LA PAZ.
JORGE
LA GENTE DE LAS ROSAS
“ De cierto os digo que
en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos màs pequeños a mi lo hicisteis”
Mateo25: 40.
John Blanchard se levantò del banco, se alisò su uniforme del ejèrcito y escrutò la multitud que se habrìa paso a travès de la
estaciòn central. Buscaba a la joven cuyo corazòn conocìa, pero cuyo rostro no habìa visto nunca, la joven de la rosa.
Su interès en ella habìa comenzado trece meses antes en una biblioteca de la Florida.Al sacar un libro del estante se quedò intrigado, no por las palabras del libro , sino por las notas al margen hechas a làpiz. La suave escritura mostraba un alma reflexiva y una mente perspicaz. En la portada del libro descubriò el nombre de la anterior dueña: la señorita Hollis
Maynell.
Con tiempo y esfuerzo localizò su direcciòn, vivìa en la ciudad de Nueva York.Le escribiò una carta presentàndose e invitàndola a corresponder . El dìa siguente el fue enviado a servir al otro lado del ocèano durante la Segunda Guerra Mundial.Durante los siguientes trece meses los dos llegaon a conocerse por medio del correo .Cada carta era una semilla que caìa en un corazòn fèrtil.Empezaba a florecer un romance.
Blanchard solicitò una foto, pero ella se negò : pensaba que si èl estaba verdaderamente interesado, no le importarìa la apariencia.
Cuando llegò al fin el dìa en que èl regresò de Europa, arreglaron su primer encuentro: A las 7: p.m. en la gran Estaciòn Central en Nueva York.Ella escribiò : “ me reconoceràs por la rosa roja que llevarè en la solapa.”.
Asì que a las siete estaba en la estaciòn buscando a la chica cuyo corazòn a maba, pero cuyo rostro desconocìa .
Dejemos que el señor Blanchard cuente lo que sucediò:
Una joven mujer se acercaba a mi, de figura alta y delgada .Sus rubios cabellos caìan en rizos detràs de sus delicadas orejitas,
sus ojos eran azules como flores .Sus labios y barbilla tenìan una firmeza suave , y enfundada en su traje verde pàlido era como la encarnaciòn de la primavera.Me dirigì a ella , olvidando por completo el detalle de que no llevaba puesta una rosa .Al moverme , una sonrisa provocativa curvò sus labios .” ¿Vas a chocar conmigo marinero”?, murmurò.
Casi sin poder controlarme me acerquè otro paso a ella, y entonces vi a Hollis Maynell.
Eataba de pie casi directamente detràs de la chica. Una mujer bien pasada de los cuarenta años, de pelo canoso recogido bajo un sombrero muy usado.Era màs que rolliza ,con los pies de gruesos tobillos metidos en zapatos de tacòn bajo .La chica del traje verde se alejaba con rapidez. Me sentì dividido en dos , arrastrado por el deseo de seguirla y retenido por el profundo anhelo por aquella mujer cuyo espìritu habìa acompañado fielmente y sostenido el mìo.Y ahì estaba ella.Su rostro pàlido y regordete era dulce y sensible ,sus càlidos ojos grises brillaban con bondad.
No vacilè .Apretè entre mis dedos el ejemplar
manoseado del librito forrado de piel azul que me servirìa para identificarme ante ella..Esto no serìa amor ,pero serìa algo precioso, algo quizàs mejor que el amor: una amistad por la que me habìa sentido y siempre me sentirìa muy agreadecido.
Cuadrè los hombros y saludè y extendì el libro a la mujer , aunque mientras hablaba me sentìa ahogado por la amargura de mi desilusiòn: “ Yo soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser la señorita Maynell. Me alegro mucho de que haya podido venir a conocerme .
¿Puedo llevarla a cenar?.
El rostro de la mujer se iluminò con una amplia sonrisa : “ No Sè de què se trata hijo”,contestò, “ pero la joven que acaba de pasar vestida con el traje verde , me pidiò que usara esta rosa en mi abrigo.Y me dijo que si usted me invitaba a cenar ,yo debìa decirle que ella lo està esperando en el restaurante que està al otro lado de la calle .! Dijo que era algo asì como una prueba!.”
No es difìcil comprender y admirar la sabidurìa de la señorita Maynell.La verdadera naturaleza de un corazòn se percibe en su respuesa a lo falto de atractivo .” Dime a quièn amas y te dirè quièn eres”.
No obstante , Hollis Maynell no es ni de lejos la primera persona que calibra el corazòn de alguien por su cuidado de lo indeseable.
En su ùltimo sermòn registrado por Mateo, Jesùs hace exactamente eso .No lo hace con una paràbola , sino describe una escena , la ùltima cena, el juicio final.En su ùltima prèdica , Èl enseña de palabra lo que ha puesto por obra :” el amor por lo insignificante”.
Vemos en el ùltimo capìtulo la trascendencia del Juicio Final.Vemos su certeza: no hay dudas del regreso de Jesùs .Vemos su totalidad : todo el mundo estarà allì. Y vemos su irrevocabilidad : porque en ese dìa Jesùs separarà la ovejas de las
cabras, lo bueno de lo malo.
¿Sobre què bases harà su selecciòn ¿.La respuesta puede sorprenderle. “ Porque tuve hambre , y medisteis de comer, tuve sed y me disteis de beber , fui forastero y me recogisteis , estuve desnudo y me cubristeis , enfermo y me visirtasteis , en la càrcel y vinisteis a mì.”.
¿Cuàl es
el distintivo del salvo?.¿Su nivel acadèmico?.¿Su disposiciòn a viajar a tierras extranjeras ¿¿Su habilidad para reunir una gran audiencia y pedicar?¿Sus grandes milagros?.
El distintivo del salvo es su amor por lo insignificante.Los colocados a la derecha de Dios seràn quienes dieron comida al hambriento,bebida al sediento,calor al solitario,vestido al desnudo,consuelo al enfermo y amistad al prisionero.
El distintivo del salvo es su amor por lo insignificante.
¿Han observado cuàn simples son las obras?.Jesùs no dice:” Estuve enfermo y me sanasteis…Estuve preso y me librasteis…Estuve solo y me construisteis una casa”.No dice:” Estuve sediento y me disteis consuelo espiritual”.
Sin fanfarria.Sin alboroto.Sin exhibiciòn ante la prensa.Solo gente buena haciendo cosas buenas.
Porque cuando hacemos cosas buenas a ortros , le hacemos cosas buenas a Dios.
Cuando Francisco de Asìs le volviò la espalda a las riquezas para buscar a Dios en la simplicidad, se despojò de sus galas y saliò de la ciudad.Pronto encontrò a un leproso a un lado del camino .Primero le pasò de largo ,pero despuès se detuvo, retrocediò y le dio un abrazo al enfermo.Francisco entonces siguiò el camino .A los pocos pasos se volviò para mirar otra vez al leproso ,pero no habìa nadie.
Por el resto de su vida èl creyò que el leproso habìa sido Jesucristo . Puede que haya estado en lo cierto.
Jesùs vive en los olvidados .Ha ido a recidir entre los ignorados.Ha hecho su casa en medio de los enfermos.Si queremos ver a Dios , debemos ir entre los quebrantados y golpeados y allì lo veremos .
“ Es galardonador de los que le buscan”, es la promesa.
“ En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos màs pequeños , a mì lo hicisteis”, es el plan.
Qiuizàs usted haya leìdo acerca del tipo en Filadelfia que fue al mercado callejero de artìculos de uso y encontrò un cuadro que le gustò .Costaba solo dos dòlares , esta litografìa de una iglesia rural.Estaba arañado y descolorido ,pero al hombre le gustò el marco y lo comprò.
Cuando llegò a su casa lo
abriò y del mismo cayò una hoja de papel doblada .Era la Declaraciòn de Independencia .Lo que todo el mundo creìa que era una pintura de dos dòlares en un mercado popular , en realidad contenìa una de las cien copias originales de la Declaraciòn de Independencia impresas el 4 de julio de 1776.
Se descubren sorpresas valiosas en fuentes insospechadas .Esto es cierto en los mercados callejeros y en la vida real.Invierta en la gente que el mundo ha desechado- los vagabundos,los enfermos de SIDA, los huèrfanos , los divorciados-y puede encontrar la fuente de su independencia..
El mensaje de Jesùs es conmovedor:” La forma en que ustedes los tratan, es el modo en que me tratan a mi”.
De todas las enseñanzas que Cristo impartiò durante la ùltima cena èsta es para mì la màs profunda.Desearìa que Èl no hubiese dicho lo que dijo.Me gustarìa que hubiera dicho que el distintivo del salvo son los libros que ha escrito, porque yo he escrito unos cuantos.Me encantarìa que hubiese dicho que el
distintivo del salvo es el nùmero de sermones que ha predicado,porque yo he predicado cientos.Serìa muy bueno que hubiera dicho que el distintivo del salvo son los auditorios que haya sido capaz de reunir , porque yo le he predicado a miles.
Pero no fue eso lo que dijo.Sus palabras me recuerdan que quien ve a Cristo es el que ve al sufriente.Para ver a Cristo vaya a las casas de recuperaciòn de convalecientes , sièntase junto a la anciana y ayùdela a dirigir su cuchara hasta la boca.Para ver a Jesùs , vaya al hospital de la comunidad y pìdale a la enfermera que le lleve a ver a alguien
que no haya recibido visitas..Para ver a Jesùs deje su oficina y camine por el pasillo hasta donde està el hombre quie se lamenta de su divorcio y echa de menos a sus hijos..Para ver a Jesùs , vaya hacia el centro de la ciudad y dèle un sandwich- no un srmòn , sino un sandwich-a la señora desamparada que vive bajo un puente.
Para ver a Jesùs …vea al falto de atractivo y olvidado.La misma clase de prueba que Hollis Maynell usò con John Blanchard.Los rechazados del mundo usan las rosas.A veces nosotros , como John Blanchard, tenemos que ajustar nuestras expectrativas .Con frecuencia tenemos que examinar nuestros motivos.
Si èl hubiera vuelto la espalda a lo falto de atractivo , hubiese perdido el amor de su vida.
Si nosotros volvemos la espalda , perderemos mucho màs.
Max Lucado.
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