LA PAZ
JORGE
EDIFICAR LA FORTALEZA DE LA FE
Las fortalezas carnales de la mente se caracterizan por pensamientos
erigidos contra el conocimiento de Dios que abarcan dudas,
incredulidad, miedo y ansiedad.
Sin embargo, Dios nos ha dado armas superiores diseñadas para
demoler las fortalezas carnales incluyendo los miedos y las
ansiedades que nos dominan. Sin embargo más que defendernos a
nosotros mismos, Él quiere llegar a ser nuestra defensa y fortaleza.
David escribió:
"El Señor será refugio del pobre, refugio para el tiempo de
angustia. En ti confiaron los que conocen tu nombre, por cuanto tú
Oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron".
Dios es fiel. Él nunca permite que sus hijos sean tentados o
probados más allá de su habilidad para escapar o soportar.
Una vez que hemos roto el espinazo de la incredulidad y el miedo a
nuestra vida, somos libres para reedificar la fortaleza de la fe.
Impedimos que regrese el miedo adorando a Dios en espíritu y en
verdad. Le adoramos en espíritu cuando nacemos de nuevo y llenos
con su Espíritu Santo.
Todo miedo que sintamos tiene su antídoto definitivo en conocer y
confiar en el nombre de Dios. Él dice no temas porque está siempre
con nosotros para protegernos y guiarnos:
"El Señor tu Dios no te dejará ni te desamparará"
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno.,
porque tú estarás conmigo, tu vara y tu cayado me infundirán aliento"
"El Señor está conmigo no temeré lo que me pueda hacer el hombre"
"Porque yo el Señor soy tu Dios que te sostiene de tu mano derecha y
te dice: No temas, yo te ayudo"
Dios nunca prometió que su presencia significa una vida sin
problemas. Jesús nos advirtió que tendremos pruebas y tribulaciones
en este mundo., pero nos prometió su paz en medio de hasta lo peor
que este mundo caído pueda tirarnos encima:
"La paz os dejo, mi paz os doy, no os la doy como el mundo la da. No
se turbe vuestro corazón ni tenga miedo"
Nosotros tenemos la convicción de que todo trastorno ansioso puede
resolverse definitivamente por el conocimiento y la presencia de
Dios. Sentiremos su paz cuando mantengamos los ojos de nuestra fe
fijos en Dios, caminando íntimamente con Él.
La llave de la paz está en enfocar la fe en Dios sin vacilar, sin
retroceder, sin distraerse, como lo enseña Jesús:
"Tú guardarás en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti
persevera, porque en ti ha confiado".
Verdaderamente no existe una razón racional para tener miedo cuando
Jesús está presente. El Príncipe de paz vence el miedo de aquellos
que confían en Él sin dudar.
Se necesita confiar en Dios y en su Palabra. Nunca dude del poder de
la Palabra de Dios:
" Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia".
¿Por qué tenemos que rendirnos al miedo cuando podemos confiar en el
Dios que es más grande que todas las cosas, incluso que el miedo?
¿Por qué temer al futuro cuando Dios es eterno y conoce el final
desde el principio? Él es el alfa y la omega, el primero y el
último , el principio y el fin, el que es y que fue y el que
vendrá".
¿Por qué tener ansiedad por las decisiones que debemos tomar cuando
Él es nuestro Admirable Consejero? ¿Por qué tener miedo de dar
pasos de fe cuando nuestro Dios Poderoso está ahí para darnos
fuerza? ¿Por qué sentirnos ansiosos e inseguros cuando nuestro
Padre Eterno habita en nosotros? Y, ¿por qué dejar que el miedo y
la ansiedad nos abrumen cuando el Príncipe de Paz nunca nos dejará?
Cuando somos llenos con el Espíritu Santo, se nos da un corazón de
alabanza, acción de gracias y humildad y el poder para ser testigos
de Cristo. Podemos andar por el poder del Espíritu y no ceder a los
deseos de la carne ni al legalismo. Podemos vencer el miedo con el
poder, el amor y el dominio propio que Él nos da.
El Espíritu permanecerá con y en nosotros hasta el momento en que
seamos llevados a salvo a la presencia de Dios.
Todas las siguientes cosas y muchas más, son las que Dios ha hecho
por nosotros debido a su gracia sublime:
Perdonados. Limpiados. Dados vida eterna. Nuevas creaciones en
Cristo. Habitados por el Espíritu Santo. Redimidos. Escogidos. No
declarados culpables. Dados la justicia misma de Cristo.
La cruz fue donde se consumó la obra, asestando un golpe de muerte
al pecado y a la muerte. La tumba vacía fue donde se reivindicó la
obra asegurándonos la vida eterna. La presencia de Jesús en el cielo
es donde será glorificada la obra, ¿Dios no ha demostrado
verdaderamente, y sin sombra de duda, la magnitud de su amor por su
pueblo? ¿No podemos, a la luz de todo esto, entregarnos sin
reservas en sus manos y confiar que Él nos provea y proteja?
La exhortación es una gran necesidad de la gente que lucha con el
miedo y la ansiedad. Gran parte de la vida en este mundo nos
descorazona o nos quita el valor. Dios nos ha dado unos a otros
para poner valor en esto. Ninguna congregación es perfecta pero Dios
lo es y Él se deleita en obrar por medio de gente imperfecta.
Tenemos que saber que no estamos solos en esta lucha contra el
miedo. Dios nos ha creado con la necesidad de Él y de los unos por
los otros, estaremos más a salvo y seguros dentro del contexto de
relaciones humanas íntimas.
Concluimos este capítulo con una palabra de exhortación para usted
mientras piensa su relación con su Padre celestial.
Ahora mismo:
Alguien piensa en usted.
Alguien se interesa por usted.
Alguien le quiere a usted.
Alguien quiere conversar con usted.
Alguien quiere estar con usted.
Alguien quiere oírlo a usted.
Alguien quiere tomarle la mano.
Alguien lo protege a usted.
Alguien trabaja por su bien.
Alguien celebra sus éxitos.
Alguien quiere regalarle algo.
Alguien quiere tenerlo en Sus brazos.
Alguien está a su lado y hoy le ayuda.
Alguien le ama.
Alguien quiere reír con usted.
Alguien quiere llorar con usted.
Alguien quiere decirle cuánto le quiere.
Alguien quiere compartir con usted su vida.
Alguien quiere ser su amigo.
Alguien murió para hacer posible esa amistad.
Alguien le ama por quién es usted.
Alguien siempre piensa en usted.
Alguien cree en usted.
Alguien quiere que usted confíe en Él...hoy.
Neil Anderson
Que DIOS les bendiga, JORGE.