LA PAZ
JORGE
EL TEMA MUSICAL DE CRISTO
La mayoría de las personas ocultan sus secretos familiares. Casi no
hablan del tío estafador ni de la tía abuela prostituta. Tales
historias son tabú en las reuniones familiares , y no hay registro
de ellas en la Biblia familiar.
Así es a menos que usted sea el Dios-hombre. Jesús muestra las
manzanas podridas de su árbol familiar en el primer capítulo del
Nuevo Testamento. Usted apenas ha empezado el evangelio de Mateo
cuando se da cuenta de que Jesús es de la sociedad de la aureola
inclinada. Rahab, era una ramera de Jericó. El abuelo Jacob era tan
taimado como para merecer un brazalete eléctrico en el tobillo.
David tenía una personalidad tan irregular como una pintura de
Picasso, un día escribía Salmos y al siguiente seducía a la esposa
de su capitán. Sin embargo, ¿borró Jesús su nombre de la lista?
Absolutamente no.
Cualquiera pensaría que debió hacerlo. La revista Cotorreando podría
sacar durante una temporada chismes de estas historias. ¿Por qué
Jesús colgaría la ropa sucia familiar en el tendedero del
vecindario?
Porque nuestras familias tienen algunas también. Un tío con
antecedentes penales. El papá que no regresó a casa. El abuelo que
se fugó con la compañera de trabajo. Si nuestro árbol familiar tiene
frutos podridos, Jesús desea hacernos saber algo:"Yo pasé por eso".
La frase "Yo pasé por eso" está en el coro del tema musical de
Cristo. Jesús susurra al solitario:"Yo pasé por eso".Ante el
desanimado, asiente con el cabeza y suspira:"Yo pasé por eso".
Observe simplemente el pueblo natal de Cristo: un caserío
aletargado, humilde y olvidado.
¿Adónde iremos para encontrar paralelo en nuestro mundo? Saldríamos
de los EEUU. Pasaríamos por algún lado de Europa y la mayor parte de
Latinoamérica. Israel no era una superpotencia, una fuerza comercial
ni un centro turístico. La tierra que Josué colonizó, y que Jesús
amó, ¡apenas la registraba la pantalla del radar del Imperio Romano!
Sin embargo, allí estaba. Los soldados del césar la ocuparon. Las
colinas de Judea conocían el rugido de un ejército extranjero.
Imagine una aldea polvorienta y tranquila. Nazaret. Un lugar que
haría decir a la gente:" ¿Puede salir algo bueno de Nazaret? "Un
pueblo nada impresionante.
¿Dónde encontraríamos hoy tal lugar? ¿Irak? ¿Afganistán? ¿Camboya?
Escoja el que quiera. Encuentre una región semiárida, basada en la
agricultura y al margen de cualquier epicentro social. Suba a un
jeep y vaya allí a buscar una familia como la de Jesús.
Haga caso omiso de las casas bonitas de la aldea. José y María
celebraron el nacimiento de Jesús ofreciendo dos tórtolas en le
templo, la ofrenda de los pobres. Vaya a la parte más pobre del
pueblo. No asolada por la pobreza ni la indigencia pero sí humilde.
Necesitamos un hogar modesto con una madre soltera y un peón
ordinario. Los vecinos de Jesús lo recordaban como un obrero. "¿No
es este el carpintero?"
Jesús tenía manos callosas, camisas manchadas por el sudor y, esto
podría sorprenderle a usted, aspecto común. "No hay parecer en Él,
ni hermosura, le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos".
¿Sonrisa cautivadora? ¿Físico seductor? No. Las cabezas no giraban
para mirar cuando Jesús pasaba. Si en algo era como sus coterráneos,
tenía un rudo rostro de campesino.
¿No llama la atención la apariencia de usted y son sencillos sus
modales? Así eran los de Jesús. Él pasó por eso.
De linaje cuestionable. Criado en una nación olvidada, entre gente
oprimida de una recóndida aldea. Hogar humilde. Un peón común y
corriente con apariencia ordinaria. ¿Podría usted reconocerlo? ¿Ve
la casa de adobe con el techo de paja? Sí, la que tiene gallinas en
el patio y el adolescente desgarbado que repara sillas en el
cobertizo.
Jesús pasó por eso.
"Era necesario que fuera en todo como nosotros sus hermanos, pues
sólo así podía ser misericordioso y fiel sumo sacerdote nuestro ante
Dios al espiar los pecados del pueblo. Y puesto que Él mismo
experimentó lo que es sufrimiento y tentación, sabe lo que esto
significa y puede socorrernos maravillosamente en nuestros
sufrimientos y en nuestras tentaciones".
¿Es usted pobre? Jesús sabe cómo se siente. ¿Está usted en el
peldaño más bajo de la escala social? Él entiende. ¿Ha sentido
alguna vez que se aprovechan de usted? Cristo pagó impuestos a un
emperador extranjero.
Jesús pasó por eso, Él comprende el significado de la oscuridad.
Pero, ¿y si la vida que usted lleva no es oscura? ¿Y si usted dirige
un negocio, habla a multitudes o dicta clases? ¿Podría relacionarse
con Jesús? Por supuesto. Él reclutó gente y supervisó su propia
organización. Setenta hombres, además de diversas mujeres, buscaban
dirección en Él . ¿Hace usted presupuestos, preside reuniones y
contrata personal? Cristo sabe que el liderazgo no es fácil. Su
grupo incluía un celote que odiaba a los romanos y un recaudador de
impuestos que había trabajado para ellos. La madre de sus hombres
clave le exigía trato especial para sus hijos. Jesús comprende el
estrés del liderazgo.
¿Se ha sentido usted alguna vez con deseos de escapar? A Jesús le
pasó. "Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se
fue a un lugar desierto, y allí oraba".
¿Ha tenido usted alguna vez tantas exigencias que no tuvo tiempo
suficiente para almorzar? Jesús sabe de qué hablo. "Eran muchos los
que iban y venían, de manera que ni aun Jesús y los discípulos
tenían tiempo para comer".
¿Tiene usted muchos correos electrónicos que contestar, o muchas
llamadas que hacer en un día? Cristo pasó por eso. "Se le acercó
mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y
otros muchos enfermos, y los pusieron a los pies de Jesús, y los
sanó".
¿Y la tensión familiar?"Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para
prenderle, porque decían: Está fuera de sí".
¿Lo han acusado a usted falsamente? Los enemigos de Jesús lo
llamaron glotón y borracho. La noche antes de morir, "dos
principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban
falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte".
¿Le han decepcionado a usted sus amigos? Cuando Jesús necesitó
ayuda, sus amigos se durmieron. "¿Así que no habéis podido velar
conmigo una hora?".
¿Inseguro del futuro? Jesús lo estuvo. En relación con el día final
de la historia, explicó:" el día y la hora nadie sabe, ni aun los
ángeles, sino sólo mi Padre". ¿Puede Jesús ser el Hijo de Dios y no
saber algo? Puede, si decide que así sea. Al saber que usted
enfrentaría lo desconocido, decidió enfrentar lo mismo.
Jesús ha pasado por eso. Experimentó"sufrimiento y tentación".Cristo
se enojó tanto que purgó el templo, tuvo tanta hambre que comió
granos crudos, se consternó tanto que lloró en público, era tan
amante de las diversiones que lo llamaron borracho, fue tan
encantador que atraía a los niños, se cansó tanto que durmió en una
barca balanceada por la tormenta, fue tan pobre que durmió sobre el
suelo y pidió prestada una moneda para ilustrar un sermón, fue tan
radical que lo echaron del pueblo, fue tan responsable que cuidó de
su madre, fue tan tentado que conoció el aliento de Satanás, y tuvo
tanto miedo como para sudar sangre.
Sin embargo, ¿por qué? ¿Por qué el más selecto Hijo del cielo
soportaría el más severo dolor terrenal? Para que usted supiera que
Él puede entender el clamor de quienes padecen sufrimientos, pruebas
y tentaciones.
Sea lo que fuere que enfrente, Jesús sabe cómo usted se siente.
Hace un par de días veinte mil personas corrimos por las calles de
San Antonio con el fin de levantar fondos para las investigaciones
del cáncer de mama. La mayoría lo hicimos por generosidad, felices
de correr casi cinco kilómetros y de donar algunos dólares a la
causa. Algunos corrieron para recordar a un ser querido, otros en
honor de un sobreviviente del cáncer. Corrimos por razones
distintas. Pero ningún corredor estaba más apasionado que alguien
que encontré. Un pañuelo cubría su cabeza calva, y un par de
círculos oscuros le ensombrecían los ojos. Ella tenía cáncer.
Mientras nosotros corríamos por generosidad, la mujer lo hacía por
convicción. Sabía cómo sienten las víctimas de cáncer, pues ha
pasado por eso.
Por consiguiente, Jesús puede entender el clamor de aquellos que
padecen sufrimientos, pruebas y tentaciones.
Cuando usted se vuelve hacia Cristo por ayuda, Él corre hacia usted
para ayudarlo. ¿Por qué? Él sabe cómo se siente usted. Él pasó por
eso.
A propósito, ¿recuerda cómo Jesús no vaciló en llamar familiares a
sus antepasados? Él tampoco se avergüenza de usted, "porque el que
santifica y los que son santificados, de uno son todos, por la cual
no se avergüenza de llamarlos hermanos"
Jesús no se avergüenza de usted. Tampoco se deja confundir por
usted. Sus acciones no lo dejan perplejo. La aureola inclinada en
usted no le causa problemas a Él. Por lo tanto vaya ante Él. Después
de todo, usted es parte de su familia.
Max Lucado