| "La TV usó perversamente los raptos" | |
| La comunicóloga Alicia Entel lleva años analizando la construcción social del miedo en diferentes ámbitos. Asegura que los medios hicieron un uso perverso del temor al secuestro. | |
| Miércoles 14 de abril de 2004
Hace casi una década, la comunicóloga y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Alicia Entel publicó “La ciudad bajo sospecha. Comunicación protesta urbana” y, sin saberlo, no solo se anticipaba una década a lo que otros iban a descubrir tiempo después sino que –además- sembraba el germen de una investigación que hoy explica con lucidez mucho de lo que sucede en este país. Lo que Entel anotó en aquellas páginas lo explica ella misma: “Yo decía que se privatizaban no solamente una serie de empresas del Estado sino que cambia la función de ese Estado que se ponía al servicio de las grandes empresas y grupos. Y agregaba que esto iba a influir en la vida cotidiana de la gente”. No hace falta aclarar cuánto influyó: altos niveles de desocupación, exclusión, sospecha entre las personas, incremento de la inseguridad y también de los delitos. Fue por ese camino que ella y su equipo empezaron a estudiar el tema de los miedos. “Si un grupo tiene miedo a algo, le hecha la culpa a alguien y entonces aparece el extranjero como el objeto del miedo, aparece el excluido, el cartonero, el bolita y quien sea porque ese grupo anda a la búsqueda de un chivo emisario”, detalló Entel a la U sobre su investigación “Comunicación y ciudad: La construcción social del miedo en la cultura urbana. Estudio comparativo de los imaginarios de miedo en tres ámbitos claves para la construcción de subjetividades: territorio, medios, escuela”. -¿Cuál era el objetivo del trabajo? - El proyecto se proponía indagar las formas de construcción social de los miedos y hasta qué punto colaboran para el aplanamiento de la imaginación social. Es acá donde viene el primer problema. Cuando la gente llega a los niveles a los que se llegó a fines de los 90, donde se habla del terror económico, donde el tema de la inseguridad es tan fuerte, sucede que lo mas importante es lo que el teórico Theodor Adorno llama la auto conservación, o sea, la gente lo único que pide es poder sobrevivir. Mientras investigábamos ocurrió diciembre de 2001 y en ese momento, me parecía que nos habíamos equivocado. Sin embargo, hoy puedo decir que no. Dos años después, no se refleja una profunda transformación. - Pero el proyecto se mantuvo a pesar de esas dudas. - Claro. Estuvo en stand by durante un tiempo mientras elaboraba una cuestión teórica que tiene que ver con la relación entre el miedo y la auto conservación, es decir que cuando en una sociedad hay generalizados miedos esta no da un salto hacia la transformación sino que gira hacia lo conservador. La auto conservación según Adorno es un procedimiento según el cual la gente en general da más de lo que el sistema le pide: trabajo horas extra gratis por las dudas, sonrió al jefe mucho por las dudas, acciono todo una serie de mecanismos de defensa por las dudas, uso cinco candados por las dudas... entonces, esto no promueve nuevas formas. - ¿Estudiaron cómo se generalizan estos miedos?- Si y también que pasa cuando se promueven también los comportamientos más primitivos de los seres humanos entre los que están las formas de portarse como un animal y además de inculcar y de imitar aquello que se considera fuerte. Este tipo de lógicas se pueden ver en distintos tipos de comportamientos: no es raro que resurja el clientelismo donde un líder fuerte me cuida, me protege y se establece una cadena de jerarquías verticalista que no tiene nada que ver ni con la libertad ni con la ciudadanía pero si tiene que ver con la protección en tiempos de riesgo. No hay margen para la posibilidad de pensar alternativas. Según Entel, de las entrevistas realizadas en barrios no surge un miedo aterrador. Los temores más fuertes de la gente de clase media eran perder el trabajo, no poder comer, tener que sacar a los chicos de la escuela, y solo después el miedo a los asaltos o la inseguridad. Además, surgieron las figuras estigmatizadas. Por ejemplo, entre los chicos entrevistados en Bosques aparecían como digna de sospecha una suerte de barrita de la esquina. “De hecho, no sabemos si existe pero coincidió con que los alumnos de Belgrano también hablaban así: es decir, la sospecha hacia los jóvenes que no son como yo”, aclaró. - Con los medios, ¿qué encontraron? - Al elegir este tema de los encapuchados de la TV apareció una cosa muy perversa que es el uso social del secuestro y de estos personajes. Además, los temores, pasado un tiempo, repercutieron en la salud mental de la población. Es decir, cuando se pasa por experiencias de cierre como la del neoliberalismo y la de sectores que han perdido absolutamente todo, hay consecuencias sociales y psicológicas. Estás últimas no pasan solo por la degradación o la animalización, sino también por los llamados ataques de pánico que son formas de la depresión, y en ese fenómeno también los medios están en falta. | |
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