Articulo muy bueno, un retrato de los "vivos argentinos":
http://weblogs.clarin.com/antilogicas/archives/2008/02/la_raza_imbancable_de_los\
_ventajeros.html
La raza imbancable de los ventajeros
En la Argentina estamos tan acostumbrados, que los más hemos
desarrollado cierto nivel de convivencia pacífica, después de un
tiempo más o menos prolongado de guerra fría con este personaje tan
frecuente como deleznable.
Hay quienes no, que no soportan a los innumerables ventajeros que nos
rodean. Y se enojan, montan en justiciera cólera, se sacan, se la
pasan peleando contra estos especímenes imposibles de eludir en el
trabajo, en la familia, entre los conocidos.
Ventajero (se los encuentra en ambos sexos, aunque prolifera entre los
hombres) es aquel sujeto capaz de correr el albur de provocar un
accidente de tránsito por sobrepasar a otro y llegar antes por un
motivo perfectamente fútil. También, el que obviamente se cuela en una
fila, no importándole en lo más mínimo los reproches que genere. Y que
es capaz de recoger del piso un número para adelantarse a los que ya
cortaron el suyo.
Lo grave es que aquí el ventajero se cree un vivo, un vivo bárbaro. Y
entre nosotros la categoría de vivo, de piola, de canchero está ungida
-para desgracia de todos- con los supremos óleos del prestigio. Hasta
el corrupto más traslúcido y asqueroso cuando se mira al espejo ve al
ejemplo cabal de un vivo argentino, el que se las sabe todas, ese que
dice: "cuando vos venís, yo ya estoy de vuelta" o "si te digo que es
carnaval, apretá el pomo".
Y lo peor del ventajero, lo que más bronca instantánea nos genera
cuando nos atropella contra toda educación y norma, es su caradurismo
blindado: le importa un pepino. Más, goza de su rapacidad. Más aún:
nos goza.
En realidad, se trata de un pobre tipo. Sus victorias son meras
avivadas que él vive como hazañas que enhebran un canto a sí mismo.
Pero es cierto que se hace cuesta arriba vivir en una sociedad llena
de ventajeros. Obliga a desarrollar habilidades para desbaratar sus
trucos y a acumular stocks de paciencia y hasta de resignación. Quizá
alguien tomó ventaja al no declarar como depósitos los departamentos
ardieron más de 40 horas en pleno Once y que pudieron estallar en
tragedia. El problema en una sociedad con tanta gente astuta es que
Cromañón siempre queda a la vuelta de la esquina.
(Columna Disparador publicada en Clarín el 20 de febrero de 2008)
Si van a la página, no se olviden de leer los Comentarios, algunos tan
buenos como el artículo.