|
"Pero me temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva,
vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera
fidelidad a Cristo. II Corintios 11:3
"Pero me temo que así como la serpiente engañó a Eva, los
pensamientos de Uds. Sean desviados de un compromiso puro y sincero
con Cristo" II Corintios 11:3 N.V.I.
Satanás esta atacando con todo, cada vez me sorprende menos la
cantidad de cartas que recibo contándome de consiervos amados caídos
en la tentación.
Estoy plenamente convencida de que muchos de ellos fueron
sorprendidos y sin haberlo buscado se encontraron súbitamente
hundidos en el sucio lodo del pecado. Al conversar con algunos de
mis amados hermanos he llorado con ellos al reconocer su tremenda
tristeza y arrepentimiento. El horror y el asombro no es sólo de
parte de aquellos que están listos a levantar la ceja con un gesto
religioso de condenación y juicio, mis débiles consiervos sienten
peor consternación y vergüenza por el yerro cometido.
Como creyentes, anhelamos sinceramente todos, hacer y vivir como
Cristo, pero en nuestro caminar de fe, Satanás ha desplegado una gran
legión de maldad que buscará extraviarnos de nuestro sincero objetivo.
No son los holgazanes, los creyentes carnales o los incrédulos las
víctimas preferidas del diablo, más bien los consagrados a Cristo.
son la meta del tentador, aquellos que de corazón sincero buscan ser
fieles a su Salvador. El apóstol Pedro, sufrió en carne propia
muchas veces el haber sido sorprendido en la falta, por eso con amor
hoy nos aconseja:
"Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el
diablo ronda como león rugiente, buscando a quien devorar.
Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos
en todo el mundo, están soportando la misma clase de sufrimiento" I
Pedro 5:8-9.
Oración: Padre, sé que siempre estas listo a perdonarme, pero mi alma
se duele cuando recuerdo a los que mas he amado listos a tirarme
piedras y condenarme para siempre. Pero tú me has redimido, has
levantado mi rostro humillado y otra vez has vuelto a perdonarme.
Dame el honor de compartir tu paz aquellos que hoy han caído. Ten
misericordia de ellos Señor. Amén.
Martha Bardales
|