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La "letura" no entra con sangre ni virtú   Lista de mensajes  
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Ya que el otro día en el Juego de los Protagonistas/Antagonistas surgió "Rafles", el perro de Natacha (protagonista de varios libros de Luis Pescetti), aprovecho para compartir esto con ustedes ya que lo que propone, me parece sumamente apropiado.

Saludos!
Jime/jimeardini


Estrategias ...

La promoción de la lectura, en los niños, muchas veces se la toma más parecida a un problema ético, que a un problema técnico. Los chicos "deberían" leer más, es por su bien... "porque los libros son depositarios de valores culturales que son un bien en sí mismo".

Así nada necesita demostración ni estrategia. Como si uno dejara una heladería gratuita abierta, las 24 hs., y se ofendiera porque la gente ya no es como antes: ¡nadie pasa a tomar un helado!

En algunos países se produjeron verdaderos escándalos de opinión porque un plan nacional de lectura no incluía al Quijote, por ejemplo: lo cual implicaba que quienes se rasgaban las camisas asumían que ese libro era un bien en sí mismo independientemente de quién fuera su lector y en qué momento estuviera. Casi como una piedra mágica: "Expóngalo frente a este libro, y le mejorará la cultura".

De esa falta de conocimiento de la práctica de trabajo cotidiano con niños y su consecuente torpeza, salían perdiendo los niños y el Quijote... además del presupuesto estatal. Sencillamente porque no todas las lecturas son para todas las personas en todos los momentos. Hay libros con los cuales se empieza, libros a los cuales se llega, y ese proceso no es uniforme.

Por el contrario, si asumimos que la necesidad o la bondad de la lectura no son hechos evidentes para un niño, ni tampoco "deberían serlo"; y no hacemos un juicio de valor sobre eso ("loquepasaquelajuntú! hoy día!"), nos colocamos en un terreno que no es de "virtud o degradación moral", sino operativo: de estrategia de comunicación.

Así como nadie diría:

- ¡Con la estética que diseñamos estas alas, basadas en las mejores pinturas cubistas, y el piloto no hace despegar al avión!

Ni tampoco:
- ¡El obispo bendijo esta vacuna, pero el enfermo se niega a bajar la fiebre!

Ni tampoco:
- ¡Llevamos con toda mi familia una hora parados frente a nuestro negocio, nuestras manos en nuestros corazones, sin embargo nadie entra a comprar!

Ni tampoco:
¡Qué diablos le pasa a la comunidad internacional que no aumentamos nuestras exportaciones!

Es por eso que se me ocurrió escribir este apunte completamente informal, sobre algunas estrategias a la hora de hacer humor y cómo están utilizadas en las historias de Natacha, esto último para ejemplificar el concepto.

Ahí vamos

Luis

Estrategias

Más allá del narrador omnisciente o no, de lo cual siempre se habló bastante, todo narrador tiene una expectativa de lector al cual se dirije.

Ese lector-imaginado, sabe más que yo, sabe menos que yo, ignora lo mismo que ignoro.

Vale decir que al narrador no lo medimos en relación al relato y a los personajes, sino en relación a "quién se cree que es frente a su lector", por decirlo en términos de "campito" ("¿Y vos quién te creés que sos?").

Esto provoca distintas reacciones en los lectores, según cuál sea la expectativa respecto de lo que se lee o aprende.

Si me enseñan algo que me importa mucho, y quien lo hace domina la materia no necesita "seducirme" pues la combinación de mi deseo más su expertisse hace que esté muy atento.
Ejemplo: quiero aprender a chatear, y quien me enseña es el hermano mayor de un amigo... un capo que tiene 3.400 contactos y maneja varias cuentas de MSN.

Así este hermano mayor, podría enseñar con desdén, o sobrando a su hermano y al amigo, que seguramente igual estarían pendientes de sus datos.

Si, como comediante, me voy a dirigir a un público haciendo un monólogo sobre la pareja, y anuncio que haré pasar a dos personas, la audiencia se pondrá muy nerviosa. El actor está en el lugar de poder, el público supondrá que quienes pasen podrían salir burlados.

Así hay malos comediantes que toman una actitud agresiva hacia su público, metiéndose con ellos, haciéndole chistes (sobre un guión y una rutina que el actor conoce y lleva mucha práctica), por lo tanto otra vez en un luagr de poder.

El público estará a la defensiva, quizás con alguno que intente desafiarlo diciendo algo desde la oscuridad de la sala, pero mayormente a la defensiva (ojalá no se meta conmigo, y me salvé) serán los pensamientos más probables.

El tipo establece un coto de caza.

Otra estrategia es tomarse a uno mismo como sujeto. Siempre con un delicado equilibrio: no bufoneándose tanto, que la burla nos deje en el lugar de tontos, porque entonces quién querría nuestro mensaje si estamos tan por debajo de la audiencia. Nos faltamos el respeto con tal de provocar risa... nadie va a comprar lo que digamos, o dudarán en trasladarlo a su experiencia.
Pero si logramos un buen punto de equilibrio, exagerando nuestros "males" y a la vez haciendo muy reconocibles a eso problemas como normales o muy comunes, y con un discurso que denote inteligencia, auto-observación: lo que seguramente ocurrirá es que el público se relajará en su silla y se reirán de lo que decimos... reconociéndose, identificándose. Lo verbalicen o no, puedan formularlo o no, funcionará como un alivio: "No soy el único salame al que le pasa eso: el tipo lo contaba y toda la sala se reía!".

Su padecimiento o torpeza tendrá el doble alivio de verse resignificado mediante el humor y la no-condena social, está acompañado.

Así establece un territorio de semejantes.

Con Natacha y sus historias, lo que hago es tomar las frases y equívocos de los chicos, las peleas y tironeos entre ellos y con el mundo adulto y condensarlos:

- primer recurso: condensación. Lo que ocurre en muchos mdías, muchas charlas, diferentes personas, etc. le pasa en un mismo día a un mismo personaje.

- segundo recurso: exageración. No le pasa, sino que le pasa mucho, o más. Con un cuidado: nunca tanto que pierda su efecto. Al igual que el dolor de panza, la gracia consiste en no comer (no cometer) el último bocado (un chiste más) que nos cae mal (ídem).

busqué un equilibrio en el desarrollo de los personajes:
- Natacha y Pati: se pelean intensamente, pero se quieren siempre mucho más, se buscan se necesitan, estallan a los gritos y un segundo después se dicen que son la mejor amiga del mundo.
- se equivocan y dicen barbaridades: pero son inquietas, divertidas, alegres y muy afectuosas.
etc.

de esa manera:
- cometen y dicen los mismos errores que los chicos (así se identificarán).
- pero exagerados, condensados  (serán fácilmente reconocibles y provocarán risa).
- no siempre ganan ni tienen la razón (sino serían insoportables)
- cuando "pierden" o se equivocan: entran en pánico exagerado, tratan de arreglarlo haciendo algo peor, o viven un pequeño momento de tristeza y luego se consuelan con algo afectuoso (las descalificaron en la feria de ciencias, pero fue por culpa de la bigotuda de la inspectora, y terminaron comiendo pizza con sus padres y amigos).

con todo este juego de fuerzas, imitaciones, equilibrios y desproporciones lo que busco es que los niños:

1) antes que nada se rían por los errores, líos y metidas de patas de Natacha y Pati

    * muchas anécdotas de que leen y se agarran la cabeza, o de que no pueden creer que los personajes sean tan tan "taraditos" (pero dicho con una enorme sonrisa de quien sabe más pero adora).

2) Y luego se reconozcan.

    * muchas anécdotas, cartas, etc. de "son iguales a mí y a mi amiga", mi mamá dice que soy como ella, etc. etc.


Así suelo decir que mi satisfacción más grande no son las risas y aplausos durante el show sino cuando me cuentan que usaron frases en la vida cotidiana de la flía; es decir cuando el show o el libro les ayuda a verse desdramatizadamente, y a reírse.

Aterrizando en un ejemplo:

supongamos que queremos enseñar el abecedario o matemáticas, por poner cosas arduas.

Si mi estrategia es crear un personaje que es bueno, sabelotodo, amiguito de los niños, querido por los adultos, y encima cae a enseñarme algo que me cuesta o no me gusta, y lo hace con una buena onda tipo: "nueva pareja de la chica que nos dejó y se acerca a saludar"... lo vamos a querer patear...
no sólo porque no es creíble, sino porque...bueno porque es el novio de la chica que nos gustaba, claro, pero además porque a un personaje así le falta conflicto, no tiene tensión, es un nabo.

Así nuestra estrategia tiene muchas chances de fracasar.

Si pienso que me invitaran a enseñar algo así, por ejemplo, yo utilizaría a mis personajes: Natacha y Pati, y a su perro Rafles.
Natacha quiere que su perro vea en colores pues para ella es muy especial, no es sólo un perro, es su hijito del alma de su corazón... incluso para que su madre no lo eche ella le prometió que le escribiría carteles avisándole de las cosas prohibidas de la casa.
(eso ya está en los libros)
moraleja: en mi caso optaría por que Natacha y Pati... intenten enseñarle los rudimentos de lengua y matemáticas al Rafles.

Con lo cual tendremos la escena completa: enseñantes y alumno con pocas chances de aprender...

en ese instante el lector está por encima de todos.

es probable que quiera ayudar a las chicas, aún cuando reconozca el absurdo, o que quiera jugar a lo mismo con ellas,

por lo menos tendrá por evidente sus errores, y quedará menos expuesto él mismo.

Aún cuando quitáramos al perro, si las dos amigas tuvieran que aprender o se enseñaran algo, jugando a la maestra, el lector estaría como un espectador, un testigo privilegiado.

En realidad me dirijo a él, pero lo hago creándolo testigo, haciéndolo testigo.

A mí esa me parece la manera más amable de iniciar la auto-observación. Lo cual no quita que muchas veces es necesario decir las cosas sin vueltas. Estábamos hablando de estrategias de comunicación y conquista del lector.

Hay muchas variantes de las estrategias: un grupo de amigos debe ayudar a otro, hay que perseguir a un malvado y para eso sortear, etc.

Ya eso es cuestión de vocación y gusto.

Sobre lo que quería llamar la atención es que siempre suponemos un narrador que se ubica de cierta manera frente al lector que imagina, es decir un moño de representaciones.

Bueno, espero que ayude un poco

abrazos y seguimos

Luis

lectura recomendada...  (por su bien)

Boris Cyrulnik
es un neurólogo, psiquiatra y psicoanalista que se dedicó al estudio de la resiliencia.

Escribe con una gran claridad y capacidad de divulgación. Con buenos argumentos, cita fuentes y experimentos.
Uno termina de leer agradecido y convencido de la necesidad de la esperanza, la fe, el entusiasmo, el humor, la alegría para salir adelante de traumas que pueden suceder a lo largo de la vida.

Recomendamos dos libros:

Los patitos feos (la resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida).


y para quienes quieran más argumentos que incluyan neuronas y neurotransmisores, y además entender todo lo que lee:

De cuerpo y alma (neuronas y afectos: la conquista del bienestar).


Ambos en editorial Gedisa.







Jue, 5 de Jun, 2008 4:17 pm

jimebembi
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*Ya que el otro día en el Juego de los Protagonistas/Antagonistas<http://www.bookcrossing-spain.org/phpBB2/viewtopic.php?t=18865>surgió "Rafles", el perro de...
Jimena Ardini
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5 de Jun, 2008
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