El señor de la danza
El movimiento ocurre en el tiempo y aún un solo movimiento puede
llevar fuera del tiempo; una unidad de miembros, manos y pies en
iluminado movimiento, una danza de consciencia en la perfecta quietud
que solo la presencia crea. Las escuelas cultivan el movimiento físico
para abrir la puerta entre lo mecánico y lo divino, utilizando la
danza ritual, los ejercicios con movimientos controlados y el control
supremo de la danza artística para promover la consciencia mediante el
movimiento y, aunque esta no sea la única respuesta al perseguir el
desarrollo de sí, es una de las más prácticas. Gurdjieff enseñó el
movimiento como medio para el despertar y observó que "un hombre puede
querer estudiar sus movimientos, puede querer observar cómo camina.
Pero nunca tendrá éxito en hacerlo por más que un momento si continúa
caminando de la manera habitual."
Su observación da iniciativa; uno nota que la mayor parte del
movimiento no tiene particular propósito, por ejemplo: las expresiones
faciales y los gestos con las manos durante una conversación. Para
cada palabra hay un gesto, para cada pensamiento un movimiento
automáticamente expresado sin necesidad ni gracia. Tras algún estudio
de sí, uno ve un catálogo completo de expresiones y poses, muchas de
ellas dándose importancia a sí mismo. Aún así, el propósito no es
eliminar el movimiento innecesario ya que esto no parecería natural y
atraería aún más atención. No es negación de sí lo que uno quiere
lograr, sino consciencia de sí. El propósito es el movimiento
consciente, cualquiera sea el movimiento. Si uno asiente
automáticamente con la cabeza mientras otra persona habla, entonces,
uno refrenará el movimiento hasta que, con el tiempo, tenga control de
él. Mediante iniciativas de esta clase, los participantes de una
escuela usan el movimiento como vehículo para la presencia. Con el
tiempo el movimiento se vuelve un servidor de los Centros Superiores,
representando un ballet viviente hasta el umbral de la vida
consciente, donde la Amada danza todo el tiempo.
Pensamientos relacionados
Las Mil y Una Noches: Cuando se ponía de pie para orar, que se ubicaba
frente a él y, haciendo mímica de sus movimientos, lo distraía de su
oración.
Hafiz: Tu respiración es un reloj sagrado, querido; ¿por qué no usarlo
para llevar el tiempo con el Nombre de Dios? No dejes que tus
preciosos movimientos queden en la nada.
Shams: Los movimientos o la danza de un santo son ligeros y gentiles.
Las Mil y Una Noches: Mi amada danza, poniendo un pie tras otro.
Confucio: Nunca le des una espada a un hombre que no pueda danzar.
Evangelios Gnósticos, Hechos de Juan: Quien no dance, no sabe lo que
ocurre; Amén.
Lalla: Danza, Lalla, con nada más que el aire. Canta Lalla, vistiendo
el cielo. ¡Mira este día brillante! ¿Qué ropas serían más bellas, o
más sagradas?
Rumi: Venid, compañeros; preparaos para la danza en el otro mundo.
Abu Said: El sufi danza en éxtasis para encontrar un camino a la Amada.
extraido de beingpresent.org
LA MITOLOGÍA CHAMÁNICA DEL CABALLO
Dibujos por Cecilia Novello
achillinovello@...
El caballo galopa sobre la llanura desnuda. El labio de fuego del
sol besa su pelambre. Plumas del viento acarician sus crines. El
enérgico cuadrúpedo se detiene. Y bufa, cocea, libre, salvaje. Dentro
de su anatomía caliente pululan sus símbolos. El caballo como
manifestación del movimiento cíclico de la vida, por ejemplo. Míticos
corceles surgen de las ondas del mar luego de ser delineados por el
tridente de Neptuno. Seres que emergen del caos amorfo de las
profundidades marinas; seres que expresan la vida creada, la forma
viviente. Para Paul Diel, el caballo es expresión simbólica del
instinto, del volcán del deseo desenfrenado. En muchos antiguos ritos,
una cuadriga de cuatro caballos es sacrificada como ofrenda al sol.
Los romanos lo consagran al dios guerrero Marte. Para los hijos de la
Roma Eterna, la visión de un caballo es presagio de guerra. En
numerosas fábulas y leyendas, los caballos previenen a los caballeros;
son clarividentes. Según Jung, el brioso cuadrúpedo es encarnación del
costado mágico del hombre, "la madre en nosotros", la intuición del
inconciente. De la aureola mágica del caballo proviene la creencia de
que la herradura es señal de buena suerte. Pero el caballo también
galopa en la imaginación mítica como animal ctónico-funerario, con
fuerte participación en la mitología y el ritualismo chamánicos. Este
pliegue del simbolismo del caballo es enfatizado por Mircea Eliade, el
gran historiador de la religiones. En la sección de Simbolismo animal
de Temakel, presentamos ahora las precisiones sobre la relación entre
el caballo y el chamanismo que Eliade talla en su clásica obra El
chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. Los dibujos del bello
animal que acompañan al texto nacen de la mirada recreadora de Cecilia
Novello, joven artista argentina.
Y el caballo regresa a su cabalgata, a su galope. El galopar mágico
donde la llanura roza ventanas intangibles entre las nubes...
Esteban Ierardo
LA MITOLOGÍA CHAMÁNICA DEL CABALLO
Por Mircea Eliade
Animal funerario y psicopompo por excelencia el caballo es
utilizado por los chamanes, como medio para obtener el éxtasis, esto
es, la "salida de uno mismo" que hace posible el viaje místico. Este
viaje místico no tiene forzosamente un rumbo infernal: el caballo
permite a los chamanes volar por los aires y llegar al Cielo. No es el
carácter infernal y funerario el que domina la mitología del caballo:
éste es una imagen mítica de la Muerte y, en consecuencia, pertenece a
las ideologías y a las técnicas del éxtasis. El caballo lleva al
difunto al más allá: realiza la "ruptura de niveles", el paso de este
mundo a los otros mundos, y por esto desempeña también un papel de
primer orden en determinadas clases de iniciación masculina (los
"Mannerbunde").
El caballo -esto es, el palo cabeza de caballo- es utilizado por
los chamanes buriatos en sus danzas extáticos. Ya hemos advertido una
danza análoga durante la sesión de las macchis araucanas. Pero la
difusión de la danza extática cabalgando con un palo con cabeza de
caballo está mucho más extendida. Entre los Batak, con motivo del
sacrificio del caballo en honor de los antepasados, cuatro bailarines
danzan sobre sendos palos que tienen forma de caballo. También en Java
y en Bali el caballo está asociado a la danza extática. Entre los
Garo, el caballo es parte del ritual de la recolección. Para hacer el
cuerpo del caballo empléanse tallos de plátano, y para las patas y la
cabeza bambúes. La cabeza se coloca en un palo que un hombre sostiene
de modo que le llegue a la altura del pecho. Con un paso pesado, el
hombre ejecuta una danza salvaje mientras que, vuelto hacia él, el
sacerdote baila fingiendo que se dirige al "caballo".
V. Elwin ha observado un ritual análogo entre los Muria de Bastar.
El gran dios gongo Lingo Pen posee, en su santuario de Semurgaon,
muchos "caballos" de madera. Con motivo de la fiesta del dios, estos
"caballos" son conducidos por médiums y usados, bien para provocar el
trance extático, bien como auxiliares en la adivinación. "Observé, en
Metawand, durante varias horas, las grotescas cabriolas de un médium
que llevaba en hombros un caballo de madera que representaba al dios
de su clan, en Bandapal, mientras nos abríamos camino en la selva,
para Manka Pandum (consumación ritual de los mangos), otros médium que
llevaba también en sus hombros un caballo imaginario, ir al paso,
caracolear, piafar y cocear ante mi coche que avanzaba lentamente.
`Lleva al dios en su espalda -me dijeron- y no puede dejar de bailar
durante varios días seguidos.' Durante una boda, en Malakot, vi a un
médium montar en un curioso caballo de madera; vi a otro, al sur, en
la región de Dhurwa, bailar a horcajadas sobre un caballo de madera
parecido al anterior. En los dos casos, si algo turbaba el desarrollo
de la ceremonia, el jinete caía en trance y podía entonces descubrir
la causa sobrenatural del desorden."
En otra ceremonia, el Laru Kaj de los Gond-Pardhan, los "caballos
del dios" ejecutan una danza extática. Recordemos también que muchos
pueblos aborígenes de la India representan a muertos a caballo; los
Bhil, por ejemplo, o los Korku que graban en tablillas de madera unos
jinetes, y los depositan junto a las tumbas. Entre los Muria, los
funerales van acompañados de cantos rituales, en los que se cuenta
cómo el muerto llega al otro mundo montado en un caballo. Se habla de
un palacio en cuyo centro hay un columpio de oro y un trono de
diamante. El muerto es llevado hasta allí por un caballo de ocho
patas. Y ya sabemos que el caballo octópodo es típicamente chamánico.
Según una leyenda buriata, una mujer joven toma por segundo esposo al
espíritu ancestral de un chamán, y tras este matrimonio místico, una
de las yeguas de su acaballadero pare un caballo de ocho patas. El
marido terrestre le corta cuatro. La mujer exclama: "¡Ay, era mi
caballito en el que cabalgaba como una chamana", y desaparece,
volando, para ir a establecerse en otra aldea. Posteriormente se
convirtió en el espíritu protector de los Buriatos.
Los caballos octópodos o acéfalos aparecen en los ritos y los mitos
de las "sociedades de hombres", ya germánicas, ya japonesas. En todos
estos conjuntos culturales, los caballos polípodos o los
caballos-fantasmas desempeñan una función a la vez funeraria y
extática. También en relación con la danza extática -pero no
forzosamente "chamánica" se halla al caballo de madera ("Hobby Horse").
Pero incluso cuando el "caballo" no aparece en la sesión chamánica,
está simbólicamente presente en las crines de caballo blanco que allí
se queman o en una piel de yegua blanca sobre la que el chamán se
sienta. Quemar pelos de caballo equivale a evocar el animal mágico en
el que el chamán ha de ir al más allá. Las leyendas de los Buriatos
hablan de los caballos que Ilevan a los chamanes muertos hasta su
nueva morada. En un mito yakuta, el "diablo" vuelve del revés su
tambor, se sienta encima, lo agujerea tres veces con su vara y el
tambor se transforma en una yegua de tres patas que le lleva hacia el
Oriente.
Estos pocos ejemplos muestran cómo ha utilizado el chamanismo la
mitología y los ritos del caballo: psicopompo y funerario, el caballo
facilitaba el trance, el vuelo mágico del alma a las regiones
prohibidas. El "galope" simbólico significaba el abandono del cuerpo,
la "muerte mística" del chamán. (*)
(*) Fuente: Mircea Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas del
éxtasis, México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1986, pp.359-361.
Ilustraciones: Todos los dibujos de caballos que ilustran este momento
de Temakel son obra de © Cecilia Novello, joven artista argentina
Extraido de temakel.com.
Un video mgnifico de la danza derviche espiritual:
http://www.webislam.com/?idv=527
y para terminar:
La Danza Devocional
Los Libros Sagrados dicen que cuando una persona toma contacto con
Dios, con la Fuente Divina y con Su esencia de Amor; ya sea a través
de la oración, de la compañía de un Sadhu (santo), de la cercanía a un
sitio sagrado, del vínculo con el Maestro Espiritual, o del sonido
divino del Nombre del Señor; el ser humano se llena de felicidad y
empieza a experimentar un gozo natural, que se expresa a través de
muchas manifestaciones como signos espirituales de afecto,
expresiones de aprecio y amor hacia Dios.
Así, cuando el alma entra en contacto con la dimensión Espiritual y
Divina, se manifiestan síntomas de intensa emoción hacia Dios; la
persona siente que está llena de alegría y concibe que por fin su
vida se alivió al experimentar tal nivel de paz; siente, además, el
deseo de expresar sus sentimientos en silencio, o en voz alta,
cantando los Santos Nombres de Dios, orando o danzando.
El alma siente el deseo de danzar cuando entra en contacto con la
Divinidad. En la danza el cuerpo expresa las emociones espirituales
internas que el alma está sintiendo. Este es un proceso sagrado que no
tiene límites; es imposible contenerlo y va en aumento. Es una
aclamación de energía pura, es una expresión de felicidad del alma, es
sentir a la Divinidad en nuestros corazones.
En el marco de la conexión Divina y de los efectos que trae la unión
con la Divinidad, siempre van a expresarse emociones de carácter puro
y sagrado. Estas emociones son naturales, no son impuestas, no vienen
de nuestro ego, ni vienen de la mente; vienen de nuestro corazón,
donde se sitúan un gran número de expresiones emotivas que nos
permiten expresar nuestro afecto por el Señor.
La danza, junto con el canto, es la oración en movimiento y tiene una
influencia poderosa ya que produce estados de éxtasis maravillosos.
Nos encontramos, entonces, ante un gran descubrimiento: este cántico,
esta oración en movimiento, provoca un gran estado de felicidad y
disfrute absoluto, sin necesidad de usar drogas ni alcohol. Es en
últimas un ritual espiritual, una danza trascendental, la música
secreta del alma. Todas estas expresiones son descritas en una antigua
Escritura que se conoce como "El Néctar de la Devoción", en donde se
indica precisamente cómo el cuerpo experimenta distintas dimensiones
de éxtasis o alegría alsintonizarse con Dios.
Este proceso de cantar y bailar es la medicina recomendada para sanar
del egoísmo a los corazones. Cuando danzamos pedimos la conexión con
la Misericordia Divina; nos ofrecemos como instrumento del Amor
Divino para poder ayudar a barrer el dolor del mundo y esto es una
gran bendición. Nadie está excluido de este proceso; por eso, no sólo
se canta en las escuelas o centros de meditación, sino también se
realiza en las calles llevando la alegría a toda la gente.
El propósito del cántico y de la meditación es agradar a Dios, agradar
a Krishna; y servir a las demás almas. La Cultura Védica, la Ciencia
del Alma, como muchas otras tradiciones en las que se cantan los
Nombres del Señor, es el Sendero del Amor, el camino de las emociones
espirituales.
En la Cultura Védica hay dos sintonías de Amor en el contacto con el
Señor: una se conoce como bhayam y se realiza a través de la
meditación, cantando mantras con un rosario, conocido como yapas. Es
la oración personal en la que el alma entra en contacto con el Santo
Nombre y siente el deseo de expresar silenciosamente a la Divinidad
sus agradecimientos por permitirle entrar en sintonía con la pureza de
la vibración de Su Nombre.
La segunda conexión es a través del cántico de los Nombres de Dios que
consiste en glorificar a Dios en grupo, entregando el Nombre Divino a
las demás personas. Este cántico es un ritual en el que con mucha
energía de Amor los participantes se organizan para el canto y la
danza tocando diversos instrumentos como tambores y címbalos.
De igual manera; no sólo en la Cultura Védica, sino en las diferentes
culturas espirituales, como en la tradición cristiana, vemos cómo se
utiliza la danza para glorificar al Señor; por ejemplo, en "El Cantar
de los Cantares". La expresión de la Vida Espiritual de los indígenas
de toda América, también está basada en gran medida en la danza
ancestral. Esto nos demuestra una gran concordancia con la Cultura
Védica, que nos enseña cómo la meditación en los Santos Nombres del
Señor es el proceso más indicado para la Autorrealización en la era
actual.
El siguiente texto es tomado del Sri Sri Nama vijaya bindu, que
significa una gota de la glorificación del Divino Santo Nombre:
"…El cantar con el baile, da alegría a la Madre Tierra; y al mecerse
los devotos, con sus brazos en alto, barren del svarga (universo) las
ansiedades de los devas (semidioses) ¡Gloria! ¡Todas las glorias a
la glorificación del Santo Nombre!"
Debemos danzar y Cantar los Nombres Divinos. Cantar y bailar, para
glorificar a Dios.
_________________________________________________________________________
Fuente:
Libro:Colección Sabiduría Védica
Autor: Swami B.A. Paramadvati
Vrinda - Soluciones Sabiduría Védica
Mayantigo
Lobo Blanco