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Boletín Nº 32 - Agosto 2005   Lista de mensajes  
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El Vegetariano Solidario©
Año 3 - Número 32
 Agosto 2004
 
 
Reproducción autorizada sólo mencionando la publicación y con enlace en caso de ser publicado en Internet.
 
Queda el depósito que establece la ley 11.723
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Editorial

- La plegaria en la acción es amor y el amor en la acción es servicio.

Hemos de procurar dar de forma incondicional lo que una persona pueda necesitar en un momento dado.
  La cuestión es hacer algo -por mínimo que sea- y demostrar a través de nuestras acciones que nos preocupamos, ofreciendo nuestro tiempo.
  En ocasiones ello puede comportar realizar algo físico (como hacemos en nuestros hogares para enfermos y moribundos), otras veces en cambio, puede concretarse en ofrecer apoyo espiritual a los que se han encerrado en sí mismos (los que se hallan aislados y solos en sus casas).
  Si una persona enferma necesita medicinas, démosle medicinas, si necesita consuelo, entonces consolémosle.
  Todos somos hijos de Dios, así que es importante que compartamos sus dones.
No debemos preocuparnos de por qué existen los problemas en el mundo, sino simplemente responder a las necesidades de las personas.
  Hay quien opina que si nosotros damos caridad a los demás, eso hará disminuir la responsabilidad de los gobiernos para con los pobres y necesitados.
No me preocupo de esas cosas, porque los gobiernos no suelen ofrecer amor.
Me limito a hacer lo que yo puedo hacer, el resto no es asunto mío.

Madre Teresa de Calcuta.

 

Walden: Una respuesta ante la globalización deshumanizante
M. Corina Figuera
Ambientalista

Henry David Thoreau vivió dos años y dos meses en una cabaña construida por él mismo en medio del bosque, a la orilla de la laguna de Walden en Concord, Massachusetts.
 
En la obra “Walden o la vida en los bosques”, cuya primera edición en inglés data de 1854, éste pensador de la generación transcendentalista norteamericana nos narra su rica experiencia durante estos años de vida sencilla en medio de la naturaleza. Thoreau se va a los bosques con el propósito de enfrentarse a los hechos esenciales de la vida, de influir en la calidad de cada día vivido y así elevar su vida  por medio del  esfuerzo conciente. Esto lo convierte en un ambientalista por excelencia. Es notable, por lo que narra en Walden, la atención conciente con la que lleva a cabo todos y cada uno  de los diferentes aspectos de su vida cotidiana; en sus propias palabras “Ventajoso sería el vivir una vida de logros cotidianos... aunque sólo fuere para ganar conocimiento real de nuestras necesidades básicas y de los métodos aplicados para su satisfacción”.

Critica duramente a quienes dedican su vida a labores innecesarias para obtener cosas igualmente innecesarias para la vida y de este modo descuidan y dejan de hacer lo que se debe para una plena realización como seres humanos.

Walden es una obra de gran riqueza de contenido: descripciones del hábitat circundante a su cabaña; de sus visitas a Concord, el pueblo más cercano, de cómo hizo para regresar a su casa una vez que le cerró la noche y no veía nada teniendo que quitarse las botas para que fueran sus pies desnudos los que lo guiaran buscando las huellas de sus pisadas de ida al pueblo y así regresar a su cabaña; de como fue su sencilla economía durante esos años y de lo que sembró, van de la mano  con su ética basada en sus propias vivencias y enriquecida con el pensamiento de sabios taoistas y budistas, antiguas escrituras hindúes, poetas como Kabir y con las esporádicas visitas que le dispensara Ralph Waldo Emerson.

Thoreau, visionario, tiene ya a mediados del siglo XIX una clara percepción de cómo el queha-cer del hombre  moderno y su afán por acumular cosas, es la raíz de todas las calamidades que padece y que van desde la pérdida casi total de la sensibilidad y el empobrecimiento interior del individuo, hasta las catástrofes ecológicas. No puede haber conciencia ecológica sin sensibilidad y por otro lado, cuando hay pobreza interior ésta se trata de palear con bienes materiales y es este afán de adquirir cosas innecesarias lo que mueve las industrias que tanto daño hacen al medio ambiente. “La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades no sólo no son indispensables, sino obstáculos ciertos para la elevación de la humanidad... y tengo también en mente a aquellos, al parecer pudientes, que en realidad pertenecen a una clase terriblemente empobrecida, que ha acumulado  basura y no sabe como hacer uso o deshacerse de ella y que de esta manera ha fraguado sus grilletes de oro y plata”.

Vivir el día a día de una manera simple y sencilla, procurando auto-abastecerce y consumir sólo lo necesario, dedicando nuestro esfuerzo  a lo elemental para el vivir y así ahorrando tiempo y energías  para dedicarlo a nuestro crecimiento interior, a ser cada vez  mas concientes de todos y cada uno de nuestros actos; estas son las premisas según las cuales vivió Thoreau sus años de Walden y son a la vez sus respuestas a problemas como la destrucción del medio ambiente, el exceso de trabajo y la subsecuente falta de tiempo para nosotros mismos, el stress y la gran brecha existente entre ricos y pobres.

Para finalizar, y muy a propósito de ciertos movimientos que abundan en nuestros días, una última cita: “ ...el comercio mal-dice todas las cosas que toca, aunque estos sean mensajes del cielo”.

La ignorancia de Pitágoras y el imperativo de Mafalda
Carlos del Frade

 

Pitágoras, cinco siglos antes de Cristo, reunía a sus discípulos alrededor del fuego y les decía que el misterio del universo, lo que es arriba y lo que es abajo, se resuelve a través de los números. Las cifras que descifran la vida. Ese era el objetivo del filósofo. Entender los por qué y el origen de las cosas. El principio y el fin.

Veintiséis siglos después los números expresan la realidad, casi hasta límites intolerables de crudeza y simplismo, pero no parecen explicar ni mucho menos resolver. Aquel monumento racional y explotador del otro que supo asumir como propio el esfuerzo de tipos como Pitágoras, ahora es capaz de mostrarse en cifras que no ocultan casi nada inescrutable. Son números de la evidencia, de la obscenidad de un sistema que devora a millones a cambio de la felicidad de pocos, de muy pocos. Occidente y el capitalismo es la historia que se refleja en sus números. La urgencia pasa por resolver el fin, la muerte de estas cifras.

Según la Organización No Gubernamental World Vision, hay una decena de condenas desatadas contra los pibes de la cápsula espacial llamada planeta Tierra.

Un látigo de diez puntas que se desata contra los cuerpos más frágiles, contra las sonrisas y las miradas más luminosas, contra la inocencia que rema a favor de ciertos valores que no cotizan en ninguna bolsa.

Una decena de bestialidades humanas, occidentales y capitalistas que disfraza sus víctimas de números, cifras y datos que por ahora revelan pero que no rebelan.

La condena de la pobreza, dice la Organización, podría terminarse con una donación del 14 por ciento de la riqueza de las 225 personas más ricas del planeta, unos 22 mil millones de dólares al año. En realidad he aquí una zoncera del sistema. El problema no es la pobreza sino la riqueza. Menos de la cantidad de personas que ingresaron al Cabildo de Buenos Aires el 22 de mayo de 1810 deciden multiplicar la muerte y apagar juegos, bolitas, rondas catongas y pelotas de trapo. ¿Qué diría Pitágoras alrededor del fuego junto a sus alumnos en las colonias griegas del Asia Menor?

La decisión de la vida de 29.158 chicos menores de cinco años que se mueren por día depende de la conciencia de 225 tipos.

Cada veinticuatro horas se mueren 29.158 nenes. Eso acaba de decir UNICEF. Y eso podría no pasar si 225 personas aportaran, tan solo, el 14 por ciento de lo que tienen.Tantos chicos viajan a la pampa de arriba como desaparecidos sembró el terrorismo de estado en siete años de noche carnívora. Siete años de la ferocidad argentina apenas es igual a lo que sucede en una vuelta de la Tierra sobre su eje.

Pero ninguna de estas cifras debería existir si hubiera un poco de conciencia en 225 personas que manejan el dinero del mundo. El dinero del mundo y el dolor del mundo. Dinero y sangre. De la mano, como desde hace milenios. ¿Cuáles serán los nombres de esos 225 poderosos? ¿Tendrán hijos esos 225 poderosos? ¿Qué tipo de gobierno invisible e insensible del mundo representan estas 225 personas? ¿Sabrán las mamás y los papás de 29.158 pibes menores de cinco años que mueren todos los días en esta cápsula espacial que si esas 225 personas pusieran un catorce por ciento de lo que poseen sus hijos podrían seguir viviendo, insistir en sus caricias, bautizar el barrio con sus balbuceos, tambalear los caminos con sus pasitos?

Así anda el mundo. No hay misterios frente a estas cifras. Ellas lo dicen todo. Nos dicen todo: "He aquí el capitalismo, he aquí Occidente. No hay nada que ocultar". El misterio no está en los números. Sino en qué hacemos con ellos. Y Pitágoras no lo dijo. No lo sabía. Así anda del mundo. Hay que pararlo.

Quizás sea necesario ir más allá de estos números. Para superar la ignorancia del matemático, el asco, la impotencia y sostener la esperanza humana. El amor como síntesis de lo mejor de lo humano contra el poder y la muerte. Las tres fuerzas que, según los grandes escritores, reflejan la existencia en este mundo que hay que parar. Como proponía Mafalda. Y no era un chiste, se trataba de un imperativo moral.
 
  

Los experimentos que se practican en animales para probar los aditivos alimentar

 
El fabricante es quien se encarga de determinar, por medio de experimentos con animales, la dosis diaria tolerable de un nuevo aditivo alimentario, que después verificarán las autoridades correspondientes. Primero se establece la toxicidad aguda mediante pruebas en roedores (ratas y ratones). Esta se mide según la cantidad de sustancia con la que muere el 50% de los animales sometidos a este test. Esta dosis se denomina DL 50 (dosis letal en un 50%).
 
En una prueb a posterior realizada durante 90 días se determina la toxicidad subcrónica (toxicidad no manifiesta por completo)
 
Finalmente, un experimiento a largo plazo, llevado a cabo durante 2 años, permite fijar la toxicidad crónica (envenenaminto lento durante un largo periodo). A continuación, se establece la dosis de un determinado aditivo que los animales de laboratorio pueden tolerar a diario durante toda la vida sin que les ocasione trastornos de salud (lo que se conoce como effect level). La concentración de esta cantidad inocua en el animal de laboratorio se expresa en miligramos de aditivo por kilogramo de alimento.
 
Este valor se convierte a la dosis inocua en el animal de laboratorio y se expresa en miligramos de aditivo por kilogramo de peso corporal al día. Dado que el valor IDA (ingestión diaria admisible) debe aplicarse al ser humano, se divide entre 100 esta dosis inocua en el animal de laboratorio. Este factor 100 se compone del factor 10, relativo a los riesgos de la extrapolación de los resultados de experimentos con animales al ser humano, y un segundo factor 10 como factor de seguridad.
 
Extraído de "Guía de los aditivos, colorantes y conservantes" (de Ibrahim Elmadfa, Erich Muskat y Doris Fritzche) entre las páginas 8 y 9.

 

Pensamientos para meditar        Henry David Thoreau 

 
"Lo que yo pienso de la vivisección es que si la gente admite tener el derecho de tomar o poner en peligro la vida de seres vivos para el beneficio de muchos, no habrá límite para la crueldad". -
 

Permacultura es...

 
...producir alimentos sin trabajar la tierra.
...no comprar agua, gas, electricidad.
...no consumir recursos ni crear basura.
...tecnologías baratas.
...la armonía en el plano material.
  
Cursos 2005 en Buenos Aires
 
Los jueves 19 hs, viernes 19.30 hs y sábados 15 hs En DIÓN Guatemala 6044  Palermo, consultas al 4776-6739
Los sábados 18 hs en La Buena Tierra Dorrego 1675 Olivos, consultas al 4799-1334 Prof. Antonio Urdiales Cano.
 
 

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Hasta el próximo boletín, Gabriel.
 





 


Mié, 31 de Ago, 2005 3:38 am

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