Expone obra pictórica surreal del 13 de junio al 12 de julio de 2008 en C.C. Sotomarket en Sotogrande (Cádiz)
Reyes Ocre, la efervescencia
La efervescencia de Reyes Ocre se contagia a su obra, porque todo lo que pinta está lleno de vida.
Alegórico, busca, a partir de la simbología marina, empleando caballitos de mar, esponjas, medusas, peces multicolores y organismos pluricelulares, la simbiosis entre actitud existencial y la propia vida.
Sus constantes alegorías nacen de su voluntad irónica de ir mucho más lejos de la anécdota para instalarse en la fortaleza de la expresividad contenida en lo sugerente, yendo más allá de lo que describe.
La obra pictórica del creador dominicano elude la anécdota, se nutre de formas, biología, vida, existencia, para superar las apariencias, buscando enigmas, siendo parte de un mundo subconsciente que se nutre de estadios de opinión y de aceptación sensorial que varían de una obra a otra.
Todo lo que existe es producto de una actitud ante la existencia calculada. La vida es más que ir hacia los límites, es superarlos, navegando hacia la determinación de los alcances, para conectar con el análisis de la voluntad de cambio.
Su mundo es caribeño, evidente, orgánico, marino, dotado de soplo anímico, adornado de una aureola determinante de sal marina que todo lo comunica.
En realidad su creación surreal ahonda en los entresijos de la voluntad marina para ser puerta hacia otros mundos más profundos y que poseen la particularidad de conectar con el alma.
Somos alma, espíritu, mente, cuerpo, físico metafísica, estamos aquí y allá, constituímos el resultado de las energías y, por esta razón, según localidad, geografía, condiciones sociales y ambientales, ecológicas y psicológicas, espirituales y álmicas, la forma cambia y se transforma. El subconsciente capta las variaciones más sutiles, instalándose en actitudes que navegan más allá de lo que describen.
La obra de Reyes es fuerte, evidente, alegórica y poética, implicada en el Caribe, de colores contrastados, con formas elocuentes y otras enigmáticas, pero todas marinas.
Su surrealismo caribeño marino se entretiene en lo interior para avanzar hacia la perseverancia de la constatación de que todo lo que existe es uno, siempre, claro está, considerando la unión de contrarios y sabiendo que los extremos se juntan.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)