Enseñanza acerca del papel de la mujer
Querida amiga:
En tu carta me reprochas por haberte dejado en suspenso. No era mi intención; sólo quería que ambas tuvieramos un poco de tiempo para pensar en esa pregunta. Ahora te voy a decir lo que pienso al respecto.
Mi pregunta fue: ¿Es genuino el anhelo de casarse? Y mi respuesta es: ¡Por supuesto! Dios es quien pone ese anhelo en nosotras. Pero tambien es cierto que él quiere que algunas personas permanezcamos solteras, por un tiempo o por toda la vida, para cumplir alguna misión específica: "Hay asimismo diferencia entre la casada u la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuenrpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido" (1a Corintios 7:34). Esto no quiere decir que el casarse sea algo malo, pues más adelante Pablo agrega: "Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case" (1a Corintios 7:36). Desafortunadamente, ni en la sociedad, ni en el hogar, ni siquiera en la Iglesia, se nos imparte una enseñanza completa.
¿No te has fijado que desde la niñez la enseñanza y preparación recibida por toda mujer lleva un solo propósito: "Llegar a ser una buena esposa y madre"? O, ¿has oído alguna vez que algunos padres preparen a su hija para ser una "Buena y feliz soltera"?
Amiga, no me malentiendas; no estoy a favor de dar una educación unilateral al respecto, e ir al otro extremo pintando al matrimonio como lo mpas terrible de este mundo (como se describe a la soltería). Pero sí debe enseñarse que la plenitud y felicidad no se obtienen solamente en el matrimonio.
La sociedad, de varias maneras, graba en la mente de todos el concepto de que el matrimonio es el único y seguro sinónimo de la felicidad, y de que la soltería solo ofrece una vida estéril, triste y solitaria. De ahí el proceso se desarrolla sutilmente: Como todos deseamos la felicidad, entonces todos tratamos de llegar al matrimonio. Lo trágico está en que muchas mujeres se dan cuenta de lo falso de este concepto hasta después de casarse, u solo encuentran una vida de dolor y frustración.
Por otro lado, las solteras siguen sintiéndose insatisfechas porque ese concepto se ha quedado "bellamente cincelado" en su mente y en su corazón, a tal frado que se siente un estorbo en este mundo; y hasta llegan a pensar que Dios ha cometido un error con ellas, o las ha olvidado. A todas nos ha pasado eso, por lo menos en una ocasión. La verdad es que hay días cuando nos sentimos feas, inutiles y cansadas, y es cuando nos consideramos estorvos. Pero, amiga, la próxima vez cuando te suceda, recuerda una cosa: ¡NINGUNA HIJA DE DIOS ESTORBA EN ESTE MUNDO! ¡Al contrario! TODAS SUS HIJAS TENEMOS UN LUGAR Y PROPÓSITO ESPECÍFICO PLANEADO CUIDADOSA, SABIA Y AMOROSAMENTE POR ÉL.
Por tanto, cualquiera que sea tu estado civil, jamás podrás estorbar porque ¡es Dios quien te lo ha planeado! ¡Así te necesita para que su plan sea perfecto! Eres un elemento importante e insustituible en su magistral diseño.
Seguramente ahora te estarás preguntando ¿cuáles son entonces las razones o motivaciones que deben guiarnos hacia el matrimonio? Meditemos un poco en ello.
Tu amiga.
Licda. Maryori Alvarado