INDIGNACION
En el día de hoy, 3 de abril de 2009, ha fallecido una
niña de 8 años por desnutrición. Según las informaciones periodísticas, la
pequeña era celíaca, lo cual no es excusa alguna para que no se garantice uno
de los derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida; a una sana
alimentación. El tema es muy serio. (si desean ver estadísticas de niños con
hambre en nuestro país busque la página Kaosenlared.net. A mí me da vergüenza
transcribirlos) La pequeña no murió en una provincia del norte argentino donde
el índice de muerte infantil es mayor; no, murió en la CIUDAD DE LA PLATA, sede administrativa y
capital de una de las Provincias más ricas del país con hermosas Universidades,
Paseos, Museo, Zoológico y amplias plazas. Soy Pastor y Capellán en el área de la minoridad y
familia desde hace 20 años. Además, formo parte de la "Asociación Civil Nuestro
Refugio" que preside el Pr. José M. Abraham quien dirije de manera abnegada
junto a su esposa un comedor para niños en la misma ciudad donde se ve la
simple realidad de la vida diaria: hay niños que se acuestan con el plato de
comida que reciben en el Comedor "Nuestro Refugio". La Asociación no posee los
recursos del Estado Municipal ni Provincial para llevar adelante una asistencia
social íntegra a los necesitados del Barrio Las Quintas, pero se trata con
escasos medios de identificar las situaciones graves e intentar resolverlas. Y
se resuelven. Si nosotros lo hacemos ¿Por qué el Estado no moviliza todos sus
recursos –humanos, técnicos y materiales- para prevenir estas tristes
situaciones? Nuestro Señor Jesús dijo "Dejad los niños venid a mi porque de los
tales es el reino de los cielos". Jesucristo ya no está en cuerpo presente y
vive en gloria celestial a la derecha de Dios Padre, pero nos ha dejado su
testimonio de vida y su opción por los pobres, hambrientos y desprotegidos.
Nosotros somos, sin distinción de raza, credo o sexo, los responsables de
cuidar a TODOS nuestros niños. No importa su condición social, si se drogan o
no, si delinquen o no. El Señor Jesús
nos va a preguntar "¿Qué hiciste de más?". A nosotros, a los políticos, a los
funcionarios burocráticos, a los Directores de hospitales, a los funcionarios
de educación, policiales y sacerdotes en general ¿Qué estamos haciendo de más?
Creo que no mucho. La pérdida de una pequeña vida como la de Belén como la de
miles de niños al año, constituye la peor de las desidias y aquellos que están
en mejores condiciones para prevenir, como el Estado Municipal, Provincial y
sus respectivos funcionarios deberán soportar los agravantes morales. A mi
personalmente me indigna. Es tiempo que comencemos a constituir a través de la
acción y la organización, lejos de los discursos un "estado paralelo de amor"
hacia los necesitados y resolver, POR AMOR, las distintas situaciones
provenientes de la marginalización y la pobreza. ¡Ah! No se olvide de Belén ni
de los desprotegidos, hambrientos y necesitados de nuestro país. Que las
próximas campañas electorales no lo distraigan de su mejor acción: amar a su
prójimo como el Señor Jesús lo hizo. Dios nos ayude.
Pastor Oscar José Reyes
Abogado, Prof. de Filosofía y
Etica Ciudadana
Capellán en Minoridad y Familia