Si en Corea 360 mas 70 da 530 es evidente que las culturas son bien
diferentes
Hector
-----Mensaje original-----
De: cursogo@... [mailto:cursogo@...] En
nombre de Fernando Aguilar
Enviado el: martes, 01 de noviembre de 2005 17:45
Para: cursogo
Asunto: [cursogo] Relato del viaje a Corea - tercera parte
Estamos en el día jueves 27/10.
Por la mañana se jugó la quinta ronda, y luego del almuerzo la sexta y
última.
En las semifinales del grupo D nos tocó enfrentar a Indonesia, a quien
vencimos 3-0 sin mayores sobresaltos. En el saloncito destinado a
comentar las partidas, contiguo al salón de juego, revisamos las
partidas y les enseñamos algunas cosas a los muchachos indonesios.
Para las últimas rondas ordenamos los tableros de la manera "normal"
(igual que en la primera ronda), conmigo en el primer tablero, Eduardo
en el segundo y Gabriel en el tercero. Cuando comentamos que eran pocos
los equipos que especulaban alterando el orden de los tableros (tal vez
Holanda, y no sé si alguno más), Eduardo dijo que el único motivo por el
cual él especulaba era para responder a la consigna dada por el señor
Hahn el primer día, a lo que yo agregué que ese era el único motivo por
el cual él discutía con los asistentes que pretendían que diéramos el
ordenamiento del equipo antes de conocer a los rivales. Creo que nuestro
comportamiento "a la japonesa" no enganchaba del todo bien en el
contexto coreano.
En la lucha por los primeros lugares, Corea se tomó revancha de la
derrota sufrida ante Japón en la fase preliminar, y lo dejó fuera de
carrera venciéndolo 2-1. En la otra semifinal, China dio cuenta de
Taiwan con un contundente 3-0.
En el grupo C, Alemania enfrentó a Estados Unidos y perdió, quedando
para la definición del 11º puesto frente a Tailandia, que perdió con
Singapur.
Durante el almuerzo se me ocurrió la idea de organizar a nivel
iberoamericano y por internet un torneo por equipos con el sistema KABA,
y la comenté con mis compañeros. En principio, la idea de jugar por
equipos fue bien recibida; en cuanto al sistema de torneo, tuve una
enfática respuesta de parte de Eduardo.
En la final por el 13er puesto enfrentamos a Malasia, y si bien Eduardo
dejó escapar sobre el final una partida que tenía ganada, nos impusimos
sin mayores sobresaltos 2-1. Indonesia quedó 15º sin jugar, habida
cuenta de la ausencia de Vietnam.
Corea derrotó en forma contundente a China y salió campeón, mientras que
Japón se quedó con el tercer puesto al superar a Taiwan.
En la final por el quinto puesto se volvieron a enfrentar Filipinas y
Australia, quedando esta vez el triunfo en manos de los filipinos.
Holanda venció a Rusia y se quedó con el 7º lugar.
En el grupo C, Singapur superó a Estados Unidos y quedó 9º, mientras que
Alemania obtuvo el 11er lugar.
A nivel individual, el primer premio quedó para el capitán de Filipinas,
que terminó invicto. Entre los que tuvieron una partida perdida, el
segundo premio correspondió al capitán de Corea, cuyo equipo había
obtenido el primer lugar, seguido por los otros dos jugadores coreanos y
dos de los japoneses. Gabriel, que también tuvo 5 partidas ganadas,
quedó en el 9º lugar. Yo quedé en 18º lugar con 4 ganadas (incluyendo la
que me dieron por ausencia contra Vietnam), y Eduardo en 38º lugar con 2
partidas ganadas.
A nivel de equipo, ganamos 3 de los 6 matches y 11 de 18 partidas
(incluyendo las de Vietnam). Puede decirse que nuestro desempeño no
estuvo tan mal, pero nuestro sentimiento al terminar el torneo podría
resumirse con la letra de la vieja canción de Les Luthiers: "nos pasaron
por encima y nos ganaron; nos dejaron en derrota".
A la tardecita se organizaron unas simultáneas a cargo de algunas
jóvenes profesionales. Gabriel y yo, junto con Geert Groenen de Holanda,
jugamos en una de ellas. Gabriel recibió 2 piedras de handicap y perdió
por 1 punto. Yo recibí una piedra más komi al revés de 5 puntos, y gané
por abandono.
En la ceremonia de clausura, el capitán del equipo japonés Harada
Minoru, una vieja gloria del go amateur, pronunció un discurso en inglés
muy bonito. En el mismo mencionó un proverbio japonés que dice algo así
como que "ganar o perder es una suerte del tiempo". Luego
reflexionábamos que en el contexto del sistema KABA, la suerte del
equipo japonés al enfrentar al coreano se había producido en el tiempo
equivocado.
Por la noche nos llevaron a comer a un restaurante muy lujoso, en el que
pudimos probar todo tipo de exquisiteces a cambio de hacernos cantar las
canciones típicas de cada país. Yo hice punta, entonando una canción de
la que me acordaba más o menos bien la letra, pero por la mitad me jugó
una mala pasada la memoria y terminó todo entrecortado. Luego de pasar
por melodías de todo tipo y color, cerró el espectáculo el señor Hahn,
haciendo gala de su pasado como profesional del canto.
De regreso en el hotel, volvimos al salón de juego. Estaba pendiente la
definición del torneo por el sistema Hahn. El reglamento indicaba que
había que completar 7 rondas, de las cuales debían jugarse al menos 2
partidas con jugadores de alguno de los tres grandes (Corea, China y
Japón).
Como el torneo era opcional, participaba quien quería, y casi ninguno de
los equipos "grandes" se había anotado. Entonces Hahn dijo que bajaba la
condición a una sola partida, y lo convenció a Harada para que se anote.
En su primera partida, Harada dio cuenta del propio Hahn y obtuvo sus
100 primeros puntos.
Quise jugarle a continuación, pero el viejo me dijo que yo era demasiado
fuerte y que al día siguiente debía levantarse temprano para viajar.
Entonces Hahn le pidió a Dmitriy Surin, el tablero Nº 2 de Rusia, que
juegue con él. Harada tuvo la iniciativa en todo momento y hubo un
enorme grupo de Surin en grave peligro de morir, pero finalmente se
resolvió por territorio, con una diferencia de más de 30 puntos, que le
dieron otros 90 "puntos Hahn" al japonés.
Luego jugó con Andrey Kulkov, el Nº 3 de Rusia, y según el relato de
Eduardo, Harada no quería comerle, pero el otro insistía en dejar sus
grupos desprotegidos, así que finalmente se decidió a destrozarlo y
obtener de ese modo 100 puntos más.
Gabriel quería jugarle, pero el viejo estaba cansado y debía levantarse
temprano al día siguiente, así que se disculpó y se fue a dormir.
Yo tenía 4 partidas jugadas y necesitaba 3 más para completar las 7
rondas, pero no encontraba con quién jugar, dado que había unos cuantos
que optaron por darle al whisky o al vodka. El único que tenía 5
partidas jugadas era Ruslan Dmitriev, fuerte candidato a ganar el
torneo.
Como había pocas perspectivas de jugar, Eduardo y Gabriel se fueron a
dormir, pero yo decidí quedarme.
Finalmente apareció de vuelta Dmitriy Surin, que aceptó de muy buen
grado jugar conmigo. Nos pusimos en el saloncito de los comentarios,
donde quedaban algunos juegos pero ya no había relojes. El juego tuvo
los típicos vaivenes de las partidas rápidas, con grupos que morían y
revivían en complicadas luchas de ko. Estábamos en pleno yose con cierta
ventaja a mi favor, cuando apareció uno de los asistentes diciendo que
estaban por entregar los premios del torneo. Entonces le pedimos 5
minutos más para terminar la partida. Finalmente gané por algo más de 10
puntos y obtuve 70 puntos Hahn más.
Ya habían retirado la planilla en la que se anotaban los resultados,
pero Dmitriy insistió en hacer el registro. Sumando esos 70 puntos a los
360 que había acumulado en las 4 rondas anteriores, totalicé 530 puntos,
y con eso alcancé a Ruslan Dmitriev, que en 5 partidas también tenía 530
puntos, con 3 parciales de 100, uno de 90 y uno de 40 (producto de su
única derrota).
Con sus 290 puntos en tres partidas, Harada se hizo acreedor al tercer
premio de 30 dólares estadounidenses, pero nuestro empate complicó el
reparto del primer premio de 100 dólares y el segundo de 50 dólares, que
en principio hubieran correspondido a Ruslan y a mí respectivamente.
En el salón de juego, Hahn anunció con la planilla en la mano el tercer
premio para Harada y el empate que se había producido entre los dos
primeros, y largó al ruedo la pregunta sobre qué convenía hacer al
respecto.
Chun Poong Jo 8p (Victor Chun para los amigos), probablemente sin saber
quiénes eran los que habían empatado, propuso darle el primer premio al
jugador de mayor edad. Esa propuesta fue rechazada, por lo que quedaba
la alternativa de jugar un desempate o repartir el dinero. Ruslan
parecía dispuesto a hacer el reparto, pero yo dije que no tenía
inconveniente en jugar el desempate.
Habiendo decidido jugar, nos trasladamos al saloncito de los
comentarios, pero nos encontramos con que ya habían guardado todos los
juegos. Estábamos a punto de acordar el reparto del dinero cuando entró
Hahn y nos dijo que había mucha gente que quería ver la partida. Así que
sacaron un juego de su envoltorio y nos ubicamos nuevamente en el salón
grande.
La partida se encaminó rápidamente a una pelea intrincada, y entonces se
levantó Zhaonian Chen (darkmage en KGS, Michel Chen para los
angloparlantes) y dijo en voz alta: "apuesto 10.000 won a este tipo"
(por mí). En toda mi dilatada carrera nunca había tenido un
reconocimiento de ese tenor. Enseguida se prendieron unos cuantos en la
broma, así que le sugerí a Ruslan que debíamos cobrar comisión por las
apuestas, pero Laatikainen replicó diciendo: "no, ustedes son esclavos"
(del sistema de apuestas).
Pasado un rato, amainó el clima jocoso, mientras en el tablero la pelea
se extendía en toda su extensión. Pese a no tener reloj, Ruslan pidió
que jugáramos rápido, y en el apuro intercambiamos un par de errores
tipo 20-kyu. Después de comerle un grupo quedé en ventaja, pese a lo
cual me metí en nuevas complicaciones y le di una oportunidad de
recuperar, que no supo aprovechar, por lo que finalmente gané por
abandono. De ese modo me hice acreedor al primer premio de 100 dólares,
que me sirvieron para cubrir las dos noches extras de estadía (una el
día anterior al torneo y otra porque debí quedarme un día más, dado que
no tenía vuelo).
A la mañana siguiente, durante el desayuno, les conté a Eduardo y
Gabriel los sucesos de la noche anterior.
Luego de las felicitaciones por el logro obtenido, Eduardo me preguntó:
"¿con cuál de los tres grandes jugaste?" Respondí que ninguno, sino que
completé 5 rondas jugando con Surin. "¿Pero cómo, tampoco completaste
las 7 rondas?", fue la siguiente pregunta. Este Eduardo..., está
demasiado imbuído de la cultura japonesa, y por eso se entiende que haga
esas preguntas descolgadas.
En la cuarta y última entrega, "el día después".
No se lo pierdan. En cualquier momento volvemos.
Saludos:
Fernando.
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