RESPUESTA A ALAN WOODS (SOCIALIST APPEAL)
Un árabe que perdió el rumbo
Alan Woods, dirigente del Socialist Appeal británico, escribió una larguísima respuesta
(1) al artículo publicado en Prensa Obrera que denunciaba el seguidismo de Woods a la dirección de la COB (Central Obrera Boliviana) en los sucesos revolucionarios de octubre.(2)Según Woods, "el PO está obligado a atacar a nuestra tendencia porque está preocupado por los éxitos que estamos teniendo internacionalmente. Es su miedo al crecimiento de nuestra influencia en América Latina y dentro del mismo PO". En un rapto de originalidad, asegura que "si ladran es que la caravana se está moviendo", prefiriendo el proverbio árabe al Don Quijote ("ladran Sancho...")
Si es cierto lo que dice Woods, que nuestro artículo de 4.621 caracteres refleja la marcha de una caravana, los 101.000 que él escribió para respondernos revelarían la instalación de una estación planetaria en Marte. Es el texto de un hombre desbordado; parece faltarle el control. Más que un árabe en caravana es un turco en la neblina.
La corriente política de Woods tiene setenta años de existencia. Si recién ahora "se está moviendo" es que los camellos pidieron la jubilación.
¿De qué se ufana Alan Woods?
Woods confirma a Prensa Obrera
Luis Oviedo
A
pesar de la extensión de su "Respuesta", plagada de largas citas, obviedades, insultos y expresiones descalificadores contra Oviedo y la dirección del PO, Woods oculta el hecho central: la COB defendió la "salida constitucional" y el reemplazo de Sánchez de Lozada por su vicepresidente Mesa, al igual que Morales y Quispe. Por eso denunciamos la posición de Woods de que la dirección de la COB jugó "un papel muy positivo".Woods responde que los líderes de la COB no tomaron el poder porque "no son marxistas revolucionarios, y por lo tanto en el momento de la verdad no supieron qué hacer". Mentiras, supieron qué hacer: apoyar la "sucesión constitucional" (los parlamentarios sólo lograron llegar al Congreso porque la dirección de la COB, Morales y Quispe les abrieron paso entre la multitud). Woods dice que, a diferencia de Oviedo, él "critica a los dirigentes de la COB de una forma constructiva (...) Dice a los dirigentes: hasta ahora muy bien, ¡pero ahora deben tomar el poder!". Es la primera vez que un ultimátum a destiempo es presentado como una "crítica constructiva".
Woods "explica" que los dirigentes de la COB no tomaron el poder porque "no son marxistas revolucionarios", y al mismo tiempo les reclama que tomen el poder... aunque sigan sin ser "marxistas revolucionarios". ¿Hasta cuándo la sanata, Woods?
Woods dice que es "autoevidente" que la COB no tomó el poder. Pero oculta que no lo hizo porque apoyó el "recambio constitucional". Ese recambio, recordemos, fue impuesto a los explotadores bolivianos por Kirchner y Lula, como el ariete de los imperialismos yanqui y europeo, es decir por la burguesía mundial. En "el momento de la verdad" (el 17 de octubre), los dirigentes burocráticos, "indigenistas" y centroizquierdistas de Bolivia aceptaron el ultimátum de los "emisarios" de Argentina y Brasil.
Las pruebas y evidencias de que la dirección de la COB defendió el ascenso de Mesa y la "sucesión constitucional", es decir la continuidad política y jurídica del Estado burgués, son abundantes.
Días antes del desenlace, el activista sindical Gustavo Pavón denunciaba que "las direcciones que se presentaron como instancias de giro a la izquierda, como la COB de Solares o la COD de El Alto, han comenzado a girar lentamente a la derecha (y) han terminado cediendo en salidas de corte constitucional al régimen. El primero planteando que sea la Corte Suprema de Justicia la que se hiciese cargo del poder transicional; el segundo que fuese el vicepresidente" (artículo distribuido por correo electrónico, fechado el 15/10).
Dos días más tarde, el respaldo de la dirección de la COB a la asunción de Mesa era de dominio público: "Al mismo tiempo –explica un despacho de prensa– Evo Morales y el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, coincidieron en celebrar la inminente dimisión del gobernante y en apoyar la sucesión constitucional para que se haga cargo de la Jefatura del Estado el vicepresidente Carlos Mesa" (Argenpress, 17/10). Otro cable: "Falta media para las cinco de la tarde y entre los dirigentes de la COB se va abriendo paso la propuesta de dejar que Carlos Mesa sea posesionado como nuevo Presidente de Bolivia y luego esperar que atienda las demandas (populares)" (Econoticias, 17/10).
Los dirigentes de la COB celebraron la asunción de Mesa como "un triunfo popular" (Woods también lo celebra), levantaron todas las medidas de lucha y contribuyeron a sembrar expectativas con su visita a Mesa y con su participación en actos comunes con el Presidente (Bolpress, 23/10). Woods lo califica como "un error". La dirección de la COB, incluso, estuvo por detrás de la izquierda democratizante argentina. Luis Zamora y Patricia Walsh rechazaron en el Congreso la asunción de Rodríguez Saá y luego de Duhalde; la COB, en cambio, "saludó" y festejó el ascenso de Mesa y lo llamó a "cumplir el programa popular".
Como se ve, no hace falta ser un "marxista revolucionario" para oponerse a la sucesión constitucional en una crisis de poder.
La política de la dirección de la COB en octubre no cayó del aire. Fue la misma que tuvo en el levantamiento de febrero (en aquella oportunidad, Mesa estaba directamente implicado en las masacres, por lo que reclamaron que la vicepresidenta del Senado se hiciera cargo del gobierno). Esta dirección de la COB, a la que Woods reivindica, estuvo integrada desde la década del ‘90 por miembros de los partidos del gobierno y permitió que conquistas esenciales fueran arrasadas sin lucha –e incluso se asoció en "negocios" con los privatizadores de la jubilación– (ver, por ejemplo, las documentadas denuncias de Gonzalo Trigoso en "Qué es el Bloque Sindical Antineoliberal").
A mediados de año, un comentarista escribía: "La COB está en su peor crisis. Esa forma de sindicalismo pactista o negociador, asumida por los dirigentes, empeoró su situación, coadyuvando a la profundización de la crisis" (Alerta Laboral, junio de 2003). El abierto oficialismo de los dirigentes de la década del ‘90 llevó a la conformación de un gran bloque opositor, el Bloque Sindical Antineoliberal, que pasó a controlar varias Federaciones de Fabriles (inclusive la de La Paz), y tenía 300 de los 900 delegados al Congreso de la COB. Ante la radicalización de la situación, el Congreso de la COB se limitó a cambiar la Ejecutiva y a su Secretario (fue elegido el minero Jaime Solares). Esta fue la dirección que estuvo al frente de la rebelión popular devenida en revolución. Bajo la presión de las masas y los golpes del gobierno, fue radicalizando su "discurso", pero siempre en la perspectiva de la "salida constitucional".
A las masas hay que decirles la verdad. No mentirles como lo hace Woods. Se trata de algo tan elemental que no requiere citas ni de 1848 ni de 1932. El PO les dice a las masas: la política de la dirección de la COB fue contrarrevolucionaria; es necesario poner en pie una nueva dirección. Woods les dice a los dirigentes de la COB: "Muy bien, muchachos", "muy positivo lo que hicieron"... para lo cual oculta que disolvieron una situación revolucionaria que demoró un mes en formarse para apoyar la "sucesión". Así respondieron al reclamo (conciencia política) "Ahora es nunca".
El método político de Woods es criminal en Bolivia, en Argentina y en cualquier lado. Se puede versear, escribir cien mil caracteres, citar extensamente el Manifiesto Comunista y ... mentir sobre la dirección de la COB sentado desde Londres.
1. Alan Woods, "Marxismo frente a sectarismo. Respuesta a Luis Oviedo (PO)"; http://argentina.elmilitante.org/index.asp?id=muestra&id_art=362.
2. Luis Oviedo, "La posición contrarrevolucionaria de Socialist Appeal, Prensa Obrera, 20 de noviembre de 2003.
...Y parió la abuela
RESPUESTA A PIERRE BROUÉ
D
e una manera completamente desproporcionada, Pierre Broué (firmando con el seudónimo Michel Wattignies) inserta dos brutales insultos contra Luis Oviedo y el Partido Obrero en uno de sus artículos sobre Bolivia.1Broué se interroga a sí mismo acerca de si Oviedo, al que caracteriza como "cronista-calumniador", "es estúpido y no sabe leer o un falsario consciente y organizado". Lo que despierta su santa indignación es la crítica sobre la cuestión de los "dirigentes naturales", que como ya mostramos se refiere a Quispe y Morales. Broué arremete contra Oviedo sin citar una sola vez lo que se publicó en Prensa Obrera (¿lo habrá leído o se habrá dejado llevar por los dichos de terceros?).
Pero lo que realmente importa es que Broué y Woods establecen una alianza sin principios, desde el momento en que sus posiciones sobre Bolivia son contradictorias en las cuestiones esenciales.
Woods dice que los dirigentes de la COB jugaron "un papel muy positivo"; Broué, en cambio, caracteriza a Solares, junto con Quispe y Morales, como "oportunistas que se han agrupado alrededor del gobierno". Es decir, que después aliarse con Woods, Broué le da la razón al mentiroso Oviedo.
La arbitrariedad de Broué se complementa con la de Woods. ¿Qué dice Woods cuando Oviedo sostiene que Quispe, Morales y Solares tuvieron la posición de apoyar la "sucesión" o "traspasó" constitucional? "Oviedo demuestra que no comprende nada. Para Luis Oviedo, los dirigentes de la COB son lo mismo que Quispe y Evo Morales –ellos forman todos un bloque reaccionario. Esta es la típica actitud sectaria." ¿Qué dice el mismo Alan Woods de Broué cuando es Broué y no Oviedo el que pone a Solares, Morales y Quispe en la misma bolsa como "oportunistas que se han agrupado alrededor del gobierno"? Dice que Broué "hace una interpretación marxista de los acontecimientos de octubre en Bolivia".
Nuestros críticos son una "corporación" de ayuda mutua.
L. O.
1. Pierre Broué, "El comienzo de la segunda revolución boliviana"; http://argentina.elmilitante.org/index.asp?id=muestra&id_art=365.
Asamblea Constituyente y dictadura del proletariado
W
oods dedica largos párrafos a criticar la consigna de Asamblea Constituyente. Lo hace, fundamentalmente, para diluir su política de seguidismo criminal en Bolivia multiplicando cuestiones sin ton ni son. Considera a la Constituyente (la consigna del PO es una Constituyente con poder) no sólo "contrarrevolucionaria" sino también la "madre" de todos los males que, según él, estaría sufriendo el PO. Al respecto repite lugares comunes ya conocidos: que se trata de una consigna democrático-burguesa y no socialista (¡chocolate por la noticia!) y que en determinados momentos puede convertirse en un instrumento de la contrarrevolución (¡doble ración de chocolate!).¿Qué plantea él? ¿La dictadura del proletariado? ¡No! No plantea la dictadura del proletariado.
Nuestros lectores deben saber que este "marxista revolucionario" no defiende la dictadura del proletariado en ninguno de sus numerosos y extensos escritos; tampoco la defiende en el terreno teórico; para él, se trata, apenas, de una lejana referencia histórica. Woods, por ejemplo, dedicó muchas horas de su valioso tiempo a atacar al Partido Obrero pero no encontró un minuto libre para fijar posición acerca de la resolución del Congreso de la LCR que repudia públicamente la consigna de la dictadura del proletariado. Por más que se busque, en su página web no se encontrará nada sobre el punto. Ni él, como cabeza de su "internacional", ni su sección francesa se han sentido comprometidos, porque están de acuerdo con la LCR: para todos ellos, la dictadura del proletariado "ya fue". Como con los dirigentes de la COB, también aquí el silencio es complicidad.
El PO nunca dejó de desarrollar su política en base a la estrategia del gobierno obrero (para nosotros, la denominación popular de la dictadura del proletariado) aún cuando levantara la consigna de la Asamblea Popular Constituyente... y especialmente cuando levantaba esta consigna, una consigna de transición y no "etapista". Woods, en cambio, es un caso único en el mundo: se opone, al mismo tiempo, a la consigna de la Asamblea Constituyente y a la dictadura del proletariado. ¿Qué plantea?
En Bolivia, dice, "lo que hace falta es una democracia de trabajadores que conduzca al socialismo" ("Los trabajadores bolivianos tuvieron el poder al alcance de la mano", en http://argentina.elmilitante.org). Es decir que es partidario, no de la "dictadura", sino de la democracia, como la LCR. Además, es partidario de una democracia de "trabajadores", no obrera, o sea de la versión frentepopulista de la dictadura democrática de obreros y campesinos que denuncia El Programa de Transición.
L.O.
ALAN WOODS Y LA GUERRA DE MALVINAS
God save the Queen... y a los kelpers
P
ara que nuestros lectores puedan formarse un juicio acerca del Socialist Appeal, es necesario conocer su posición frente a la guerra de Malvinas, a las que como leales súbditos de su graciosa majestad denominan Falklands.Apenas las tropas argentinas desembarcaron en las islas, el SA reclamó el retiro de las tropas de ambos países, denunció que era una guerra entre dos potencias igualmente imperialistas y exigió el respeto del derecho a la autodeterminación... de los kelpers.
"La población de las islas es de extracción y habla inglesa. Si bien sólo hay 1.800 habitantes en las Malvinas, aun así, los marxistas tenemos que tener en consideración sus derechos e intereses. Las reivindicaciones de la Junta sobre las Malvinas, son unas reivindicaciones puramente imperialistas del botín que allí existe (...)" (Ted Grant, "La crisis de las Falklands - Una respuesta socialista", mayo de 1982). Incluso, llegaron a plantear la posibilidad de una guerra, "que los obreros y los marxistas británicos estarían dispuestos a apoyar (...) Pero sólo un gobierno socialista democrático en Inglaterra tendría las manos lo suficientemente limpias como para hacerlo" (ídem). Es decir que la corriente de nuestro contrincante Alan Woods impulsaba la guerra imperialista contra la Argentina.
Veinte años después, el SA continúa reivindicando esta "guerra obrera" por la "autodeterminación de los kelpers". "Ellos (los kelpers) tienen derecho a decidir en cuál de los dos estados quieren vivir. ¿Qué posición deberían haber adoptado los marxistas –sobre todo los marxistas argentinos– en relación de los derechos de ese pueblo? Deberían haberse opuesto a la invasión y la anexión de su tierra (la de los kelpers, LO) por la dictadura capitalista argentina" (Phil Mitchinson, "La guerra de las Falklands – veinte años después").
Aclaremos: Política Obrera (antecedente del Partido Obrero) se opuso a la invasión (fue la única que lo hizo), pero no a defender a la Argentina encabezada por Galtieri contra la flota imperialista de la Thatcher abastecida por la base norteamericana de la isla Ascensión y guiada por los satélites de Reagan.
Pero si no fuera por Galtieri nunca habríamos conocido las posiciones de Ted Grant y Alan Woods sobre la "cuestión nacional" de los kelpers porque, significativamente, antes del 2 de abril no se habían tomado nunca la molestia de reclamar el retiro de las tropas británicas ni la autodeterminación de los isleños. Al igual que la Thatcher, consideran las islas territorio británico ya que definen su ocupación por las tropas argentinas como una "anexión".
Hace ya veinte años, Política Obrera desenmascaraba la naturaleza imperialista de estas posiciones: "¿Cuál es el significado real de que los falklanders decidan su futuro? El mismo por el que fue enviada la flota: la restitución colonial británica. Y esto porque lo único ‘distintivo’ de los falklanders es que son un asentamiento colonial británico: de ahí que su autodeterminación sea formar parte del imperio británico. Nosotros estamos por la autodeterminación de los pueblos como un aspecto de la lucha contra el imperialismo. Pero es un absurdo total plantear la autodeterminación de los colonos imperialistas" (Julio Magri, "Malvinas, Epitafio"; Internacionalismo, agosto/octubre de 1982).
Con los soldados de la Reina, Woods gritaba a todo pulmón, "Argies, go home". Para el Socialist Appeal, las Malvinas son inglesas y no un territorio ocupado colonialmente. Por eso plantearon la "autodeterminación de los kelpers" –que no querían separarse de Gran Bretaña– pero no la independencia de las islas.
Woods prostituye el derecho a la autodeterminación de los pueblos al ponerlo al servicio del reforzamiento de la opresión colonial. Pero como para los marxistas toda reivindicación nacional está subordinada a la revolución proletaria, su planteo de "autodeterminación de los kelpers" debería haberlo llevado a plantear un "gobierno obrero en las Falklands", algo que evidentemente no hizo porque habría puesto en evidencia la completa ridiculez de sus posiciones.
Estos partidarios del "socialismo colonial" son los que atacan al Partido Obrero.
L.O.
Quién es el mentiroso
W
oods me llama "mentiroso" en dos oportunidades.La primera cuando dice que "inventé" que hubiera planteado la consigna "todo el poder a la COB". La única invención es la de Woods. Cualquiera puede leer que jamás lo "acusé" de levantar tal planteo y puede confirmar quién es el embustero. O, para decirlo en las palabras de Pierre Broué, quien "es estúpido y no sabe leer o un falsario consciente y organizado".
La segunda es cuando afirmo que califica a Quispe y Morales como "dirigentes naturales de las masas". Voy a citar el párrafo en cuestión para que los lectores saquen sus conclusiones: "Morales –escribe Woods– no tiene prisa en empujar a Mesa de la cuerda floja. Pero los productores de coca, a quienes nominalmente representa, han jurado continuar con los bloqueos de carreteras, mientras que el otro dirigente campesino del país, Felipe Quispe, ha dicho que él no va a ofrecer ninguna tregua. Como dirigente de la federación de campesinos ha jugado un papel clave en los bloqueos de carreteras del país que han ayudado a la caída de Sánchez de Lozada. Quispe continuó exigiendo que el gobierno cumpla las setenta y dos reivindicaciones de su grupo, y añadió una nueva: que Mesa no cumpla lo que queda de los cinco años de mandato y convoque nuevas elecciones tan pronto como sea posible. Mesa estaba de acuerdo con esta reivindicación en su discurso inaugural, pero Quispe dijo: ‘En cualquier caso, vamos a continuar con los bloqueos’. Y añadió: ‘No vamos a estar con el ejecutivo, siempre vamos a estar en la oposición’. Esto demuestra –concluye Woods– que existe una profunda corriente subterránea de desconfianza y furia entre las masas que se refleja en la intransigencia de sus dirigentes naturales". ¿A quién se refiere como "dirigentes naturales" en el párrafo que acabamos de citar? ¿A los cuadros medios de la COB, como dice en otro lado y por otro tema, o a Quispe y Morales, como denunciamos en nuestro artículo? La cita que está "fuera de contexto" es la que hace Woods de su propio texto. n
L.O.
Alan Woods desconoce a la ANT
W
oods también ataca al PO porque "ha jugado un rol negativo renunciando a la unidad de los piqueteros en una organización común. La única razón por la que continúan divididos es que los diferentes grupos políticos (no sólo el PO) insisten en mantener el control de ‘sus’ piqueteros. Esta conducta es francamente lamentable. (...) Como resultado, el movimiento piquetero ahora está estancado". Si está "estancado", Woods puede preguntárselo a Kirchner, luego de la concentración de 70.000 personas el 20 de diciembre.¿Oyó Alan Woods hablar de la Asamblea Nacional de Trabajadores? Esta Asamblea se inauguró en junio del 2001, luego de la campaña del Polo Obrero (16/12/2000) a instancias del Congreso de Desocupados de Salta (noviembre del 2000). Ya se han realizado siete asambleas nacionales, cada una de las cuales votó un plan de lucha que fue unitariamente cumplido, así que la ignorancia no es excusa.
Todas ellas tuvieron en común el esfuerzo por unificar al movimiento piquetero en el plano nacional para convertirlo en un protagonista político. En la ANT están las organizaciones que, como cantan los piqueteros en las marchas, "no le damos tregua" al gobierno; deliberamos y actuamos de manera común, como lo prueba el espectacular acto del segundo aniversario del Argentinazo.
La ANT, con los "lamentables" métodos que critica Alan Woods, se ha convertido no en la principal sino en la única oposición al gobierno de la burguesía nacional. No lo dice el PO; lo dice toda la prensa argentina.
Dejamos a nuestros lectores piqueteros la consideración de cuál de las dos políticas, la del PO o la de Alan Woods, es "lamentable".
L.O.
Danilo <denep@...> wrote:
El articulo de Luis Oviedo que dio origen a esta respuesta se llama "La
posición contrarrevolucionaria de Socialist Appeal" y se puede ver en
http://www.po.org.ar/po/po826/bolivia.htm#posición
MARXISMO FRENTE A SECTARISMO
Respuesta a Luis Oviedo (PO)
Autor : Alan Woods
Fecha : ( 06-Enero-2004 )
Categoria : Bolivia
Si ladran es que la caravana se está moviendo (proverbio árabe)
Un método ajeno al marxismo
Recientemente me informaron de un artículo firmado por Luis Oviedo, titulado
¨La posición contrarrevolucionaria de Socialist Appeal¨ (publicado en Prensa
Obrera nro. 826 del 20 XI 2003). Después de leerlo, no sabía si considerarlo
un producto de la mala fe o de la simple ignorancia. Ciertamente, el método
utilizado por su autor es contrario a todo principio básico del marxismo y,
sobre todo, del trotskismo, al que el compañero Oviedo y el Partido Obrero
(PO) dicen defender.
El PO argentino ha tenido algunos éxitos en los últimos años. En sus filas
existen buenos militantes que desean sinceramente el progreso de la causa
del trotskismo y de la revolución socialista en Argentina y en América
Latina. Sus miembros han realizado indudablemente un buen trabajo en el
desarrollo del movimiento piquetero. Todo esto merece nuestro respeto más
sincero, y creemos que en nuestras pasadas polémicas con el PO siempre
mantuvimos una actitud escrupulosa y respetuosa.
Esto no es un detalle menor. La incapacidad para responder a las críticas y
las diferencias de una forma compañera y democrática minaría el partido y le
impediría desarrollarse más allá de un cierto límite. Todas las diferencias
y críticas internas serían sofocadas y silenciadas. Esto significaría que
todo el buen trabajo hecho por sus miembros sería arruinado tarde o
temprano.
La razón para mantener esta actitud no es en absoluto diplomática. No somos
liberales sino bolcheviques, y mantenemos las tradiciones genuinas del
partido de Lenin y Trotsky que hemos defendido contra el revisionismo
durante más de setenta años, en cada país e internacionalmente. Habría que
añadir que el revisionismo contiene todos los colores del arco iris, y no
tiene solamente una coloración de derecha sino también de "izquierda".
¿Por qué los grandes marxistas eran tan escrupulosos cuando respondían a las
ideas de sus oponentes? No era por razones sentimentales, sino por su
interés en que la polémica sirviera para elevar el nivel político de los
cuadros, y no para ganar porotos en un debate. No hay nada más fácil que
erigir un hombre de paja para luego demolerlo. Eso es justamente lo que ha
hecho Luis Oviedo. Distorsiona nuestra ideas, a las que triunfalmente
"responde" (es decir, que responde lo que nunca fue dicho). Luego, como un
chico con zapatos nuevos, se pavonea orgullosamente diciendo a todo el
mundo: "Vean ustedes qué inteligente soy". Desgraciadamente, este método
está lejos de ser inteligente, y es enteramente ajeno al método y a las
tradiciones del bolchevismo.
En nuestras polémicas nosotros siempre hemos intentado tratar con honestidad
los argumentos de nuestros oponentes. Nunca hemos distorsionado o
caricaturizado los argumentos de nuestros adversarios políticos, y eso por
una muy buena razón. Si distorsionamos las posiciones de nuestros oponentes
eso convertiría nuestra respuesta en algo sin valor, y nadie aprendería nada
de ella. Esa es la razón por la que Lenin y Trotsky (o Marx y Engels en su
momento) eran siempre muy escrupulosos en sus polémicas con sus oponentes
políticos. Esa es la razón por la que siempre incluían largos pasajes de los
escritos de sus adversarios en sus obras polémicas. De ese modo, nadie podía
acusarlos jamás de distorsionar sus argumentos. Porque ése no fue nunca el
método de los trotskistas genuinos, sino de los estalinistas. De la lectura
del artículo del compañero Oviedo nadie puede aprender nada sobre las
posiciones de Socialist Appeal,de El Militante, ni de nadie. Entonces, ¿
para qué fue escrito?
Mitología en lugar de argumentos
El artículo de Luis Oviedo contiene tantos errores y tergiversaciones que se
requeriría un libro para responderlos. Desgraciadamente, la vida es corta y
nosotros tenemos demasiado trabajo como para permitirnos ese lujo. Hay un
antiguo proverbio ruso que dice: "Un tonto puede plantear más preguntas que
las que veinte sabios puedan responder". No obstante, nos armaremos de
paciencia y haremos lo que podamos. El resultado es más bien largo y
voluminoso. Es más largo de lo que a su autor le habría gustado, pero no tan
largo como sería realmente necesario para contestar a todas las distorsiones
y falsificaciones contenidas en el artículo del PO.
A nosotros se nos acusa, entre otras cosas, de "seguidismo a las direcciones
establecidas" y de "tener un respeto reverencial por las direcciones
burocráticas". Este asunto puede, felizmente, ser esclarecido de manera
bastante simple. Sabemos que Luis Oviedo es un lector asiduo de nuestra web
internacional www.marxist.com, y que tiene un buen conocimiento de la lengua
inglesa. Permítasenos hacerle entonces una modesta proposición: compañero
Luis, indíquenos por favor en qué lugar de nuestra web nosotros damos la más
mínima muestra de "seguidismo a las direcciones establecidas" o de "tener un
respeto reverencial por las direcciones burocráticas", en Gran Bretaña, en
Bolivia o en cualquier otro lugar. Si Luis puede hacer esto, con mucho gusto
rectificaremos nuestros errores. Pero si no puede hacerlo, entonces lo
invitamos a publicar una retractación clara de cada palabra que ha escrito o
quedará expuesto como un falsario.
Lo que está presente en esta discusión es cómo construir una tendencia
revolucionaria con raíces en las masas. Para construir el partido, no es
suficiente con tener ideas correctas. Es necesario desarrollar las tácticas
adecuadas para convencer a las masas de que esas, nuestras ideas, son
correctas. Desgraciadamente, el PO no tiene una posición correcta en
relación a las tareas objetivas de la revolución boliviana (ni tampoco, por
cierto, de la revolución argentina). Ha cometido errores fundamentales y no
está dispuesto a admitirlos. Esa es la verdadera razón de la presente
polémica, que vamos a tratar y que está en relación con la consigna de la
Asamblea Constituyente.
Pero el problema no termina ahí. Es una cuestión de forma y de contenido.
Incluso si el PO tuviera una posición correcta, se vería reducido a la
impotencia por su desesperada actitud sectaria hacia el movimiento obrero.
Luis Oviedo no muestra el más mínimo indicio de comprensión de cómo
aproximarse a la clase obrera boliviana ni a sus organizaciones. Todo se
reduce al usual y crudo ultimatismo que es la "marca registrada" de los
grupos ultraizquierdistas de todo el mundo. Con métodos como esos no se
puede llegar realmente muy lejos.
Luis Oviedo, hay que añadir, no es sólo un miembro del PO, sino también uno
de sus principales dirigentes y teóricos. Nosotros debemos asumir, por lo
tanto, que su artículo refleja la posición del conjunto de la dirección del
PO. Si ese no fuera el caso, entonces invitamos a Jorge Altamira y a los
demás dirigentes del PO a que lo desmientan. Si no lo hacen, entonces cada
palabra de esta respuesta vale también para ellos.
El artículo de Luis Oviedo es muy llamativo por la gran cantidad de errores
concentrados en tan pocas líneas. Contiene al menos un error en cada
oración, y a veces dos. Comenzaremos con lo que es una acusación bastante
común contra nuestra tendencia. Sin embargo, sí existe una cosa que
deberíamos agradecer al compañero Oviedo. Él nos ha provisto, en unas pocas
líneas, de un compendio conveniente de todos de los mitos (o la mayoría) que
el PO y todos los demás grupos ultraizquierdistas pseudo trotskistas vienen
diseminando sobre nuestra tendencia desde hace años. Es bien conocido que si
se repite la misma mentira muchas veces entonces algunas personas empezarán
a creerla.
Para comenzar por el principio, el compañero Oviedo escribe: "Su prolongada
disolución en el laborismo británico ha dejado marcas indelebles en
Socialist Appeal, la tendencia encabezada por Ted Grant y Alan Woods: el
seguidismo a las direcciones establecidas es "marca registrada" de esta
corriente".
"Disolución" implica que hace años que dejamos de existir como una entidad
separada e identificable. Pero si ese fuera realmente el caso, habría que
preguntarse, maravillados, por qué el compañero Oviedo se molesta en
atacarnos tan ferozmente. Tal ataque sugiere que no sólo existimos como una
entidad definida, sino que esta entidad está causando a la dirección del PO
algunas dificultades. El PO está obligado a atacar a nuestra tendencia
porque está preocupado por los éxitos que estamos teniendo
internacionalmente. Es su miedo al crecimiento de nuestra influencia en
América Latina y dentro del mismo PO. Y por lo tanto está intentando
construir una barrera entre nosotros y sus bases, lanzando una serie de
ataques basados en una serie de distorsiones.
Los marxistas y las organizaciones de masas
Cuando los grupos ultraizquierdistas nos atacan sobre la cuestión de nuestro
trabajo en las organizaciones de masas, creen que están atacando nuestro
lado débil. En realidad, están atacando uno de nuestros lados más fuertes
(el lado que siempre distingue a una genuina tendencia marxista de una
secta): nuestra firme y persistente orientación hacia las organizaciones de
masas de la clase obrera. Cuando nosotros escuchamos este tipo de críticas,
simplemente nos encogemos de hombros. Es el ABC que una tendencia marxista
siempre debe esforzarse por conducir un trabajo revolucionario en las
organizaciones de masas del proletariado. Esto fue explicado por Lenin y
Trotsky (o, en su momento, por Marx y Engels) hace mucho tiempo. Un chico de
seis años sería capaz de comprenderlo. Pero en la medida que los dirigentes
del PO no lo comprenden, estamos obligados a repetir algunas ideas
fundamentales.
A los grupos ultraizquierdistas les encanta citar los escritos de Lenin del
período 1914-17, cuando él insistía repetidamente en la necesidad de un
partido revolucionario independiente y llamaba a los marxistas británicos a
que abandonaran el Partido Laborista. Esto ya fue respondido por adelantado
por Trotsky cuando escribió: "Pero Lenin tenía en mente una ruptura con los
reformistas como consecuencia inevitable de la lucha contra ellos, no como
un acto de salvación independiente de tiempo y de lugar. No pidió la ruptura
con los socialpatriotas para salvar su propia alma, sino para que las masas
rompieran con el socialpatriotismo." (Trotski, Escritos 1935-36, p. 156 de
la edición en inglés Existe versión en castellano: "Sectarismo, centrismo y
la cuarta internacional", artículo escrito el 22 de octubre de 1935 y
aparecido en New Militant el 4 de enero de 1936)
La necesidad de construir un partido revolucionario independiente es el ABC
para los marxistas. Sin embargo, después del ABC hay más letras en el
alfabeto, y un chico que solamente repitiera las primeras tres letras
después de varios años en la escuela no sería considerado muy brillante. En
la época actual, los revolucionarios se enfrentan a poderosas organizaciones
reformistas de masas (tanto partidos de masas como sindicatos) que tienen el
apoyo de millones de trabajadores. Nuestra capacidad para crecer depende
decisivamente de nuestra capacidad para ganar a las bases de estas
organizaciones, especialmente de los sindicatos, pero también de los
partidos reformistas de masas.
En el documento fundacional del movimiento marxista, El Manifiesto
Comunista, Marx y Engels explican que los comunistas no forman un partido
separado y opuesto a los otros partidos de la clase obrera:
" No tienen intereses propios ni separados de los intereses generales del
proletariado.
" No profesan principios particulares con los que aspiren a modelar al
movimiento proletario.
" Los comunistas se distinguen de los demás partidos proletarios solamente:
en que destacan y reivindican siempre, en todas las acciones nacionales de
los trabajadores, los intereses comunes a todo el proletariado,
independientemente de su nacionalidad, y en que, en las diferentes fases del
desarrollo que recorre la lucha entre el proletariado y la burguesía,
representan siempre el interés del movimiento en su conjunto.
.
"Los comunistas son, por un lado, en la práctica, la más avanzada y decidida
sección de todos los partidos de la clase obrera del mundo; y por el otro,
teóricamente, llevan ventaja a las masas proletarias en su visión más clara
de las condiciones, los caminos y los resultados generales del movimientos
proletario. (Marx y Engels. Manifiesto Comunista.Parte II en Marx y Engels,
Obras Escogidas, Vol.1, pp.119-120 Edición inglesa).
Estas observaciones son un libro cerrado para los dirigentes del PO, y
todavía expresan la esencia de lo que separa al verdadero marxismo de una
caricatura sectaria. Los grupos ultraizquierdistas olvidan siempre que las
fuerzas de masas de la Internacional Comunista solamente pudieron ser
formadas a través de las escisiones de los viejos partidos de la Segunda
Internacional. Más aún, en algunos casos los comunistas ganaron en su
momento la mayoría de las viejas organizaciones, como en Francia, Alemania,
Bulgaria y Checoslovaquia.
Una actitud sectaria hacia las viejas organizaciones reformistas de masas
era característica, no de Lenin y Trotsky, sino de los ultraizquierdistas de
Holanda, Gran Bretaña e Italia, contra los que Lenin y Trotsky desplegaron
una lucha sin cuartel. Aunque ellos intentaban citar los escritos de Lenin
del período de la Primera Guerra Mundial contra él, no comprendieron nada
del método dialéctico de Lenin. El libro de Lenin "La enfermedad infantil
del izquierdismo en el comunismo" fue escrito en los primeros días de la
Internacional Comunista (Comintern) para contestar a los argumentos de los
"izquierdistas", que reaparecen a cada momento en los escritos de los grupos
ultraizquierdistas. Lenin explicó que era un crimen separar a los
trabajadores avanzados de las masas, y que tales tácticas, lejos de socavar
a la burocracia sindical, realmente sirven para fortalecerla.
"No actuar en los sindicatos reaccionarios significa dejar a las masas
obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas bajo la influencia de
los dirigentes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de la
aristocracia obrera o de los obreros aburguesados...
"Para ayudar a las "masas" y ganar su simpatía y su apoyo no hay que temer
las dificultades, las chicanas, las zancadillas, los insultos y la
persecución de los "dirigentes" (quienes, siendo oportunistas y
socialchauvinistas, están relacionados en la mayoría de los casos directa o
indirectamente con la burguesía y la policía), sino trabajar en todos los
lugares donde las masas se encuentren. Hay que ser capaces de todos los
sacrificios y vencer los mayores obstáculos para llevar adelante la
agitación y la propaganda sistemáticamente, perseverantemente, con
persistencia y con paciencia en esas instituciones, asociaciones y
sindicatos(por más reaccionarios que estos sean) en las que las masas
proletarias o semiproletarias se encuentren". (Lenin, Obras Escogidas,
Vol.31, p.53. Edición inglesa)
Luis Oviedo sufre un ataque de apoplejía cuando se mencionan a las
confederaciones sindicales de masas de Argentina (CTA y CGT), y todavía más
cuando se menciona a la Central Obrera Boliviana (COB). Son "burocráticas",
¿no lo ven? Lenin explicó cómo los bolcheviques incluso condujeron un
trabajo clandestino en los sindicatos "Zubátov", establecidos por la policía
zarista para mantener alejados a los trabajadores de las ideas
revolucionarias. Sin saberlo, los dirigentes del PO están repitiendo los
argumentos, no de Lenin y de Trotsky, sino de los "comunistas de izquierda"
a los que Lenin criticó tan ferozmente en los primeros años de la
Internacional Comunista. En el Segundo Congreso de la Comintern, Lenin y
Trotsky desplegaron una lucha contra "la enfermedad infantil" del
ultraizquierdismo. El manifiesto del Segundo Congreso, escrito por Trotsky,
declara que:
"La Internacional Comunista es el partido mundial de la insurrección
proletaria y de la dictadura del proletariado. No tiene objetivos ni se
propone tareas separadas y aparte de las propias de la clase obrera. Las
pretensiones de los minúsculos grupos ultraizquierdistas, cada uno de los
cuales quiere salvar a la clase obrera a su propia manera, son ajenas y
hostiles al espíritu de la Internacional Comunista. No posee ninguna panacea
ni fórmula mágica sino los fundamentos mismos de la pasada y presente
experiencia internacional de la clase obrera; purga esas experiencias de
todo error y desviación; generaliza las conquistas logradas y sólo reconoce
como métodos revolucionarios los métodos de la acción de masas." (Trotsky,
Los primeros cinco años de la Internacional Comunista, Vol.1, p.131. Edición
inglesa)
El mismo documento añade: "Desplegando una lucha sin cuartel contra el
reformismo en los sindicatos y contra el cretinismo parlamentario y el
arribismo, la Internacional Comunista condena al mismo tiempo todos los
llamamientos sectarios para abandonar las filas de las organizaciones
sindicales de masas o para volver la espalda a las instituciones
parlamentarias y municipales. Los comunistas no abandonan a las masas que
están siendo engañadas y traicionadas por los reformistas y patriotas sino
que intervienen hasta el final en la más irreconciliable lucha dentro de las
organizaciones de masas y las instituciones establecidas por la sociedad
burguesa, para derribarlas más segura y rápidamente."
El método de Trotsky, como el de Marx y el de Lenin, era una combinación de
dos cosas: una defensa implacable de las ideas y principios, y una
aproximación extremadamente flexible a las cuestiones tácticas y
organizativas. Esto está resumido en la "Carta Abierta por la Cuarta
Internacional", escrita en la primavera de 1935:
"Cualquier intento de prescribir un curso idéntico para todos los países
resultaría fatal. De acuerdo con la situación nacional, con el grado de
descomposición de las viejas organizaciones de la clase obrera y, por
último, con el estado de sus propias fuerzas en un momento dado, los
marxistas (socialistas revolucionarios, internacionalistas,
bolcheviques-leninistas) pueden constituirse en organización independiente,
o bien en fracción de alguno de los viejos partidos o sindicatos. Es claro
que, cualquiera sea la época o el lugar, este trabajo fraccional es sólo una
etapa en la construcción de los nuevos partidos de la Cuarta Internacional,
partidos que pueden surgir, o bien del reagrupamiento de los elementos
revolucionarios de las viejas organizaciones, o por medio de organizaciones
independientes. Pero, cualquiera sea el terreno y los métodos de
funcionamiento, deben hablar en nombre de principios sin tacha y de
consignas revolucionarias claras. No juegan a las escondidas con la clase
obrera; no ocultan sus fines; no sustituyen la lucha principista por la
diplomacia y las maniobras. En todo momento, y cualesquiera sean las
circunstancias, los marxistas dicen abiertamente la verdad sobre lo que
ocurre. (Trotsky, Escritos, 1935-36, pp.25-26 de la edición en inglés).
Uno pensaría que estas líneas están suficientemente claras. No existe un
"libro de cocina" revolucionario que pueda darnos una receta de cómo
trabajar en todos los países y en todo momento. Lo que está claro es que el
partido revolucionario siempre comienza como un embrión y que para superar
su aislamiento de las masas no sólo es permisible sino obligatorio para los
revolucionarios desarrollar tácticas flexibles para penetrar en las
organizaciones de masas de la clase obrera, a condición de mantener siempre
una posición firme sobre todas las cuestiones de principios.
La tendencia a la que tengo el honor de pertenecer ha mantenido una posición
consistente de principios durante décadas, defendiendo las enseñanzas
básicas del marxismo y combatiendo por la revolución socialista, en cada
país e internacionalmente. No obstante, no es suficiente con tener ideas
correctas, es necesario saber cómo expresar estas ideas de una manera que
pueda tener un eco en la clase obrera. Todos los sectarios se paran en este
punto. Para separar a las masas de las viejas direcciones reformistas es
necesario conducir un trabajo serio y sistemático en las organizaciones de
masas, comenzando por los sindicatos. En su artículo, Sectarismo, Centrismo
y la Cuarta Internacional (1935), Trotsky caracteriza al sectarismo como
sigue:
"El sectario considera la vida social como una gran escuela y se ve así
mismo como un profesor en ella. En su opinión la clase obrera debería dejar
de lado asuntos menos importantes y agruparse ordenadamente alrededor de su
tribuna profesoral. Entonces la tarea estaría resuelta.
"Aunque nombra a Marx en cada frase, el sectario es la negación directa del
materialismo dialéctico, que toma la experiencia como punto de partida y
siempre vuelve a ella. El sectario no comprende la acción y reacción
dialécticas entre un programa acabado y la lucha viva -es decir, imperfecta,
inacabada- de las masas ... El sectarismo es hostil a la dialéctica (no en
palabras, pero sí en los hechos) porque le vuelve la espalda al verdadero
proceso que vive la clase obrera." (Trotsky, Escritos, 1935-36, p.153 de la
edición en inglés.)
Estas líneas expresan perfectamente la esencia del sectarismo, que se
refleja en cada línea del artículo de Oviedo. Toda la manera con la que él
se aproxima a la COB es indicativa de la actitud sectaria arrogante que
divide a los trabajadores y conduce a la corriente revolucionaria al
aislamiento de las masas. Esa es la razón por la que los grupos
ultraizquierdistas están siempre condenados a la esterilidad. Esto se aplica
incluso en aquellos casos, como el del PO, donde han podido construir un
grupo relativamente fuerte de unos pocos de miles. Esta es, por supuesto,
una conquista seria. Pero es sólo el comienzo. En un país como Argentina, un
partido de dos mil o tres mil es todavía muy pequeño en comparación con el
tamaño de la clase obrera.
La cuestión está planteada incluso más claramente en Gran Bretaña, donde
toda la clase obrera organizada está en los sindicatos, y los sindicatos
clave están afiliados al Partido Laborista. En una fecha tan temprana como
en 1932 Trotsky aconsejó a sus seguidores en Gran Bretaña a entrar al
Partido Laborista. Cuando la organización centrista ILP abandonó el Partido
Laborista en ese año tenía una fuerza de al menos 100.000 trabajadores. Eso
es mucho más de lo que tiene el PO en estos momentos ¿Y qué consejo le dio
el Viejo? El consejo de Trotsky al ILP tenía tres partes: a) desarrollar una
política marxista genuina, b) volver la espalda a los estalinistas y
orientarse a los sindicatos y al Partido Laborista, y c) unirse a la Cuarta
Internacional.
Incluso aunque el ILP tenía una base considerable entre los trabajadores
avanzados, Trotsky todavía insistía en que debía penetrar el Partido
Laborista, que aún disfrutaba del apoyo de millones de trabajadores.
Barriendo a un lado las excusas de los dirigentes del ILP -que no existía
una izquierda auténtica en el Partido Laborista, que serían expulsados, etc-
él argüía por trabajar dentro del PL:
"La política de la oposición en el Partido Laborista es inexplicablemente
mala. Pero eso sólo significa que es necesario contraponerle una política
marxista correcta, en el seno del Partido Laborista. ¿Que no es tan fácil?
¡Por supuesto que no! Pero hay que saber ocultar las actividades de la
vigilancia policial de Sir Walter Citrine y de sus agentes hasta el momento
oportuno. ¿Acaso no es un hecho que una fracción marxista no logrará alterar
la estructura y la política del Partido Laborista? Con eso estamos
enteramente de acuerdo: la burocracia no se rendirá. Pero los
revolucionarios, trabajando dentro y fuera, pueden y deben ganar a decenas y
centenares de miles de obreros. (Trotsky, Escritos, p.142 de la edición en
inglés).
En su polémica con los dirigentes del ILP, Trotsky los criticaba por romper
con el Partido Laborista en un momento equivocado y por un tema equivocado
(en lugar de elegir un tema político, que podría ser comprendido por las
masas laboristas, rompieron por una cuestión organizativa -la independencia
del grupo parlamentario del ILP dentro de la bancada laborista):
"El ILP rompió con el Partido Laborista principalmente para mantener la
independencia de su bloque parlamentario. No queremos discutir aquí si fue
correcto romper en ese momento, y si el ILP obtuvo todas las ventajas
esperadas. Creemos que no. Pero es un hecho para toda organización
revolucionaria en Inglaterra que su actitud hacia las masas y la clase
prácticamente coinciden con su actitud hacia el Partido Laborista, que se
basa en los sindicatos. En este momento, la cuestión de si se debe funcionar
dentro o fuera del Partido Laborista no es un problema de principios, sino
de oportunidades reales. Sea como fuere, sin una tendencia fuerte en los
sindicatos y, en consecuencia, en el Partido Laborista, el ILP está
condenado aún hoy a la impotencia. (Op.Cit. p. 141-3 de la edición en
inglés)
Para continuar con nuestra lección para niños pequeños: en Gran Bretaña las
organizaciones de masas de la clase obrera son el Partido Laborista y los
sindicatos. Se nos acusa de trabajar en estas organizaciones por un tiempo
"prolongado". Frente a esta acusación ¡nos declaramos culpables! En Gran
Bretaña, cualquier tendencia que se reclame marxista y no desarrolle un
trabajo de ese tipo estaría condenada a la irrelevancia. Si alguien duda de
esto, le pedimos por favor que examine la historia de los autotitulados
grupos marxistas que han estado construyendo "partidos revolucionarios"
fantasmas en las nubes por un período incluso "más prolongado" y que
terminaron en una completa farsa.
El método de Trotsky es absolutamente claro en las líneas citadas arriba. En
Gran Bretaña, donde millones de trabajadores están organizados en y
alrededor de los sindicatos y el Partido Laborista, incluso un partido de
100.000 es poco más que una secta grande ¿Qué diría hoy de los aspavientos y
las insignificancias de los minúsculos grupos que se agitan alrededor del
Partido Laborista? El SLP ha colapsado ignominiosamente, a pesar del hecho
de estar dirigido por un sindicalista combativo muy conocido, el líder de
los mineros Arthur Scargill. La Alianza Socialista, dirigida por el SWP,
está escindida y en crisis.
A pesar del colosal descontento con Blair, los trabajadores no ven a estos
grupos como una alternativa seria. Reciben una cantidad de votos ridícula y
pierden lo que ganan con monótona regularidad. Por otra parte, está
produciéndose un giro brusco a la izquierda en los sindicatos, la mayoría de
los cuales están afiliados al Partido Laborista. La tendencia marxista
representada en Gran Bretaña por Socialist Appeal ha estado muy activa en
este proceso. Y la historia demuestra que un giro a la izquierda en los
sindicatos debe encontrar mañana su reflejo en el Partido Laborista.
El sectarismo y las organizaciones de masas
¿Qué actitud deberían tomar los marxistas hacia la COB y su dirección? Para
los grupos ultraizquierdistas la respuesta es, como siempre, simple
infantilismo. Su actitud hacia las organizaciones obreras es siempre la
misma: denuncias estridentes sobre traición 24 horas al día, siete a días a
la semana y 52 semanas al año, cada año ¡El problema es tan simple como se
puede ver! Todo lo que se necesita es gritar a todo pulmón que todos son
unos traidores y que las masas deberían dejar de seguir tontamente a esos
traidores y seguir al PO en su lugar ¡Entonces todo estaría bien!
El problema es que, a pesar de todas sus denuncias y gritos estridentes, las
masas no siguen a los grupos ultraizquierdistas sino que permanecen
tenazmente leales a sus organizaciones tradicionales de masas. Nunca serán
convencidas con denuncias e insultos. Por el contrario, tales métodos
únicamente servirán para alejarlas, conducirlas más rápidamente a los brazos
de los dirigentes y desacreditar a los trotskistas, quienes aparecerán ante
las masas como escisionistas y provocadores sectarios. Esta es la imagen que
los estalinistas han intentado dibujar de los trotskistas durante décadas.
Desgraciadamente, la conducta de los grupos ultraizquierdistas sirve para
confirmar esta caricatura. Éstos han hecho del trotskismo una mala palabra
para los trabajadores en todas partes. Este es un crimen que no se puede
perdonar.
Los sectarios pseudo marxistas no actúan sobre la base del movimiento real
de la clase obrera y de sus organizaciones. En lugar de eso, trabajan con
categorías ideales y abstracciones fuera de tiempo y de lugar. Tienen la
noción fija e inalterable de que los dirigentes sindicales son incapaces de
dirigir la lucha de clases. En un sentido general, tienen razón, en la
medida que una lucha exitosa presupone una perspectiva y una política
revolucionaria consistente, que estos dirigentes no poseen. Por lo tanto,
incluso en el mejor de los casos terminarán la lucha con un compromiso
insatisfactorio, aun cuando quieran luchar honestamente, que no es
frecuentemente el caso.
Sí, todo esto es verdad, y de hecho es el ABC para los marxistas. Pero
incluso el más derechista de los dirigentes sindicales, bajo la presión de
la clase obrera, puede empezar a dirigir luchas, e incluso a ir más allá de
sus intenciones. Es necesario analizar el movimiento concretamente,
siguiéndolo en cada etapa, y no quedarse confinado en generalidades
abstractas sobre el rol del reformismo, etc. Dondequiera que los dirigentes
sindicales den medio paso adelante, es necesario aumentar la presión para
que vayan más allá. Como Marx y Engels explicaron tan bien, los marxistas
deben ser los primeros en la lucha por el mejoramiento de la clase obrera,
mientras que al mismo tiempo explican pacientemente a los trabajadores la
necesidad de un cambio revolucionario. Esa es la tarea de los marxistas en
los sindicatos. Esa tarea demanda una combinación de firmeza en todas las
cuestiones de principios con la flexibilidad necesaria en las tácticas. Sin
una cosa o sin la otra, no iríamos a ninguna parte.
Habiendo establecido su tesis básica (y falsa) sobre nuestra "disolución" en
las organizaciones de masas, Luis Oviedo continua desinformando a sus
lectores: "En Bolivia ,como no podía ser de otra manera, son fervientes
defensores de la burocracia de la COB". Como Luis Oviedo o bien no ha leído
nuestros artículos o bien no tiene la más mínima intención de informar a sus
lectores sobre las verdaderas posiciones de nuestra tendencia, esto último
es una tergiversación "como no podía ser de otra manera".
Pero ¡esperen! "Hay más" susurra Luis, con gran aire de misterio, como
alguien que desvela una terrible conspiración ¿Cuál es esta conspiración?
Luis explica:
"Refiriéndose al nuevo gobierno, Woods escribe que "existe una corriente
subterránea de desconfianza y bronca en las masas que se refleja en la
intransigencia de sus líderes naturales". Sobre la supuesta "intransigencia"
de la COB, la Federación campesina de Quispe o el Mas de Evo Morales, basta
mencionar que todos levantaron las medidas de lucha y abrieron una tregua
con el nuevo gobierno. Pero lo más importante es el respeto reverencial de
Woods a las burocracias del movimiento, a las que califica como "direcciones
naturales". Es una categoría novedosa. Las direcciones que se encuentran al
frente de una clase en un momento determinado de su historia no son una
consecuencia de la naturaleza sino de la lucha política entablada entre las
distintas tendencias de esa clase (que incluye a los agentes de las clases
enemigas, como la burocracia). Al calificar a Quispe y Solares como los
"dirigentes naturales" de los campesinos y los obreros, Woods declara por
anticipado que renuncia a luchar por una dirección alternativa,
revolucionaria, en las organizaciones de las masas."
[* nota: Quispe es un dirigente campesino, y Morales es un político
reformista que encabeza el MAS, partido al que votan los campesinos y los
trabajadores y que ocupa aproximadamente el espacio de un partido obrero
reformista]
En primer lugar, cuando Oviedo critica la formulación de "dirigentes
naturales de la clase obrera", cita mal lo que nosotros escribimos. Lo que
realmente dice nuestro artículo es lo siguiente:
"Por debajo de los dirigentes de la COB hay una capa numerosa de lo que se
llaman líderes naturales de la clase obrera. Son los dirigentes locales que
se han ganado la confianza de los trabajadores y los campesinos por su
honestidad, coraje y militancia. Ellos jugarán un papel crucial en la
revolución. Están cerca de las masas y por lo tanto reflejan su espíritu
revolucionario. Si estuvieran unidos en un partido revolucionario, el futuro
de la revolución estaría garantizado." ¿No está esto claro? No nos estamos
refiriendo a los dirigentes de la COB, ni a Quispe ni a Solares, sino a la
capa de activistas obreros por debajo del sector dirigente de la COB.
Pero incluso cuando escribe de los dirigentes de la COB, Oviedo demuestra
que no comprende nada. Él alega que nosotros abogamos por "un respaldo
incondicional a la dirección de la COB". Y para Luis Oviedo, los dirigentes
de la COB son lo mismo que Quispe y Evo Morales -ellos forman todos un
bloque reaccionario. Esta es la típica actitud sectaria. Deja de tomar en
cuenta todos los elementos concretos de la ecuación, y lo mezcla todo. Esto
hace muchísimo más fácil al PO presentarse a sí mismo, y solo a él, como la
dirección. Todo lo que se necesita es proclamarse como tal. Entonces los
trabajadores dejarán a un lado a sus dirigentes actuales para congregarse en
torno al PO, y todo estará bien.
El método es la simplicidad misma: simplemente denunciamos a los líderes
actuales como traidores y nos proponemos nosotros mismos como la
alternativa, y llamamos a las masas a que se nos unan ¡Problema resuelto! ¿O
no? Si, para construir el partido revolucionario, todo lo que se necesita es
proclamarlo, entonces hasta el más pequeño sectario de la historia sería tan
grande como Marx, Lenin y Trotsky juntos. Desgraciadamente, la cosa no es
tan simple.
Es necesario no hablar de generalidades sino ver cómo se desarrolla el
movimiento vivo de la clase obrera. Por supuesto, en general, el rol de los
dirigentes políticos y sindicalistas reformistas es contener a las masas.
Pero no es suficiente hablar del movimiento obrero y de su dirección "en
general". Es necesario tomar en cuenta las condiciones concretas de cada
caso particular. Las organizaciones de masas, especialmente los sindicatos,
están bajo la presión de la clase obrera. En períodos donde las masas se
mueven a la acción, pueden ser empujadas a la oposición e ir, incluso, más
allá de lo que pretenden sus dirigentes.
Los marxistas en Bolivia se condenarían completamente a la impotencia si no
fueran capaces de conducir un trabajo serio en la COB y conquistar a sus
bases. Para esto, es necesario adoptar una actitud paciente y amistosa, como
hizo Lenin en 1917 cuando aconsejó a los bolcheviques "explicar
pacientemente" a los trabajadores rusos, quienes en su abrumadora mayoría
aún seguían a los dirigentes mencheviques y eseristas en los Soviets y los
sindicatos. Es peor que inútil imaginar que la manera de ganar a los
trabajadores es gritando y vociferando sobre "traición" desde detrás de la
barrera. Este tipo de comportamiento es incluso más lunático en una
situación donde los dirigentes sindicales están implicados en la lucha.
En este caso particular, los dirigentes de la COB, pese a todas sus fallas y
deficiencias, convocaron una huelga general indefinida. Solares incluso
llamó a la formación de milicias obreras y, en una entrevista concedida
después de ser elegido dirigente de la COB, dijo: "El primer comunicado es
una llamamiento a todos los trabajadores del pueblo boliviano a unificarse,
organizarse y luchar hasta liquidar el modelo neoliberal y el sistema
capitalista y explotador, e imponer el gobierno obrero-campesino con los
sectores oprimidos y explotados." (El Deber, Agosto 18). En una entrevista
después de la insurrección de octubre, Solares declaró: "Esperamos que
pronto se consagre un Gobierno obrero-campesino bajo el régimen socialista."
(La Razón, 3 de noviembre).
Luis Oviedo dirá: pero esto son solo palabras. Sí, por supuesto, pero ¿cómo
ven las masas de trabajadores y campesinos estas palabras? Dirán: Sí, ¡eso
es justamente lo que queremos! ¿Y qué dirá Luis Oviedo a los trabajadores y
campesinos bolivianos? "¡No crean a los dirigentes de la COB!¡Son
mentirosos! ¡No tienen intención de dirigir ninguna revolución. Los
traicionarán!" ¿Y cómo le responderán los trabajadores bolivianos? Dirán:
¿De qué estás hablando? Nuestros dirigentes convocaron una huelga general.
Ellos luchan contra el régimen de explotación capitalista. Y tu gente son
solamente escisionistas y provocadores".
Después de los recientes acontecimientos, la autoridad de los dirigentes de
la COB entre las masas de trabajadores y campesinos pobres normales será
alta. Eso está bastante claro. Nuestra tarea es conectar con esos
trabajadores y campesinos ¿Cómo hacerlo? Ciertamente no con insultos y
denuncias hacia los dirigentes, en un momento que estos están respondiendo a
la presión de las masas y dando una dirección. Lo que debemos decir es:
"¡Hasta ahora muy bien, pero debemos ir más allá! Nuestro movimiento ha
demostrado el enorme poder de la clase obrera una vez que se moviliza para
cambiar la sociedad. Pero el trabajo no está terminado. La oligarquía
todavía está en el poder. Debemos organizar otra huelga general y crear
comités de lucha por todo el país. A los dirigentes de la COB les decimos,
¡lo que se necesita es acción, no palabras! ¡Ustedes deben pasar de las
palabras a los hechos!" . Esta es la única manera correcta de plantear la
cuestión. Y es exactamente lo que nosotros planteamos en nuestro artículo.
Sólo un sectario fanático incapaz de pensar podría hacer una objeción a
esto.
Clase, partido y dirección
"En Bolivia," continua Oviedo "son fervientes defensores de la burocracia de
la COB (Central Obrera Boliviana)"
No hay un sólo átomo de verdad en esta afirmación ¿En qué está basada? Luis
Oviedo se limita a pescar alrededor de citas aisladas: "Su balance de los
acontecimientos bolivianos ("La clave de la revolución andina", de Alan
Woods y Jorge Martín), da un respaldo incondicional a la dirección de la
COB." ¿Qué quiere decir con esto?
"La dirección de la COB mostró gran coraje y determinación en la huelga
general (...) Los líderes de la COB han jugado un rol muy positivo. Han
mostrado gran integridad personal y coraje encabezando la lucha contra
Sánchez de Lozada."
Y concluye triunfalmente: "Ni entre las propias filas de la burocracia
cobista será posible encontrar mejores defensores de Jaime Solares."
Oviedo se siente incómodo de estar contando mentiras y por lo tanto está
obligado a cubrirse las espaldas con la frase siguiente: "Pero, para
disimular, Alan Woods agrega que "ahora es necesario algo más que integridad
y coraje: lo que es necesario es una clara perspectiva de tomar el poder y
un programa y las tácticas adecuadas a esta perspectiva". Es decir que
recomienda una "perspectiva de poder" luego de dejar pasar el momento de la
lucha por el poder, la insurrección del 17 de octubre pasado."
Luis Oviedo sólo cuenta a los miembros del PO sobre nuestra posición lo que
él considera indispensable para no dañar su salud - es decir, no mucho.
Convenientemente se olvida de citar lo que sigue:
"La dirección de la COB mostró un gran coraje y determinación en la huelga
general. Pero hacía falta un plan, una estrategia y una política claras. Era
necesario tener una perspectiva de toma del poder. Esto es lo que parece
estar ausente, y la ausencia de esto puede hacer naufragar la revolución. El
secretario general de la COB, Solares, ha visitado al nuevo presidente.
Aparentemente, adoptó la posición de apoyo condicional, es decir, lo
apoyaremos en la medida que luche contra la corrupción, cree más empleos, dé
a los trabajadores salarios decentes, etc, Esto es un gran error. El
gobierno burgués de Mesa será tan corrupto como el de Lozada. No se puede
dar empleos y salarios decentes porque sus manos están atadas al FMI y al
Banco Mundial. Este es el gobierno de la oligarquía y representa sus
intereses. Exigir a este gobierno que defienda los intereses de los
trabajadores y campesinos es pedir peras al olmo.
"Dicen que el nuevo presidente han demostrado interés en los puntos
planteados por Solares y que las puertas del palacio presidencial están
abiertas para los dirigentes de la COB. Pero es como si "la araña invitara a
la mosca a entrar a su casa". Hoy el presidente muestra interés (¿cómo no va
a estar interesado en las personas que acaban de derrocar a su predecesor?)
pero mañana les enseñará los dientes. La idea de que todo es cuestión de
"buena voluntad" es completamente equivocada. Lo que decide no es la buena o
mala voluntad de los individuos, sino los intereses de clase. Y los
intereses de los trabajadores y campesinos bolivianos no son compatibles con
los intereses de la oligarquía y el imperialismo. Cuanto antes se comprenda
esto, mejor. El motivo de la "racionalidad" de Mesa no es difícil de
comprender. La burguesía acaba de sufrir una derrota seria. No puede
utilizar la fuerza y está obligada a una retirada táctica. Tiene la
obligación de parecer conciliadora, hacer promesas, con la esperanza de
apaciguar a las masas, hasta que llegue el momento adecuado para lanzar su
contraofensiva".
Ahora, amigo Luis, seamos serios por un momento. ¿Suena esto como las
palabras de "fervientes defensores de la burocracia de la COB?"
Nuestra tendencia ha planteado consistentemente la perspectiva del poder
obrero para Bolivia. Esa es nuestra posición, y Oviedo está obligado de mala
gana a admitirlo. En el artículo, que él cita selectivamente, no sólo
planteamos la perspectiva del poder sino que mostramos concretamente cómo
conseguirlo. Pero Oviedo luego continúa con sus tergiversaciones cuando
cita, como es usual fuera de contexto, la frase: "Los trabajadores (...)
tuvieron éxito en derrocar al presidente, pero entonces permitieron que el
poder se les escapara de entre los dedos". Esto lleva a Luis Oviedo a un
paroxismo de recta indignación:
"Pero los que permitieron que Mesa llegara al gobierno no fueron los
trabajadores sino sus direcciones, entre ellas la burocracia de la COB, que
pactaron el recambio presidencial con la Iglesia, los partidos del régimen,
los empresarios y la diplomacia brasileño-argentina. Para blanquear la
política de la burocracia de la COB, Socialist Appeal responsabiliza a la
masa". Aquí entramos en el reino del puro surrealismo ¿es verdad que
nosotros culpamos a los trabajadores de no haber tomado el poder? No, no es
verdad, y Luis Oviedo lo sabe muy bien. Pero permítasenos volver a la
posición de Lenin en 1917. En una de las discusiones de la Conferencia de
Abril, Lenin trató de la Revolución de Febrero y preguntó por qué los
trabajadores no tomaron el poder en ese momento:
"¿Por qué no tomaron el poder? El camarada Steklov dice que por esta o
aquella razón. Eso no tiene sentido. El hecho es que el proletariado no está
organizado y no tiene suficiente conciencia de clase. Es mejor admitirlo: la
fuerza material está en las manos del proletariado pero la burguesía está
preparada y tiene conciencia de clase. Este es un hecho monstruoso pero hay
que admitirlo franca y abiertamente y debemos explicar al pueblo que no tomó
el poder porque estaba desorganizado y no era lo suficientemente consciente"
(Lenin, "Cartas sobre táctica", en Obras Completas, vol. 36, pag. 437
Edición inglesa.)
¿Quería decir esto que Lenin estaba culpando a los trabajadores rusos por no
haber tomado el poder? Tal conclusion sería una distorsión monstruosa -como
la distorsión monstruosa perpetrada por Luis Oviedo contra nuestro artículo.
Estas líneas de Lenin son también aplicables al reciente movimiento en
Bolivia. Es imposible que cualquiera que lea nuestro artículo pueda sacar la
conclusión de que culpamos a las masas por lo que ocurrió, de la misma
manera que no es posible afirmar que Lenin culpó al proletariado ruso por el
aborto del doble poder. Lo que sí vemos aquí es la valiente honestidad con
la que Lenin siempre se aproximó al movimiento de los trabajadores. Él
siempre llamaba a las cosas por su verdadero nombre.
Nos gustaría ser caritativos. Quizás estas distorsiones no son deliberadas.
Puede ser que Luis necesite anteojos nuevos, o a lo mejor solamente es
incapaz de comprender lo que lee. Pero en cualquier caso, nosotros invitamos
a cada miembro del PO a leer lo que escribimos y a que saque sus propias
conclusiones. Mientras tanto, citemos uno de los innumerales pasajes de
nuestro artículo que demuestra esto, y que la mala vista de Luis Oviedo o su
defecto de comprensión le impiden verlo:
"La magnífica clase obrera boliviana se ha puesto a la cabeza de la nación
como líder y portavoz del campesinado, de los indígenas y otras capas
explotadas y oprimidas de la población. ¡Este es el hecho más importante y
es fundamental para el resultado de la revolución boliviana!"
Todo el contenido del artículo está impregnado de confianza en los
trabajadores y su principal mensaje es que los trabajadores de Bolivia
pueden y deben tomar el poder, y que para esto es necesario que exista un
partido y una dirección revolucionaria. Nosotros señalamos que tal dirección
está ausente y que, aunque el momento apropiado se perdió temporalmente,
esto se debió enteramente al problema de la dirección. La clase obrera no
puede llegar inmediatamente a conclusiones revolucionarias. Las masas sólo
aprenden a través de la experiencia, y deben pasar por una serie de
experiencias dolorosas antes de que finalmente se orienten hacia la
tendencia revolucionaria. Eso fue lo que ocurrió en 1917, y será lo que
ocurra en Bolivia. Es bastante natural que los trabajadores y campesinos
bolivianos confíen en sus organizaciones y dirigentes tradicionales. Ellos
probarán a estas organizaciones y dirigentes muchas veces en la acción,
antes de buscar otras alternativas. Y cuando lo hagan, primero intentarán
transformarlos.
En el momento actual los trabajadores de Bolivia están siguiendo a los
dirigentes de la COB y los campesinos están siguiendo a gente como Quispe.
El dirigente campesino, Felipe Quispe, dio un ultimátum al gobierno de 90
días para que resuelva las demandas de los campesinos, o de otra manera él
"llamaría a una insurrección para tomar el poder" (bolpress.com, 18 de
Octubre). También afirmó en una entrevista que: "ya es hora que las mayorías
indígenas y originarias tomen el poder y gobiernen con la clase obrera y los
gremios" (La Razón, 11 de Noviembre). También reclamó nuevas elecciones
¿Mantendrá Quispe esta posición? No lo sabemos. Pero sí sabemos que estas
demandas son correctas y reflejan la presión de los campesinos pobres ¿Qué
actitud deberíamos tomar ante esto? ¿Informar a los campesinos que Quispe es
un traidor, y que no existen diferencias entre él y Mesa? Eso es lo que
presumiblemente diría el PO. Difícilmente sea esta la manera de encontrar un
camino para llegar a los campesinos pobres que tienen ilusiones en Quispe.
Por supuesto que alguien puede decir que no existen diferencias entre los
políticos reformistas y los burgueses, y en un sentido esto es verdad. De la
misma manera también puede decir que no existen diferencias fundamentales
entre el reformismo de "izquierda" y el reformismo de "derecha". En general,
la traición es inherente a todos los tipos de reformismo. Pero tales
generalizaciones no nos ayudan a comprender la situación concreta del
movimiento obrero o para intervenir en él. Son declaraciones abstractas y
carecen de concreción. Pero, como dijo Hegel y Lenin repetía con frecuencia,
la verdad es siempre concreta.
Los reformistas - incluso los reformistas de izquierda más sinceros -
siempre tienden a traicionar al final porque aceptan la premisa del
capitalismo y porque en el fondo su miedo a las masas es más grande que su
odio hacia la clase dominante. Esto es correcto, como proposición general.
Pero esto no significa descartar la posibilidad de que en un momento dado
los reformistas puedan ser empujados por las masas a adoptar una postura
radical o incluso semi-revolucionaria.
Tomemos como ejemplo el caso de Largo Caballero, el dirigente sindical
socialista español que participó en el gobierno del dictador bonapartista
Primo de Rivera en los años 20 del siglo pasado. Más tarde, bajo la presión
de las masas obreras, Largo Caballero en los años 30 se movió muy lejos
hacia la izquierda e incluso lanzaba discursos abogando por la dictadura del
proletariado, siendo conocido como el Lenin español. En Octubre del 34 llamó
a una huelga general revolucionaria que culminó en la Comuna de Asturias.
Por supuesto, Caballero no era un verdadero marxista, sino un centrista que
vacilaba entre el reformismo de izquierda y el marxismo. Pero el centrismo
es una etapa inevitable que emerge en el movimiento de masas cuando los
trabajadores están rompiendo con el reformismo y moviéndose hacia
conclusiones revolucionarias. La manera de cómo el ala revolucionaria se
relacione con este fenómeno es una cuestión de importancia decisiva, como
Trotsky explicó muchas veces.
Un caso incluso más claro fueron las Juventudes Socialistas españolas, que
después de la experiencia de la Comuna, se movieron a posiciones
revolucionarias. Abogaron por romper con la socialdemocracia y el
estalinismo y salieron públicamente a favor de una nueva (la Cuarta)
internacional. Pero Andrés Nin y los llamados trotskistas españoles
adoptaron una posición sectaria en relación a las Juventudes Socialistas , y
se perdió la oportunidad. Como resultado, los estalinistas tomaron el
control de dicha organización y se hicieron con una base de masas. Eso
condujo directamente a la derrota de la revolución española. Trotsky rompió
todas sus relaciones con Nin, cuyas acciones describió como una traición
¿Qué diría hoy sobre el PO, que repite los mismos argumentos sectarios y
ultraizquierdistas de Nin?
Desarrollos similares son enteramente posibles en nuestra época. La crisis
del capitalismo significa la crisis del reformismo. El reformismo sin
reformas no tiene sentido. Veremos la emergencia de tendencias reformistas
de masas de izquierda e incluso centristas ¿Qué actitud deberíamos tomar
ante tales tendencias? La actitud del PO puede ser predicha de antemano
¿Pero qué consejo dió Trotsky a sus seguidores sobre este tema en los años
30? Trotsky, que comprendía muy bien las organizaciones de masas y la
psicología de los trabajadores, recomendó a los trotskistas que adoptaran
una actitud paciente y amistosa, como podemos ver en su carta a Cannon titul
ada "¿Cómo trabajar en el Partido Socialista?" (marzo del 36) cuando decía
lo siguiente:
"En lo referente a la crítica de la dirección centrista, es muy importante
tener en cuenta lo siguiente: esa crítica no debe diluirse en cuestiones
secundarias que sólo sirven para irritar a la militancia socialista, sino
que debe concentrarse en cuestiones importantes, elegidas cuidadosamente.
Existe el peligro de que en las reuniones nuestros camaradas respondan a las
banalidades y perogrulladas centristas con burla y desprecio. Esto podría
crearnos una atmósfera desfavorable desde el comienzo. Para un militante
carente de preparación política, resulta difícil elevarse al nivel de
nuestra crítica; en ese caso, la ironía (por merecida que sea) podría
perturbar y exasperar a la base y despertar sus sospechas. Los dirigentes
centristas aprovecharían la oportunidad para dirigir dichos sentimientos en
contra nuestra. Por eso es indispensable emplear mucha paciencia y un tono
tranquilo y fraternal. (Trotski. Escritos, 1935-36, p.268 de la edición
inglesa)
En la misma carta, queda claro que Trotsky estaba descontento con la forma
en que los trotskistas franceses habían llevado el trabajo en el Partido
Socialista: "Además, en el caso de Francia se despilfarró demasiada energía
en el "desenmascaramiento" -a menudo puramente verbal- de los dirigentes, en
lugar de realizar un trabajo profundo en la base, sobre todo en la
juventud." (Op.Cit. p. 267)
Todas estas críticas pueden ser dirigidas al PO y a los otros grupos
ultraizquierdistas. No han comprendido ni una sola línea de lo que Trotsky y
Lenin escribieron. A Luis Oviedo no le gusta nuestro artículo ¿Por qué no le
gusta? Porque critica a los dirigentes de la COB de una forma constructiva -
de una forma que pueda encontrar un eco en las bases del sindicato en estos
momentos ¡No los llama traidores ni denuncia ante dichas bases que sus
dirigentes son lo mismo que la burguesía! Dice a los dirigentes: hasta ahora
muy bien, ¡pero ahora deben tomar el poder! Es decir, adopta el mismo método
utilizado por Lenin y los bolcheviques en 1917, el mismo método con el que
Trotsky apremiaba a sus seguidores en Francia.
¿"Una categoría novedosa"?
En la sección subtitulada "El problema de la dirección" escribimos los
siguiente: "La revolución boliviana parece tener un carácter puramente
espontáneo. Pero esto no es verdad. En primer lugar, no ha caído como un
rayo desde un cielo azul, tiene sus antecedentes en el período anterior. En
segundo lugar, está dirigida por los líderes naturales de la clase obrera,
los militantes con conciencia de clase de la COB. En tercer lugar, estos
militantes no han caído de las nubes, estaban educados en las ideas que han
circulado en el movimiento obrero y sindical boliviano durante décadas, las
ideas del trotskismo."
"En Rusia, antes de 1917, decenas de miles de activistas obreros habían sido
educados durante dos décadas en el espíritu de la propaganda bolchevique. En
Bolivia estas ideas y el programa del trotskismo son familiares desde hace
mucho tiempo para los activistas obreros. Las Tesis de Pulacayo de 1946,
adoptadas por la federación de mineros, no son otra cosa que el Programa de
Transición de Trotsky traducido a las condiciones concretas de Bolivia. El
punto básico es la necesidad que tienen los trabajadores de tomar el poder
en una alianza con los campesinos y después emprender el camino hacia el
socialismo. Deben formar la base sobre la cual el movimiento ahora puede
avanzar hacia su objetivo natural: el objetivo del poder obrero."
Luis Oviedo se burla de nuestro uso de la frase "líderes naturales de la
clase obrera" ("Es una categoría novedosa") pero su humor está totalmente
fuera de lugar. Demuestra que no tiene la más mínima idea de cómo se
desarrolla la clase obrera y de las relaciones dialécticas entre la clase,
el partido y la dirección. Esto fue explicado muchas veces por Trotsky,
notablemente en su Historia de la Revolución Rusa. Naturalmente, los grupos
ultraizquierdistas nunca compendieron esto, como nunca comprendieron nada.
¿Quién lideró la revolución rusa de febrero? ¿Fue el Partido bolchevique?
No. El Partido bolchevique sólo tenía alrededor de 8 mil miembros en un país
de 150 millones de personas. El movimiento en las fabricas y en los
cuarteles estuvo liderado precisamente por los lideres naturales del
proletariado, sobre los cuales nuestro amigo Luis habla tan despectivamente.
Tales líderes se hallan siempre presentes entre los trabajadores y se
destacan en cada huelga. Ellos son la capa de proletarios militantes, con
conciencia de clase, que son conocidos y respetados por sus compañeros.
Algunos están organizados en partidos políticos, muchos otros no y sólo
comienzan a organizarse en el curso de la lucha. Ganarse a ese estrato de la
clase es la tarea clave del partido revolucionario. Pero eso nunca puede
conseguirse con una actitud de arrogancia y de superioridad que se presenta
ante los trabajadores con un ultimátum y que es, lamentablemente, el método
habitual de la dirección del PO.
En Rusia, un pequeño número de esos activistas obreros eran miembros del
Partido Bolchevique en febrero y un número mucho mayor había sido influido
por las ideas y la propaganda de los bolcheviques durante más de una década
o más. Pero al comienzo de la Revolución la gran mayoría de los trabajadores
y soldados no apoyaban a los bolcheviques sino a los mencheviques y
eseristas. Podemos observar un proceso similar en cada revolución. Las masas
siempre tratan primero de tomar la línea de menor resistencia. Siguen a los
líderes más conocidos y a los partidos con grandes aparatos. Esta es una ley
que se repite una y otra vez.
Lenin era muy consciente de que los bolcheviques eran una pequeña minoría y
que la tarea del momento era ganar la confianza de las masas de los
trabajadores y soldados que apoyaban a los lideres reformistas. Comprendía
la necesidad de las tácticas pacientes y flexibles. Advertía a los
bolcheviques que debían "¡Explicar pacientemente!" Esto es lo que los
dirigentes del PO parecen orgánicamente incapaces de comprender, y eso es lo
que finalmente los condenará a la impotencia.
Qué significaban las consignas de Lenin
Es extraño que los lideres del PO, que han leído apenas lo suficiente sobre
la Revolución Rusa, hayan recordado algo como la Asamblea Constituyente
habiendo olvidado completamente otra consigna de los bolcheviques
ampliamente bien conocida: ¡Todo el poder a los soviets! No tienen ni la más
remota idea del auténtico contenido transicional de esta consigna. Y siempre
malinterpretan el método empleado por Lenin y Trotsky en su utilización.
Esa fue la consigna central del partido bolchevique en 1917. Todo el mundo
sabe esto. Pero como señaló Hegel, lo que es conocido no es necesariamente
comprendido. Y los líderes del PO, no han comprendido el verdadero
significado y contenido de las tácticas de Lenin en 1917. Él levantó la
consigna ¡Todo el poder a los soviets! en un momento en que los Soviets
estaban bajo el control de los partidos reformistas (mencheviques y
eseristas). Les dirigió a los líderes reformistas un desafío: ¿Por qué no
toman ustedes el poder? Repitió esto miles de veces, en discursos y por
escrito. Siempre dijo que si los líderes mencheviques y eseristas hubieran
decidido tomar el poder (lo que pudieron hacer pacíficamente después de la
revolución de febrero, cuando el viejo poder estatal había sido destruido)
los bolcheviques garantizarían que la lucha por el poder se reduciría a un
pacifico debate en el interior de los Soviets.
Podemos imaginar cómo Luis Oviedo, si hubiera vivido en esa época, habría
gritado ante semejante "revisionismo": ¡Cómo se atreve Lenin a plantear esas
demandas a los líderes reformistas! ¡Cómo se atreve a decir que el poder
debería pasar a los traidores! ¡Obviamente!, era porque Lenin ¡no tenía
confianza en el partido revolucionario ni en el proletariado! Ha renunciado
a luchar por una dirección alternativa, y ha caído en el "seguidismo a las
direcciones establecidas". De hecho esos argumentos son los que usaron
algunos bolcheviques ultraizquierdistas (¡los ultraizquierdistas, como la
pobreza, siempre nos acompañan!) Lenin, simplemente se encogió de hombros, y
nuestra reacción es la misma. Hemos comprendido y estamos aplicando el
método de Lenin y Trotsky y no nos sentimos terriblemente impresionados por
el infantilismo de los ultraizquierdistas que se imaginan grandes genios,
cuando ni siquiera comprenden el ABC del marxismo.
"Contra lo que afirma Alan Woods," continúa Oviedo, "la dirección de la COB
(al igual que Quispe y Evo Morales) tuvo una posición extremadamente clara
respecto a la cuestión del poder: era partidaria de la "salida
constitucional", es decir del reemplazo de Sánchez de Lozada por Mesa; en
otras palabras, abiertamente hostil a la toma del poder por los explotados.
Es decir, que tuvo una política que está muy lejos del "papel muy positivo"
que le asigna Woods. Claro que para jugar ese papel contrarrevolucionario,
la dirección de la COB debía estar a la cabeza de la huelga general...".
El compañero Luis tiene una visión muy particular del proceso revolucionario
en Bolivia ¿Cuáles son los hechos? En los recientes acontecimientos de
Bolivia, la COB ha jugado un papel decisivo. Ni siquiera el compañero Oviedo
se atreve a negar esto. Más aún, los líderes de la COB, pese a las
limitaciones de sus capacidades y de sus perspectivas, se pusieron a la
cabeza del movimiento. Que no llevaran al movimiento a la toma del poder y
que por lo tanto se perdiera una gran oportunidad, es autoevidente, y eso
nos muestra lo que ya sabíamos -que los líderes de la COB no son marxistas
revolucionarios, y por lo tanto en el momento de la verdad no supieron qué
hacer.
Sí, la dirección del movimiento era completamente inadecuada y una
oportunidad brillante se perdió. Sí, debemos trabajar para construir una
genuina tendencia revolucionaria en Bolivia. Pero la primera condición para
realizar ese trabajo es comprender la realidad, como Lenin comprendió la
verdadera correlación de fuerzas en Rusia en abril de 1917. La realidad es
que la tendencia revolucionaria en Bolivia es débil debido a las políticas
falsas de Lora y del POR. Es necesario comenzar desde un modesto principio y
demostrar a los trabajadores de Bolivia, comenzando por la capa activa de la
COB, que somos gente seria y no sectarios lunáticos.
Le guste o no al compañero Oviedo (y está claro que no le gusta), la inmensa
mayoría de los trabajadores bolivianos apoyan a la COB -y a su actual
dirección. El hecho de que los lideres de la COB llamaran a una huelga
general indefinida y hablaran de la necesidad de un gobierno de trabajadores
y campesinos con un programa socialista habrá acrecentado enormemente su
autoridad ante los ojos de los trabajadores de Bolivia. Desconocer este
hecho sería infantil en extremo.
Entonces, para acercarse a los trabajadores bolivianos es necesario, no sólo
llevar adelante una política correcta sino hacerlo de manera que tenga un
eco en los trabajadores y no apartándose de ellos. Por eso decimos a los
activistas de la COB: "Lo que ustedes han hecho hasta ahora está muy bien.
Pero el trabajo no está terminado. Hay que continuar la lucha hasta el
final. Es necesario tomar el poder y derrocar a la oligarquía"
Pero todo esto es irrelevante para nuestro amigo Luis. Él tiene otra
interpretación de los acontecimientos de Bolivia ¿Por qué los dirigentes de
la COB se pusieron a la cabeza de la huelga general revolucionaria que
derrocó a Goñi? Lo hicieron, dice Oviedo, sólo para traicionar mas
eficazmente a los trabajadores. La mentalidad sectaria de los dirigentes del
PO alcanza aquí toda su gloria. Esta gente es incapaz de entender la forma
en que el movimiento de los trabajadores se desarrolla en Argentina, Bolivia
o en cualquier otra parte.
La consigna de la Asamblea Constituyente
Nuestros artículos sobre Bolivia, que no contienen ni una partícula de
"seguidismo a las direcciones establecidas", no fueron escritos para
complacer a Luis Oviedo, sino que están dirigidos a los trabajadores
bolivianos, y especialmente a la capa de activistas organizados en la COB.
Al contrario de lo que hace Luis Oviedo, es necesario convencerlos de
continuar avanzando en la satisfacción definitiva de sus demandas. El
propósito de nuestros artículos (que fueron ampliamente leídos en Bolivia)
era explicar dos cosas: 1) la necesidad de derrocar al capitalismo y 2) la
necesidad de conformar un partido revolucionario. La principal demanda
programática era extender los comités de trabajadores - los embriones de
soviets- y a través de ellos tomar el poder. Eso fue lo que escribimos y
cualquiera es libre de verificarlo. No sabemos cómo hace el camarada Oviedo
para concluir que defendemos "todo el poder para la COB". Esa es una
invención de su parte que no tiene relación con la verdad.
"¡Qué es esto!" protesta Luis. "¡Alan Woods recomienda una perspectiva de
poder a los burócratas de la COB! Y peor aún, luego de dejar pasar el
momento de la lucha por el poder, la insurrección del 17 de octubre pasado.
¿Quién ha escuchado nunca una posición marxista semejante a esa?". El caso
es que si la COB hubiera tomado el poder, eso hubiera sido una buena cosa
desde nuestro punto de vista. La consigna de "Todo el poder a la COB"
hubiera sido un millón de años luz preferible a la consigna reformista
burguesa de Asamblea Constituyente propuesta insistentemente por el PO. Sin
embargo, lamentamos informar al compañero Luis que nosotros nunca propusimos
tal consigna (que el poder pasara a manos de la COB) y por lo tanto, como
todo el resto de su artículo, es una fantasía producto de su activa
imaginación.
Permítasenos citar exactamente los que nosotros escribimos en nuestro
artículo:
"La revolución tiene enormes reservas en la población, tanto en las ciudades
como en el campo. El proletariado boliviano tiene una tremenda tradición
revolucionaria, en sus acciones ha demostrado que no ha olvidado esta
tradición. Además, los cuadros del movimiento han asimilado algunos de los
elementos más importantes del marxismo y el leninismo, que es decir
trotskismo, incluidos en las Tesis de Pulacayo. La idea del poder obrero no
es extraña para ellos. ¡Hay que construir sobre estas bases! Hay que
plantear la cuestión central claramente y sin ambigüedades: para comenzar a
solucionar los problemas de la sociedad el poder debe pasar a la clase
obrera, a la COB, a las juntas vecinales y a los otros órganos de poder
obrero".
Eso fue lo que nosotros hemos escrito. La afirmación de que nosotros
proponíamos que el poder pasara a manos de la burocracia de la COB es
simplemente una burda invención de Luis Oviedo. La cuestión del poder es una
cuestión concreta y debe ser planteada de manera concreta. Partimos de las
organizaciones de trabajadores y campesinos que existen en la realidad, no
de abstracciones. Y las organizaciones que existen actualmente en Bolivia,
que han liderado la lucha, y a las que millones de trabajadores y campesinos
están observando, son las que mencionamos.
Al PO no le gustan. Quieren algo nuevo. ¿Qué es lo que quieren? ¿Qué los
trabajadores de Bolivia abandonen sus organizaciones y acepten la dirección
del PO? Esto podría ser muy bonito, pero desafortunadamente eso no significa
que vaya a ocurrir. Por eso lamentablemente estamos obligados a seguir el
método de Lenin y Trotsky y proponer las consignas transicionales que se
adecuen a la situación real de Bolivia.
Ese fue siempre el método de los grandes marxistas del pasado, comenzando
por Marx y Engels. Sólo combinando la firmeza de principios con una gran
flexibilidad táctica, Marx y Engels ganaron gradualmente la mayoría dentro
de la Asociación Internacional de Trabajadores. En una carta a Engels, Marx
explicaba que había que usar una extrema flexibilidad, especialmente cuando
combatía los prejuicios de los sindicalistas británicos. En una frase
maravillosamente apropiada, Marx dijo que había que ser "suave en las formas
pero audaz en el contenido" Esto resume la actitud de los marxistas cuando
trabajan en organizaciones obreras reformistas. Qué diferente a los gritos e
insultos de los grupos ultraizquierdistas que imaginan que sus argumentos
son más convincentes si son expresados a todo volumen.
Lula, Chávez y el movimiento piquetero
Con la clase de insistencia que podemos asociar con la de un chimpancé
buscándose pulgas, Luis llega extraordinariamente lejos para encontrar
fallas en nuestro artículo. Con un grito final de triunfo, él llama la
atención sobre el hecho que "en su largo análisis de los sucesos bolivianos,
Alan Woods no dice una sola palabra acerca del papel jugado por Lula".
Muy cierto. Ni tampoco mencionamos el rol jugado por George Bush, Tony
Blair, Chávez, Nelson Mandela, o el Papa. Esto puede ser lamentable pero,
como se dice, "cada fruta tiene su estación". Nos hemos referido a Lula en
otras oportunidades y nos volveremos a referir a él en otro momento. Y
cuando lo hicimos, criticamos tanto la política reformista de Lula como su
capitulación ante la burguesía y el FMI y mantenemos esta posición desde
hace tiempo como parte de nuestra tendencia general al "seguidismo a las
direcciones establecidas" y al "respeto reverencial por las direcciones
burocráticas".
Pero Luis Oviedo realmente toca fondo cuando escribe: "además de tener un
respeto reverencial por las direcciones burocráticas: son chavistas en
Venezuela, partidarios de Lula en Brasil, están con la CTA (y contra los
piqueteros) en Argentina."
El argumento de que somos "chavistas" es tan falso como el de que somos
"partidarios de Lula". Estamos por la revolución en Venezuela, pero
repetidamente señalamos las limitaciones de la política de Chávez. Estamos
por la revolución socialista tanto en Brasil como en Venezuela. Cualquiera
que se tome el trabajo de leer nuestra página en Internet verá claramente
que esto es así. Luis Oviedo nos ha leído, pero aparentemente no ha
comprendido una sola palabra de lo que leyó.
El asunto es aún más claro en el tema de los piqueteros. En cada artículo
que hemos escrito desde el comienzo de la Revolución Argentina hemos
expresado nuestro apoyo sin reservas al movimiento piquetero. Esa es la
razón por la que Oviedo no reproduce una sola cita que justifique su absurda
acusación, la que como todo el resto ha sido simplemente inventada. Lo que
sí es verdad es que hemos criticado las tácticas del PO hacia el movimiento
piquetero. Pero no es lo mismo una cosa que la otra, a menos que Luis Oviedo
considere al movimiento piquetero como propiedad privada del PO.
Cada grupo sectario desea crear la ilusión de que posee su propio movimiento
de masas. Observamos eso en el movimiento piquetero. Aunque el PO ha hecho
un buen trabajo en la construcción del movimiento, ha jugado un rol negativo
renunciando a la unidad de los piqueteros en una organización común.
Objetivamente, los intereses de los piqueteros son de unidad; las divisiones
son perjudiciales para sus intereses y son útiles para los intereses de la
clase dominante. La única razón por la que continúan divididos es que los
diferentes grupos políticos (no sólo el PO) insisten en mantener el control
de "sus" piqueteros. Esta conducta es francamente lamentable. Afirmamos eso
y lo mantenemos. No entendemos cómo eso puede ser interpretado como estar
"contra los piqueteros". Lo que está realmente en contra de los piqueteros
es la clase de táctica que subordina los intereses de clase al prestigio de
esta o aquella camarilla.
Por supuesto, el PO no es el culpable exclusivo de esta lamentable
situación. Las demás organizaciones actúan de la misma manera, esto es,
burocráticamente y no como debe actuar una genuina tendencia revolucionaria.
Como resultado, el movimiento piquetero ahora está estancado. Este es, en
parte, resultado de cierto reflujo de las masas que no encuentran una
salida. Pero también es resultado de las políticas y tácticas equivocadas de
los dirigentes, que fueron incapaces de proponer una perspectiva seria y han
tenido tácticas y consignas incorrectas. Esas mismas tácticas, consignas y
metodologías incorrectas que ahora buscan exportar a otros países de
Latinoamérica.
¿Qué es, en realidad, lo que objeta el PO?
Lo que el PO realmente objeta es la crítica que hacemos en nuestro artículo
sobre la consigna de la Asamblea Constituyente. Pero Luis Oviedo no hace
ninguna mención de eso ¿Por qué? ¿Se podría deber a que existen militantes
del PO que están comenzando a preguntarse si esa consigna no será
incorrecta, y que no tiene relevancia en la situación argentina de hoy, ni
en Bolivia? o ¿podría deberse también a que los militantes del PO están
leyendo nuestras publicaciones en nuestra web de In defence of Marxism
(www.marxist.com) y pueden ver la corrección de nuestras críticas a las
consignas falsas y peligrosas del PO? Y ¿podría ser también que los
dirigentes del PO, que claramente son incapaces de entablar una discusión
política honesta, están intentando levantar un muro entre sus filas y las
nuestras con su campañas de mentiras e insultos?
Como el camarada Luis ha olvidado citar lo que escribimos sobre este tema,
permítasenos recordárselo reproduciéndolo completamente:
"El viejo poder estatal, socavado, sacudido y magullado, todavía mantiene el
control. La revolución sólo puede tener éxito derrocándolo y sustituyéndolo
por un nuevo poder, un poder proletario. A la caída de Lozada le seguirá, en
un futuro no muy lejano, la caída de Mesa. Ya la burguesía está buscando un
candidato alternativo, que tendrá que salir no de la derecha, sino de la
izquierda. La clase dominante sólo tiene dos armas para tratar con las
masas: la violencia o el engaño. Pero la violencia ha demostrado ser un arma
inadecuada para enfrentar un movimiento de tales dimensiones. El uso del
ejército, lejos de intimidar a la población, ha tenido el efecto contrario,
ha provocado en las masas más determinación y energía.
"Por lo tanto, está preparado el escenario para el engaño. Pero para engañar
a la población tienen que conseguir que ésta abandone las calles, las minas
y las fábricas, que dejen la iniciativa en manos de los políticos
profesionales, es necesario ofrecerle algo en lo que creer. Los viejos y
desacreditados políticos burgueses no sirven para este propósito. Deben
salir nuevas caras, hay que escribir un nuevo guión. Para asegurar que las
masas no tengan en sus manos el poder real, se les debe ofrecer algo que
parezca el poder, en lugar de la esencia, la sombra."
"Consciente de su debilidad, la burguesía intentará basarse en los
dirigentes de la clase obrera para volver a recuperar el control de la
situación y apaciguar a la clase obrera. Mesa -que no es el más estúpido de
los dirigentes burgueses-, ha asistido a reuniones de campesinos junto con
los dirigentes de los sindicatos campesinos y de la COB. Este hecho, en sí
mismo, es un reconocimiento tácito de la verdadera correlación de fuerzas de
clase. Los trabajadores deberían sacar la conclusión y tomar el poder en sus
propias manos. Dada la situación actual, existe la posibilidad de transferir
pacíficamente el poder, o con una violencia mínima. Pero las vacilaciones
sólo sirven para dar tiempo a la reacción para que se reagrupe y reorganice,
haciendo inevitable un futuro más sangriento."
"En este contexto, la consigna de la "Asamblea Constituyente", defendida por
algunos grupos de la izquierda, está jugando un papel negativo y
contrarrevolucionario. La burguesía -personificada en su ala más "liberal" y
"democrática"- intentará desviar la atención de la población hacia una
discusión vacía sobre las delicadezas constitucionales, mientras que las
cuestiones reales relacionadas con el empleo, el pan y la tierra se posponen
de manera indefinida."
"En lugar de concentrarse en la cuestión central del poder, desviarán la
atención de los trabajadores y los campesinos a trucos legales y
demagógicos. Las energías de la revolución se disiparán infructuosamente ¡No
es extraño que los partidos burgueses hayan apoyado entusiastamente esta
consigna! Todo esto es una gigantesca estafa. Peor aún, es peligroso. Detrás
de la fachada de la "asamblea constituyente" se movilizarán las fuerzas de
la reacción. Detrás de bambalinas, los imperialistas estadounidenses
continuarán con sus intrigas habituales."
"Es necesario educar a las masas a que crean solamente en sí mismas, en su
poder y auto-organización. Se debe explicar que bajo el capitalismo el
parlamento es sólo una cáscara vacía sin poder real. El único poder que
existe es, por un lado, el poder de los banqueros, terratenientes y
capitalistas -el viejo poder reaccionario que debe ser derrocado- y por el
otro lado, el poder de las masas trabajadoras."
"La lucha por el poder en última instancia se decidirá fuera del parlamento.
Los antagonismos en la sociedad boliviana son demasiado profundos, las
contradicciones demasiado grandes, como para ser solucionadas por la
aritmética parlamentaria. Si perdemos la iniciativa, si permitimos que
nuestra fuerza vacile, si nos desmovilizamos, entonces las fuerzas de la
reacción se reagruparán detrás de la fachada de la "democracia
parlamentaria", a la espera del momento adecuado para golpear y aplastar a
los trabajadores y campesinos."
"Lo peor que se puede hacer durante la revolución es perder tiempo. A lo
largo de la historia, muchas revoluciones se han perdido debido a los
debates y discursos interminables, a la búsqueda fantasmas y sombras en
lugar de buscar la esencia del poder. Marx dejó esto claro en 1948-9 y Lenin
repitió con frecuenta esta advertencia en 1917."
"No repetiremos aquí los argumentos que ya explicamos con relación a la
consigna de la Asamblea Constituyente en Argentina. Basta con decir que esta
consigna se ha tomado prestada de la historia de la revolución rusa sin
comprender en lo más mínimo su verdadero contenido. La Asamblea
Constituyente es no una consigna socialista sino democrático-burguesa que es
útil en la lucha contra un régimen autocrático y dictatorial (como el
zarismo ruso). Pero Bolivia (como Argentina) tiene un régimen parlamentario
burgués del que ya tienen mucha experiencia las masas. Por lo tanto, la
consigna no tiene relevancia en la situación actual de Bolivia."
"Aquellos que defienden la Asamblea Constituyente en la situación actual de
Bolivia han abandonado el punto de vista del proletariado y adoptado el
vulgar y pequeño burgués cretinismo parlamentario."
"El cretinismo parlamentario es una enfermedad mortal de la revolución,
jugar con el parlamentarismo y las constituciones, esto es lo que los
seguidores de la asamblea constituyente están invitando a hacer a los
trabajadores bolivianos. Esta no es una política seria sino una desviación
vergonzosa, un intento frívolo de eludir la cuestión central, ¡que no se
lucha por una nueva forma de democracia burguesa, sino que se lucha por el
poder obrero!"
"La primera condición es: absoluta independencia de las organizaciones
obreras respecto de la burguesía. Nada de pactos, alianzas, coaliciones o
cualquier otro tipo de arreglo con la llamada ala progresista de la
burguesía boliviana."
"En Bolivia ya existen elementos de poder obrero: en los sindicatos, en las
juntas vecinales, en los cabildos y otros órganos de lucha. Es necesario
extender y desarrollar estos órganos y unirlos. Sólo de esta forma se puede
crear una alternativa de poder dispuesta a dirigir la nación."
Finalmente, para que no haya confusión posible sobre nuestra posición en
Bolivia, reproducimos nuestras demandas con las que concluimos el artículo:
"¡Larga vida a la revolución boliviana! ¡Ninguna confianza en la burguesía
sus partidos! ¡Por un gobierno de trabajadores y campesinos! ¡Por una
Bolivia socialista en los Estados Unidos Socialistas de América Latina!
Nuestra posición en lo que concierne a las tareas objetivas de la revolución
boliviana son bien claras y no dejan lugar a dudas. ¿Qué se puede decir de
la posición invocada por el PO?
Una vez más acerca de la Asamblea Constituyente
Un calamar, cuando huye de su enemigo, libera una gran cantidad de tinta con
la esperanza de confundir a su perseguidor y hacerle perder el camino. Pero
como no se ha usado más que un poco de tinta para dejarnos fuera de la ruta,
entonces retornamos ahora al tema central, a la razón por la cual la
consigna de la Asamblea Constituyente, en este contexto específico, es
contrarrevolucionaria. Luis Oviedo ha adoptado claramente la célebre frase
de Winston Churchill: La mejor defensa es un buen ataque. Los dirigentes del
PO se han molestado por nuestro uso de la palabra "contrarrevolucionaria" en
relación a la consigna de la Asamblea Constituyente en Bolivia y han
tratado, sin mucho éxito, de devolverla usándola contra nosotros.
Nuestra posición en Bolivia no es diferente a nuestra posición en Argentina:
estamos por la revolución socialista y por el paso del poder a la clase
obrera mediante los comités de huelga, juntas (como las llaman en Bolivia) o
soviets. Esos comités existen en forma embrionaria. Es necesario
construirlos, unirlos, fortalecerlos y extenderlos, vincularlos a nivel
local, regional y nacional, hasta el punto en que se constituyan en un poder
alternativo al régimen capitalista. No tenemos dudas sobre eso, lo hemos
repetido en numerosas oportunidades.
Nuestra posición es bastante clara, pese a los intentos de Luis Oviedo y de
la dirección del PO de falsearla y presentarla a sus militantes de manera
distorsionada ¿Pero cuál es la posición del PO? ¿Han llamado ellos a la toma
del poder por parte de la clase obrera? En teoría sí, pero en la práctica la
cosa no está tan clara. El problema consiste en la consigna que el PO ha
inventado y ha tratado de imponer al movimiento argentino y que ahora desea
también imponer a los trabajadores bolivianos. Esa es la errónea y peligrosa
consigna de la Asamblea Constituyente.
Esa consigna no surge naturalmente del movimiento, sino que se la inyecta
artificialmente desde afuera por los grupos, que como el PO, han
malinterpretado las lecciones de la Revolución Rusa y la posición del
Partido Bolchevique en 1917 y 1918. Ahora, por una cuestión de prestigio, se
encuentran incapacitados para abandonar esta desgraciada consigna y están
intentando presentarla como una panacea, válida para todos los casos. Esto
es un completo desastre para los movimientos revolucionarios, especialmente
en América Latina. Repetimos, en las condiciones existentes en
Latinoamérica, la consigna de la Asamblea Constituyente es incorrecta,
ambigua y, objetivamente, posee un contenido completamente
contrarrevolucionario.
La posición del PO en Bolivia es, por los menos, confusa, y el origen de esa
confusión es la consigna de la Asamblea Constituyente. Por una parte, el PO
ha llamado a un "gobierno de obreros y campesinos para Bolivia". Y por el
otro persiste en mencionar la Asamblea Constituyente, que no tiene nada que
ver con los problemas reales del movimiento obrero en Bolivia. Trinchera es
el periódico de la Oposición Trotskista, el grupo del PO en Bolivia. En
Trinchera (La Paz, octubre de 2003, Fuera Goñi, el gringo asesino) podemos
leer: "No podemos quedar en el mero constitucionalismo, y optar por una
salida 'chavista'. Frente a la salida de Goni los trabajadores debemos tener
una propia perspectiva, una Asamblea Constituyente libre y soberana. No
convocada por ningún parlamento, sino sobre sus escombros. Con la disolución
del ejército represor."
De nuevo, el dirigente del PO Jorge Altamira escribe en Prensa Obrera
nro.821 (Ahora es cuando, 16 de octubre del 2003): "Para que haya una
constituyente soberana es necesario que las masas derroquen al gobierno y
que sus organizaciones tomen el poder". Vemos aquí cómo se continúa
acumulando la confusión: si las masas son lo suficientemente fuertes como
para derrocar al gobierno y sus organizaciones son capaces de tomar el poder
en sus manos, ¿por qué deberían usar ese poder para convocar una Asamblea
Constituyente, que no es más que otro parlamento burgués?
La Trinchera sostiene que la Asamblea Constituyente no debe "ser convocada
por ningún parlamento, sino sobre sus cenizas", pero una Asamblea
Constituyente es en sí misma un parlamento -un parlamento democrático basado
en elecciones libres- ni más ni menos. Bajo ciertas circunstancias, esta
consigna democrática burguesa puede ser apropiada y revolucionaria. Pero no
en una situación en la que los trabajadores están en condiciones de tomar el
poder e iniciar una revolución socialista (la única revolución concebible en
Bolivia o en Argentina). En esta situación, la consigna de la Asamblea
Constituyente es un paso para atrás, no hacia adelante. Lleva implícito que
existe otra etapa, intermedia: una etapa democrática. Es decir, implica una
nueva versión de la vieja teoría menchevique-stalinista de las dos etapas
que ha llevado a un desastre tras otro.
O tal vez sea un problema de palabras y lo que los camaradas del PO
entienden por Asamblea Constituyente es una Asamblea Nacional de consejos
obreros (o soviets). Debemos entonces responder que no es aceptable para una
tendencia marxista adoptar consignas confusas y ambiguas en ningún momento.
Pero en medio de una Revolución es un crimen. Si el compañero Altamira se
refiere a un Congreso Nacional de soviets de trabajadores y campesinos
pobres, ¿por qué no lo dice claramente? ¿Por qué confunde dos cosas, no sólo
diferentes sino antagónicas e incompatibles? El dominio directo de la clase
obrera a través de los soviets es infinitamente más democrático que
cualquier parlamento.
El parlamentarismo burgués (aún en su forma más democrática) es incompatible
con el dominio de los soviets (que es el poder en manos de los
trabajadores). La lección de la Revolución Alemana de 1918 es muy clara al
respecto. Permítasenos decir que no fueron Lenin ni Rosa Luxemburgo sino el
revisionista Hilferding quien intentó mezclar la Asamblea Constituyente con
los soviets, cuando era claro que sólo una de las dos instituciones podía
triunfar. Al final, gracias a los socialdemócratas, el parlamentarismo
burgués liquidó a los consejos obreros, y por lo tanto a la revolución.
Cuando nosotros escribimos que esa consigna, en el contexto de la revolución
boliviana, era contrarrevolucionaria, ¿qué queríamos decir? Sólo eso, que en
la situación donde la burguesía teme perderlo todo, y se ve imposibilitada
de recurrir a un golpe reaccionario (como fue el caso de Bolivia), puede
intentar derrotar la revolución por otros medios. Pueden tratar de encontrar
una salida contrarrevolucionaria por medios democráticos. Esa es la razón
por la cual es imperdonable para los marxistas en Bolivia adoptar posiciones
ambiguas y confusas que empañen la idea de la revolución socialista. Tales
ambigüedades pueden destruir la revolución.
La consigna de la Asamblea Constituyente no es socialista sino una demanda
democrático burguesa. Sería apropiada para un régimen semifeudal donde la
democracia burguesa estuviera ausente, como el zarismo ruso o la China de
los años 30. Y fue adecuado en Argentina en el periodo de lucha contra la
dictadura militar. Pero en un país donde existen las instituciones de la
democracia burguesa, y donde han existido desde hace años, no tiene sentido.
Crea la ilusión de que las masas puedan encontrar la solución a sus
problemas bajo el capitalismo, que existe otra etapa, una etapa democrática,
antes de la toma del poder por parte de la clase obrera, que no hace falta
cambiar el sistema sino la legalidad, el régimen parlamentario.
En efecto, el PO le dice al pueblo de Argentina y de Bolivia que este
sistema parlamentario es corrupto, entonces podemos tener otro, un sistema
parlamentario diferente. Así todo se resolverá. Pero no es así. Es verdad
que el régimen parlamentario en Argentina y Bolivia es corrupto y no
representa los intereses del pueblo, como es corrupto también en EEUU y en
Gran Bretaña. Pero no sirve de nada hablar de otro tipo de democracia
burguesa que pueda ser diferente a ésta. Esta es una aproximación a la
democracia desde la concepción idealista, no desde el marxismo. En tanto la
burguesía sea propietaria y controle los medios de producción, el
parlamentarismo, aun en el régimen capitalista más democrático, siempre será
deformado, corrupto y estará bajo el control de los grandes bancos y
monopolios. Eso es lo que nosotros debemos explicar a los trabajadores,
comenzando por sus elementos mas avanzados.
¿Significa esto que los marxistas son indiferentes a las demandas
democráticas? ¡De ningún modo! Siempre lucharemos por las reivindicaciones
democráticas más avanzadas en la medida que tengan el más mínimo contenido
progresista y revolucionario. La lucha por la democracia -esto es por la
democracia burguesa, es progresiva en tanto esté dirigida contra regímenes
autocráticos o dictatoriales. Está en el interés de la clase obrera
desarrollar y extender la democracia para establecer el más amplio campo de
acción para la lucha de clases. Esa es la razón por la cual llamamos a una
Asamblea Constituyente revolucionaria en España en 1976 como una alternativa
a la dictadura franquista y a la reaccionaria monarquía del rey Juan Carlos.
En los países capitalistas democráticos como Gran Bretaña ciertas demandas
democráticas conservan su validez, como la abolición de la monarquía y de la
Cámara de los Lores, y la lucha contra la reaccionaria legislación
antisindical que plantea severas restricciones al derecho de huelga. Los
marxistas británicos han comprendido la necesidad de hacer uso de los
caminos democráticos que se nos abren, incluido el parlamento, en el grado
en que sea posible. Pero nosotros nunca hemos puesto ninguna ilusión en el
parlamento ya que, en último análisis, la clase dominante nunca cederá el
poder sin luchar y que la cuestión del poder se decidirá fuera del
parlamento.
Pero Bolivia no es Gran Bretaña. Las contradicciones en Bolivia llegaron al
punto en que la cuestión del poder se plantea en negro sobre blanco. Los
trabajadores y campesinos pobres han demostrado su determinación de cambiar
la sociedad. La revolución rápidamente adquirió una envergadura y una
energía que recordaba al heroico movimiento de los trabajadores españoles en
el período de 1930-37. No hay ninguna duda de que tuvieron el poder en sus
manos, pero no fueron conscientes de ello. Y así una oportunidad de lo más
favorable se perdió.
¿Cuál fue la razón de este revés? No había ninguna razón objetiva para que
los trabajadores de Bolivia no pudieran tomar el poder. Permítasenos agregar
algo más: no había razón objetiva para que la misma COB no hubiera tomado el
poder en sus manos - además del hecho de que tal desarrollo por alguna razón
no habría sido del agrado del PO. La razón no fue objetiva , sino
subjetiva - por la ausencia de un partido y de una dirección revolucionaria.
Este hecho fue incluso reconocido por uno de los dirigentes de la COB.
La tarea central es unir los mejores elementos de la COB y de la juventud en
un partido o tendencia revolucionaria con ideas claras -una tendencia que
ponga la cuestión del poder obrero firmemente en el centro de la escena, que
convenza a los trabajadores de que ellos tienen la fuerza suficiente para
conquistar el poder y de que no deben renunciar a este objetivo. La
vanguardia proletaria debe ser firme y resuelta y no permitir verse desviada
del objetivo principal por los "inteligentes" argumentos de los elementos
pequeño burgueses que tratarán de desviar su atención de la cuestión del
poder con toda suerte de complicados esquemas y trucos legales.
La clase dominante boliviana primero intentó derrotar a la revolución por la
fuerza, pero eso tuvo el efecto de enfurecer a los trabajadores y acrecentar
su combatividad. Sintiendo que el poder se le escapaba de las manos, la
clase dominante decidió cambiar de táctica. No podía usar la violencia y por
lo tanto decidió pasar al engaño. Este mismo proceso lo hemos visto en todas
las revoluciones de la historia. ¡Ay del partido revolucionario que caiga
enloquecido por tales trucos y engaños en el momento decisivo!
En 1848 Marx y Engels pusieron en ridículo a esos "demócratas
revolucionarios" que perdían el tiempo debatiendo constituciones y leyes
mientras que la revolución era descarrilada y destruida. Es suficiente leer
lo que escribió Marx sobre la Asamblea de Frankfurt para probar esto.
La consigna de la Asamblea Constituyente jugó un papel progresista en Rusia
en el periodo anterior a noviembre de 1917, junto a otras demandas
transicionales como "Paz, pan y tierra", "Derecho a la autodeterminación de
las naciones" y, sobre todo, "Todo el poder a los soviets". Pero al tomar
esta consigna como un absoluto, apropiada para todos los países en cualquier
situación, la dirección del PO la convierte en su opuesto, y de hecho en un
completo sinsentido. La consigna de la Asamblea Constituyente no existe
fuera de determinado momento y lugar. Por ejemplo, en Rusia después de
noviembre de 1917 se volvió contraproducente y contrarrevolucionaria, y los
bolcheviques debieron disolverla por la fuerza. Ahora, décadas más tarde, el
PO ha rescatado esa consigna del tacho de basura de la historia, la
desempolva, y la enarbola orgullosamente como un niño con zapatos nuevos. No
contento con invocarla en Argentina (¡y hacerla su consigna principal!) la
repite como un remedio para todos los males en toda Latinoamérica, y aún más
allá.
Es bastante sorprendente que los dirigentes del PO se metan solos en un
enredo, cuando es perfectamente claro que la consigna de la Asamblea
Constituyente es una consigna democrático burguesa que es absolutamente
inapropiada para un país donde ya existe un régimen parlamentario burgués.
Han tomado esa consigna por los pelos, y tratan de imponerla en una
situación donde no tiene el menor significado ni relevancia. Es solo una
distracción de las verdaderas tareas de la revolución. En ese sentido juega
un papel negativo y un rol contrarrevolucionario.
La contrarrevolución puede triunfar de más de una manera. No es siempre
necesariamente mediante la implantación de una dictadura militar. La
historia conoce algunos ejemplos donde la contrarrevolución ha tomado formas
democráticas. Esto es lo que la burguesía y el imperialismo están haciendo
en Bolivia. En esas especulaciones la idea de una Asamblea Constituyente
actúa como un juego que divierte a los reaccionarios y distrae la atención
de las masas de las verdaderas tareas de la revolución. Es un vehículo
perfecto para una salida contrarrevolucionaria de apariencia democrática,
como ocurrió con la República de Weimar en Alemania después de la Revolución
de 1918.
Llegados a este punto preguntamos directamente al PO: si la consigna de la
Asamblea Constituyente es tan revolucionaria, ¿por qué fue adoptada por los
políticos burgueses en Bolivia? Estos son los hechos. Más aún, fue aceptada
por los representantes del FMI en el país ¿Por qué? La respuesta es clara:
porque es inofensiva y no atenta contra el orden establecido ni contra el
imperialismo. La burguesía, enfrentada con el movimiento revolucionario de
los trabajadores y los campesinos pobres, intentó utilizar la violencia y
fracasó. Las masas barrieron a un lado las fuerzas del estado y se
encaminaron a la toma del poder. Pero la burguesía, al aceptar esta
consigna, puede ganar tiempo, haciendo que el movimiento de las masas se
detenga y entibie, mientras pierde su enorme energía en las discusiones
legales y constitucionales que Marx criticaba duramente en 1848. Esa es la
evidente realidad que el PO no ha entendido.
Conclusiones
Es muy fácil calumniar y falsificar ideas en unas pocas líneas, pero no es
tan fácil dar respuestas serias a preguntas serias. Estamos respondiendo a
las acusaciones de Luis Oviedo algo extensamente porque queremos fijar una
posición correcta ante los miembros del PO y de toda la izquierda de América
Latina. Un método y una política equivocados puede llevar tarde o temprano a
enredarte. Todo el progreso del PO puede rápidamente reducirse a la nada si
la dirección partidaria no esta dispuesta a aceptar que esta cometiendo
errores. Un comportamiento de este tipo es una receta acabada para crisis
internas y divisiones en el futuro.
El motivo que prevalece en el artículo de Oviedo no es el ánimo de
clarificación política sino sólo consideraciones de prestigio y el deseo de
mantener a cualquier costo la impresión de la infalibilidad de su
dirigencia. Esto es muy nocivo y puede terminar por deshacer todo el buen
trabajo que la militancia del PO ha realizado en los últimos años a menos
que sea corregido. Los dirigentes del PO dan la impresión de ser
orgánicamente incapaces de admitir sus errores. En lugar de eso, tratan de
cubrirlos atacando a otros. Esto no sería tan malo si usaran un método
honesto en sus polémicas, pero desafortunadamente no es así.
El método usado por Luis Oviedo criticando nuestro articulo es ajeno a los
métodos honestos y democráticos del marxismo y del bolchevismo. Consiste en
agrupar una serie de citas aisladas, puestas fuera de contexto, y
arbitrariamente elegidas para engañar y falsificar. Con tales métodos es
imposible educar a los militantes del PO. Por el contrario pueden ser
sistemáticamente mal educados en un sentido sectario. Errores teóricos
inevitablemente se reflejarán en la practica. Podemos ver esto en la
Argentina. La izquierda en Argentina (y no sólo el PO) fue sonoramente
derrotada en las elecciones porque fracasaron en unificar una campaña común.
La clase obrera no tenía un candidato común de toda la izquierda a quien
votar. Sacaron entonces como conclusión que la izquierda no era seria, y
actuaron de acuerdo a eso. Se decían así mismos: esta gente habla de la
necesidad de la revolución socialista, pero ni siquiera son capaces de
acordar un candidato o un programa común para luchar contra los partidos
burgueses en las elecciones. Y esta crítica está bastante justificada.
La actitud de los marxistas hacia el parlamento depende de la circunstancias
objetivas. En un periodo donde las masas están pendientes de las elecciones,
es necesario participar en la lucha electoral como un campo más de la lucha
de clases. El boicot a las elecciones en esa situación, es decir
boicotearnos a nosotros mismos, es infantilismo ultraizquierdista. Las
vacilaciones del PO sobre la cuestión de participar en las elecciones
presidenciales de Argentina fue una de la razones, agregadas a los errores
tácticos y a las perspectivas equivocadas sobre el movimiento
revolucionario, por la que fracasó en las elecciones. Una política
equivocada será inevitablemente castigada.
La incapacidad para dirimir diferencias y responder críticas en forma
democrática y compañera puede dañar al partido y detener su desarrollo más
allá de cierto límite. Toda diferencia interna y discrepancia será ocultada
y silenciada. Esto significa que toda la buena labor realizada por los
miembros del partido será deshecha tarde o temprano. Un partido
revolucionario serio debe estar preparado siempre para admitir honestamente
sus errores y rectificarlos. Un partido que nunca esta dispuesto a hacerlo
ira de fracaso en fracaso. ¡Y esto no es un pequeño detalle!
La tarea de construir un partido revolucionario de masas serio en Argentina
está en sus etapas iniciales. La mayoría de los trabajadores argentinos, al
menos todos los que se encuentran organizados, están bajo la dirección de
los elementos reformistas o peronistas de la CTA o la CGT. Al exagerar su
propia fuerza, el PO pierde de vista la enormidad de las tareas que restan
por realizar. En ese camino mal educan a sus miembros y se termina aplicando
una política falsa. La derrota electoral ha causado ya desmoralización y
confusión a muchos de los activistas de la izquierda. Un debate abierto y
democrático es necesario para corregir los errores y prevenir que se
repitan. Los dirigentes no deben temer los debates, sino promoverlos. Un
dirigente que teme debatir es un líder en bancarrota que nunca construirá un
partido revolucionario de masas ni en mil años.
La Internacional es el partido mundial de la clase obrera. Para los
marxistas el partido es primero y principalmente un programa, métodos, ideas
y tradiciones. El partido (más aún la Internacional) debe ser construido
sobre sólidos cimientos. Es mejor que esté basado en la clara e inequívoca
aceptación de las ideas, los métodos y las tradiciones de Marx, Engels,
Lenin y Trotsky. De otra forma se construirá sobre arena. Algunos, como el
PO, que imaginan que han encontrado un atajo exitoso ignorando los
principios, las ideas y la teoría, se pueden encontrar pronto en la
confusión. Negándose a aceptar los errores o a escuchar las críticas solo
acelerarán la inevitable crisis. Mientras más crezca la organización, más
grande será la crisis cuando llegue.
A pesar de sus primeros éxitos, el PO está experimentando claramente algunas
dificultades. Sus perspectivas para la revolución en la Argentina fueron
equivocadas. Recibieron un severo revés en la elecciones como consecuencia
de las vacilaciones políticas y de sus tácticas sectarias que dividieron los
votos de izquierda. Todo eso ha creado un creciente descontento y criticas
en el interior del PO. No es difícil de observar que una parte de la
organización esta comenzando a sentir la inadecuación y los errores de la
dirigencia partidaria en una serie de cuestiones, incluidos sus errores en
la consigna de la Asamblea Constituyente, y están leyendo materiales de
nuestra tendencia tanto en In Defence of Marxism (www.marxist.com) como en
El Militante (http://argentina.elmilitante.org) . Eso explica los
desesperados esfuerzos del compañero Oviedo en atacar a nuestra tendencia.
Como nuestra tendencia comienza a ser bien conocida, todo los intentos de
desacreditarnos y falsificar nuestras ideas se volverán contra sus autores.
Los cuadros genuinos del marxismo en América Latina hallarán su camino hacia
los verdaderos herederos del legado de León Trotsky y la Cuarta
Internacional.
Invitamos a todos los miembros del PO, y a todos los que deseen luchar por
las ideas de Lenin y Trotski a establecer un diálogo amistoso con nosotros.
¡No dependan de las falsas interpretaciones de sus dirigentes! Si deseas
conocer la verdad sobre nosotros comunicate con nosotros y juzgá por vos
mismo.
Londres, 17 de diciembre de 2003
Debate UTN
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