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RELATO DE LA TRAVESIA NECOCHEA - TANDIL DEL 9 AL 11 DE OCTUBRE 2004.
DIA SABADO:
A pesar del mal tiempo reinante en el ultimo feriado largo pudimos
hacer
la travesia de Necochea a Tandil. Fuimos 15 personas y debido al
viento
predominante del suroeste había decidido cambiar el sentido del
recorrido. El cambio significaba volver a hablar a todos los
alojamientos para avisarles del cambio de fecha pero por suerte no
hubo
inconvenientes.
La salida desde Bs. As. fue normal y durante el viaje en minibus
atravesamos fuertes chaparrones y el sábado amaneció muy nublado y
amenazante.
A 20 Km de Necochea, en Pieres, el minibus dijo basta y se le rompió
un
ruleman de la rueda trasera. El dueño estaba con otra camioneta en Mar
del Plata. Vía telefonica se acordo que traeria el repuesto y se
repararía pero eso demandaría varias horas de incertidumbre...
Bajamos la mesa, los banquitos, calentamos agua e invitamos a los
participantes a pasar al "living" a desayunar.
El desayuno habitualmente abundante contaba con, entre otras cosas, de
mermelada de frutilla y dulce de leche caseros elaborados por la
Universidad de Luján.
Luego bajamos las bicis y nos preparamos para pedalear. Repartimos los
energéticos y las consignas. Iría yo con Sebastián Ali (un nuevo
colaborador que esta haciendo sus primeras practicas) y Piero se
quedaría en la camioneta por cualquier cosa.
Los 20 Km hasta Quequen transcurrieron sin novedad salvo un poco de
viento en contra (el que íbamos a tener a favor).
Nos reagrupamos en la entrada de Quequen. Atravesamos el puente
colgante
y nos dirigimos hasta el puerto. Al atravesar una zona de cantinas
varios sugirieron "parar acá" pero no les di bola. Arribamos al
espigón
del Puerto de Quequen y algunos nos animamos a llegar hasta la punta.
Animamos por que entre los bloques de piedra que forman la escollera
existe un agujero de uno 15 cm... algunos tramos se podían hacer
andando
pero requería habilidad, equilibrio y buena muñeca.
Solo unos pocos llegamos hasta la punta. Sacamos algunas fotos del
puerto y la ciudad envueltas en las nubes bajas. Luego proseguimos el
pedaleo por la zona costanera con viento a favor. La ciudad parecía
desierta y el contraste entre la mole de cemento de los edificios, el
cielo gris y plomizo y el mar acompañaban el pedaleo.
Cerca del medio dia nos dirigimos por un hermoso sendero entre el
bosque
del parque Miguel Lilio hasta la casa de Susana (una participante)
donde
aprovechamos su buena hospitalidad para almorzar (empanadas y tartas)
allí.
Horacio acusaba un dolor de espalda que le impedía pedalear y Monique
con un ritmo demasiado lento obligaba a replantear el objetivo del
dia:
llegar hasta le Campamento Puente Blanco distante unos 75 Km de donde
estábamos. Ya era bastante tarde y seguramente llegaríamos de noche
por
lo que se me ocurrió el siguiente plan:
1) Llamar al minibus para ver como andaba el arreglo: buena noticia:
se
iba a reparar en un taller de Necochea al cual pasábamos muy cerca.
Por
consiguiente Horacio podría abandonar el pedaleo allí y seguir en
minibus.
2) Priorizar el recorrido más bonito por la costa del Río Quequen
Grande
a pesar de que se veía que los caminos estaban muy embarrados...
probaríamos si era posible hacerlo o si no seguiríamos por la ruta.
3) Monique iría a su ritmo con Sebastián por la ruta 86 de asfalto y
camino más corto. A
ese pequeño grupo se le sumo Pilar que acusaba un dolor de rodilla.
Bueno partimos todos juntos hasta que llego el punto en que nos
dividimos: el camino costero se veía seco así que el grupo de
pedalistas
se metió a pedalear el tramo más bonito del día (y quizás de la
travesía).
El camino estaba en perfecto estado... parecía que no había llovido. A
ritmo rápido fuimos devorando kms disfrutando del intenso verde, del
cauce serpenteante, de las grandes arboledas, de los pequeños rápidos
que posee el cauce.. en fin todos comentaron lo bueno que era este
camino.
Llegamos hasta "La Cascada" distante unos 15 Km de Necochea. Paramos
un
poco a recuperar fuerzas y a mirar el paisaje sin saber lo que nos
esperaba...
Retornamos la marcha. Estamos a 11 Km de la ruta de asfalto y serian
cerca de las 17Hs. La tierra comienza a ponerse pesada... primero una
parte del camino es barro blando con huellas de vehículo y al costado
parece que esta seco... parece solamente por que al pedalear por este
sector las cubiertas comienzan a acumular barro con pedregullo y
arena.
Esto transcurre así aprox. 2 o 3 Km pero ya algunos bikers comienzan a
parar y sacarle el barro a la bici. Yo recomiendo ir por la huella...
se
avanza un poco mas pero solo un poco... no hay caso el barro se pega y
se acumula en los frenos y comienza la tortura...
Marcela traba el descarrilador contra los rayos y este se retuerce por
la fuerza. Logro retornarlo a su posición aunque queda deteriorado...
unos metros más habrá que sacar la pata doblada y cortar la cadena.
Al rato me llamo Alberto al celular quien junto con Win (el belga)
iban
punteando y habían llegado a un cruce y no sabían para donde ir. A la
izquierda le indico.
Ya prácticamente no se puede pedalear por el camino. No hay por donde
ir
en donde no se acumule el barro.
Intentamos por el campo. Cuesta pasar las bicis sobre el alambrado ya
que pesan varios kilos de más. Acá podemos caminar sin embarrar tanto
la
bici pero como contrapartida se mojan las zapatillas y las medias.
Hablo con el minibus (Piero) para que nos esperen en la ruta y vean la
posibilidad de conseguir una camioneta que nos venga a buscar. La
noche
se acerca y estamos bastante lejos del asfalto (5 Km por lo menos) y
al
ritmo que vamos no tardaríamos menos de 2-3Hs.
Por suerte la mayoría se toma con humor la lucha con el barro. A pesar
de las puteadas, del ritmo menor que a paso de hombre, de parar cada
100
metros para sacar el barro, de no dar mas de cansancio, de la falta de
agua, etc., etc., brotan las bromas y chistes e incluso se piensa en
una
guerra de barro.
Es admirable como Tito con sus 70 y pico de años encima se banco todo
el
barro sin una queja. A veces lo ayudaba Carlos o lo esperaba en algún
alambrado.
Me comunique con el camping para avisar que llegaríamos más tarde de
lo
planificado y solicitar que nos cedieran el restaurante para dormir
con
la colchoneta en el piso, nos prepararan el asado y de paso, me entere
que Pilar había ya llegado.
Al rato me llamo Sebastián quien había llegado con Monique hasta una
YPF
a unos 15 Km del camping y que nos esperarían allí, cenando en el
restaurante.
Y llego la noche... ya no caminábamos sobre el campo, habíamos vuelto
al
camino. A lo lejos se veían las luces de la ruta... el minibus nos
esperaba allí... pero no llegábamos nunca... recuerdo que estuve como
media hora para logran avanzar 100 metros... llego un momento que mi
bici ya no daba para atrás ni para adelante. Cesar, Gerardo, Susana y
Silvia habían logrado avanzar bastante y ya no se los veían. Carlos y
Marcela llevaban una bici en andas entre los dos y avanzaban un poco
para luego retroceder a buscar la otra. De Tito solo se veía su lejana
luz. Las luces nunca parecían estar cerca... es increíble como engañan
las distancias de noche...
Ya no savia que hacer así que opte por sacar las dos ruedas, sacarle
un
poco el barro, tomar la alforja y caminar hasta el minibus, dejar
todo y
volver a buscar la bici... la ubicaría con el destellador.
Y así comencé a caminar entre la oscuridad pisando el barro blando
pero
avanzando al fin. A mitad de camino me encontré con Win quien iba en
búsqueda de Tito.
Luego de mucho esfuerzo llegue al minibus. Por suerte Piero ya tenia
casi todas las bicis cargadas en el trailer... "cargadas" era un decir
dado que el barro en las ruedas impedía que la rueda ingresara en cada
canaleta... estaban puestas y atadas de la mejor manera posible.
Repartimos algunos energéticos para calmar el hambre y regrese
(corriendo) en búsqueda de mi cuadro de bici.
Al tiempo (22:00Hs aproximadamente) y totalmente muerto de cansancio
(igual que el resto) partíamos con el minibus hacia el campamento
sobre
la ruta 86 y el Río Quequen.
Por fin llegamos. En el camping solo estaban los encargados, la
oscuridad y los eucaliptos moviendose con el viento. Bajamos los
bolsos
del minibus y los trasladamos al comedor. Por suerte el asado ya
estaba
así que no tuvimos que esperar mucho para cenar. Algunos optaron por
bañarse y cenar mas tarde. Yo fui directamente a cenar luego de llevar
la bebida con Piero y Sebastián. Ensalada no comí, el chorizo estaba
bien y el asado estaba excelente... muy tierno que comí con pan. Todos
estábamos muertos así que decrete que la mañana del dia domingo seria
libre.
Di de comer a los choferes (no podían comer solos) y me acomode, como
el
resto, para descansar. Por supuesto dormí como los dioses.
DIA DOMINGO:
A eso de las 9:30Hs comenzaron los típicos ruidos del grupo
despertandose. Piero comenzó con las tareas del desayuno y yo comencé
a
desperezarme. El dia seguía igual de gris y plomizo y para colmo
parecía
que había vuelto el invierno. Solo algunos audaces salieron a recorrer
el camping y las cascadas del río.
Había dos alternativas:
1) Descargar las bicis. Lavarlas. Arreglar la bici de Marcela y la de
Gerardo. Volver a cargarlas e ir con el minibus hasta la ruta 74 y
acceso a Barker. Descargar las bicis y pedalear 15 Km por ruta
secundaria de asfalto hasta Villa Cacique. Se descarto hacer mas km
por
ruta como sugerían unos y nadie quería oír hablar de caminos de tierra
por el resto de su vida...
2) Dejar las bicis como estaban. Ir en minibus y hacer el trekking
opcional en la Cuchilla de las Aguilas. Encontrar algún lavadero y
lavar
las bicis.
Por unanimidad se opto por la segunda opción. Fue la mas acertada dado
que al rato comenzó a llover nuevamente... lluvia que no pararía hasta
una hora antes de llegar a la Cuchilla de las Aguilas.
Desarmamos el "campamento", enganchamos el trailer (que pesaba dos
toneladas más, una por las bicis y otras por el barro), cargamos los
bolsos y partimos en búsqueda de Benito Juárez, la ruta 74 (que nos
costo encontrar), el acceso a Barker y la Cuchilla de las Aguilas.
Como el Guía Martín no había llegado aprovechamos para almorzar:
sandwiches de asado, queso, energéticos y fruta + agua y un tintillo.
Por fin arribo Martín, nos registramos, quedamos con el minibus que
nos
vendría a buscar dentro de tres horas y partimos en la caminata y
Piero,
Tito y choferes se fueron en búsqueda de un lavadero para bicis.
Comenzamos el ascenso. Martín explicaba el origen de las cuchillas, su
antigüedad, su composición y mostraba algún tipo de roca curiosa que
decía "esta es sulfato de hierro"... las observábamos y seguíamos
ascendiendo.
Pasamos por una antigua mina y luego por algunos tramos escarpados
pero
de escasa dificultad hasta que llegamos al la 1º cueva. Había que
entrar
en cuatro patas así que no todos se animaron. Valió la pena: vimos
"velos" que es una formación que deja el agua que gotea y conocimos un
poco la historia y génesis de esta cueva. Luego fuimos hasta la cumbre
en donde se observaba el cerro "El Sombrero", el cerro de la estancia
Anchorena, Barker, una antigua pirca indígena, muchas vacas y campos
muy
verdes. La vista a pesar del dia nublado y ventoso era muy linda.
Entramos en otra cueva que podíamos entrar parado y por ultimo una
ultima cueva que era la más grande y que había sido habitada por
murciélagos.
Luego descendimos en forma abrupta siguiendo el corte de una roca. El
trekking fue muy bueno y fue la mejor alternativa al día de merde y al
barro de las bicis.
Montamos en el minibus de regreso al camping y nos enteramos de la
buena
nueva de que las bicis habían sido lavadas por Piero y Tito y que
encima
contábamos con el "salón de fiestas" para dormir. Había que esperar un
par de horas a que se desocupara pero todos se fueron a una cantina
donde merendaron, jugaron al pool o leyeron. Algunos se bañaron.
Cuando se desocupo el salón recién pudimos entrar a preparar el guiso
de
lentejas con papas, batatas, zanahoria, zapallo, etc. y por supuesto
el
infaltable chorizo colorado. Estaba para chuparse los dedos y casi fue
liquidado pero un sobrante fue para unos perritos muy hambrientos.
Nuevamente los preparativos para dormir otra vez bajo techo.
DIA LUNES:
Desayunamos. Nos ponemos a ordenar todo. Descargamos las bicis. Me
toca
una larga sesión de reparación. La bici de Marcela no puede ser
reparada
dado que le falta la funda del cable del cambio. Usara la bici de
Piero.
La de Gerardo tienen doblado el fusible y el descarrildor trasero
roto.
Desmontamos todo y a golpes con el martillo de goma enderezamos el
fusible. El descarrilador lo cambio por uno que tenia en la caja de
herramientas usado y el gran problema surgió con la cadena: 1º el
eslabón no agarraba bien y quedaba mal puesto. 2º probamos con otro y
el
perno quedaba torcido. 3º el perno no entraba y luego de varias horas
de
lucha pude montar la cadena.
Sebastián y Monique hace rato ya habían salido dado que Monique lleva
un
ritmo de pedaleo más tranquilo que el del resto dle grupo y la mejor
forma
para que todos estuvieran conformes era que salieran primero con
Sebastián y un mapa para orientarse.
El dia seguía sin cambios: horrible.
Comenzamos el pedaleo cerca de las 10:30Hs rumbo a Barker por tierra
que
según Martín el camino estaba bueno. Y así fue estaba mayormente
transitable y sin novedad.
Continuamos hacia Azucena. Comunicación por radio de por medio me
entero
que Sebastián sigue adelante por el buen camino. Se me acaba la
batería
del handy. Gerardo rompe por primera vez la cadena. Se la reparo.
Serian
muchas más reparaciones luego. Se larga una garúa. Reparo la bici de
Win
que tenia los conos flojos. Esto nos demora. Para colmo el viento es
en
contra cruzado y la lluvia aumenta.
Llego a un cruce y parte del grupo se había ido por el camino
contrario.
Sebastián va a buscarlos y yo prosigo por el camino que tienen algo
de
barro pero se puede pedalear sin grandes problemas. El camino esta
"pesado" y el viento dificulta el avance. En los próximos cruces dejo
sendas flechas como indicaciones.
Llegamos a Azucena y nos juntamos un grupito en la panadería que esta
cerrada. No obstante Susana compra pan que esta exquisito. Esperamos a
los más retrasados y partimos rumbo al almacén 4 Esquinas 2 km más
adelante.
Cuando llegamos esta el minibus y los primeros ya estaban almorzando
sandwiches de jamón crudo y queso. La polenta caliente quedara para
otra
ocasión. Estamos todos. Solo faltan Tito y Sebastián. Algunos toman un
café caliente. Ya se hace demasiado tarde y decidimos a partir en
búsqueda del ultimo tramo hasta Tandil. El minibus se quedara
esperando
a Sebastián y a Tito (que su demora se debía a una pinchadura).
El pedaleo se hizo bastante duro por las subidas, la lluvia
intermitente, el viento en contra y las cortaduras de cadena. Pero
poco
a poco fuimos avanzando dejando atrás la parte de tierra, las subidas
empinadas por asfalto, El Centinela y por fin algunas bajadas y el
final... El Camping Pinar de la Sierra.
Piero y El reaparecido Sebastián terminaron de cargar las bicis y nos
fuimos bañando. Tomamos algo caliente en el bar del camping y
emprendimos el regreso sin novedad a Buenos Aires.
El balance final fue bueno. Si bien no pudimos completar el recorrido
por la situación climática el grupo fue excelente y se integro entre
si.
El lugar gusto a los participantes, nunca tuvimos que armar la carpa,
siempre dormimos bajo techo y quedara en el recuerdo la lucha con el
barro de la provincia de Buenos Aires.
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Jue, 21 de Oct, 2004 3:08 pm
"Gustavo Miguel Gonzalez" <gg@...>
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