"Porque contigo está el manantial de la vida." Salmo 36:9 (RV 60) La vida en la antigüedad era mucho más dura y complicada. Hoy estamos acostumbrados a la tecnología moderna. A tener luz, gas y agua corriente. A usar la heladera, el microondas o la compu. Tenemos la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades sin inconvenientes. En Buenos Aires los shoppings están abiertos de lunes a lunes hasta las 10 de la noche. Y las grandes cadenas de supermercados también. Soluciones al alcance de la mano para cualquier necesidad. Pero antes no era así. No existía la electricidad, ni el gas envasado, ni el agua corriente. No había almacenes de ramos generales ni kioscos de golosinas. La vida era más dura. Se trabajaba de sol a sol, se comía poco y mal, no había comodidades y si te enfermabas, solo podías esperar la muerte. No había hospitales ni médicos. A nadie se le ocurra bañarse en la casa. Apenas si tenían algo de agua para tomar, cocinar y lavarse las manos. El agua había que buscarla siempre lejos, y se transportaba en cántaros pesados y poco manuables. Llevar el agua a la casa era un trabajo tedioso pero indispensable. No importaba si hacía frío o calor, si llovía o había viento, había que ir cada día al pozo a buscar el agua. Generalmente cada pueblo tenía un pozo comunitario de donde todos sacaban agua. Esos pozos se llenaban con las lluvias, y eran de agua estancada. Muy pocos poblados podían disfrutar de los beneficios de tener un manantial. El manantial era una corriente de agua subterránea, siempre fresca y en movimiento. No se agotaba en tiempos de sequía ni se enturbiaba por la acumulación de barro. El manantial mantenía siempre el agua más pura y cristalina, permanente, disponible, fresca. Tener un manantial cerca de la casa era el privilegio más grande que aquellos hombres podían aspirar. Pero era un derecho que muy pocos podían adquirir. El salmista compara la frescura y vitalidad del manantial con la presencia de Dios en su vida. David conocía la dureza de la sed, y lo complicado de conseguir agua en tiempos de escasez. Y cuando analiza su vida, se da cuenta que Dios representa para él lo mismo que el agua. Dios es frescura, es limpieza, es diversión, es vida. Dios nunca está lejos, siempre está disponible. REFLEXIÓN - Dios puede ser tu manantial, disfrutalo. Un gran abrazo y bendiciones Dany Visitá nuestro Sitio Web: www.devocionalpc.com.ar Suscribite al nuevo grupo Devocional-PC escribiendo a: Devocional-PC- subscribe@... |
Yahoo! Cocina
Recetas prácticas y comida saludable
Visitá http://ar.mujer.yahoo.com/cocina/