas. Envié varios mails pero las
respuestas de los organizadores tardaban.

Mi amigo Poroto dice que para un problema hay que buscar no una, sino 3
soluciones. Siempre existe una mejor que otra. Seguí hurgando en
Internet hasta que apareció Bike & Trek, de Gustavo Gonzalez, y su
propuesta del Doble Cruce de Los Andes. Lo que me decidió fue que GG me
contestaba al toque todas las preguntas que le hacía, además, la
travesía costaba menos que la anterior y el hecho de cruzar dos veces la
cordillera me daría más cartel, como para hacerme pagar bebidas por los
parroquianos de "La Bicicletería" cuando de vuelta les contara mis
aventuras jajajajajajaja. Esa primera noche, cuando tomé la decisión de
participar del Doble Cruce, no me podía dormir, parecía un niño en
vísperas de un viaje y sin embargo tengo más de 50 años y muchos km
recorridos en bicicleta.

Luego de resolver cuestiones tales como adecuar los barrales para
transportar la bici en el techo del auto, cambiar el juego de palancas y
triple plato por otro de menos dientes, fabricar una corona de 34
dientes para el piñón, adaptar un tupper gigante en el portaequipajes de
la bici para no cargar con mochila en la espalda, todo estuvo listo.
Como además lo tenía al tanto de mis planes a mi hermano Carlos, él
también se entusiasmó y fue de la partida.

Llegué al Autocámping Amigos de la Naturaleza a eso del mediodía y me
encontré con Piero, en realidad se llama Mauricio Zuccari, colaborador
de GG y quien cerraría la marcha acompañando al último del grupo.
Almorcé una napolitana y a pedido de Piero fuimos hasta SM Andes en el
auto a comprar vituallas para la 1ª etapa del viaje. De vuelta al
cámping estaban Conrado, Hernán, Enrique y Víctor.

Conrado había olvidado su bolsa de dormir en el avión y desde el
aeropuerto le comunicaron que pase a retirarla por las oficinas de
Aerolíneas. Hernán necesitaba comprar pesos chilenos y Piero debía
retirar su bicicleta de la terminal de ómnibus, así que organizamos otra
visita a SM Andes. Por suerte pudimos completar todos los trámites.

A eso de las 20:30 hs llegó el minibús con el resto de los ciclistas y
el trailer con las bicis. Saludos, presentaciones, reencuentro con mi
hermano Carlos y gran expectativa por conocer a las 3 damas que se
animaron a tomar parte de esta travesía. Se trataba de Patricia, casada,
4 hijos; Viviana, creo que separada, 1 hijo y Juliana, soltera, sin
hijos. Estas 2 últimas, amigas, abogadas y venían de Rosario. También
llegaron Marina, pareja de Gustavo "Camioneta" (bautizado así para no
confundirlo con Gustavo Gonzalez y el otro Gustavo, Diez) encargados de
la comida y el transporte del trailer con los bagayos. Para ello
contaban con una poderosa Chevrolet 4X4 Blazer (esto lo aclaro bien
porque alguien la confundió con una Bronco, que es de Ford, y Gustavo
amenazó con no llevarle las cosas, jajajajajaja), diésel, 6.2 lt de
cilindrada, y como 150 "burros" de potencia, un verdadero "tanque". El
minibús Iveco quedaría en el camping lo mismo que mi Peugeot Partner
Patagónica ya que en SM Andes no conseguí cochera cubierta. Descarga de
bagayos, armado de bicis y carpas para pasar la noche. Previamente cena
consistente en pizzas regadas con abundante cerveza, cocinadas y
servidas por los dueños del autocámping.

Nos despertó el repiqueteo de la lluvia. Que macana, justo el primer día
empezar con lluvia. Cabildeos. Que me pongo la capa de agua, que me
pongo el polar, que me pongo los dos juntos. Desayuno. Calentamiento y
elongación. Arenga de GG sobre la etapa a recorrer, reparto de
"granolas": barritas de cereal, mantecol, caramelos, palitos y maní
salados justamente para recuperar sales. Todos nos salíamos de la vaina
por empezar a pedalear. La lluvia que para justo a tiempo como para no
formar barro y sí para aplacar la tierra, no hay viento, está nublado
pero hay calorcito. Afuera el polar y la capa de agua, no lo puedo
creer, ya estamos recorriendo el bosque.

Durante todo el recorrido estaremos acompañados por los tábanos. En
ciertas zonas del bosque adquieren un tamaño descomunal lo que llevó a
Gastón a bautizarlos como TABANOSAURUS. Son verdaderamente grandes, tipo
abejorro y con manchitas rojas en el renegrido cuerpo, lo que les da un
aspecto más feroz todavía. Son insistidores. Te sobrevuelan la cabeza
durante kms y se te meten entre las ranuras del casco, allí donde las
cachetadas no les llegan.

Primeras pendientes, pruebo la corona de 34 dientes, todo marcha bien.
Parada de reagrupamiento. Próxima parada para almorzar: Yuco. Empieza
una bajada adrenalítica, diría GG. Tomo más riesgo del aconsejable pero
esta bajada es alucinante. Entro medio cruzado en algunas curvas,
derrapando y bloqueando la rueda trasera, sin embargo no pierdo el
control. Siento ruido a piedras detrás de mí y pienso que es el pelotón
que viene bajando a toda velocidad, pero no, es una camioneta que
aprovechando una parte recta del camino me pasa. Estoy solo. Paro, no
sea cosa que me pase de largo y ande perdido del grupo. Llegan más
ciclistas. Seguimos bajando, llegamos al cruce de Yuco, a 27 km del
autocamping Amigos de la Naturaleza. Unos metros más adelante
Gustavo/Marina están preparando el almuerzo. Se trata de una picada con
quesito, salchichón, pan y rodajas de tomate. Refrenamos nuestro
instinto y esperamos al resto para empezar a deglutir. El comentario
generalizado es que con lo que ya hemos visto, la excursión está paga.

No llega Patricia. Después nos enteraríamos que se pasó de largo en el
cruce a Yuco. Viviana se pegó dos porrazos bajando. Con Piero le
hicieron dedo a una camioneta que la alzó junto a la bicicleta. El tema
fue que Viviana se olvidó en el vehículo la riñonera en la que llevaba
su plata y los documentos, esencial para pasar a Chile. Especulaciones.
Seguro que el chofer de la camioneta dejó la riñonera en la aduana
distante unos 8 km, afirmaba GG. Que salen 2 ciclistas hasta la aduana y
de paso averiguan que pasó con Patricia. Que cuando lleguemos a Nonthué
se iría a la aduana con la Blazer para ver si está la riñonera. Que no,
que sí. Viviana estaba desconsolada, golpeada, sin sus documentos y sin
plata. En esas circunstancias decide no pedalear más. Todos pensamos,
que a más de los golpes, el bajón principal lo representa el extravío de
la riñonera. Cuando la recupere volverá a la bici.

El hambre es más urgente así que damos rienda suelta a nuestras
mandíbulas. Las marabuntas son un poroto al lado de 23 ciclistas
hambrientos. Luego de una pequeña caminata por los alrededores otra vez
estamos en marcha. Llegamos a Nonthué, distante 20 km desde Yuco, donde
encontramos a Patricia que se la pasó en el camino yendo y viniendo
tratando de unirse al grupo y al final no almorzó. Se arma el
campamento. El lugar es arbolado y con buenos sitios para las carpas.
Con mi hermano Carlos reparamos una cámara pinchada. Gustavo/Marina
empiezan los preparativos para la cena. Juliana toma la posta en el tema
de recuperar la riñonera y consigue que el encargado del camping la
lleve en su auto hasta la aduana. Tal como decía GG la riñonera estaba
ahí, así que enterados de la buena noticia todos felices y contentos.
Sin embargo esto no le alcanza y Viviana mantiene su postura de no
seguir pedaleando.

GG nos explica que para navegar el lago Pirehueico hasta Puerto Fuy,
próxima etapa, hay dos frecuencias: una a las 10:00 hs, lo que
obligaría a levantarse a las 05:00 de la mañana, y dependiendo del
tiempo que lleve el trámite aduanero no hay seguridad de abordar el
trasbordador y otra a las 19:00 hs. Por mayoría se decide que tomaríamos
el trasbordador de las 19:00 hs. La cena consistió en fideos con salsa
al roquefort. Una delicia. GG pide 2 voluntarios para lavar los
cacharros. Me ofrezco y hace lo propio Juliana. También se nos unen Tito
y Javier. Vamos hasta las piletas comunitarias del camping. Juliana
lava, Javier enjuaga, yo seco y Tito hace chistes. Al lado, una señora
parecida a doña Treme comenta: "Habráse visto, tantos hombres y le hacen
lavar los platos a una mujer". Eso mismo digo yo, dice el marido,
encorvado sobre el piletón y dele lavar. "Vos callate y seguí fregando",
le espeta doña Treme. Se hizo un silencio que se podía cortar con un
cuchillo. Brava la vieja, ¿no? Tema para la sobremesa: se le pregunta a
cada uno si cree en el amor a primera vista. Acá descubrimos la
capacidad histriónica de Tito (tranquilizate Tito, histriónica no es
ninguna mala palabra). Luego de reírnos hasta dolerme la panza con las
ocurrencias de Tito nos retiramos a dormir. Como partiríamos luego de
almuerzo se aprovecha la mañana para tomar sol en la playita del todavía
lago Lacar. Algunos audaces se sumergen en las frías aguas. Bien
almorzados hacemos una pequeña caminata hasta el lago Nonthué unido al
Lacar por el río Hua Hum.

Partimos. Enseguida llegamos a la aduana Argentina. Cumplidos los
trámites seguimos hasta el hito y efectivizamos nuestro primer cruce de
la cordillera por el paso de Hua Hum, estamos en Chile. Fotos, abrazos,
aplausos. Acá me la agarro con mi hermano Carlos porque no me sacó una
foto en el momento que se lo requerí. Resulta que estaba entretenido
sacándole fotos a Enrique. Siempre me pasa lo mismo. A tal punto es mi
enojo que hasta GG me dice: Che, ¿pero en serio se lo decís? Finalmente
Carlos cumple mi deseo y me saca una foto trepado al hito. Pido
disculpas por mi actitud intemperante. Seguimos viaje. Aduana chilena.
Hay que declarar las cámaras réflex. Algunos se presentan con sus
réflex, pero de hace 25 años. Al verlas, los carabineros se sonríen: No
pibe, tomatelás, te la podemos decomisar pero para un museo,
jajajajajaja.

En uno de los puentes de madera mi hermano Carlos mete la rueda
delantera en una hendidura. Luego Alberto comentaría: "Carlos iba unos 3
metros delante de mí. La bici se "clavó" y Carlos voló, golpeando con la
rodilla y arrastrando sobre la parte lateral del muslo y la nalga". La
peor parte la llevó la rueda delantera que quedó media torcida. Cuando
me acerco a Carlos estaba pedaleando de nuevo, sin embargo tuvo que
abrir los patines de freno porque rozaban demasiado contra la llanta.
Llegamos al edificio de migraciones de Chile. Reagrupamiento del
pelotón. Hay TE, así que varios aprovechan para hablar con sus familias.
Al mejor estilo Rambo, Carlos pela su botiquín y se emparcha la rodilla.
Es un raspón, nada grave, porque la caída fue sobre las maderas del
puente. Pienso que en bajadas muy pronunciadas no podrá contar con el
freno delantero, así que se me ocurre pedirle a Viviana, mediante GG,
que le preste su rueda delantera a lo que Viviana accede sin reparos, a
pesar del dolor de su rodilla. Gracias Viviana por tu solidaridad. Tanto
es esta molestia que decide consultar a un paramédico del puesto
aduanero. El seudo-tordo le hace un diagnóstico un tanto alarmante en
cuanto a que está juntando líquido y no sé que cosas de la articulación.
Finalmente le inyecta un calmante y seguimos viaje. Carlos trae una
rueda trasera de repuesto, así que podemos pasar la llanta de esa rueda
trasera a la maza delantera. La operación la realizaríamos durante la
navegación.

Llegamos a Puerto Pirehueico como a las 17:45 hs. Se arma una pequeña
rueda de mate. Otros integrantes alquilan botes y se divierten remando
por el lago mientras esperamos que llegue el barco. Como a las 18:45 hs
se oyen los pitazos y el trasbordador Hua Hum atraca en la orilla.
Desembarco de vehículos y ahora sí, entra la tropa de bikers. El barco
es moderno, fue construído en 2002 en Puerto Mont. El paisaje es
maravilloso. Navegamos flanqueados por montañas cubiertas de bosques
vírgenes. Consultado GG si este tramo no se puede hacer por tierra nos
informa que no hay caminos públicos, que estas tierras son fundos
privados y es complicado tramitar los permisos. Recorremos las
instalaciones del barco y nos estacionamos en el puente de mando donde
los tripulantes nos explican amablemente todos los comandos.
Constantemente se monitorea a que distancia se navega de las orillas y
la profundidad del lago, que en partes alcanza a los 400 mts. El
barómetro de a bordo indica lluvia pero el día se presenta soleado.
Conrado le da unos golpecitos al cuadrante del instrumento pero la aguja
se mantiene inmutable en "RAIN" (lluvia). Dejamos para más adelante el
cambio de llantas, ya que tengo el tirarayos en el bolso de las
herramientas que vaya a saber donde está, entreverado con los demás
bagayos en el trailer. Luego Marcelo me diría que tenía uno a mano.
Llegando a Puerto Fuy vemos atracado al Mariela, el anterior
trasbordador hecho todo en madera. Parece de juguete al lado de este
gigante de acero. GG comenta que la anterior travesía la hizo en el
Mariela. Tomamos unas fotos del volcán El Mocho, todo cubierto de nieve,
con el sol ocultándose tras sus laderas. Desembarcamos en Puerto Fuy.

Próximo destino: Neltume, distante unos 10 kms. Este tramo lo recorremos
con las últimas luces del día. Por ello es que GG pide destellador en el
equipo de la bici. En esta oportunidad no hizo falta porque el día se
presentaba despejado y el trasbordador llegó a horario. El camino se
presenta abovedado y algo angosto. Hay que circular por la huella que
dejan los coches y cuidarse de no "caer" en los bordes del camino donde
el ripio está más suelto y rápidamente se pierde estabilidad y tracción.
A 100 mts de la hostería donde pasaríamos la noche hay una vieja
locomotora a vapor que nos da la bienvenida a Neltume y punto de
referencia obligado para las fotos de rigor. Luego de recorrer 22,87 km
desde Nonthué, llegamos en tropel a la hostería, es muy agradable y
confortable. Típicamente chilena, toda construída en madera. Hay TE y un
amplio espacio donde dejar las bicis. Nos acomodamos en una pieza y
empiezo la tarea del cambio de llantas. Primero hay que "destejer" de
sus rayos toda la llanta trasera. A las 22:30 hs llaman a cenar. Plato
típico chileno, cazuela de ave. Como segundo, peceto con salsa y unos
ajicitos verdes que te dejan la lengua florecida. Todo muy rico y
acompañado con cerveza para apagar el incendio de los ajicitos. Tema de
la sobremesa: la primera vez. Casi nadie esquivó el bulto, ni siquiera
las chicas. El casi va por Marcelo que debió pagar una vuelta de cerveza
para todos por no animarse, aduciendo que en su mesa se había tomado
poco y no estaba entonado como el resto. El tema fue tan apasionante que
nadie se movió de su lugar hasta escuchar al último. Cuando subimos a la
habitación eran las 02:00 hs. Sigo con la tarea del cambio de llanta que
concluyo a las 02:40 hs. Si bien dejo la llanta "armada" falta tensar
los rayos y centrarla, dado lo avanzado de la hora suspendo la tarea. Me
ducho y a dormir.

Como a las 06:30 hs me despierta la lluvia cantando sobre el techo de
chapas. Por momentos parece que decrece en intensidad pero es para
cobrar nuevos bríos. Se está tan confortable en la cama que hago fiaca
como hasta las 07:30 hs asomando cada tanto la nariz por la ventana y
comprobando que el cielo está bien cerrado, con nubes bajas que
envuelven el cerro cercano. Me parece que hay agua para todo el día,
pero por lo menos no se han formado charcos en la calle, se ve que el
terreno absorbe bien. Bajamos a desayunar y me junto con Conrado: al
final el barómetro del barco tenía razón, eh! Síiiiiii, se cumplió el
pronóstico, le contesto. Cuando salimos afuera ya no llueve y Osvaldo
anuncia que se ven algunos claros en el cielo. Poco a poco la tormenta
pasa y asoma el sol. De nuevo el clima nos acompaña, ha llovido lo justo
como para afirmar el ripio pero no se han formado barro ni charcos.
Partimos para visitar el salto Huilo-Huilo distante 1.69 km desde la
hostería y según mi cuentakilómetros. Nos conduce un guía chileno. El
fragor del agua es ensordecedor. Nos maravillamos como la corriente ha
erosionado la roca formando un cañón por donde se precipita el agua
desde unos 50 mt de altura.

De vuelta del recorrido Enrique se entera que existe la posibilidad de
ascender en Unimog al volcán El Mocho y bajar en bici. Su ímpetu nos
lleva a contratar esta excursión fuera de programa. Carlitos me dice que
si alguien lo acompaña él se anima a subir en bici. Lo desaliento
diciéndole que nadie conoce el camino. De $5000 chilenos, Enrique
consigue que nos rebajen a $3000 chilenos por cabeza. Al rato aparecen
los 2 camiones. En uno van todas las bicis y algunos ciclistas. En el
otro, apiñados como se pueda, el resto. El camino es una "picada", con
huellones, zanjas, piedras sueltas y pendientes muy fuertes que obligan
al chofer a poner 1ª baja para superarlas mientras el motor resopla y
brama como si fuera a desarmarse. Por fin llegamos arriba. Estamos a 2-3
km de la cima nevada y Enrique, al verla tan "cerca", propone que
vayamos hasta la nieve. A coro le respondemos: No, loco, pará.
Luego de las fotos de rigor y advirtiéndonos que esta actividad la
hacemos por nuestra cuenta y riesgo, GG nos instruye para el descenso.
Bajar el asiento y tensar los frenos. Tengan en cuenta que las rocas son
volcánicas y muy filosas. Partiremos con una separación de 1 minuto
entre cada ciclista. Primero los más avezados. Los choferes avisan a la
base por handy que no se permita el ascenso de ningún vehículo. Luego
que partan unos 10-12 ciclistas baja el primer camión. A continuación el
resto de los ciclistas y cierra la marcha el segundo camión GG pregunta
¿Alguno lo pensó mejor y prefiere bajar en camión? Rostros tensos y
expectantes, pero nadie se vuelve atrás. Le recomiendo a mi hermano
Carlos que no haga locuras.

Me toca a mí. ¿Me responderán los frenos? ¿El cuadro de mi bici,
aguantará los golpes? Las primeras bajadas son brutísimas. Arena
volcánica suelta. Por la huella que se puede circular hay rocas sueltas,
muy grandes, filosas y puntiagudas. Voy con la rueda trasera bloqueada y
arrastrando. Hay ramas sueltas, zanjones. Los esquivo como puedo y me
ayudo con el pie izquierdo apoyando en el piso para no irme al carajo.
¡Vamos mi bicicletita, todavía! Me pasa Javier con su Canondale doble
suspensión. También Sasha y Conrado con su Trek. Poco más adelante lo
veo a Sasha, a pie y medio embarrado. Parece que se cayó. ¿Qué hago,
paro? No es aconsejable, porque el camino es estrecho y los que vienen
detrás no esperan encontrarse con gente detenida. Como veo que camina
sin dificultad aparente, simplemente le pregunto si está bien sin
detener del todo mi marcha. Me contesta que sí, por lo que sigo
concentrado en el camino. Por momentos los árboles cubren el sol, lo que
dificulta la visión de los obstáculos y elegir por donde pasar. En
partes me voy a la cuneta pero logro zafar sin bajarme de la bici. Las
pendientes se van suavizando. Llego a un cruce de caminos ¿A la
izquierda ó a la derecha? Las maderas apiladas de un aserradero, las ví
cuando subíamos, y las huellas de las bicis me sirven de referencia, así
que, a la derecha. Ya veo el puesto base de salida ¿Pero cómo, ya se
terminó? Y sí, fueron 9.91 km bajados al mango. Aplausos, felicitaciones
y curitas para Sasha, que se lastimó bastante el codo y para Conrado,
que se peló una rodilla y optó por no seguir pedaleando lo que restaba
de etapa.

Vamos camino a Liquiñe. Hay subidas fuertes. En un recodo del camino
vemos la bici de GG detenida. Piero grita: ¡A la derecha! Los 3 ó 4 que
venían conmigo doblan para ese lado. De reojo veo que para ese lado no
hay camino, que es sólo un claro como para detenerse ante una
emergencia. Guiado por mi instinto sigo el camino correcto cuando
escuchamos de entre los yuyos la voz de GG: ¡¡¡¡¡Sigan, sigan, paré para
ir al baño!!!!! Era una emergencia, pero una emergencia sanitaria.
Jajajajajajajaja. Llegamos a un puente en construcción para
reagruparnos. Poco más adelante se empiezan a ver algunas casas.
Encaramos una larga recta, por suerte con viento a favor. Nos vamos
deteniendo en distintos negocios pero a GG no lo convencen las
artesanías en madera que ofrecen y así llegamos a Liquiñe, a la Posada
La Casona, luego de recorrer 31.75 km desde el Salto Huilo-Huilo.
Enfrente está la terma. Los punteros ya están gozando de la pileta con
agua caliente. Bajamos algunos bártulos, los acomodamos en la pieza y
vamos a la terma. El lugar está bien preparado, con un salón comedor
alfombrado a todo full. Me da vergüenza entrar con esta facha: barbudo,
los pelos duros por el polvo, el rostro desencajado.

Desde la puerta preguntamos y el encargado nos indica el camino. Primero
la ducha de agua fría y luego la pileta termal. El agua de la ducha está
helada, pero la terma... Aaaaah!!! La terma... Es un bálsamo para
nuestros cuerpos cansados. La temperatura del agua es espectacular. El
entorno es paradisíaco. Reposeras blancas rodeando la pileta de 30 x 15
mt. Algunas señoras "gordas" ataviadas con sombrero descansando en las
reposeras. Mucho silencio, quebrado ocasionalmente por algunos chicos
que disfrutan de las aguas. Un señor que lee el diario. Más allá algunas
cabañas y lujosos autos estacionados. Todo rodeado por montañas, bosques
y el murmullo del río Liquiñe que corre por un costado. El tiempo parece
haberse detenido. De hecho no sé, ni me interesa saber, que día ni que
fecha es. Lo mismo le pasa al resto. Estamos "desconectados" de
Internet, del celular de la radio y la TV. El grupo de ciclistas se va
acomodando en las escalinatas de la pileta, lo que te permite estar casi
acostado con el agua cubriéndote el cuerpo ¡Esto es vida! El inefable
Victor ordena una vuelta de cerveza bien fría que tomamos al borde de la
pileta. Mejor imposible. Pero hay más. Es la frutilla del postre. Como
si no nos bastara con las curvas del camino, aparecen "Las Niñas del
Ripio" (bautizadas así por mi hermano Carlos) ó "Las Sirenas de
Liquiñe". Son Patricia, Viviana y Juliana enfundadas en diminutas
bikinis (las guardan en cajitas de fósforos) poniéndole sus "curvas" y
redondeces a un atardecer perfecto. Son casi las 22:00 hs y vamos
dejando la terma. Nos acomodamos para la cena. No hay tema para la
sobremesa, todo el mundo está cansado y uno a uno vamos desfilando para
nuestras habitaciones. Mañana nos esperan, según el decir de GG, 23 km
de duro ascenso.

Arrancamos de Liquiñe, a 240 mt snm, para enfrentarnos con el famoso
Paso Carirriñe, situado a 1123 mt snm. (En algunos mapas figura a 1180 m
snm). Tomemos la cifra menor, son 883 mt de desnivel a cubrir en 23
km!!! Matemáticamente arroja que se sube a razón de más de 38 mt por
km!!! Dicho de otra manera, pero no menos exacto y brutal, por cada 100
mt recorridos se ascienden 3,8 mt. Esto hay que tomárselo con calma y
subir al paso que uno pueda, sin intentar seguir a otro. Si bien la ruta
siempre tira hacia arriba, los primeros km son llevaderos, pero el
camino se angosta, circulan camiones madereros y hay que detenerse para
dejarlos pasar. Luego de estas paradas obligadas, retomar la marcha es
un triunfo. Hay mucha tierra suelta, piedras grandes y las subidas
parecen no tener fin. Es una a continuación de otra con breves partes
llanas como para recuperarse. Por momentos no puedo más, pero justo
llega un descansito del que saco el máximo beneficio posible para mi
corazón, vieja campana que dobla y que golpea, en el cuello y en las
sienes. No pedaleo, aprovecho y me enjuago la boca con un trago de agua.
Con tranquilidad acometo la siguiente pendiente tratando de elegir por
donde meter la rueda para no chocar con las piedras porque un breve
paro, por mínimo que sea, te detiene. A veces es necesario pedalear con
todo y "arar", para sortear algun mal paso, pero enseguida dosifico mis
energías tratando de pedalear parejito para que la rueda trasera no
patine. Es que circulo con el mínimo desarrollo que tengo: plato 24,
piñón 34 = 1.44 mt de avance por vuelta de pedal. El sol me calcina cual
catarata de plomo derretido y que alivio cuando me cubre la sombra de
los árboles. Así, tras fatigosos 17.72 km contados desde Liquiñe,
llegamos a la Aduana chilena. Finiquitado el trámite aduanero,
Gustavo/Marina están preparando el almuerzo a la sombra de unos árboles.
Van llegando todos. Nos juntamos en la mesa y devoramos lo que se nos
pone por delante.

La cosa no terminó. Faltan unos pocos km hasta el paso propiamente
dicho, donde está el hito fronterizo. De entrada nomás una pendiente
degenerada, por lo empinada y larga, con muchísimas piedras sueltas.
Intento subir pedaleando. Recorro escasos metros, las piedras me tuercen
el manubrio, me freno, para no caer echo pie a tierra y a caminar
pechando la bici. Calculo que son como 700 mts hasta un llanito donde
puedo montar de nuevo. La pendiente se va mitigando y el piso "mejora"
merced a troncos atravesados a lo ancho del camino que van conteniendo
las piedras para que no se desbarranquen. Se me une Tito. Llegamos
juntos a "El Paso Carirriñe". No veo el hito como en Hua-Hum. En el
cartel que nos da la bienvenida a la Argentina le saco una foto a Tito.
Como fuimos de los primeros en salir no hay nadie mas con nosotros.
Decidimos seguir pedaleando. Si bien empezamos a bajar, cada tanto
aparece alguna subida corta pero empinada. Yo voy atento y siempre
engancho el desarrollo menor antes de cualquier subida grosa, ya que en
medio de ella, es casi imposible cambiar. En una de esas Tito debió
echar pie a tierra y a pesar de que él iba caminando y yo pedaleando no
le sacaba ventaja. Ahora comenzamos a bajar violentamente, en partes el
camino se parece al descenso del volcán El Mocho. Llegamos a un puente
en construcción. La Blazer no va a poder pasar, por acá no era, seguro
nos equivocamos de camino. Todo esto lo pienso y se lo digo a Tito en
escasos segundos. Tito me tranquiliza: si no vimos ningún cruce, además
la camioneta puede vadear el arroyo. Nos sentamos a esperar. 10-15
minutos y no aparece nadie del grupo, ni siquiera pasa algun vehículo.
Che, ¿hará frío a la noche acá? Tito empieza con sus chistes. Por lo
menos leña hay, le digo. Si, pero a menos que hagamos fuego frotando dos
palitos como los indios, porque fósforos yo no tengo, me retruca. Al
rato se oyen voces, son nuestros compañeros. Me vuelve el alma al
cuerpo, pasaron 25 minutos. Resulta que se quedaron como 20 minutos
sacando fotos en el cartel de ingreso a la Argentina. Varios vadean el
arroyo con sus bicis, entre ellos Gastón que pierde su cámara y ve como
se sumerge en el agua pero la recupera. Otro es Carlitos. Pasa la
camioneta. Estamos todos. Carlitos revisa su riñonera. Le faltan los
documentos. Por suerte los encuentra a la orilla del arroyo. Un poco más
adelante llegamos a las Termas de Lahuen-Co, a 11.05 km de la aduana
chilena.

El cámping está abandonado, no hay concesionario. Hay baño y duchas de
agua fría, que todavía funcionan, pero no luz eléctrica. Algunos quieren
ir a otro cámping con más servicios. Otros están conformes con lo que
hay. Llega GG y dice que es acá. No se discute más y se arma el
campamento. Mi hermano Carlos aprovecha y se baña en la terma que
también está abandonada. Me cuenta que con unos baldes hay que acarrear
agua del arroyo para atemperar el agua termal que fluye de un pozo a
65º. GG nos reúne a Tito y a mí para estrecharnos la mano en señal de
que hemos cruzado oficialmente por segunda vez la cordillera. ¿Por qué
no nos esperaron? Consulta GG. De mi parte le contesto que no ví el hito
y que pensaba que el duro ascenso continuaba y que los más fuertes del
grupo en cualquier momento nos iban a alcanzar. Si bien estamos en la
Argentina, recién vamos a registrar nuestro ingreso dentro de 2 días
cuando lleguemos al puesto de Gendarmería. Esa noche hay bastante
festejo porque hemos cumplido nuestro objetivo: cruzamos dos veces la
cordillera; aunque desde aquí faltan algo así como 80 km para concluir
la Travesía.

A la mañana siguiente GG nos conduce a los pozones naturales de la
terma. Uno de ellos es el denominado Pozo del Chancho. En sus orillas ya
se advierte tufo a cloaca, sin embargo GG se sumerge y nos invita a
acompañarlo. Superado el primer golpe de repugnancia de a uno vamos
tomando coraje. El fondo es barroso y te hundís hasta los tobillos.
Según GG la terapia radica en aplicarse el barro del fondo del pozo en
todo el cuerpo, luego secarse al sol para después quitarse esa capa de
barro seca en las malolientes aguas. Mi hermano Carlos va más allá y se
saca el slip alzándolo por encima de su cabeza. Llegan unas turistas
extranjeras y mediante señas Carlos las invita a despojarse del traje de
baño pero no se prenden. Sin embargo al poco rato ya están revoleando la
tanga mientras le sacan fotos. Les indicamos que hagan lo mismo con el
ñocorpi pero entre risitas dicen que no. Dejamos la terma y partimos en
bici cargando en nuestras mochilas lo que sería nuestro almuerzo: varias
latas de jardinera.

Según GG esta es la etapa más linda de la Travesía. GG nos interna por
un sendero hasta un claro del bosque. Dejamos atadas las bicis y
continuamos a pie. GG dice que la consigna es transitar en silencio para
apreciar los sonidos del bosque, que al primer murmullo que sienta
detiene la marcha, cosa que ocurre un par de veces. Al principio podés
caminar erguido, luego la vegetación se hace mas tupida y hay que andar
agachados para pasar entre las cañas colihues y las ramas de los
árboles. Muy importante tener puestas las antiparras de andar en bici ya
que varias ramas me rozaron la cara y tranquilamente me pudieron
lastimar los ojos. Por momentos la cosa se pone "fiera" ya que te obliga
a andar en 4 patas para sortear troncos caídos o agarrarte de las ramas
para saltar por sobre los chorrillos de agua que cruzan por todos lados.
A tal punto esto es así que Viviana, que marchaba delante de mí, me dice
por lo bajo: "pero este, ¿a donde nos trae?" La comprendo porque todavía
andaba con su rodilla averiada y andar haciendo cabriolas le causaría
dolor. El murmullo del agua se va acentuando hasta que salimos a un
claro y vemos que nuestro esfuerzo valió la pena. Estamos en un pequeño
río que une dos lagos, y el desnivel de los mismos forma remansos y una
cascadita. Vadeamos con las zapatillas en la mano el río hasta el centro
de una islita. Allí entregamos los comestibles que las sabias manos de
Gustavo/Marina transformarán en nuestro almuerzo. Muchos se bañan
aprovechando la cascada, otros nadan en los remansos. Un lugar de
ensueño. Almorzamos, y a pesar nuestro, partimos.

Llegamos a El Escorial, un río de lava solidificada que hace 400 años
arrojó el volcán Ayen Niyeu (en mapuche Lugar Caliente). Mas adelante GG
nos guía por otro sendero hasta la Laguna del Toro. Andamos otro poco en
bici y sendero mediante llegamos a la Laguna El Escorial. Una alta
montaña la flanquea y Enrique grita a más no poder respondiéndole el
eco. A la voz de 3 todos gritamos al mismo tiempo y nuestras voces
retumban por el bosque. Volvemos al camino, adonde quedaron las bicis
atadas. La de Carlos y la mía las atamos juntas, yo llevo la llave
colgada del cuello junto a la de mi auto que me espera en SM Andes, así
que abro el candado y ya estamos en condiciones de seguir. Sin embargo
un grupo como de 10 bicicletas quedaron atadas con una eslinga común y
la llave del candado Gaston la guardó en la mochila que se fue en la
Blazer al lugar del campamento pocos km más adelante. En su descargo
Gaston dice que pensó que la camioneta se quedaría junto a las
bicicletas como ocurrió a la hora de almorzar. La cosa se soluciona con
alguien que pedalea hasta el campamento y trae la llave. Luego de la
cena GG propone que Javier lave los cacharros como prenda por el
incidente con la llave, medida que todos apoyamos. Desde las Termas de
Lahuen-Co hasta Laguna Verde pedaleamos 15.76 kms. Una etapa "light", se
podría decir.

Y señores esto se termina, se va la última etapa de esta impresionante
Travesía. Arrancamos y vamos dejando atrás el bosque. Bueno, pienso yo,
ya no mas subidas, de acá a SM Andes todo para abajo. No es tan así, en
un momento me encuentro pedaleando con GG y le digo: ¿Cuándo empieza la
"bajada?" En la montaña no todo es bajada, me contesta lacónicamente. Y
vaya si tenía razón. El camino es ondulado. En una de esas subidas que
aparecen de pronto vamos marchando 4-5 ciclistas ocupando casi todo el
camino. Detrás de mí siento a Alberto gritar pidiendo paso pero yo no
tengo lugar para donde correrme. Resultado: me da un topetazo que
aguanto echando pie a tierra sin caerme, él no corre la misma suerte y
al trastabillar, los dientes del plato le lastiman un poco el tobillo.
Tras recorrer 27.55 km desde Laguna Verde llegamos al puesto de
Gendarmería, por fin ingresamos legalmente a la Argentina. Ante nosotros
se presenta una larga recta con viento a favor así que agarramos cierta
velocidad. Me pasa un Ford Sierra que viene levantando piedras. Mas
adelante marcha Alberto en el medio del camino. El auto le toca bocina y
él se corre a la izquierda para que pase pero el chofer tiene las mismas
intenciones y al final el auto termina en la banquina envuelto en una
nube de polvo. Por suerte no pasó nada. Parada para almorzar el famoso
arroz con atún de GG.

Continuamos la marcha. Hay unas subidas largas y pesadas, sin embargo
las subo como si la bici tuviera alas. Viene una bajada grosa.
Entusiasmado, dejo correr la bici más de lo aconsejable. Una curva que
subestimo. Entro demasiado jugado, la curva que se cierra. Freno
desesperadamente, sabiendo que no hay tiempo ni espacio para frenar o
corregir la trayectoria. La bici tiende a cruzarse, ya me veo
arrastrando mi humanidad por el ripio. Suelto el freno, me voy contra la
montaña. Tuve suerte que al entrar en la cuneta estaba llena de yuyos y
me frenaron. Salí ileso, tuve mucha suerte. Sigo pedaleando más
sosegado. Parada de reagrupamiento. En pelotón llegamos a las Cabañas
del Lago Lolog. Tomamos el bar por asalto. Mi hermano me invita una
porción de Brownie, es como una torta de puro chocolate con frutilla. Un
manjar. Para bajarla me pido una cerveza artesanal de El Bolsón.

Señores, últimos 12 km hasta el cámping Amigos de la Naturaleza. Ultima
bajada adrenalítica: los Caracoles del Lolog. La encaro entre varios
coches envuelto en tierra. Emocionante. Cartel de Cabalgatas Guiadas,
callejón de Gingins, se me aparece, en un torbellino de polvo, un
paisano montando un caballo elegantemente ataviado. Sus botas
relucientes, el anillo en el meñique, el reloj de oro, una uña larga y
afilada. No hay dudas, es Él. Haciéndome el distraído le pregunto:
¿Estoy en el camino correcto para el autocámping? Si, me contesta, es un
poco mas allá ¿De dónde viene tan acalorado? De cruzar dos veces la
cordillera por los Pasos de Hua-Hum y de Carirriñe, le contesto Y dígame
¿Ha visto por esos cañadones, galopando al famoso Cacique Yatel
corriendo los ñandúes hacia el sol? Bueno, en realidad no, pero GG,
Juliana y Viviana, que son abogadas, pueden dar fe de lo que le digo. Lo
lamento, pero entonces UD no ha cruzado. Taloneó su cabalgadura y
desapareció como había llegado. Envuelto en el mismo torbellino. Parece
que solo yo lo ví. Consulté con el grupo y nadie vió nada. Yo no sé,
pero de chico me decían que el diablo anda en los torbellinos de polvo.

Entrada en el cámping. Total: 67 km desde Laguna Verde ¿Hemos vencido a
la montaña? ¿La montaña nos ha vencido a nosotros? Creo que no hay
vencedores ni vencidos, sólo sobrevivientes. Abrazos, felicitaciones por
el objetivo logrado. Armado de carpas por última vez. Cena en el comedor
del autocámping consistente en pizzas y cerveza. Brindis con sidra. Me
retiro a dormir. Hay un grupo como de 13 (damas incluidas) que se van a
reventar la noche a SM Andes. Caigo destruido en el colchón. Desayuno y
City Tour por SM Andes para comprar regalos. De vuelta nos esperan con 3
corderitos al asador. Ahora sí, abrazos y despedidas finales. La bici
está en el techo del auto. Con Carlos nos vamos despacio para Plotier.
Cumplí con mi desafío secreto: con una bicicleta de bajo precio y
"apenas" 18 cambios pude completar el exigente recorrido. Ahora puedo
decir que no hace falta disponer de "muchos" cambios, sino de los
adecuados para el terreno que se va a transitar. De todas maneras, la
cantidad hace que uno cubra todas las necesidades que te imponga el
camino.

No hay fotos, relatos, ni nada que pueda plasmar las vivencias que nos
marcaron durante esta excursión. De mi parte tengo que decir que todo lo
que me prometió GG, lo cumplió. Hubo bajadas adrenalíticas, los cámping,
traslados, comidas, alojamientos y entrada a la Terma de Liquiñe fue tal
y como se estipuló. Los extras en Chile serán las bebidas. Así fue.
Adquirimos conciencia conservacionista. Tomamos agua de los arroyos.
Nada que reprochar. Una Travesía para repetir.












ALGUNOS COMENTARIOS DE LOS PARTICIPANTES


----- Original Message -----
From: Roberto Strauss
To: Gustavo M. Gonzalez
Sent: Monday, January 26, 2004 8:52 PM
Subject: DOBLE CRUCE


Querido gg,

Aunque ya te lo transmití personalmente cuando nos despedimos ayer en el
micro, quiero nuevamente decirte que todo salió 10 puntos, brillante.
Creo poder decir en nombre de todos los participantes, que la pasamos
bárbaro !!! Fue una vivencia inolvidable, que tuvo por cierto sus
dificultades de tipo físico y de grado diverso, menores para algunos y
mayores para otros, pero que prácticamente todos superamos para lograr
el cometido final. Sin duda que el esfuerzo valió la pena.

Observamos, transitamos y gozamos de paisajes maravillosos que,
acoplados al buen tiempo que, por suerte, tuvimos hicieron que el
contacto con la naturaleza fuera un verdadero regalo para los sentidos.

Y tuvimos la suerte que el grupo humano que se conformó fuera
sensacional y contribuyera al buen clima que hubo en todo momento.
Algunos episodios y las ocurrencias de más de uno fueron realmente muy
graciosos, algunos -hasta diría- surrealistas .... En síntesis, nos
divertimos como locos .....!!!!!

Te felicito por el tour y te agradezco todo lo brindado. Un exitazo !!!!

Un gran abrazo y nos vemos el viernes 6.

Roberto

----- Original Message -----
From: Carlos Petroff
To: gg@... ;
Subject: Pedaleo al infinito y más allá .......


¡Hola compañeros del ripio!
A Carlos Aguilar, te digo que estamos como los nenes en el Jardín en el
período de adaptación, con esto de retornar a la ciudad después del
viaje alucinante. Sólo que ni G.G. nos salva ahora, j ajaja ja.
Realmente me atrapó esta aventura, porque cuando aterrizo el lunes y
tomé conciencia del zafarrancho de cosas que dejé pendiente acá, me
cuesta entender como fui capaz de rajar. Lo cierto es que cada instante
de esos 7 días fue recopado. Y quiero más, y no dejé de entrenar ni un
solo día. Noté mayor resistencia a mi rutina de trote alrrdedor del
Parque Centenario. Con G.G. o sin G.G. alguna salida más adelante quiero
hacer. Como para ir tirando una propuesta al grupo, me encantaría algo
parecido en invierno, sea bici, trecking, ascenso al Lanín etc.
(Patricia ... ejem ........y vos G.G. empezá a entrenar para el frío,
bola, ya sabés que el paso no se corta ...)
Bueno, saludos, nos estamos comunicando por esta vía, al menos por
ahora.
CP.



Mié, 11 de Feb, 2004 6:59 pm

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