Entrar
¿Nuevo usuario? Inscribirme
debateutn · Debate UTN
? ¿Ya estás suscrito? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...?
Podés cambiar el orden de los mensajes. Simplemente hacé clic en el enlace de columna fecha. Tus preferencias se guardarán, por lo tanto no necesitarás hacerlo otra vez cuando vuelvas a entrar.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Articulo de James Petras   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1832 de 5262 |
James Petras: La crisis argentina volverá con mucha fuerza en seis o nueve
meses. Los bancos americanos y extranjeros van a ayudar para que siga la
fuga de dinero
Por: Lavaca.org
Publicado el Martes, 03/06/03 09:32am

El sociólogo norteamericano, antes de partir de Buenos Aires y luego de
visitar Neuquén y dar varias conferencias en la Capital, formuló su
pronóstico: el nuevo presidente es un jinete incómodamente montado sobre las
demandas de la sociedad y las del poder, que ya empezó su campaña de
debilitamiento. La crisis, entonces, retornará rápidamente. Así de
contundente es este Petras que critica a todos, excepto a Zanón, la la
fábrica de cerámicas recuperada por sus trabajadores.

En el segundo subsuelo de un hotel ligeramente inconcebible, mientras se
escucha estruendo de vajilla amontonándose para ser lavada, el sociólogo
norteamericano James Petras estruja su gorra gris y pronuncia una profecía:

"La crisis argentina volverá con mucha fuerza en seis o nueve meses. Es
inexorable. Kirchner va a caer entre dos caballos". El nuevo presidente
sería un jinete incómodamente montado sobre las demandas la sociedad y, a la
vez, las demandas del poder que realizará una campaña de debilitamiento.
Para Petras, esa campaña ya la inició el diario La Nación. Y la cabalgata
tiene plazo fijo.

Esa es una de las conclusiones que sacó de su reciente visita a la
Argentina, donde brindó varias conferencias en las cuales anunció que
visitaría la fábrica de cerámicas recuperada Zanón, en Neuquén: "Voy para
aprender cómo ganar. Porque eso es lo que me interesa. No sufrir y perder. Y
sí luchar y ganar".

Una de las diferencias de Petras con otras celebridades que visitan a la
Argentina, además de sus ideas y cabalgatas, es el hotel. Lo instalaron en
uno de dos estrellas, el Ayamitre, ubicado -como su nombre lo indica de modo
inolvidable- en Ayacucho y Mitre, Buenos Aires. Por ahí rondan turistas
ostensiblemente ahorrativos: afroamericanos de mirada desconfiada, vecinos
paraguayos, chilenos y bolivianos de compras, y centroamericanos inciertos
bajo la mirada de un conserje integrante de la tradicional colectividad
española. Sirven el desayuno en un segundo subsuelo de fórmica y neón que
sobrevivirá a cualquier bombardeo, donde colapsan todas las señales radiales
y todos los celulares.

Allí Petras con su viejo estilo, provocador, un poco esquemático y siempre
polémico, revisa su visita que atravesó la primera vuelta electoral, la
posterior fuga y misterio protagonizada por el menemismo, y la situación de
la izquierda y los movimientos sociales.

-¿Por qué está tan seguro de que la crisis volverá?

-Al principio habrá un repunte. Lavagna no es tonto. No es tonto. No es
Cavallo, no está totalmente entregado. Va a tratar de lanzar una
recuperación económica, planes para favorecer la industria. Comercio, obras
públicas, construcción. No hay duda de que en algún sentido van a tener un
pequeño repunte, a partir de junio o julio, pero llegando a septiembre, será
el pacto con el FMI. Ese será el primer retroceso del gobierno. Concesiones.

-Pero Kirchner ha dicho que está demostrado que se puede vivir sin el Fondo.
Y que no quiere presiones.

-(Con una chispa de ironía en la mirada) Mire. La gente que celebra la
salida de Menem está equivocada. Menem no es persona. Menem es el nombre de
la configuración del poder institucional, económico y financiero, que va a
hacer un contraataque contra las exigencias mínimas de Kirchner.

-¿En qué consistirá el contraataque?

-No van a pagar impuestos, van a seguir evadiendo. Los bancos americanos y
extranjeros aquí van a ayudar para que siga la fuga de dinero. No van a
aceptar ningún dirigismo. Nada de dirigir inversiones de largo plazo,
fomentar la producción industrial. Entonces, el proyecto del gobierno
depende de la colaboración capitalista, financiera, sindicatos, Estado: ese
es el concepto de que con disciplina al capital y ajustes a los obreros va a
poder lanzar obras y proyectos. Pero primero, yo creo que los capitalistas
no van a aceptar ningún sacrificio. No están acostumbrados. Y creen que con
la salida de Menem del ballotage van a aumentar la imagen de un presidente
minoritario. Van a tacharlo como débil, y cosas peores. Es una campaña que
ya lanzó el diario La Nación. Del otro lado, los obreros y los empleados con
su expectativas, no están en posición de someterse a ningún ajuste más. Creo
que Kirchner va a caer entre los dos caballos, no será parte de un proyecto
derechista, ni de uno progresista.

-¿Y entonces?

-Entonces el peligro en esta situación es que la izquierda no esté pensando
el futuro, planificando un proyecto político. Podría dar Kirchner un viraje
a la derecha profundizando la crisis y las tensiones sociales, o podría
entrar al escenario una combinación de López Murphy con la base menemista
para una política proto-fascista. Murphy es un fascista disfrazado,
particularmente después de la derrota que sufrió como ministro. Ya no va a
jugar con guantes blancos. Es un escenario que con algunas oportunidades
para cambiar el sistema, por la debilidad del proyecto de Kirchner, pero
también hay peligros. La mayoría de los progresistas están haciendo
propuestas a Kirchner para que sea un keynesiano reformista consecuente,
pero creo que Kirchner no tiene conciencia de hacer un viraje hacia un
verdadero izquierdismo reformista, sino de conseguir cambios instrumentales
para fortalecer un proyecto de liberalismo con tintes desarrollistas. Creo
que este proyecto tiene pocas posibilidades en el mediano plazo. Un repunte
de meses, no más.

-Que usted relaciona con las negociaciones con el Fondo.

-En agosto o septiembre va a ser el momento de la verdad. Veremos si
Kirchner empieza a adaptarse a las exigencias del gobierno norteamericano,
que ya desde el primer día reclama un ajuste, pagar la deuda. No le dieron
ni un momento de respiro. Ellos creen que, a mayor presión sobre el
gobierno, mayor posibilidad de que le den las espaldas a los que lo votaron
o pensaron en votarlo. Pero la situación más crítica, política, va a ocurrir
a partir de octubre o noviembre. Eso es más o menos como veo la cosa. Queda
un residuo de organizaciones sociales poderosas. Zanón, los desocupados
tienen una fuerza formidable, hay menos asambleas populares, pero queda una
conciencia crítica. No creo que las facciones del partido injusticialista
representen a la gente. La gran mayoría de los que iban a votar tenían otro
programa. Ni Saa ni Kirchner, que no tenían nada que ver con las necesidades
ni las percepciones del pueblo. Eran el mal menor, para parar a Menem. Pero
la derechización de las opciones no significa la derechización de las
conciencias.

-Usted dijo que iba a Zanón, para aprender ¿Qué le pareció la visita?

-Fue muy positiva en todo sentido. Entre todas las limitaciones que hay,
entre el boicot del gobierno, la falta de créditos y el esfuerzo por
estrangular la actividad económica, hay allí más 300 obreros trabajando con
mucha disciplina y con ventas y producción. Pagan salarios igualitarios de
800 pesos. Además hay participación de obreros en las asambleas, sus
comisiones, su dirigentes. Todo está en orden. Faltan otras cosas: más
financiamiento, extender sus redes de comercio, etcétera. Lo que más me
impactó es la unidad de los diferentes sectores sociales. Desocupados,
ocupados, sindicatos de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), CTA
(Central de Trabajadores Argentinos), y todos, profesionales, médicos,
abogados, los que no son de derecha apoyan este movimiento. La iglesia
también. Esta unidad es el mecanismo de supervivencia. Y es una buena
lección para toda la Argentina, porque quiere decir que se pueden unificar
fuerzas y a partir de esa unidad lograr el éxito de los proyectos sociales y
económicos.

-Un argumento es que ese tipo de consenso es más fácil en el interior que en
las grandes ciudades.

-Eso es una parte de la explicación, pero no toda, no es la simple
geografía. Yo creo que hubo una política astuta de Zanón que buscó unir
fuerzas. No pensaban que eran la vanguardia de todo. Trabajan junto con los
desocupados, no hay esa división de sindicatos por un lado, desocupados por
el otro. Por ejemplo, cuando golpean a los desocupados, los obreros se
movilizan frente a las comisarías para liberar a los encarcelados. Todo eso
me parece extremadamente positivo, en contraste con algunas actividades y
movimientos en Buenos Aires donde cada grupo tiene sus piqueteros, sus
fragmentos, y no están a la altura de tener alianzas orgánicas.

-Usted decía que frente a la crisis, muchos grupos se han preocupado más que
nada por aumentar su número de afiliados.

-Sí. Fíjese que con Duhalde las desigualdades crecieron, las cifras de
pobreza subieron, pero uno tiene que ver que frente a este fenómeno los
movimientos sociales no estuvieron a la altura de canalizar un proyecto
político sumando fuerzas. A lo sumo, querían que su grupúsculo crezca un
poco. Otro problema: también existía una ideología casi anarquista, que
pensaba sólo en la horizontalidad, que cualquier líder o programa eran
autoritarios, que la perspectiva política era una imposición inaceptable. Y
terminaron por desorientar a todos, porque se dedicaron a hablar, hablar,
hablar, sin tomar decisiones concretas para actuar particularmente en un
proyecto político. Así, la gente empezó a irse y cada uno trató de buscar
soluciones personales. Y entonces aparecen los punteros, con las bolsas de
trabajo, para reconstruir redes vinculadas con el gobierno, cooptando
algunos líderes locales, y debilitando la unidad. Todos estos factores son
parte del retroceso.

-Es un laberinto. Los partidos de izquierda -según usted mismo ha dicho-
viven con un balde en la cabeza: no ven y escuchan sólo sus propios gritos.
Por otro lado, frente a esos grupúsculos -uso sus palabras- que fragmentan
todo lo que tocan, muchos movimientos buscaron ganar autonomía. Pero ahora
usted dice que al hacer eso son anarquistas. No lo entiendo.

-Mire, yo creo que hay un fetichismo del "que se vayan todos", la autonomía,
la horizontalidad, han hecho tanto o más daño que la izquierda a los
movimientos sociales.

-¿"Que se vayan todos" es fetichismo?

-Es fetichismo porque no entienden que las asambleas necesitan un liderazgo,
necesitan un programa, una visión del poder, y cuando no, terminan cada cual
haciendo pequeños emprendimientos estilo "oenegés" (organizaciones no
gubernamentales) montándose en una situación de dependencia absoluta de las
bolsas de trabajo, y con sus propios caciques locales que dominan todo en
nombre de la horizontalidad. Yo creo que disolver las asambleas no fue cosa
sólo de los grupos de izquierda. Horizontalidad absoluta, discusión de
cualquier cosa ad infinitum, o solamente buscar soluciones a los semáforos
en las esquinas: yo creo que todo eso terminó despolitizando a mucha gente,
que se alejó de las asambleas que no servían para resolver problemas. Y la
otra cara de la moneda: si los horizontalistas no tienen ninguna solución,
mejor ir al puntero, que trae una bolsa de comida, o encuentra un trabajo de
tres meses. Son dos lados de la misma cosa.

-Pero Petras: negar la horizontalidad es negar el debate político a los que
están afiliados a un partido de izquierda.

-No, no. Acá se confunde. Incluso este inglés expatriado (se refiere al
irlandés John Holloway, autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder) que
estuvo aquí en ese grupúsculo de los situacionistas, hablando del "no
poder". Eso no tiene ninguna influencia en ningún país del mundo, mucho
menos en Inglaterra. No conozco a nadie en el mundo que no quiera el poder.
Una mujer quiere poder para manejar la casa, busca formas para negociar. Los
indígenas cocaleros quieren el poder en Bolivia, los Sin Tierra luchan por
el poder. Y esto otro es la masturbación intelectual de la pequeña izquierda
intelectual de las universidades, con un fantasma, una idea que no se ubica
en la realidad. Pero le van dando vueltas-vueltas-vueltas, hasta que
empiezan a creer sus propias ideas sustituyéndolas por la realidad. Este
inglés nunca supo nada de América Latina, no conoce la validez de ningún
nacionalismo, y dice que hablar de imperialismo es "distraer a la gente de
la lucha internacionalista". ¿Sabe qué es? Es un típico británico
imperialista, que nunca entiende nada. Parece de izquierda radical, pero no
entiende que la lucha social empezó en la lucha contra el colonialismo y la
dominación. Yo creo que en este sentido debemos decir que aquí hay que
construir las teorías en función de la realidad de los países.

-Los que hablan de no tomar el poder se fundamentan en algo tan local como
el zapatismo mexicano, y el subcomandante Marcos. ¿Usted qué opina?

-No, no, es una mala lectura. Los zapatistas tenían el proyecto inicial de
marchar a la ciudad de México y conquistar el poder. Había una coordinadora
de 30 organizaciones armadas en el resto del país, que continuaban
debatiendo el momento, las condiciones. y al final los zapatistas decidieron
arrancar el motor tomando la iniciativa. Lo que pasa es que los otros grupos
no los acompañaron. La marcha a México no funcionó. Además, el programa
original era antiimperialista, contra el Nafta, y abiertamente declarado
socialista: poder, capital, socialismo. Cuando coparon dos ciudades el
ejército entró en combate y los zapatistas tuvieron que retroceder y
quedarse en un cerco. En ese espacio geográfico limitado, algunas
comunidades indígenas los apoyaron. Marcos convocó a dos conferencias
nacionales para ver si podía montar una organización política para todo el
país. Hubo participación muy entusiasta de hippies, feministas,
homosexuales, algún sindicalista. No tenía bases sólidas para montar un
frente nacional. Entonces se queda con el frente zapatista, un grupo de
presión y de propaganda, pero nada más. Frente al cerco y frene al fracaso
de no haber podido montar una organización, Marcos empieza a cambiar su
discurso y a adaptarlo a la nueva realidad: ahora dice que no van a
conquistar el poder. Entonces hablamos de los "procesos limitados",
convirtiendo el defecto en virtud, y elaborando teorías sobre las
limitaciones. Los extranjeros teóricos pequeñoburgueses extrapolaron todo de
su contexto y montaron toda esta teoría del no poder. Pero los zapatistas
tienen armas para defender lo poco que les queda. Es poder. El fusil es
poder. Si no quieren el poder, ¿por qué no desarmarse, o dejar que el
ejército entre? No tiene ninguna lógica.

-El hecho de decidirse por la autonomía requiere poder.

-Sí, pero lo del zapatismo es como el cuento de la zorra y las uvas. Como no
las podía alcanzar, decía que las uvas eran amargas.

-Pero Petras, la gente busca alternativas a los partidos de izquierda,
porque también han sido un fracaso. Insistir en el error es una forma de
locura.

-Ahí volvemos al comienzo. Las prácticas de luchar por el poder a partir de
la unidad de sindicatos, obreros, desocupados, sectores progresistas, existe
en Neuquén. Si utilizamos eso como modelo de cómo hacer política, combinando
lo micro con lo macro, lo social con lo político, las asambleas con
liderazgos de representación, creo que tenemos la base realista de cómo se
debe construir. Ni el sectarismo de la pequeña izquierda, ni el infantilismo
de no querer el poder. Es una construcción desde abajo, pero con un
conocimiento de a dónde quieren ir.

-Ahí está el problema. Todo lo ocurrido en los últimos tiempos, piquetes,
asambleas, fábricas recuperadas, movimientos: nada de eso surgió de los
partidos que sólo van atrás a alimentarse de eso.

-Estas actividades fueron muy positivas porque movilizaron y politizaron a
mucha gente y pusieron presión sobre el sistema de dominación tanto
partidario como gubernamental y sobre la burocracia sindical. Es positivo,
pero no avanzaron más allá, hacia un proyecto político apuntando al poder.
Era más un grupo de negación. Y de afirmación sectorial. Pero fracasó, y hay
que aprender la lección. Creo que ahora hay que presionar al ATE, a los
docentes, forzar a que rompan con los partidos dominantes. Hay que presionar
para que se convoque a una formación política unitaria aunque sea
reformista, para el bienestar social y mejorar los ingresos y bajar la
desigualdad.

-Lo que usted dice me suena a lo que convocó Víctor De Gennaro, de la CTA.

-Pero fue muy confuso y poco consecuente. Él siempre llama a formar un
movimiento, para utilizarlo como un mecanismo para negociar con los
partidos. Pero no pasa nada: es como un matrimonio que nunca se consuma. No
está a la altura de crear algo. Aquí, el paso próximo es unir a las fuerzas
sociales nuevas y dinámicas con estructuras de clase obrera, trabajadores,
clase media, media baja, empobrecidos, en un proyecto político que puede ser
izquierdismo o reformismo consecuente, dentro del cual la izquierda pueda
dialogar y sostener su visión.

-Usted supone que los movimientos sociales deberían poder
institucionalizarse ¿En un partido político? ¿O cómo?

-Creo que deben coordinar los roles dinámicos, trabajo de base, con la
estructuración con un partido que tenga alguna continuidad y que busque una
relación con el poder, con el parlamento, las municipalidades. Hacer una
combinación, como Evo Morales en Bolivia, que lucha cortando caminos, con
grandes confrontaciones casi insurreccionales, mientras en el parlamento
está criticando y denunciando. Con un movimiento que reúne a los cocaleros,
los obreros, los jubilados, con una visión del socialismo, pero con un gran
líder que está metido en todas partes, está en el parlamento y está en la
calle. Está en la asamblea y dando conferencias de prensa. Y tienen
asambleas, pero asambleas con delegados y dirección, no una asamblea anarco.

-Pero en la Argentina esas delegaciones y representaciones fueron una estafa
o una traición demasiadas veces. No es que la gente las cuestiona porque se
volvió anarquista de golpe, o porque amaneció con esa ocurrencia.

-Es cierto. Hay peligros en la cooptación. Pero mucho depende en los
mecanismos que tengan las asambleas para descalificar y reemplazar a los
delegados.

-Usted dice que las asambleas y movimientos deberían hacer un frente en el
que la izquierda cumpla cierto rol. Lo que le van a contestar es que la
izquierda tradicional, apenas existe una posibilidad de ese tipo, tiende a c
ontrolarla, y termina por romperla.

-Ahora en Zanón hay miembros de partidos de izquierda. Pero son minoría, y
la hegemonía la tienen obreros, sindicalistas, que no son miembros de
partidos. Y la regla de juego es que se acatan las decisiones de las
asambleas, y del sindicato. Está descalificado alguien que empieza a empujar
en contra. Los obreros que están en grupos o partidos sienten la presión de
los compañeros para acatar las decisiones de las asambleas. Yo creo que si
se portan sectariamente serán descalificados y despreciados. Lo principal es
la identidad con la fábrica y con la lucha. Para mí, es un buen ejemplo de
cómo se puede funcionar.

-Empezó hablando de una crisis futura en la Argentina ¿Cree que hay opción
de evitarla?

-No, dadas las configuraciones de poder y los compromisos que se están
elaborando, yo creo que la economía va a tener un pequeño repunte, pocos
meses, y luego una tendencia hacia abajo. Segundo, yo creo que el gobierno
se va a desgastar. Tercero, van a surgir otras movilizaciones populares.
Pero también la derecha -en particular López Murphy, los Estados Unidos y el
FMI- va a tratar de crear un reemplazo del gobierno. Y todo se va a
polarizar entre la extrema derecha y la izquierda social y política.

Según Petras, que huyó del subsuelo calzándose su gorra gris de los años '50
cuando comprendió que la charla se había hecho más larga de lo previsto,
parece haber una oportunidad para la sociedad, siempre que los que quieran
honestamente cambiar las cosas piensen en el poder, y liberen su ajuar
político del abuso de baldes en la cabeza.

La fuente original de este documento es:
Lavaca.org (http://www.lavaca.org/notas/nota276.shtml)






Mar, 3 de Jun, 2003 8:52 pm

denep@...
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #1832 de 5262 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

James Petras: La crisis argentina volverá con mucha fuerza en seis o nueve meses. Los bancos americanos y extranjeros van a ayudar para que siga la fuga de...
Danilo
denep@...
Enviar correo
3 de Jun, 2003
9:01 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! de Argentina S.R.L. Todos los derechos reservados.
Política de privacidad - Condiciones del Servicio - Reglas de la comunidad de Yahoo! - Ayuda