Un alavés, un bilbaíno y un giputxi se perdieron en la
selva, y fueron capturados por unos caníbales. El rey
de los caníbales les dijo a los prisioneros que
podrían salvar sus vidas si superaban una prueba que
contenía dos partes. La primera parte de la prueba
consistía en volver a la selva y conseguir diez
unidades de una misma fruta. Entonces, cada uno de los
tres hombres regresó a la selva, tomando su camino
para buscar las frutas.
El primer hombre en regresar fue el vitoriano, que le
dijo al rey:
- Yo traje diez manzanas.
A continuación, el rey le explicó la segunda parte de
la prueba:
- Ahora tienes que empujarte por el culo cada una de
las frutas, sin poner ninguna expresión en la cara. Si
no lo haces así, si haces el más mínimo gesto, te
comeremos.
La primera manzana entró, pero en la segunda.... el
hombre se retorció de dolor, por lo que inmediatamente
lo mataron.
El segundo en llegar fue el bilbaíno, que le mostró al
rey diez cerezas.
Cuando el rey le explicó la segunda parte, el bilbaíno
pensó que era una tarea muy fácil. 1, 2, 3, 4, 5, 6,
7, 8, 9... y justo en la novena cereza soltó una
estruendosa carcajada, por lo que lo mataron también.
El alavés y el bilbaíno se encontraron en el cielo, y
el alavés preguntó:
- Ya casi lo habías logrado... ¿Por qué soltaste la
carcajada?
El bilbaíno contestó:
- ¡No pude soportarlo! Es que vi llegar al giputxi con
unas piñas....