
¿Cómo está la relación con sus hijos...?
Ps. Fernando Alexis Jiménez
Era sábado en la tarde. En el lugar estaba toda la prensa de la ciudad. Se oían los murmullos apenas naturales antes de un gran acontecimiento y los comentarios sobre qué iría a ocurrir. Minutos después apareció Vera, una multimillonaria propietaria de una reconocida cadena de panaderías. Hizo gestos para que guardaran silencio y, con la ceremoniosidad de quien se apresta a anunciar un divorcio, confirmó que donaba la cadena de oro que adornaba el cuello de su perrita Pug, para ayudar en una campaña dirigida a niños con desn! utrición en el Brasil.
--No tengo la conciencia tranquila al ver tantos pequeños muriéndose de hambre mientras mi mascota se pasea con un dineral en el cuello—explicó, en lo que pretendía ser un acto de filantropía dirigido a gentes de zonas marginales. El collar, recubierto en oro de 18 kilates, tiene un valor aproximado de 850 dólares, según estimaron los expertos presentes en el evento.
Luego se retiró, con arrogancia y sin volver la mirada a quienes deseaban ampliar la información. Los periodistas titularon el hecho como insólito, en una nación duramente golpeada por la miseria en las favelas, en las que se apiñan decenas de ranchos de cartón, lámina y madera de reciclaje.
Los niños, el futuro del mundo...
De acuerdo con el más reciente informe de la Organización de Naciones Unidas, en Latinoamérica hay más de 120 millones de niños que viven en condiciones de miseria. De ese número, 20 millones trabajan en las calles vendiendo dulces, artículos de primera necesidad y flores. El documento “Pobreza y explotación entre la niñez”, señala igualmente que esa situación de marginalidad golpea a 1.000 millones de infantes en todo el planeta.
Pero no tenemos que ir muy lejos para tropezarnos con esta dura realidad. Quizá no en condiciones de miseria pero sí en abandono, se encuentran nuestros hijos. Materialmente no carecen de nada en el hogar, pero les falta amor, comprensión, un abrazo, una sonrisa, una voz de estímulo que exprese un: “Te felicito por cumplir con tus obligaciones de escuela”. Ellos también están marginados. Viven con una familia, pero enfrentan la indeferencia.
Amar a la niñez es una prioridad. Es nuestro compromiso. El Señor Jesús lo compartió con sus discípulos cuando les dijo:”Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él“(Marcos 10:14, 15).
¡Hoy es el día para prodigar amor a sus hijos...! No olvide que es una demostración del amor de Cristo en nuestra familia...
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