Nosotros, los que firmamos este manifiesto, somos diseñadores gráficos, fotógrafos y estudiantes que hemos crecido en un mundo donde las técnicas y los aparatos de la publicidad se han presentado permanentemente como los medios más lucrativos, eficaces y deseables para usar nuestro talento.
Nos han bombardeado con publicaciones dedicadas a esta creencia, aplaudiendo el trabajo de los que azotaron su habilidad e imaginación para vender cosas como: comida para gatos, polvos para la acidez, detergente, loción capilar, crema dental a rayas, loción para después de afeitarse, loción para antes de afeitarse, dietas adelgazantes, dietas engordantes, desodorizantes, agua, cigarrillos, etc.
Gran parte del tiempo y el esfuerzo del trabajo en la industria publicitaria se pierden en estos propósitos triviales, que contribuyen poco y nada a nuestra prosperidad.
En común con un número creciente de público, hemos alcanzado un punto de saturación en el que el consumidor percibe nada más que ruido. Pensamos que hay otras cosas más dignas en las que usar nuestra habilidad y experiencia.
Hay señales para calles y edificios, libros y periódicos, catálogos, manuales escolares, fotografía industrial, campañas educativas, películas, programas para televisión, publicaciones científicas e industriales y muchos medios más con los cuales promovemos el comercio, la educación, la cultura y una mejor comprensión del mundo.
No abogamos por la abolición de la presión a la que la publicidad somete al consumidor: esto no es factible. Ni queremos tomarnos la vida en broma: estamos proponiendo una revisión de prioridades en favor de formas más útiles y duraderas de comunicación.
Esperamos que nuestra sociedad se canse de los comerciantes tramposos, los vendedores de status y los persuasores ocultos, y que nuevas prioridades orienten nuestra habilidad hacia mejores horizontes. Con esto en mente, proponemos compartir nuestra experiencia y nuestras opiniones, y ponerlas a disposición de los colegas, de los estudiantes y otros que puedan estar interesados.
Ken Garland, Londres, 1964.
Version original en http://www.adbusters.org/