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Boletín Nº 41 - Mayo 2006   Lista de mensajes  
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El Vegetariano Solidario©
Año 4 - Número 41
Mayo 2006
 
 
Reproducción autorizada sólo mencionando la publicación y con enlace en caso de ser publicado en Internet.
 
Queda el depósito que establece la ley 11.723
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Editorial

- Algunas reflexiones con mucho fundamento

Es una experiencia originaria normal, natural, del ser humano encontrarse todo el tiempo, todos los días, con miles de especies de animales y plantas silvestres, libres, como vecinos, como amigos, conocerlos como parientes, hermanos. Junto con las rocas, los ríos y las montañas y todo lo que hay en la naturaleza, son seres que comparten este mundo con los humanos, tienen derecho a ser. Tanto como los humanos, merecen respeto, justicia, compasión, generosidad, libertad de desarrollarse y expresar su esencia. Eso es lo correcto, lo que debe ser, da resultados apropiados en todos los aspectos, es ético, sano, sanador. Es necesario y es bueno descubrir que se los puede considerar así, no se trata de convencerse ni creerlo ni de pensarlo, sino de hacer la prueba, hacerlo y comprobar que es bueno; es un descubrimiento, no un "punto de vista"!!! ni un modo de pensar, ni depende de ningún "consenso".

Y esa experiencia es necesaria para desarrollarse completamente, si falta, algunas cosas importantes quedan sin desarrollar, otras se deforman, la persona se hace menos humana.

Es muy común que las personas modernas digan que no creen en nada. Pero eso es la primera de sus creencias (creen que no creen en nada), y es falso, porque, sin darse cuenta, creen en muchas cosas que no son verdad, cosas que no conocen y sobre las que opinan o tienen "puntos de vista" o prejuicios completamente arbitrarios o imaginados, sin fundamentos en la realidad. Muchas veces por moda o "presión social": porque "es lo que cree todo el mundo".

Creen que los animales, las plantas, las rocas, los ríos y las montañas y todo lo que hay en la naturaleza, son nada mas que "cosas" que están ahí para que la gente las use. Un cura, sin tener en cuenta las enseñanzas de Francisco de Asís (que llamaba "hermanos" a todos los elementos de la naturaleza), lo dijo así, fortaleciendo los prejuicios ególatras y crueles de casi todos los que lo escuchaban: "Todo esto ha sido creado para que lo gocemos".

Creen que el ser humano es mucho mas importante que todos los otros seres, aunque no sepan nada de ellos, y muchas veces se sienten superiores porque pueden despreciarlos, burlarse de ellos, herirlos, asustarlos, matarlos, destruirlos.

Ricardo Barbetti, investigador, asesor y educador sobre cuidado del ambiente.

 

Las multinacionales invadieron ya.. alimentos "corporgánicos" 
Por Carmelo Ruiz Marrero*


Erase una vez que estos productos sólo eran cultivados por pequeños agricultores, hasta que los agrogigantes se dieron cuenta del creciente mercado potencial y les hicieron cosquillas los bolsillos.
Hoy, gracias a esto, hay anaqueles completos de productos orgánicos en los supermercados estadunidenses y europeos. Una victoria del consumidor, se diría. El mercado, sin embargo, es acaparado por las multinacionales. ¿Y eso qué tiene de malo? ¿Acaso los ecologistas no querían que este sector prosperara?
Para muchos, lo orgánico es más que la mera ausencia de pesticidas en los alimentos. La agricultura orgánica es una filosofía socio-ecologista, un proyecto socio-económico alternativo que ayuda directamente al pequeño agricultor y revitaliza a las comunidades rurales; y que debe crear alternativas al mercado global controlado por las grandes corporaciones

Uno de los mas alentadores procesos que se están dando en torno a la problemática ambiental es el auge de la agricultura orgánica. Entiéndase como orgánica la agricultura que no usa agroquímicos sintéticos tóxicos, como pesticidas y herbicidas, u organismos genéticamente alterados.

Que el agroempresario escéptico que crea que esto es sólo una moda pasajera, que no pasa de ser un mercado pequeño y especializado, sepa que las ventas de productos orgánicos en Estados Unidos aumentan 20% cada año, y en Europa la cifra es igual o mayor. Ningún otro sector agrícola en el mundo goza de una tasa de crecimiento similar.

El movimiento orgánico comenzó con agricultores pequeños vendiendo productos frescos en mercados locales, pero en años recientes, grandes corporaciones agroindustriales, como ADM, ConAgra y General Mills, han comenzado a añadir productos orgánicos a sus líneas de producción, y cadenas de supermercados han comenzado a ofrecerlos en sus anaqueles. Llamémoslos alimentos corporgánicos: productos orgánicos hechos por corporaciones transnacionales.

Algunos dirán que eso es bueno, y que tal aceptación por parte de las grandes corporaciones ayudará a que los productos de la agricultura orgánica lleguen a más consumidores. Pero quienes tienen una óptica progresista son escépticos, ya que temen que las transnacionales invadan y se adueñen de la agricultura orgánica. ¿Y eso qué tiene de malo? ¿Acaso los ecologistas no queríamos que esta nueva agricultura creciera y prosperara? ¿No será este escepticismo producto de un sectarismo ultraizquierdoso? Para tener elementos de juicio, veamos unos ejemplos concretos de la corporatización de la agricultura orgánica.

La invasión de las transnacionales

Miembros de la cooperativa de alimentos orgánicos Greenstar en Ithaca, Estados Unidos, han investigado cómo las transnacionales se han ido apropiando de la agricultura orgánica y publicaron sus hallazgos en la página de internet corporganics.org. La información que encontraron, resumida en el informe What we need to know about the corporate takeover of the "organic" food market (Lo que necesitamos saber sobre la invasión de las corporaciones del mercado de alimentos "orgánicos"), escrito por Paul Glover y Carole Resnick, deja a cualquiera anonadado.

Hain es un nombre familiar para los vendedores y consumidores de productos orgánicos. Esta corporación es dueña de muchas marcas que aparentan ser empresas independientes, como Bearitos (chips de maíz), Bread Shop (granola), Celestial Seasonings (té), Health Valley, y otras más.

Pero a pesar de que Hain Food Group es en sí un gigante del negocio orgánico, tiene dueños más grandes aún. Informan Glover y Resnick que sus inversionistas principales son fondos mutuos, compañías matrices y corporaciones como el conglomerado tabaquero Philip Morris; Monsanto, empresa productora de cultivos genéticamente alterados; Citigroup, compañía matriz de Citibank; la petrolera Exxon-Mobil; el gigante del menudeo Wal-Mart; y la firma armamentista Lockheed Martin. Y en septiembre de 1999 la empresa procesadora de alimentos H.J. Heinz compró casi 20% de las acciones de Hain.

Fresh Samantha, marca de jugos orgánicos, se fusionó con Odwalla en mayo de 2000. Y Odwalla pertenece a Coca-Cola como parte de su unidad Minute Maid.

Las hamburguesas vegetarianas orgánicas Boca Burger las hace Kraft, que es parte de Philip Morris.

Arrowhead Water y Poland Spring Water, marcas de agua embotellada que se venden en las tiendas de productos naturales, son subsidiarias de Nestle, compañía que es objeto de un boicot internacional por sus deshonestas prácticas de mercadeo, que han resultado en la muerte de millones de bebés en Africa.

La bebida de soya Silk Soy Drink es de la compañía White Wave, que es subsidiaria de Dean Foods. Y los principales accionistas de Dean Foods son Microsoft, General Electric, Citigroup, Pfizer, Philip Morris, Exxon-Mobil, Coca Cola, Wal-Mart, PepsiCo y Home Depot.

Lo mismo ocurre con los productos lácteos orgánicos, seguramente el renglón más lucrativo de la agricultura orgánica. Los productos lácteos orgánicos provienen de vacas a las que no se les aplican antibióticos u hormonas de crecimiento, y que son alimentadas con grano orgánico.

La marca Organic Cow comenzó como una red de pequeños ganaderos orgánicos en Nueva Inglaterra. Pero la imagen de vacas felices en granjas familiares ya no se ajusta a la realidad de Organic Cow porque ahora es parte de la corporación Horizon, un gigante corporativo de 127 millones de dólares que controla 70% del mercado de leche orgánica en Estados Unidos.

El autor Michael Pollan señala en un artículo en el Boulder Daily Camera (03/06/01) que Horizon no hace a las vacas felices, no tiene nada que ver con pequeñas fincas y ni siquiera está en Nueva Inglaterra. Su sede está en Colorado y sus fincas están en el oeste del país. Estas fincas son "fincas fábricas", cada una con miles de vacas que pasan sus vidas enteras encerradas en un cajón, comiendo grano (¡orgánico, por supuesto!) y enchufadas tres veces al día a una máquina de ordeñar.

Otra marca orgánica preferida por los consumidores es Cascadian Farms. Esta compañía vende comidas orgánicas congeladas tipo "TV dinner" (platillos preparados). ¿Acaso los productos orgánicos congelados no son una contradicción de términos? Sí lo son para los que creemos que para que un producto sea etiquetado como orgánico debe ser fresco.

Dice Pollan que la lista de ingredientes de estos "TV dinners" es un desafío a la definición de orgánico: natural chicken flavor [sabor pollo natural], high- oleic safflower oil [aceite de cártamo con alto contenido oleico], guar and xanthan gum [goma guar y xanthan], soy lecithin [lecitina de soya], carrageenan [carragenina] y natural grill flavor (sabor parrilla natural). Este último aditivo es derivado de algo llamado tapioca maltodextrin. La etiqueta asegura que casi todos estos ingredientes son orgánicos; pero ese no es el punto. Los consumidores que prefieren productos orgánicos los prefieren precisamente porque quieren evitar los alimentos con aditivos, irrespectivamente de que sean aditivos artificiales o no.

Cascadian Farms es subsidiaria de Small Planet Foods, la cual es una división del conglomerado de agronegocios y alimentos General Mills. Corporaciones como General Mills son responsables del uso masivo de pesticidas, la ruina de comunidades rurales y pequeños agricultores, y alimentos procesados de baja calidad, precisamente las cosas que la agricultura orgánica busca cambiar. Además, los principales inversionistas de General Mills incluyen a Philip Morris, Exxon-Mobil, General Electric, Chevron, Nike, McDonald's, Monsanto, Dupont (pesticidas), Dow Chemical (agente naranja y napalm) y PepsiCo.

En su artículo The Organic-Industrial Complex, Pollan presenta la carrera de Gene Kahn como un buen ejemplo de la corporatización de la agricultura orgánica. En 1971 el joven Kahn, un hippie con conciencia ambiental, había dejado sus estudios universitarios en Chicago para formar un colectivo para producir alimentos para otros hippies con conciencia ambiental. En los años siguientes se convirtió en campeón de la agricultura ecológica y contribuyó enormente a su aceptación en el llamado "mainstream".

De su colectivo original surgió la ya mencionada firma Cascadian Farms. Hoy, esa finca es una aldea Potemkin, una granja de relaciones públicas de General Mills, dueña de Cascadia. Kahn, hippie idealista de los setenta, es ahora millonario y vicepresidente de General Mills.

Una cuestión ética y moral

Para muchos activistas y consumidores de productos orgánicos, los datos presentados causan consternación porque entienden que orgánico es mucho más que la mera ausencia de pesticidas en los alimentos. Para ellos, la agricultura orgánica es una filosofía socio-ecologista, un compromiso ético, un proyecto socio- económico alternativo que ayuda directamente al pequeño agricultor y revitaliza a las comunidades rurales. Más importante aún, entienden que debe crear alternativas al mercado global controlado por las grandes corporaciones y los gigantes de la venta al menudeo, y establecer un intercambio directo entre agricultor y consumidor a nivel local.

Pero para algunos empresarios astutos, lo orgánico es simplemente un mercado lucrativo.

Si el movimiento hacia una sociedad ecológica se vale solamente de un enfoque meramente técnico, se degrada fácilmente en una fijación obsesiva con inventos tecnológicos, como por ejemplo buscar nuevas formar de repeler plagas sin usar pesticidas o mejorar la eficiencia de las fuentes energéticas renovables. Por supuesto que esto no es malo. Pero el desarrollo de tecnologías ecológicas, ya sean agrícolas, energéticas o para el tratamiento de aguas sucias, es positivo sólo cuando es producto de una perspectiva social crítica del orden existente, con valores morales, espirituales y ecológicos de carácter revolucionario.

Pero mientras la técnica sea lo único que una la teoría a la práctica, se degenera la agroecología en un limbo tecnocrático, en el que los medios se convierten en fines en sí mismos. Si no hay ideas sociales sólidas, si no hay una auténtica sensibilidad ecológica o integridad moral, el cientificismo y el capitalismo acaban reclamando el terreno duramente ganado por los movimientos ambientalistas alternativos y contestatarios. Cuando esto ocurre, la ecología como amplia visión filosófica, que busca la armonización de humanos y naturaleza, se degenera en un "ambientalismo" tecnocrático que no es más que una subcategoría de la ingeniería.

No podemos mirar a la agricultura orgánica, o a ninguna otra técnica ecológica, como si fuera una bala mágica que va a resolver por sí sola los males causados por la sociedad antiecológica en que vivimos. La bala mágica simplifica todos nuestros problemas, y pretende prescribir una sola solución a problemas variados y disímiles. Fomenta la percepción de que existe un solo denominador común para los fenómenos biológicos, psicológicos y sociales del mundo. El decir que la agricultura orgánica (o la energía solar) es la solución, es tan regresivo como decir que lo es la energía nuclear o la ingeniería genética. El decir que la agricultura orgánica es la solución presupone una mentalidad que no cuestiona el aparato industrial y las relaciones sociales basadas en la competencia y el lucro. La agricultura orgánica no alterará para nada el grotesco desbalance con la naturaleza si deja intactas a la corporación transnacional, las estructuras políticas burocratizadas y centralizadas, y la racionalidad tecnocrática.

Si continúa este proceso de corporatización, la agricultura orgánica acabará siendo innecesariamente complicada, controlada por burocracias, apropiada por corporaciones, y centralizada institucionalmente. Una vez que esté centralizada, exacerbará el enfermizo, burocratizado, arteriosclerótico y alienante sistema de división del trabajo. Entonces no se podrá hacer agricultura orgánica sin la intervención de legiones de políticos, burócratas y mal llamados consultores ambientales de los que cobran un ojo de la cara y que sólo buscan acomodar los recursos naturales a una sociedad irracional y antiecológica.

En conclusión, la agricultura orgánica es preferible en términos ambientales a la convencional, pero será nociva y devastadora para la salud espiritual, moral y social de la humanidad si es tratada como un mero conjunto de técnicas que no implica nuevas relaciones sociales.
 
 
*Periodista puertorriqueño, catedrático del Instituto de Ecología Social y becado de la Society of Environmental Journalists y el Environmental Leadership Program. 
 
 

Comunidades Agroindustriales Ecológicas. APRODECO*

 
Una propuesta para la creación de puestos de trabajo sustentables
 

Frente a la desocupación y el hambre que castiga a una gran cantidad de ciudadanos, debemos todos tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos ante ellos y ante una juventud desorientada e imaginar cómo se crearán puestos de trabajo genuinos, es decir: productivos, dignificantes de las personas y perdurables en el tiempo. Queremos hacer pública una propuesta que facilitará una salida laboral segura para quienes la adopten, si se lograra el apoyo para concretarla.

No puede compararse la desocupación en la Argentina con la desocupación en países superpoblados, porque nosotros tenemos un país enorme y vacío para poblar y compartir. Disponemos de un territorio apto para generar millones de puestos de trabajo y una mejor calidad de vida.

Una de las principales causas por la que la gente emigra del campo a las ciudades es porque en el campo no existe tejido social. Un hombre solo en medio del campo es un prisionero de la soledad: no llega a ser ni siquiera un ermitaño por voluntad propia. Un matrimonio es una célula social tan pequeña que no llega a constituir una familia y el sufrimiento compartido es mayor aún que el sufrimiento solitario, pues se ve sufrir al ser amado, y se suma al dolor de sentirse impotente para hacerlo feliz.

La gente nunca fue sola al campo, siempre fue en grupos auto suficientes, llámense éstos tribus, comunidades, colonias o kibutz. Conjuntos de hombres y mujeres con el ideal común de forjar un futuro para sí y para sus descendientes, conviviendo en un ámbito social acorde con los principios humanos de solidaridad.

Proponemos, para generar nuevas fuentes de trabajo, aprovechar la riqueza de nuestro territorio y revertir la tendencia demográfica de sobre poblar las ya grandes ciudades, que genera serios problemas sociales y ecológicos, creando y promoviendo Comunidades Agro-industriales Ecológicas Autosuficientes.

Deberán otorgarse créditos para la compra de tierras y elementos necesarios para la producción a grupos de personas dispuestos a construir sus viviendas, y constituir comunidades autosuficientes.
Esas comunidades serán fuente de riqueza, generarán trabajo, gastarán energía para labrar la tierra, para transportar al mercado sus productos y crearán nuevas actividades que contribuirán positivamente a incorporar mayor valor a sus recursos productivos.

A fines del siglo pasado, con la formación de las colonias en la Argentina, se generó un conjunto de pequeñas actividades agrícolas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde nacieron -entre otros establecimientos- pequeñas fábricas de arados, de cosechadoras, de cerveza, molinos harineros, de productos lácteos - que luego agrupados formarían SanCor y Milkaut -, de motores eléctricos y hasta de aviones en la localidad de Morteros.

La Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera, que se constituyó en el año 1967, es un buen ejemplo de lo que puede lograr el ser humano si se propone metas. Era un conjunto de 116 cañeros que cortaban caña para el ingenio Bella Vista. En dicho año, este establecimiento quebró en medio de la gravísima crisis azucarera que afectó a la provincia de Tucumán. Al quedar sin trabajo, crearon la Cooperativa de Trabajo de Campo de Herrera gracias al apoyo social y técnico que les brindó el INTA de Famaillá y al crédito otorgado para comprar 2.000 hectáreas del ingenio quebrado. Con este emprendimiento, que privilegió el valor del trabajo grupal, pudieron lograr la autosuficiencia en alimentos, salud y educación, mejorando sustancialmente la calidad de vida de sus miembros. Actualmente, los habitantes de esta comunidad poseen confortables viviendas que fueron construidas por ellos mismos, además de un taller de confección de ropa, una fábrica de ladrillos. Todo ello sin desmedro del cumplimiento de las metas establecidas en los principios de su formación: trabajar la tierra diversificando la producción agrícola, rotando los cultivos y cuidando de no explotarla sino de aprovecharla ecológicamente, pues saben que los hijos de sus hijos vivirán de ella. Es así que poseen una granja para consumo de la comunidad, que retira de la misma ; en forma totalmente gratuita - los vegetales que necesarios para su alimentación, además de producción de cítricos (que se exportan) y de frutillas.

Tenemos cientos de ejemplos en cada pueblo del interior desde los galeses en el Sur, a los alemanes y polacos en el norte, los judíos en Entre Ríos y en Santa Fe, suizos en Nueva Helvecia y en San Carlos, italianos y españoles en todo el país. Todos esos pueblos nacieron como comunidades autosuficientes y sobrevivieron decorosamente. Había en ese entonces una política de colonización y entes concordantes que lograban amalgamar los grupos humanos.

En Israel, los Kibutz implantados en el desierto, son hoy generadores de actividades productivas como las del riego por goteo o paneles solares, a partir de la creación de su propias tecnologías. Ello constituyó la base para generar nuevas exportaciones, como así también idear soluciones acordes con sus necesidades y no la adopción de soluciones ideadas para otro medio natural y social. Hoy producen, a pesar de constituir sólo el 2% de la población total del país, el 40% de los alimentos y el 9% del producto industrial de exportación.

Para materializar rápida y eficazmente la creación de comunidades agroindustriales ecológicas y autosuficientes se necesitará crear una institución convocante dirigida a aquellos que deseen formar este tipo de emprendimientos. Este nuevo ente deberá contar con el mayor apoyo político e institucional que permita asegurar la asignación de crédito y apoyo tecnológico necesarios para garantizar la realización de los proyectos con visión de futuro.

Los principios básicos sobre los que fundamos nuestra propuesta se encontrarán en las respuestas a el puñado de preguntas que más abajo detallamos.

¿Por qué comunidades? Para recrear formas de convivencia social donde la relación de cooperación mutua pueda otorgar un marco de seguridad grupal, autovaloración del individuo y del conjunto, produciendo una estructura de alto rendimiento social. La familia, al formar parte de un grupo más amplio, potencia el desarrollo y la integración social de todos sus miembros. La base de la comunidad está en la solidaridad, en oposición a la competencia que destruye los lazos humanos, los recursos productivos y la naturaleza, solidaridad que nace del vínculo y el afecto que brinda el grupo humano con el que se comparte la vida y el trabajo. Los emprendimientos comunitarios facilitan la rotación de las tareas y posibilitan descansos y vacaciones familiares compartidas. Cuando se trabajan parcelas económicas individuales, todo se hace más difícil. Por otra parte, es mucho mas sencillo el traspaso de la tecnología apropiada a través del INTA, o de otras instituciones posibles de ser creadas a tal efecto, cuando se tiene a la gente reunida en una única unidad productiva, en una comunidad.

¿Por qué autogestionadas? Para implementar formas democráticas y participativas de organización de la producción, el consumo, el hábitat, la educación y las actividades culturales, donde el individuo pueda elegir y ser elegido, participar de la gestión de los bienes comunes y ser dueño de su destino. Esta participación, a la vez que aumenta el grado de responsabilidad social, hace que cada uno se sienta lo suficientemente involucrado en el proyecto como para procurar su éxito, salvando los obstáculos que se puedan presentar, y permite la expresión de las propias pautas culturales.

¿Por qué agroindustriales ? Porque el mejoramiento y transformación de los productos con su industrialización – de forma tal que el valor agregado quede en el propio lugar – permite la creación de nuevas fuentes de trabajo y, a la vez, la generación de un excedente que garantice la expansión económica adecuada, la creación de servicios, la investigación, el adelanto tecnológico, el mejoramiento de las condiciones de vida de los propios productores y no de los intermediarios. Las comunidades deberán procurar alcanzar el grado máximo posible de autosuficiencia en materia alimentaria y energética, a fin de poder superar las difíciles etapas iniciales.

¿Por qué ecológicas? A fin de que los recursos naturales sean aprovechados con criterios que permitan el establecimiento de un equilibrio entre el hombre y la naturaleza. De este modo se impedirá la degradación de los suelos, la contaminación de ríos y lagos, las napas subterráneas, el aire, la destrucción del bosque y la desaparición de especies. Toda acción de explotación de la naturaleza sólo para obtener resultados inmediatos, se convierte, a largo plazo, en la peor inversión, debido a los resultados nocivos que provoca sobre las mismas fuentes de riqueza. Por eso debe tenerse como premisa la no explotación del recurso sino su aprovechamiento racional a perpetuidad. La cultura ecológica comunitaria les hará cuidar la tierra que será de sus hijos.

¿En qué tierras? En tierras adquiridas para este fin específico mediante líneas de crédito o también en tierras fiscales hoy no aprovechadas o subaprovechadas por el estado nacional o los estados provinciales. También en las que resulten de la reunión de grupos de minifundistas. Un área extensa posibilita el reparto de los riesgos por la diversificación de cultivos, un mejor

aprovechamiento productivo, el autoabastecimiento de alimentos y energía, la investigación y la industrialización. El minifundio y el reparto de la tierra formando pequeñas parcelas individuales genera pobreza y torna a la célula familiar en esclava de la tierra, sin descansos ni seguridad.

¿Con qué recursos? Con créditos provenientes del estado nacional, provincial o municipal. Con los fondos previstos para la forestación, para el desarrollo cooperativo, para las energías no convencionales, para desarrollo turístico, etc. Con los que aporten las propias comunidades en aquellos casos en que pudieran hacerlo. Con los créditos y subsidios provenientes de organismos ecológicos y cooperativos internacionales para el desarrollo agroindustrial, que deberán ser avalados por el estado nacional. Con los fondos provenientes de los distintos ejercicios económicos que vayan siendo capitalizados por la comunidad. Con fondos previstos para la construcción de viviendas. A través de estos sistemas de autogestión, puede solucionarse, no sólo el problema de vivienda, sino también el del trabajo. Lo más importante es que con una reducida inversión puede financiarse la creación de numerosos empleos rurales, punto de partida de la posterior transformación de los insumos primarios, y el consiguiente aumento de la producción y oferta de bienes. Este hecho contribuirá positivamente al incremento del consumo local y a la exportación de sus excedentes.

¿ Con qué gente? Con todos los hombres y mujeres con espíritu emprendedor dispuestos a encarar nuevas formas de vida; con otro estilo de interrelación social más humana, solidaria y democrática. Con aquellas personas que abandonaron su terruño esperando encontrar mejor calidad de vida en las grandes ciudades. Invitándolos a generar este tipo de emprendimientos, tendríamos un principio de solución al gran problema de la mala distribución poblacional. Deberían tener prioridad, en todos los casos, los habitantes del lugar que manifiesten su voluntad de incorporarse a un emprendimiento de esas características y las comunidades aborígenes a las que deberíamos apoyar para potenciar sus posibilidades de proyectarse respetando su idiosincrasia y sus formas de vida, ayudándolos a desarrollar sus propias tecnologías.

¿Bajo qué forma legal? Preferentemente como cooperativas de trabajo, conforme los principios de la ley 20.337 y las normas específicas en la materia que garantizan el principio de autogobierno democrático, participación en los excedentes conforme el trabajo aportado, igualdad de derechos, no discriminación por razones de edad, sexo, raza, política, cultura o religión. Podría ser también bajo otras formas comunitarias a desarrollarse en el futuro, basadas en principios que garanticen equidad e igualdad de participación, sin discriminaciones. La tenencia social de la tierra compartida posibilita agrupamientos humanos que satisfacen todas las necesidades sociales que le están vedadas a una familia aislada. Al crear las condiciones para que el individuo ocupe un lugar en un grupo, sin perder su identidad, se posibilita que se proyecte en un medio que lo valora por lo que comparte y aporta a dicha comunidad. Este método de integración creará fuentes de trabajo que retendrán a la población en su lugar de origen.

El sistema propuesto generará puestos de trabajo con poca inversión por parte del Estado y generará nuevos desarrollos económicos y sociales conforme con nuestras potenciales fuentes de alimentación y energéticas, acordes con nuestras necesidades reales y con nuestra cultura.
 

*APRODECO
Talcahuano 90 – Dto. 18 – 4383-9901
(C1013AAB) – Capital Federal – Argentina
 
 

Una enseñanza hindú:

 

El pasado es nada más que un recuerdo,
el futuro es nada más que un sueño, una idea;
lo único que tenemos es el instante sin tiempo del presente
- que es la eternidad -.
Pero el presente bien vivido
hace que el pasado sea un recuerdo feliz
y el futuro un sueño de esperanza.
 
 

Pensamientos para meditar  
-Ernst Friedrich Schumacher 

 
 
“No han existido, en nuestra sociedad o en cualquier otra, sabios o santos que fueran crueles con los animales o que no los consideraran más que como objetos; y son innumerables las leyendas e historias que relacionan la santidad y la felicidad con la bondad hacia estas criaturas”.
 
 

Un buen lugar para comer Abuela Pan

 
Abuela Pan Bar y Restaurante Natural
Horario: Lunes A Viernes de 8 a 19hs.
http://www.abuelapan.com/
Bolivar 707 San Telmo
Buenos Aires, Arg.
Tel. 4361-4936
 
La soja que utiliza Abuela Pan es No Transgénica Certificados a Disposición
 
 

El Galpón - Centro Comunal de Abastecimiento

 
Primer centro de venta de productos sin agrotóxicos en la ciudad de Buenos Aires, directamente de los productores a los consumidores. Te invitamos a visitar nuestro sitio web: http://www.elgalpon.org.ar
 
 

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