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Boletín Nº 27 - Marzo 2005   Lista de mensajes  
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El Vegetariano Solidario©
Año 3 - Número 27
 Marzo 2004
 
 
Reproducción autorizada sólo mencionando la publicación y con enlace en caso de ser publicado en Internet.
 
Queda el depósito que establece la ley 11.723
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Editorial

- Ruegos

Señor, apiádate de los hombres, que por ignorancia maltratan animales, enséñales a amar a los animales como criaturas tuyas.
 
Señor, apiádate de los animales domésticos, que a menudo son entregados indefensos a la indiferencia o crueldad humana, no les dejes solos en sus penas.
 
Señor, apiádate de los animales silvestres, que hambrientos y sedientos son perseguidos, muéstrales un refugio seguro.
 
Señor, apiádate de los animales de granja, que crecen en insoportables estrecheces, líbrales pronto de sus cárceles.
 
Señor, apiádate de los animales de los mataderos, especialmente de aquellos que son sacrificados sin anestesia,
acógeles en su gran dolor.
 
Señor, apiádate de los animales de experimentación, no soportes que tengan que sufrir infinitamente,
sálvales de su tormento.
 
Padre, apiádate de todos los animales
y de todas las criaturas que suspiran hacia la redención, envia al mundo amor y paz. Amén.
 

Léon Tolstoy - Cristianismo sin moral

I

En todas las doctrinas morales, existe una escala que, como dice la sabiduría china, va de la tierra al cielo y cuya ascensión no puede realizarse de otro modo que empezando por el primer escalón. Prescriben la misma regla los bramines, los buddhistas y los partidarios de Confucio; hállase también en las doctrinas de los sabios de Grecia.

Todos los moralistas, así los deístas como los materialistas, reconocen la necesidad de una sucesión definitiva y metódica en las asimilación de las virtudes sin las cuales no hay vida moral posible.

Esta necesidad se desprende de la misma esencia de las cosas, y parece, por lo tanto, que todos debieran aceptarla. Pero ¡cosa extraña! desde que el cristianismo se ha convertido en sinónimo de Iglesia, la conciencia de esta necesidad tiende a borrarse y sólo se conservan los ascetas y los frailes. (p. 34)

II

El paganismo considera la abstinencia como una virtud, cuando el cristianismo no la admite más que como un medio de encaminarse hacia el sacrificio, condición primera de una vida moral.

Sin embargo, no todos los hombres consideran la doctrina de Jesucristo como una tendencia continua hacia la perfección; la mayoría la ha comprendido como una doctrina redentora; la redención del pecado por la gracia divina, transmitida por la Iglesia, entre católicos y ortodoxos, y la creencia en la redención entre los protestantes y calvinistas.

Esta doctrina ha hecho desparecer la sinceridad y la seriedad de la (hasta aquí p. 39) actitud de los hombres respecto de la moral cristiana. Los representantes de estos organismos podrán predicar hasta la saciedad que tales medios de salvación no impiden al hombre aspirar a una vida moral, sino que, por el contrario, a ello le inducen; pero ciertas situaciones engendrán por sí mismas ciertas conclusiones, y ningún argumento podrá impedir que los hombres las acepten.

He aquí por qué el hombre que esté imbuído en esta creencia de redención, no tendrá energía suficiente para asegurar su salvación por medio de sus propios esfuerzos: hallará mucho más sencillo aceptar el dogma que se le ha enseñado, y esperar que la gracia divina le perdone las faltas que haya podido cometer.

Esto es lo que ha ocurrido a la mayoría de los adeptos del cristianismo. (p. 40)

III

Tal es la causa principal de la relajación de las costumbres. ¿Para qué conformarse con ciertos hábitos? ¿Para qué privarse de tal o cual cosa, ya que el resultado ha de ser el mismo? ¿Para qué dejar costumbres agradables, ya que la recompensa ha de venir de todos modos?

Recientemente ha publicado el Papa una encíclica sobre el socialismo. En este documento, el jefe de la Iglesia, después de una pretendidad refutación de la doctrina socialista sobre la ilegitimidad de la propiedad, dice expresamente que "nadie tiene la obligación de socorrer al prójimo si no tiene más que lo necesario para sí o su familia, si, o para hacerlo, ha de disminuir en algo aquello que exigen las conveniencias mundanas. Nadie, en efecto, debe vivir prescindiendo de tales conveniencias". (Esto está tomado de Santo Tomás: Nullus enim inconveniénter débet vívere.) "Pero después de haber satisfecho las necesidades y las convenienciuas exteriores - dice al fin la encíclica - deber es de todos dar lo superfluo a los pobres."

Así predica el jefe de la Iglesia más extendida (p. 41) hoy día; así predicaban los Padres de la Iglesia, que creían insuficiente la salvación por medio de la acción.

Junto a la predicación de esta doctrina egoísta, que prescibe dar al prójimo aquello que no le es a uno necesario, se predica el amor a ese mismo prójimo, y siempre se citan con énfasis las célebres palabras pronunciadas por Pablo en el capítulo XIII de su primera Epístola a los corintios.

Aun cuando la doctrina evangélica esté llena de llamamientos a la abnegación, y afirme que esta virtud es la primera de las condiciones para alcanzar la perfección cristiana; aun cuando se diga que !quien no lleve su cruz, quien no reniegue de su padre y su madre, quien no arriesgue su vida..", estos hombres persuaden a los demás de que no es necesario, para amar al prójimo, sacrificar aquello a que se está acostumbrado, y que hasta dar lo que se juzgue conveniente.

Así hablan los Padres de la Iglesia, y por lo tanto, aquellos que rechazan la doctrina de la Iglesia (en todo lo que se refiere a manifestaciones exteriores del culto) piensan, hablan y escriben de igual manera que los librepensadores. Estos hombres creen y hacen creer a los otros que, sin necesidad de refrenar sus pasiones, se puede servir a la humanidad y llevar una conducta moral. (p. 42)

Los hombres, después de rechazar las prácticas paganas, no han sabido asimilarse la verdadera doctrina cristiana; no han admitido la marcha progresiva en el camino de la virtud, y han permanecido estacionarios. (p. 43)

IV

En otro tiempo, antes de la aparición del cristianismo, todos los grandes filósofos, empezando por Sócrates, creyeron que la primera de las virtudes que debían adquirirse, era la abstinencia, y que querer adquirir otra sin poseer ésta, era imposible.

Es evidente, en efecto, que el hombre que no sabe contenerse es fácil presa para todos los vicios, y no puede llevar una vida moral. Antes de pensar en la generosidad, en el amor, en el desinterés, en la justicia, es necesario que el hombre aprenda a dominarse y que sea bastante fuerte para vencer sus apetitos.

Tal como hoy se mira, todo esto es inútil; tenemos la convicción de que el hombre puede llevar una existencia completamente moral, y, sin embargo, dejarse arrastrar por su pasión por el lujo y los placeres. (p. 45)

Léon Tolstoy: Placeres crueles - Los Comedores de Carne, Casa Editorial Maucci, Barcelona, sin año, sin nota © Traducción de Augusto Riera

Eduardo Lamazón - El peor amigo del hombre


 
Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa.
 
Querer y respetar la vida es un privilegio de personas educadas, porque labrar el amor requiere esfuerzo e inteligencia.
 
Los amantes de los perros, los que estamos persuadidos de que los animales tienen derechos, nos debatimos en un mar de aguas encrespadas por vencer la indiferencia y la crueldad, patrones sempiternos del trato que el hombre les provee.
 
Promovemos la esterilización como el único medio incruento y aséptico de control de la población canina en las ciudades porque sabemos que casi todos los perros que nacen en el mundo vienen a padecer un insondable sufrimiento.
 
Al mismo tiempo reprobamos la industria de las tiendas de mascotas que venden animales, porque crean relaciones no amorosas que se dan cuando la compra del animal es por un divertimento pasajero. El niño, por ejemplo, que compra un perrito como se compra un juguete de plástico, y que después, cuando el animal crece o la familia sale de vacaciones, lo deja abandonado porque ya no lo divierte o porque no puede cuidarlo. El que hace un comercio de vender animales, si vende diez perros reproduce diez perros, si vende cien perros reproduce cien perros.
 
Los perros que pueden adoptarse en los albergues tienen una sola diferencia con los perros de las tiendas de mascotas, y es que están sucios. Se bañan y ya está. Son tan maravillosos amigos y tan cariñosos como el que trae un estúpido certificado que pretende avalar su abolengo.
 
La grandeza de un hombre –la de usted o la mía, si acaso podemos aspirar a alguna- está en ser bondadoso pudiendo ser malo, porque ser bueno cuando se está acorralado o no se tiene posibilidad de escoger, no tiene mérito. Ser piadoso con los seres física o intelectualmente inferiores es un imperativo moral para el superior, si no, no es superior. Es, al contrario, un esperpento de arrogancia que pone a su especie, porque sí, por encima de las demás que habitan el planeta.
 
Es ilógico e inmoral, es vergonzoso para nuestra especie que siendo el perro el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro.
 
La mayoría de los hombres torturan por crueldad, por indiferencia, por ignorancia, por estupidez o por sádico placer a casi todos los perros del mundo. Ninguna de estas actitudes son adornos para quienes las ejercen. Suelen decir “al fin y al cabo es sólo un animal”, expresión irreflexiva y rastrera con la que descartan sin ver las cualidades del “sólo un animal”, y les niegan derechos.
 
En estos tiempos difíciles para la bondad y para el optimismo, tiempos de corazones avariciosos y espíritus devastados, suelen decirme que es pueril hablar de perros que sufren.
 
“¿Por qué te preocupa el bienestar de los perros si hay tantos niños hambrientos?”, es algo que escucho y escuchamos todos los defensores de animales, cada día.
 
Se pretende que son dos problemas diferentes, uno los niños, otro los perros. Yo creo que es un solo problema que se reduce a la crisis del hombre y de los tiempos que vivimos. El planeta da alimento para el niño y para el perro, pero no lo lleva a sus bocas. Son sus padres y sus amos, sus gobernantes y sus pastores, sus líderes y sus ilusionistas los que hacen mal reparto de los bienes y de la justicia.
 
No sólo los perros y los niños necesitan ayuda y amor. Hay ancianos, seres hambrientos, individuos enfermos,  hombres tristes, solitarios, encarcelados o adictos a las drogas que mendigan su cuota de solidaridad. Y no es quitarle  alimento a los perros para darle a otros desamparados la solución milagrosa para todos los males. Nada se va a solucionar en el mundo del egoísmo y la perversidad mientras la conciencia de la humanidad no camine hacia otros rumbos.
 
Nunca vi a un perro deambulando por las calles buscando a quién morder, nunca vi a un león trasladándose desde la selva a quitarle la vida a un ser humano de la ciudad, o a un toro buscando la plaza y a un sujeto vestido “de luces” para embestirlo.
 
Es el hombre el que apalea al perro, lo amarra con cadenas, lo aísla y le niega el agua, y después le dice “perro asesino” cuando el animal reacciona defendiéndose.
 
La insobornable fidelidad del perro, que no conoce el más fiel de los hombres, paga demasiado caro el mendrugo de amor que a veces recibe.
 
Los perros aúllan su pena eterna, mientras los hombres torpes hacen eterna la pena de vivir en la oscuridad. Pareciera que se levantan cada mañana a buscar bienes, bienestar, recursos, pero todo lo estropean. Han cambiado el amor por el dinero y el buen nombre por el éxito. No respetan al río, al árbol, al perro, al vecino, al amigo, y alguna que otra vez dicen que no comprenden por qué no hay justicia, por qué no hay paz.
 
Desdichados perros.
Desdichada humanidad.
 

La liberación de las especies, según Singer


Los que defienden los derechos de las personas con limitaciones físicas o mentales y otros activistas de derechos humanos han intentado silenciar al "filósofo" Peter Singer.
 
Lamentablemente, Singer no se ha quedado callado y acaba de publicar otro libro que recoge sus ideas más extremistas.
 
El libro se titula Escritos acerca de una vida moral ("Writings on an Ethical Life") y en él Singer propone que la matanza de aquellos recién nacidos que tienen severas limitaciones físicas o mentales es "éticamente aceptable" y aún "deseable", que la eutanasia es una práctica "aceptable" para los enfermos terminales o los ancianos, especialmente si el cuidado que necesitan constituye "una carga para el bienestar de la sociedad" y que la vida de un chimpancé o de un delfín tiene "más valor" que la de un ser humano, en el caso de que el animal sea saludable y el ser humano padezca limitaciones severas de índole física o mental.
 
Aunque parezca increíble y a pesar de todas las estupideces e infamias que ha dicho, Singer, de origen australiano, es actualmente profesor nada menos que de "bioética" del Centro para los Valores "Humanos" de la Universidad de Princenton, en Estados Unidos.
 
Singer condena a la compañía de hamburguesas McDonald's por matar animales para que la gente pueda comer su carne y al mismo tiempo trata de explicar por qué su teoría en pro de la eutanasia y el infanticidio es distinta a la de Hitler y los nazis.
 
El problema de Singer y de su miopía intelectual es que no cree en la existencia del alma inmortal que todo ser humano posee, incluyendo el propio Singer. Las propuestas de Singer son indignas de un verdadero filósofo y también de una universidad como la de Princeton. (1)
 
Singer pasó de defender el derecho al aborto, a tratar de justificar la práctica del infanticidio al afirmar: "No puedo comprender cómo uno puede defender el argumento de que los fetos se pueden reemplazar antes de que lleguen a nacer, pero los niños no se pueden reemplazar después que nacen" (2).
 
Singer afirma que los padres de la criatura nacida con graves defectos, luego de consultar a su médico, deben decidir si darle tratamiento o dejarla morir. Añade que en su opinión, "al tomar la decisión de no prolongar la vida, en lugar de permitir que el infante muera lentamente de la enfermedad o a consecuencias de que se le retire el agua y los alimentos, debía permitirse que se le diera muerte de una forma rápida y humanitaria" (2).
 
Singer es uno de los "expertos" en bioética en Estados Unidos que opinan que los niños ya nacidos no deben ser considerados "viables" hasta pasado un mes de su nacimiento para que los padres puedan tener la oportunidad de decidir si dejarlos vivir o no (3).

Fuente: (1) Sabrina Walters, "Activist Sees Merit in Killing Disabled,"Chicago Sun-Times, 27 de noviembre del 2000.
(2) Saralie Faivelson, "Infanticide: A Moral Choice?", MSNBC Home page, 8/13/98. (3) "Moral Confusion?", Presbyterian Pro-Life News, otoño de l998. 
 

Pensamientos para meditar
-León Tolstoy.

 
"El movimiento vegetariano debe llenar de felicidad las almas de aquellos que llevan en el corazón la realización del Reino de Dios sobre la tierra, no porque el vegetarianismo en sí mismo sea un paso tan importante hacia la realización de este reino (todos los pasos reales son igualmente importantes o no importantes), sino porque sirve como un criterio por el que sabemos que la persecución de la perfección moral por parte del hombre es genuina y sincera."
 
 

Alimentos para la Vida

 
Desde hace veinte años, Alimentos para la Vida lleva repartidas más de quinientas mil viandas naturistas en las principales ciudades de nuestro país. +info 
 
 

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