Enlaces de Yahoo! Grupos
Para visitar el sitio web del grupo, andá a:
http://ar.groups.yahoo.com/group/inventario_1917/
El trabajador
http://ar.groups.yahoo.com/group/inventario_1917/
El trabajador
con todos los que luchan
Numero 84 - septiembre de 2006
Prensa de CONVERGENCIA SOCIALISTA
EDITORIAL:
LAS TAREAS DEL ACTIVISMO
Impulsar la Resistencia
y Prepararse para la Ofensiva
El análisis marxista de las relaciones de fuerzas entre las clases (que es indispensable para elaborar una política justa) no puede limitarse a contar los hechos tal cual se suceden. Para eso bastaría con la existencia de buenos periodistas revolucionarios. Lo que hacen falta son caracterizaciones precisas que sirvan para entender el curso de los acontecimientos, única manera de preparar a la vanguardia para enfrentar los conflictos que se vienen.
Cuando la realidad tiene un signo claro es relativamente sencillo prever su dinámica y proponer las orientaciones del caso. En ese sentido, cuando todo “va para adelante” hay que “empujar” y levantar consignas ofensivas, como las huelgas generales o parciales con ocupación de fábrica y los organismos para desbordar a los sindicatos tradicionales (comisiones de lucha, coordinadoras, etc.)
Por el contrario, cuando la iniciativa la tienen los de arriba y la clase obrera retrocede, se debe organizar la retirada, preservar al activismo y levantar tácticas más defensivas (como petitorios, huelgas parciales, marchas, etc.) fortaleciendo el terreno conquistado dentro de los
organismos sindicales más tradicionales.
El error más frecuente de los marxistas es reducir las caracterizaciones a esquemas en donde, o todo va para adelante o todo va para atrás, algo que casi nunca ocurre, porque la realidad no es “blanca” o “negra”, está llena de matices y de elementos contradictorios. Por ejemplo, en la actualidad se combinan rasgos de una situación “no revolucionaria” (estabilidad entre las clases, luchas defensivas, avance de la derecha, etc.) con elementos propios de una situación «prerrevolucionaria» (conflictos ofensivos, avance en la conciencia obrera, crisis en las alturas, etc.)
Si esto no se entiende bien, se pueden cometer errores muy graves. Uno muy frecuente es tomar unilateralmente los aspectos positivos de la situación y salir a pelear sin medir las consecuencias. Así ocurrió en varias de las luchas que se perdieron, como en el Frigorífico Tango Meat de Pacheco, donde los delegados “pisaron el palito” de la provocación patronal, que mediante el despido de uno de ellos, los empujó a ir a un paro por tiempo indeterminado que terminó desgastándolos.
Algo parecido sucedió en Coca Cola, donde activistas muy inexpertos (algunos con apenas un año de empresa) presentaron una lista sindical, demolida por la patronal, que cesanteó a su principal promotor. El error opuesto es
caracterizar que todo camina a favor de los de arriba, ubicándose siempre por detrás de la situación, frenando sistemáticamente todo tipo de confrontación. Esto último pasó a principios de año en el subte, cuando los delegados combativos desaprovecharon las condiciones existentes para “patear el tablero” y salir a la huelga para romper el techo salarial del 19% que impusieron la burocracia sindical y el gobierno.
El movimiento obrero pelea “duro” cuando cuenta con dirigentes “duros”
Kirchner asumió el poder para recauchutar las instituciones del régimen (Poder Ejecutivo, Parlamento, Justicia, Fuerzas Armadas, etc.) debilitadas por la crisis revolucionaria que explotó en diciembre de 2001 y por la debacle del sistema capitalista semicolonial. Para hacerlo tomó en sus manos una herramienta poco utilizada por sus antecesores, la demagogia y el populismo. Con esa política (similar a la que están aplicando la mayoría de los gobiernos latinoamericanos) está tratando de evitar que estallen nuevas crisis revolucionarias, o al menos, que cuando estas exploten no adquieran la continuidad necesaria para estabilizar la situación como abiertamente revolucionaria.
De esa manera, apoyándose en la burocracia sindical y las fuerzas represivas, ya ha obtenido algunos éxitos parciales, como, por ejemplo, haber frenado la oleada de huelgas que tuvo lugar a principios de año, imponiendo las paritarias “truchas” y un techo salarial por debajo de la inflación. Pero lo peor del caso no fue la actitud de los burócratas (que ya sabemos para quien trabajan) sino la política de los dirigentes antiburocráticos, particularmente aquellos que están al frente del Cuerpo de Delegados del Subte e impulsan el Movimiento Intersindical Clasista, MIC.
Estos compañeros aceptaron el 19% antes que el propio Moyano, sin siquiera convocar a una Asamblea General para que la base resolviera que hacer al respecto. Varias semanas después, esos mismos dirigentes
permitieron que la policía desalojara los túneles, sin llamar a los trabajadores, a los sectores combativos y a la izquierda a organizar piquetes de defensa y a ocupar las estaciones para impedir el atropello. La excusa fue la misma que cuando aceptaron el 19%: “la situación no daba…”
¿La situación no da...?
El razonamiento de los compañeros (que rehuzaron presentarse como dirección alternativa para el conjunto de la clase obrera) es falso, ya que más allá de los avances del gobierno y las patronales, la situación continúa siendo favorable para las luchas. Esta afirmación no es caprichosa, sino que se apoya en un hecho que niegan los delegados de Metrovías: El movimiento obrero está dispuesto a pelear duramente, cada vez que al frente de sus reclamos se ubican dirigentes combativos y democráticos dispuestos a ir hasta el final.
Las
huelgas triunfantes de Textil Pagoda y el Puerto de Buenos Aires (ver notas específicas) son dos ejemplos elocuentes de esta realidad, que también se manifiesta en donde no ha madurado una dirección antiburocrática, como en Córdoba, donde los trabajadores estatales y docentes repudiaron a la burocracia cuando pretendió conformar a las bases con las migajas ofrecidas por el gobernador De la Sota.
Estos conflictos, como los del Puerto de Mar del Plata, Jabón Federal, los choferes de la Ciudad de Paraná o el propio Subte (que paró contra la incorporación de un supervisor «capanga») son síntomas de las reservas y combatividad de la nueva clase obrera argentina, compuesta por miles de jóvenes que no son dirigidos ni contenidos por
los viejos y decadentes burócratas sindicales. Estos últimos están tan en crisis que el propio Moyano tiene que actuar permanentemente como “bombero”, reemplazando en los hechos a varios de los desprestigiados secretarios generales de los sindicatos más importantes del país.
Si los nuevos dirigentes obreros impulsan las asambleas democráticas, se apoyan en la base, aprenden a organizar a los activistas y se valen de los métodos más radicalizados, las luchas que estos dirijan se podrán ganar. Esos triunfos tonificarán a la resistencia, que todavía es débil y fragmentada, ayudando a transformarla en una poderosa ofensiva de masas contra las patronales, el plan de ajuste y el gobierno.
Para avanzar en ese sentido hay que seguir el camino que ya comenzaron a trazar los trabajadores de Textil Pagoda y el Puerto de Buenos Aires. Si los jóvenes luchadores asumen sus enseñanzas, estarán sentando las bases sobre las cuales construirán los organismos que harán falta para unificar las futuras luchas ofensivas (las comisiones de lucha, las coordinadoras regionales y el centro coordinador nacional) Estas son algunas de las tareas que deberán encarar los nuevos activistas obreros, y que la izquierda tiene que asumir como propias para ayudar a cambiar la relación de fuerzas entre las clases.
Exigencia y desborde
Dos tácticas que se complementan
La organización de las luchas requiere un trabajo meticuloso. Nada puede quedar librado al azar. Ya no estamos como antes del 2001 - o un par de años después – donde debido al descalabro del régimen, para ganar los conflictos bastaba con “empujarlos”.
La relativa “calma” social impuesta por Kirchner, el espacio reconquistado por la burocracia, la reactivación económica y la crisis de la izquierda fortalecieron a los de arriba y a sus herramientas de poder, razón por la cual cobra importancia la tarea de elaboración de la “línea” para cada conflicto. Tanto, que un error táctico puede derivar en una derrota importante que desmoralice y afecte negativamente al resto de los que están preparándose para salir a pelear.
La nueva vanguardia que se pone al frente de las luchas tiene que apoyarse en las asambleas de base, la organización del activismo y los métodos más radicalizados, como las huelgas con ocupación de empresa, los piquetes de autodefensa, etc. Pero eso solo no basta para ganar,
también hay que utilizar todo tipo de tácticas, especialmente aquellas que sirvan para unir en la acción a los sectores de vanguardia con los retrasados.
Los dirigentes combativos no deben olvidarse que existen muchas desigualdades en la base, que si no se toman en cuenta pueden dividir el frente de batalla: No son lo mismo los jóvenes que los viejos, los que están bajo convenio que los tercerizados, los que están en blanco y los que están en negro, los sindicalizados y los no afiliados…
La política de exigencia a los burócratas para que se pongan al frente de los reclamos o al menos apoyen los conflictos, es un recurso que sirve
para unir a los más viejos y conservadores (aquellos que aún tienen expectativas en el sindicato y sus dirigentes) con los más jóvenes y radicalizados (los que quieren pasar por encima de estos) El embrete sirve para que los sectores de retaguardia (más allá de lo que hagan los burócratas) terminen haciendo la experiencia con los dirigentes traidores y se decidan a pelear sin esperar el “amparo” de los cuerpos orgánicos o la “legalidad” sindical.
MOVIMIENTO OBRERO
Textil Pagoda:
Las Asambleas y Piquetes que
Rompieron el Techo Salarial del 19%
(tomado de la página web de la COR, Corriente Obrera Revolucionaria)
Villa Mercedes es el tercer cordón industrial de la Argentina. Con la Ley de Promoción Industrial, a lo largo de los años distintas empresas se radicaron en la provincia de San Luis, para aprovechar las ventajas económicas que implican la reducción impositiva y de servicios. Actualmente en Villa Mercedes hay más de 12 mil trabajadores industriales, en un cordón que cuenta con grandes fábricas como Bagley, Arcor, Dánica, Niza, Metalcentro y otras empresas del grupo Techint, Acindar, CRAFMSA, Cerámica San Lorenzo, el grupo Ledesma, que tiene plantas de papel y glucosa, por solo nombrar algunas.
La característica principal de este cordón industrial es su composición, formada por una clase obrera joven (18 a 35 años) que está llevando adelante sus primeras experiencias, en el marco de una escasa tradición sindical y lucha. Luego del conflicto de Bagley en el 87, la derrota de los noventas implicó la ausencia de combates duros. Esto se terminó con la lucha de Tersuave en el 2005, en el marco de la aparición del movimiento obrero a la ofensiva por reclamos salariales en todo el territorio nacional.
El conflicto de Pagoda se inscribe en una situación nueva, donde el gobierno de Kirchner, de la mano de las patronales y la burocracia sindical, abre un proceso de paritarias a nivel nacional, a partir del acuerdo con Moyano, donde se establece un techo salarial del 19%. Lo
que Kirchner busca es consolidar un pacto social para desmovilizar a la clase trabajadora que venía dando luchas ejemplares e incluso por fuera de las conducciones, como el subte, Garrahan y los petroleros de Las Heras.
Las cúpulas de la CGT y la CTA, que vienen tomando cada vez un rol más político a partir de su proyecto de reconstrucción del PJ, mediante las paritarias intentan no solo represtigiarse sino también reglamentar las luchas salariales, por ello las medidas que impulsaron en el marco de las paritarias fueron solo para llegar al techo del 19%.
Sin embargo, este proceso de
fortalecimiento de la burocracia sindical recién comienza y es desigual. Esto genera “eslabones débiles”, es decir, lugares donde las conducciones no han tenido recambios ni han logrado tener base, por lo que tienen menos peso, lo cual da aire para que aparezcan nuevas direcciones. Tanto la lucha en Tejeduría y Tintorería Pagoda como la de Tersuave, se han dado en este marco y quizás anticipen futuros procesos en el movimiento obrero industrial.
EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN SINDICAL EN PAGODA
La lucha de los trabajadores de la textil no puede comprenderse sin tomar de conjunto el proceso de reorganización al interior de la fábrica que se vienen dando los trabajadores desde el 2004. Pagoda se encuentra dividida en Tintorería y Tejeduría, una maniobra de la patronal para figurar como 2 pequeñas empresas y sacar mayores ventajas de la Ley de Promoción Industrial. Antes del 2004, la mayoría de los trabajadores de la fábrica (con un total de 150 efectivos y 50 contratados) no estaban afiliados.
En tintorería, por ejemplo, nunca hubo delegados. En el 2004, luego de una campaña de afiliación, los trabajadores impusieron a la burocracia la figura de “delegado normalizador” cuya tarea era
organizar el llamado a elecciones para construir la comisión interna. Como parte de esta lucha, se conquistó el derecho de tener un delegado por turno, dando una pelea contra la burocracia que decía que por la cantidad de trabajadores debía haber un total de 2 delegados.
A pesar del boicot constante de la burocracia de la AOT, y de su vocero el Secretario General de la Regional San Luis, Rodolfo Garciarena, los trabajadores lograron realizar sus elecciones y poner en pie una Comisión Interna que consta de 6 delegados entre Tejeduría y Tintorería. Este proceso significó una nueva experiencia para los trabajadores, que comenzaron a organizarse en asambleas para tomar todas las decisiones y discutir los problemas laborales.
Esta Comisión Interna organizó durante todo este tiempo importantes luchas por recomposición salarial (blanqueo de dinero en negro, conquista del 20% sobre el remunerativo en ticket canasta incluido el aguinaldo y vacaciones, aumento global del 13% en el básico en noviembre pasado) contra la persecución política por parte de la patronal, por mejoras en las condiciones de higiene y seguridad. Una de las conquistas más importantes fue la efectivización de 15 contratados.
Al mismo tiempo, se solidarizó con las distintas luchas a nivel nacional y llevó adelante la preparación del Acto del Primero de Mayo durante este año, al cual concurrió la
Comisión Interna de Bagley dirigida por la Lista Azul y Blanca, la Interna de Tersuave, delegados textiles, municipales autoconvocados y delegados de ATE, trabajadores de Anses, la agrupación Tesis XI de la Universidad, entre otros. Todo este proceso fue formando un activismo obrero en la fábrica y una dirección combativa que sentó las bases para lo que sería una de las luchas obreras más duras del país y la única que hasta hoy ha conseguido romper el techo salarial en paritarias.
EL CONFLICTO
El aumento del 13% que se conquistó en noviembre del 2005 superó el convenio. Por dar un ejemplo, Alpargatas cobra $1,85 la hora y Pagoda $4,39 la hora. La empresa se había comprometido a reanudar en Marzo las negociaciones por un nuevo aumento salarial, entre otros puntos. Esto fue incumplido por la empresa, que pospuso la negociación indefinidamente. La respuesta de los trabajadores fue comenzar con asambleas informativas por turno, lo que de hecho llegó a parar la producción por horas, reduciendo los ritmos al 80%. Ante esta situación la patronal endureció su posición descontando las horas de asambleas y quitando el presentismo y suspendiendo a 23 trabajadores.
Frente a esto, los trabajadores
en asamblea decidieron impedir el ingreso a la fábrica de jerárquicos y carneros, mediante piquetes en la puerta lo que de hecho se convirtió en dos días de paro. Luego de esto intervino el Ministerio de Trabajo dictando la conciliación obligatoria lo cual fue aceptado, pero luego de una fuerte lucha política en asambleas.
Dentro de los días de conciliación los trabajadores comenzaron a hacer quite de colaboración bajando la producción a niveles inéditos y se rompió la cadena de mando dentro de la fábrica, de tal manera que solo se respetaba la decisión de las asambleas y no las órdenes de los supervisores.
En una maniobra burda, debido a un supuesto corte de luz la empresa denunció sabotaje por parte de los trabajadores y paró la producción durante 8 días, en medio de la conciliación obligatoria, sin lograr presentar pruebas fehacientes del supuesto sabotaje. En este lapso la patronal se negó a negociar, argumentando que solo se atendría a lo acordado en las paritarias nacionales.
Estas si bien aun no estaban homologadas, fueron reconocidas por la patronal preventivamente y el incremento del 19% fue incorporado al salario, lo que reforzó la postura de la patronal con la complicidad del sindicato, cuyo rol era cada vez más nefasto.
Se retomaron las medidas. Los trabajadores votaron en asamblea y llevaron adelante el corte total de todos los accesos del Parque Industrial, impidiendo el ingreso tanto de los camiones como de los colectivos que llevaban diariamente a los trabajadores a las distintas fábricas, paralizando la producción de todas las empresas. Arcor perdió 330.000 dólares de facturación por camión (ténganse en cuenta que saca 10 camiones por día) Metalcentro, que produce piezas para empresas petroleras también tuvo perdidas millonarias, solo por nombrar algunos casos.
El conflicto salió del ámbito del Ministerio de Trabajo y pasó a la Justicia Laboral. Sin embargo la jueza
Villar a los pocos días se declaró incompetente. El corte, que duró unas 36 horas, contó con la simpatía y el apoyo activo de distintos sectores obreros, como Bagley, Tersuave, Cannon, Kraft y Petrilac. Muchos trabajadores se bajaron de los colectivos sumándose en forma activa al piquete, principalmente los trabajadores de Tersuave. El piquete obrero contó también con la solidaridad de amplios sectores de la población.
De esta manera se dio en Villa Mercedes un paso en una de las acciones más subversivas del movimiento obrero: la unidad de las filas obreras, donde trabajadores de distintas ramas de la producción sostuvieron activamente una lucha ofensiva por salarios. El conflicto tomó un carácter cada vez más político, lo que hizo que intervenga el Ministerio de la Legalidad e
incluso el gobernador en persona, convirtiéndose la lucha de Pagoda en una causa provincial.
Esto aterrorizó a la Cámara Industrial, que rápidamente se reunió para discutir la “anormalidad” del caso Pagoda, presionando a la patronal coreana a no dar ningún tipo de aumento para impedir un efecto dominó, al mismo tiempo que decidió descontar a sus respectivos empleados los días no trabajados. La patronal de Pagoda reforzó esta política despidiendo a 26 trabajadores en los que se encontraba toda la Comisión Interna, y presentó 100 telegramas más de despido como forma de chantaje.
Lejos de
amedrentarse, los trabajadores de Pagoda redoblaron la ofensiva cortando por 15 días la entrada a la fábrica e impidiendo su funcionamiento. También se realizó el 14 de junio una marcha de más de 350 personas en el centro de V. Mercedes. Uno de los elementos centrales que permitió la continuidad de la medida fue la organización que se dio entre los trabajadores en lucha. Se votaron Comisiones de Prensa, Finanzas y Relación con las otras fábricas. Se votó e impulsó un fondo de lucha para que la medida no se quebrara por hambre. Se organizaron las guardias en los dos accesos posibles a la fábrica (Puesto 1 y 2) de tal manera que los cortes estuvieran siempre garantizados.
El piquete obrero implicó impedir la entrada de los carneros y los contratados en cada turno. Varios contratados y
algunos efectivos fueron ganados en la lucha para sumarse al piquete. El día martes 20 de junio la patronal llevó a todos los contratados y carneros a denunciar en la justicia que no se los dejaba trabajar. Los trabajadores en lucha fueron hasta el Centro Cívico para impedir que realicen la denuncia haciéndolos retroceder. Durante el día miércoles, la empresa llevó adelante una política de desgaste con amenazas falsas de represión y supuestas órdenes de desalojo, sin conseguir quebrar la lucha.
Finalmente el jueves 22 la patronal mandó 4 colectivos con carneros, contratados y la burocracia sindical, con el objetivo de entrar por la fuerza a la fábrica. Los trabajadores en lucha armaron desde la madrugada barricadas en el camino de la fábrica para impedir el paso de los colectivos.
Se llamó a los distintos sectores que venían apoyando el conflicto a hacerse presentes en el piquete para resistir.
La policía, junto a los mercenarios del grupo COE (fuerza represiva especial) armó un cordón para proteger a la patronal, a la burocracia y los carneros. Sin embargo, estos fueron rotundamente derrotados. La fuerza y convicción de los trabajadores en lucha de Pagoda hizo retroceder a los carneros. Los contratados no participaron de los forcejeos, sino que se mantuvieron a distancia.
Se impuso una negociación entre los delegados y la patronal en medio del piquete. Esta última,
que venía desconociendo a la Interna como parte, se vio obligada a reconocerla e iniciar la negociación. La patronal fue derrotada: los trabajadores le arrancaron la reincorporación de todos los despedidos, un aumento salarial del 13% por encima de la paritaria nacional y el compromiso de iniciar la negociación por la efectivización de los contratados y la antigüedad.
MOVIMIENTO OBRERO:
Huelga del Puerto de Buenos Aires
Un Triunfo que Marca el Rumbo
La terminal 5 del puerto
de Buenos Aires está concesionada a la empresa BACTSSA,
donde sucedió otra huelga, que como la de Textil Pagoda se apoyó en la democracia sindical y los piquetes.
Durante el primer año de la
crisis post De la Rua, cuando la producción y el intercambio comercial se vinieron a pique, la empresa estuvo al borde del cierre y sus trabajadores fueron obligados a tomarse largas licencias, quedando al borde de ser despedidos en forma masiva. Sin embargo, con la reactivación y la reorientación del aparato productivo las terminales volvieron a operar a un ritmo muy superior al de años anteriores y con la ventaja de tener las tarifas dolarizadas.
Durante 2001 BACTSSA fue comprada por un testaferro nacional del capital chino, dándole un nuevo impulso a la empresa, duplicando la plantilla de personal (en total cerca de 600 empleados). El promedio de edad de los ingresantes fue de 25 años, con estudios secundarios, siendo en general su primer
trabajo estable.
Pero con las nuevas incorporaciones comenzaron también los problemas. Los nuevos empleados no fueron contratados directamente por BACTSSA, sino a través de agencias que los incorporaron a varias de sus empresas satélites, variando caprichosamente las condiciones de trabajo y salario, dependiendo en cual tuviesen la suerte de caer (todo esto a pesar de que un trabajador de una tercerizada realiza las mismas tareas que el de la otra).
En la medida en que pasó el tiempo y se afianzaron las relaciones
del personal antiguo con el nuevo y entre los trabajadores de las distintas empresas, fueron tomando conciencia de que solo mediante una gran lucha, que además fuera del conjunto, iban a poder remediar semejante distorsión. Así fue que empezaron a organizarse: Primero sacaron a los delegados que respondían a la Federación Marítima (organismo que nuclea a los sindicatos del sector) y eligieron a compañeros más luchadores y dispuestos a unir a todos en la misma pelea.
Luego de la traición de la burocracia, que firmó el aumento del 19% (12% a mitad de año y 7% en diciembre) y el rechazo de los trabajadores (el Presidente de la Federación llegó a decir que le “chupaba un huevo lo que piensan los trabajadores”) las bases no aguantaron más, y
en una asamblea masiva eligieron a mano alzada una Comisión Interna integrada por los delegados “formales” y compañeros de las empresas tercerizadas que no tenían representación; en los hechos una verdadera Comisión de Lucha, superadora del organismo tradicional burocrático.
La nueva comisión llevó adelante dos tareas. La primera, dar a conocer el pliego único de reclamos a la patronal, y la segunda, organizar el trabajo a reglamento el 13 de julio, como una medida de presión. La acción fue un éxito dejando a la terminal en un 40% del ritmo normal. La patronal enfurecida y enceguecida, actuó torpemente, despidiendo a 11 trabajadores, (entre ellos a los delegados sin fueros).
Los trabajadores contestaron la provocación parando por tiempo indeterminado la terminal. Inmediatamente se pusieron en funcionamiento los mecanismos del régimen y el Ministerio de Trabajo citó a BACTSSA y a la Federación, dictando la conciliación obligatoria por 10 días hábiles. En ese contexto la Federación presionó a los trabajadores para que acaten, diciendo que no podía “quedar por fuera de la ley”. Además, mediante disculpas y excusas mentirosas, les prometieron ponerse a la cabeza del reclamo una vez finalizada la conciliación.
Los trabajadores
acataron pero no así la patronal, que impidió el reingreso de los despedidos. La bronca que esto generó fue enorme. Por eso los compañeros de la terminal 5 impulsaron asambleas en el resto de las terminales. Estas tuvieron una buena adhesión, obligando al gremio a cumplir su palabra, llamando al paro general para el día 4 de agosto. La medida tuvo un 100% de acatamiento en la terminal 5. Sin embargo el resto “apretados” por la patronal y la Federación no se prendieron. Tan solo un grupo de trabajadores de las terminales 1 y 2 pararon.
Estos fueron inmediatamente separados de servicio. El Ministerio volvió a intervenir dictando nuevamente la conciliación, ante la cual la Federación presionó
nuevamente a la terminal 5 para levantar la medida, pero los trabajadores pusieron condiciones para volver a trabajar: la Comisión Interna debía ser parte de las negociaciones, los despedidos debían volver a trabajar y se tenía que poner en discusión el pliego de reclamos.
Tras 96 horas de paro con toma de la empresa, y habiendo perdido la patronal mucha plata (110 mil dólares diarios) y con la amenaza de perder el contrato con la empresa de transportes marítimos más grande de sudamérica, BACTSSA aflojó y aceptó la mayoría de las condiciones, aunque no así la discusión del pliego de reclamos.
En esas circunstancias, sin el apoyo de la Federación y con el resto de las terminales a la retaguardia, lo obtenido se puede considerar un triunfo. Por eso los trabajadores evaluaron la situación, aceptando 5 días más de conciliación para tomar aire y salir otra ves la semana que viene.
Más allá del resultado que llegue a tener el conflicto, la huelga nos muestra el tipo de conflictos que seguirán estallando en los sectores más jóvenes y explotados del nuevo proletariado y una dinámica hacia acciones radicalizadas, en las cuales pueden volver a surgir organismos de lucha independientes de los cuerpos orgánicos. En este caso una Comisión de Lucha asentada en
asambleas masivas, que unificó en la pelea a compañeros de distintos gremios, bajo convenio y tercerizados. Una verdadera enseñanza de cómo se deben encarar las luchas que se avecinan.
MOVIMIENTO OBRERO:
La Insalubridad Laboral
en las Cabinas de Peaje
Los trabajadores de las autopistas forman parte de esa moderna clase
obrera que está creciendo en el país desde que comenzó la reconversión económica. Conocer las condiciones de trabajo de los peajistas sirve para entender como la pelea por las condiciones laborales pasó a ser uno de los ejes reivindicativos de la actual situación de la lucha de clases, junto con las consignas salariales.
Las condiciones en las que se trabaja en las cabinas de peaje, sobre todo en las autopistas de mucho caudal de tráfico y de tránsito pesado, se tornan cada vez más insoportables. Luego de más de una década
de actividad, las consecuencias de la insalubridad del trabajo saltan a la vista en la cantidad desproporcionada de trabajadores con enfermedades tanto físicas como psicológicas.
A diario, durante ocho horas o más, el trabajador está expuesto a la emanación de gases tóxicos de autos, camiones, colectivos, micros de larga distancia, a las vibraciones del transporte pesado, a las agresiones, insultos y bocinazos de los usuarios, además de los ruidos constantes de los caños de escape y los motores al frenar y al acelerar.
Enfermedades respiratorias, problemas en la vista, no sólo por los gases sino también por la exposición de tantas horas frente a los monitores, enfermedades en codos y muñecas, afecciones en la espalda y los hombros, ataques de pánico, y trastornos psicológicos, son el saldo lamentable que el absurdo del sistema de peajes genera: trabajo insalubre que no deja ninguna satisfacción ni crecimiento ni desarrollo, en definitiva una tarea que la toman trabajadores porque no tienen otra alternativa.
A pesar de las ganancias millonarias y de los subsidios que reciben del gobierno, las empresas recurren al fraude laboral para no reconocer de hecho la condición de insalubridad del trabajo. El permanente ingreso de trabajadores con contratos basura es un
ejemplo de ello.
El peajista tiene una vida útil no mayor a 5 ó 6 años y constantemente es reemplazado por sangre nueva a menor costo, o sea por otro trabajador dispuesto a entregar algunos años de su vida para llenar las arcas de las autopistas y después ser desechado con la salud deteriorada.
Como los salarios se encuentran bastante por debajo del valor de la canasta familiar, las jornadas de trabajo se hacen cada vez más largas debido a que el sueldo no alcanza y hay que hacer horas extras para poder cubrir los gastos
básicos de una familia, lo que se dice “llegar a fin de mes”.
A través de la perversidad del sistema de horas extras, en vez de aumentar la cantidad de personal para aliviar la sobrecarga de trabajo, pagando sueldos bajos las empresas obligan a sus empleados a realizar horas extras por demás. La reducción de la jornada laboral por insalubridad permitiría la creación inmediata de más puestos de trabajo y la extensión del tiempo libre para el disfrute, para el estudio, para el deporte, o cualquier otro desarrollo de las capacidades humanas.
Es por esto que la pelea por la insalubridad cobra una importancia vital para los trabajadores de las autopistas, comenzando por el reconocimiento por parte de la ART de las enfermedades profesionales, y por un Convenio Colectivo que se ajuste a las necesidades de los trabajadores y que no sea una herramienta para flexibilizar y aumentar los ritmos de trabajo.
Hoy en día hay condiciones para dar la pelea y ganar. Las ganancias de las empresas están garantizadas gracias a los aumentos de tránsito, el aumento de las tarifas y los nuevos contratos de explotación que les dio el gobierno, con lo que cuentan con los recursos suficientes para crear nuevos turnos y
más fuentes de trabajo.
La clave y el desafío para este sector joven y sin mucha experiencia está en su capacidad para organizarse y salir a dar una pelea de conjunto, en un reclamo que aglutine a todos los trabajadores del sector, más allá del gremio al que pertenezcan.
MOVIMIENTO OBRERO:
Elecciones en el SOIP Mar del Plata
Respuesta al Partido Obrero
Por Rodolfo Gutierrez,
integrante de la Coordinadora de Trabajadores del Puerto
Hace unos días apareció una nota en el periódico del Partido Obrero responsabilizando a nuestra organización por la derrota que sufrió la lista
encabezada por compañeros de este partido en las elecciones del Sindicato del Pescado en Mar del Plata (los militantes de C.S. impulsaron una lista independiente de la que organizó el PO, que perdió la elección por muy pocos votos, razón por la cual acusan a nuestro partido de divisionista) El compañero Rodolfo Gutiérrez, militante de C.S. e integrante de la Coordinadora de Trabajadores del Puerto de esa ciudad, realizó la siguiente nota, contestando la acusación.
La industria del pescado enMar del Plata está compuesto por 7.500/ 8.000 trabajadores,
entre los que 4.500/ 5000 se encuentran en negro. Algunos trabajan regularmente, mientras otros lo hacen sólo algún día a la semana y a veces nisiquiera eso. Con 2/3 de los trabajadores en negro, podrá entenderse por qué todas las luchas registradas en el sector desde principios de siglo han sido realizadas por los trabajadores informales.
El proceso electoral anterior arrancó en medio de los acontecimientos del 2001, situación que golpeó a las dirigencias sindicales peronistas, que vieron estallar los bastiones que dirigieran durante décadas. Este fue el caso del SOIP, cuya dirigencia se desplomó producto de la movilización que, apoyada sobre los sectores obreros en negro, pujaban por el blanqueo laboral.
En ese contexto se gestó el triunfo de la lista impulsada por el Partido Obrero. En aquel momento todos apoyamos esa lista y pusimos nuestra militancia al servicio del auspicioso cambio. Durante los primeros meses y bajo el aluvión de optimismo, se puso en marcha un proceso con luchas y tomas de plantas que prefiguraba un futuro esperanzador, pero que duró sólo algunos meses.
La conducción comenzó a retacear el apoyo a las luchas y luego a encaminarlas hacia la negociación con el Ministerio de Trabajo y las mesas con la burocracia de la CGT. En ese contexto,
el régimen a través del aparato judicial y el Ministerio de Trabajo presionó a la conducción del PO negándole la certificación electoral de su triunfo. Tampoco le entregaron en principio la Obra Social y las empresas no depositaban sus cuotas sindicales. La patronal armó tomas del local sindical por parte de sus alcahuetes, que fueron respondidas desalojando a los usurpadores, con la presencia de nuestros compañeros de la Coordinadora de Trabajadores del Puerto, junto a los trabajadores en conflicto de la planta Solimeno, con sus dirigentes a la cabeza.
Sin embargo el PO, que no confió en la lucha de los trabajadores que los habían encaramado, comenzó a sostenerse en la burocracia cegetista y en el cuerpo de delegados heredado, representante de lo más
conservador de la minoría en blanco. Así fue que desaparecieron las asambleas de afiliados, comenzaron los insultos al activismo de izquierda tildándolo de “agentes de la patronal” por exigir plan de lucha y asambleas.
El año 2003 transcurrió en medio de luchas y piquetes obreros, algunos enormes que recorrían el puerto instando a parar y sumarse a paros que la conducción sólo convocaba luego de jornadas, donde en la práctica no había actividad y no le quedaba remedio alguno. En esas condiciones no hubo asambleas desde noviembre de 2002 a octubre de 2003, y ésta última fue arrancada contra su voluntad. La siguiente y última asamblea que se realizara en el gremio se produjo en abril de 2004 para la elección de delegados
paritarios.
Infinidad de veces planteamos elegir delegados en las plantas truchas y afiliar a todos los trabajadores en negro, echando al vendido cuerpo de delegados para reemplazarlo por los nuevos votados en sus plantas. También reclamamos la necesidad de hacer asambleas en forma permanente e integrar a todo el activismo obrero de izquierda a la conducción del gremio. Nada de eso hicieron. ¡Entonces no pretendían concretar la unidad que ahora, que perdieron la elección, reclaman!
Para mayo de 2003 la conducción gremial del PO
comenzó a proponer entre la base un proyecto de nuevo convenio colectivo flexibilizado denominado convenio PyME, argumentando que ése era el camino para blanquear a los obreros en negro, ya que la patronal no aceptaría hacerlo con el convenio en vigencia. Cabe aclarar que ésta es una de las pocas actividades donde el convenio del sector conserva muchas de las conquistas laborales obtenidas durante 1975 y que actualmente sólo perdura de manera residual en muy pocas actividades. Pocos meses después el aparato judicial decretó la certificación del triunfo electoral del PO y un tiempo después le entregó la obra social.
El creciente enfrentamiento de la conducción con la vanguardia y las luchas no transcurrió sin contradicciones. Ya para
septiembre/octubre se parte en dos fracciones, una de ellas expulsa del partido al principal dirigente del gremio (el militante del PO Mamerto Verón) quien a su vez expulsa a sus ex camaradas de la conducción del gremio.
A partir de allí quienes fueran parte de la conducción pasaron al rol de oposición rabiosa sin el menor elemento de balance ante los trabajadores que justificare tamaño cambio ni mucho menos autocrítica alguna. En todo caso ambos siguen teniendo en común el profundo desprecio que manifiestan hacia la oposición obrera de izquierda, que los apoyó hasta físicamente en los momento más difíciles, sin callar las críticas a sus inconsecuencias y agachadas.
Otro caso testigo fue el conflicto marítimo que durante casi 80 días mantuvo paralizado al puerto local y parcialmente en el sur del país. Desde la Coordinadora invitamos a toda la oposición – incluido PO y PCR – quienes aceptaron discutir y realizamos varias reuniones conjuntas, pero una vez más los acuerdos terminaron muy rápido a partir de que PO/PCR decidieron cambiar su política y siguiendo la propuesta de activistas ligados al SOMU, pasaron a impulsar la colocación de una carpa frente a la municipalidad y movilizar hacia allí para reclamar frente a las autoridades. Esta decisión, que como todas las que toma PO no está dispuesto a someterla a discusión en asamblea, implicaba retirar a los trabajadores del Puerto, donde necesitábamos concentrar fuerzas, buscando movilizar a las plantas y cortar
el ingreso y egreso de materia prima a las mismas.
Pocos días después terminaron sentados a la mesa local de concertación junto a las cámaras empresarias, los distintos burócratas sindicales y el intendente local quien declamaba a todos los vientos la necesidad de sentar a la mesa de negociación a los actores del conflicto para terminar con el paro. Allí tampoco necesitaron la unidad con nosotros.
Las elecciones
Llegamos al proceso electoral con varias certezas, todas claramente informadas en números anteriores del ET. Una de ellas tiene que ver con la relevancia que adquiere en cualquier caso lo que hagamos, ya que para la gran mayoría de los trabajadores, esta es una elección entre sectores fundamentalmente de izquierda, y esto es así aún para aquellos que hoy están en el oficialismo y que hace solo un par de años atrás eran militantes de PO con una larga trayectoria en el gremio. Aquí no debemos desprendernos de nuestra responsabilidad política que excede largamente al gremio, ya que pone en juego el rol de la nueva burocracia de
izquierda, que incluso con un pasado marxista no muy lejano y un presente de irrestricto apoyo a la patronal, nos involucra políticamente frente a la clase.
Otra certeza consiste en precisar que el sector ex PO, al frente del gremio había soltado todos los lastres y librándose de los pruritos de sus ex camaradas, había girado resueltamente a la derecha, buscando consolidarse como el reemplazo burocrático devolviendo estabilidad al convulsionado gremio. Comenzaron a implementar abiertamente el convenio flexibilizado a la baja, mantuvieron la política de no convocar asambleas, y ya con la Obra Social en sus manos apuntaron a ganar consenso entre el sector formal a través del servicio de salud, abandonando definitivamente a su suerte a los trabajadores
en negro.
Quizás la mayor traición consumada fue el ponerse a la cabeza del boicot al paro de los trabajadores embarcados de casi 80 días de duración durante el segundo semestre de 2005, llegando incluso a convocar una manifestación para pedir a las autoridades que “tome medidas contra la inactividad” a la que concurrió el PO con su viejo argumento que si ellos van le cambian el contenido al acto.
A partir de Octubre de 2005 el PO comienza a desaparecer de los escenarios de lucha, para comenzaban a organizar su participación
electoral entre los trabajadores en blanco, por lo que buscaban asumir un nuevo perfil, menos combativo, más moderado, buscando congraciarse con ese sector.
La Coordinadora de Trabajadores Del Puerto por su trayectoria entre los sectores más castigados de la clase obrera portuaria, no contaba con organización entre los trabajadores en blanco de la industria al momento del llamado a elecciones, sin perjuicio de lo cual y buscando construir una alternativa de lucha decidimos intentar hacerlo. En esos días tuvimos la buena noticia de llegar a un acuerdo con los compañeros del MTR y del Espacio Comunista; elaboramos un programa y nos pusimos en marcha. Nuestras primeras dos propuestas consistieron en:
a) Proponer a todas las agrupaciones movilizarnos para exigir la participación de todos los trabajadores en negro en las elecciones a efectos de poder postularse y votar.
b) Apoyar todos los conflictos de los trabajadores en negro que aparecieran antes de las elecciones y no prometer soluciones para después.
Por supuesto, nada de eso se concretó, y todas las agrupaciones –incluido el PO- accedieron a ir a elecciones frente a la proscripción de 2/3 de los trabajadores, no casualmente los que más luchan y aún de muchos de sus propios dirigentes, con la promesa que después lo cambiarían una vez que triunfaran. Durante el proceso electoral hubo muchas luchas por planta, donde el PO estuvo desaparecido, ocupado en su campaña entre los trabajadores en blanco. Sólo una semana antes de las elecciones nos solicitaron que retirásemos nuestra lista y llamásemos a apoyar a la suya.
Ante eso, en la Coordinadora hicimos lo que ellos jamás hicieron, incluso dirigiendo el
gremio: pusimos su propuesta en discusión y aún varios compañeros –entre los que me incluyo- sostuvimos la posición de acordar, sin embargo no logramos convencer a la mayoría de nuestros compañeros quienes nos replicaban que difícilmente si ganara el PO/PCR sería un triunfo para los sectores más postergados de los trabajadores, descartando que nuestra sola presencia “pudiera cambiar el contenido”, sosteniendo que no había ningún elemento que ameritara suponer que si volvieran por segunda vez a la conducción del gremio, harían algo distinto a lo que hicieron cuando estuvieron dirigiéndolo.
Los compañeros de Convergencia Socialista que integramos la Coordinadora, estamos orgullosos de la tarea conjunta que llevamos adelante junto a un
grupo de honestos luchadores, muchos de ellos con una dilatada trayectoria, independientes, comunistas, MTR y del Espacio Comunista, no dudamos en que es el primer paso de un largo trabajo, y que haber presentado lista en estas elecciones es un jalón en el camino de construir una organización democrática y de lucha para todos los trabajadores del puerto.
Actualmente hemos presentado las impugnaciones junto al resto de las listas, pero descreemos de las instituciones de la burguesía para que medien a favor de los trabajadores, más aún, sostenemos que si no logramos movilizar, ellos mantendrán la actual situación en el limbo del pleito jurídico administrativo.
Pero el elemento fundamental, el que debe reafirmar categóricamente la voluntad de llevar adelante la tan mentada unidad, debe ser movilizar tras la exigencia de que se realicen nuevas elecciones con la participación de todos los trabajadores en negro y dejar las cuentas y agachadas electoralistas de lado. Bajo ese supuesto, Convergencia Socialista hace el compromiso público una vez más, de luchar por la unidad de las listas que estén dispuestas a llevarlo adelante.
INTERNACIONAL:
MEDIO ORIENTE
Ninguna Confianza en Hezbollah
Nadie puede negar la victoria de Hezbollah. Durante 34 días se mantuvo luchando frente al ejército con fama de “invencible” en el Medio Oriente y ahora se ha puesto al frente de la lucha por la reconstrucción, mientras sigue acechando al invasor Israelí que continua sus operaciones militares contra lo ordenado por el “cese al fuego” de la ONU.
Hezbollah, y su máximo dirigente Nasrallah, han ganado el prestigio de haberse enfrentando al ejército Sionista y obtenido lo que las masas del Medio Oriente perciben como una victoria histórica. Deslumbrados por la victoria militar y por el apoyo de masas que recibe Hezbollah en el Medio Oriente, muchas organizaciones de izquierda han procedido a darle al Partido de Dios un cheque en blanco, aun cuando en algunos casos esté disfrazado de “apoyo militar” o “apoyo táctico”.
Nada más equivocado. En la cumbre de su
prestigio, y sin desmerecer su victoria táctica contra Israel y ubicándonos en el terreno de la defensa del Líbano y su pueblo contra la invasión Sionista apoyada por EEUU y Europa, es necesario delimitar y definir el papel que juega Hezbollah en la guerra y la política del Líbano.
Debemos decir categóricamente que la izquierda no tiene políticamente y en tanto a objetivos nada que ver con Hezbollah. Más aun, la izquierda se opone a su teoría y práctica política. Desde el punto de vista militar, Hezbollah conduce a las masas del Líbano a un callejón sin salida.
Nasrallah, jefe de Hezbollah, advierte, en un reportaje a un periódico turco maoísta (ver www.izquierda.info) que está dispuesto a aceptar un frente único contra el imperialismo con el “movimiento socialista”, pero le indica antes que nada que no se les ocurra a estos socialistas “decir que la religión es un opio”. Niega con ello, categóricamente, lo elemental de todo frente único o unidad de acción antiimperialista: la lucha contra el enemigo común sosteniendo el derecho irrenunciable a las posiciones políticas propias.
Hezbollah no lleva a cabo ningún frente único con la izquierda del Líbano a la que critica por no haber luchado a su
lado. Esto es así, porque el Partido de Dios no admite ningún trabajo en conjunto que no hegemonize con organizaciones populares, mientras llega a acuerdos por arriba con las organizaciones burguesas sunitas o cristianas. Llevando esto al extremo, Hezbollah se niega a trabajar en conjunto con la izquierda en las operaciones de rescate y ayuda de refugiados ya que en ello ven una fuente de influencia política partidaria.
El movimiento socialista se opone, por principio, a los estados teocráticos, la imposición religiosa desde el estado, a la religión misma como fraude ideológico para sostener el estatus quo o facilitar un estadio más reaccionario aun que la “democracia” burguesa. Los socialistas no tememos al debate libre sobre estas cuestiones.
Nasrallah y Hezbollah no solo temen a este debate, sino que lo prohíben. Muchas veces a través de la violencia.
Demás está decir que el retrato del movimiento socialista que pinta Nasrallah nada tiene que ver con la realidad. Habla, en la entrevista que mencionamos, de grupos marginales terroristas turcos que combinaban el estalinismo del tercer período con posiciones ultra-nacionalistas y reformistas de alianza con la burguesía, particularmente de las nacionalidades como la kurda.
También dice el dirigente de Hezbollah que se
alegra de que el movimiento socialista haya salido públicamente “algo que no venía haciendo en los últimos tiempos” para oponerse al imperialismo. Nada más falso. Los movimientos de masas contra la guerra en Europa, EEUU, Latinoamérica o Asia simplemente no existirían – y existen con altibajos desde la primer Guerra del Golfo – sin la organización y movilización de la izquierda socialista.
Más aun, es Hezbollah y Nasrallah quienes se han mostrado ausentes de toda lucha internacional contra el capitalismo o la acción imperialista. Excepto en las regiones de mayorías musulmanas del planeta, a lo que restringe su acción contra el imperio. No se conoce ni una sola manifestación de protesta en apoyo a grandes luchas de masas contra el imperialismo
europeo o norteamericano en países o regiones donde el Islamismo no exista o sea una minoría insignificante.
Hezbollah es a la vez un grupo religioso, fundamentalista, que tiene como objetivo la creación de un estado islámico regido por leyes religiosas en el Líbano y una organización representativa, y cada vez más, de la burguesía shia del país. Nada tiene que ver esto con la ideología, los principios o los objetivos del movimiento socialista.
Hezbollah – y la mayoría de sus dirigentes en forma individual — son propietarios de
cadenas de supermercados, estaciones de radio y televisión, hoteles, tierras de cultivo, granjas, agencias de viajes y centros financieros. En ellos trabajan decenas de miles de libaneses con los que se relacionan en base a la religión, no a las relaciones laborales, en una forma similar a la que funcionan las sectas shias en el poder en Irán o la secta multimillonaria Coreana de Moon.
Obviamente, esto se contrapone por el vértice con la práctica de los socialistas, al menos los socialistas revolucionarios, que fomentan la creación de sindicatos y la independencia política de los trabajadores de la clase burguesa y las iglesias. Hezbollah reprime o coarta los derechos de los trabajadores y los supedita a sus necesidades políticas y religiosas. Ni
hablemos de las mujeres quienes tienen un rol secundario en la sociedad dominada por el Partido de Dios, donde no se les permite el libre accionar, ni siquiera en la defensa armada contra la invasión Sionista.
Hezbollah, a pesar de sus objetivos fundamentalistas, ha tomado una línea pragmática para la prosecución de los mismos. En el plano nacional es parte del gobierno burgués del Presidente Emile Lahoud, un ex General del ejército, donde participa con dos Ministros de su gabinete en el cual confluyen los partidos burgueses representantes de las burguesías Sunita, Shia y Cristiana.
Su permanencia en el gobierno se basa en la defensa de sus propios intereses y en un pacto que, de hecho, divide el país en zonas de influencia entre las distintas religiones. El llamado de Hezbollah a la “unidad nacional” para defenderse del enemigo común, Israel, se limita entonces a la defensa de todos los sectores burgueses y del status quo. Esto choca violentamente contra los objetivos socialistas de unificar a la clase trabajadora y el pueblo libanés sobre bases de clase, no de defensa de los intereses de los diversos explotadores.
Esta política de Hezbollah es un espejo de la adoptada por sus jefes políticos en Irán que instauraron una dictadura
teocrática a través de una contrarrevolución que dió por tierra las grandes conquistas de la revolución que derrocó al Shah a finales de los 70s. Esa contrarrevolución tuvo su epicentro en el desmontaje, a través de la represión más salvaje, de las organizaciones obreras y juveniles de Irán.
En el plano internacional, la política de relaciones exteriores, la diplomacia de Hezbollah, no es sino la continuación de su política doméstica. Mas allá del hecho de que Hezbollah aceptó la “tregua” (en realidad imposible de sostener como lo demuestran las constantes incursiones del ejército Israelí) y que le dió un respiro a las tropas sionistas cuando se encontraban en riesgo de colapsar en sus objetivos militares, sostiene la metodología de negociación con
los distintos sectores del imperialismo mundial (uniéndose alternativamente con unos u otros) y la presentación de dichas negociaciones como la mejor estrategia.
Hezbollah se juega a ganar a sectores del ejército libanés y a la incompetencia de las fuerzas militares de la ONU, o la negativa de muchos países a ser parte de ellas por temor a tener enfrentamientos con Hezbollah que generen atentados en sus países. Esto no es políticamente una estrategia para ganar sino para extender en el tiempo y la geografía el conflicto militar. La estrategia de ganar a sectores del ejército libanés es el reconocimiento que, a no ser por un golpe de estado o una guerra civil, el Partido de Dios no obtendría el poder total del país.
Y aquí sobreviene la crítica militar más aguda de la estrategia de Hezbollah, y la más peligrosa para el Líbano y, particularmente, para su clase trabajadora. Así como Israel necesita, para mantener la ayuda militar y económica del imperialismo y la comunidad judía mundial, para sobrevivir como estado, a través de la guerra permanente, Hezbollah busca la misma estrategia de “guerra sin fin” para asegurarse el fluir de la ayuda militar y económica de Siria e Irán y de los estados y comunidades islámicas del Medio Oriente y el mundo.
Así como el Estado de
Israel, enclave del imperialismo, se derrumbaría con el corte de la ayuda internacional, la red del clientelismo y los “planes sociales” de Hezbollah, verdadero pivote de su poder político en el Líbano, colapsaría sin un estado de guerra perpetua con Israel. Para los socialistas revolucionarios, solo una estrategia revolucionaria y el poder de los trabajadores podrían detener esta espiral guerrerista de los negocios de Hezbollah e Israel. Claro está, guardando las diferencias entre un estado con pretensiones de desarrollo industrial y supremacía sobre la región (Israel) y los tenderos de Hezbollah.
La derrota militar de Israel es clave en esta estrategia. La paz armada, el conflicto permanente sin definición, la supresión de las energías
revolucionarias de las masas del Medio Oriente – contenidas por un lado por los regímenes despóticos árabes y las organizaciones como Hezbollah y en el propio Israel a través del fraude del mantenimiento de un estado artificial religioso– solo garantizan la prosecución sin fin de la guerra. La paz solo puede sobrevenir en el Medio Oriente a través de la revolución, la fraternidad de los trabajadores de los distintos países, la Federación Socialista del Medio Oriente y un cuadro de frente sólido, militar y político, contra Israel y el imperialismo norteamericano y europeo.
La izquierda reformista, incluidos aquellos que otrora fueran revolucionarios y hoy están en proceso de socialdemocratización, apoyan (aunque, repetimos, algunos digan que
críticamente) a Hezbollah como una extensión de su política de transar alianzas con la burguesía de sus países en frentes populares. No importa que Hezbollah represente un salto al pasado, a las etapas más oscuras de la historia de la humanidad en términos estratégicos.
Por supuesto que esta “izquierda” de la reforma y las etapas artificiales en el proceso revolucionario aducirán: “en una guerra hay dos bandos, y el que no esta con uno, esta con el otro.” La izquierda revolucionaria debe responder a esta falsedad con energía: el único bando en el terreno militar, así como en el político, está determinado por los intereses de la clase obrera. Esta misma “izquierda” fue la que adujo razones similares para sostener los regímenes Sandinista (que
ya vimos en lo que terminó), o “la vía pacifica al socialismo” de Chile bajo Allende (que llevó directamente a la dictadura Pinochetista) o que debatían la importancia de apoyar sin críticas al “socialismo real” de la Unión Soviética antes de su colapso.
Ahora, apoyando a Hezbollah o Hamas, o la dirección Iraní, desarman al movimiento de izquierda y los trabajadores del mundo y retroceden aun más, a formas mas retrógradas de apoyo a salidas pro-burguesas.
Esta manía de apoyar sin debatir a cualquier fuerza en la
línea de fuego ha sido la fuente de muchos fracasos, el de apoyo al fundamentalismo islámico es la preparación de uno mucho más desastroso.
Hezbollah no está solo en el Líbano, aunque hoy por hoy hegemonize la lucha militar contra Israel. Existen las tradiciones, la cultura y la organización – aunque sean pequeñas – de una izquierda laica, con tendencias democráticas y aun algunos grupos revolucionarios de izquierda. Ellos deben ser los depositarios de la ayuda material y política de la izquierda mundial. Si no existieran en el Líbano, las organizaciones revolucionarias y de izquierda de importancia a nivel nacional e internacional, deberían volcar todos sus esfuerzos en crearlas, reclutando y enviando cuadros y ayuda material.
Hezbollah no quiere un frente único contra el imperialismo e Israel aunque lo predique para las tribunas de la izquierda reformista de Occidente. La izquierda revolucionaria debe imponérselo por sus propios medios: a través de la movilización contra la agresión de Israel, el apoyo irrestricto a la izquierda revolucionaria en el Líbano y el debate democrático entre las masas, del Líbano e internacionalmente, con Hezbollah, Hamas, la dirección Iraní, los gobiernos burgueses corruptos y decadentes del Medio Oriente…
Mientras
defendemos al Líbano, Palestina, Siria, Irán e Iraq contra los ataques de EEUU y su enclave, Israel, luchamos por la formación de una corriente internacional y partidos de los trabajadores y la izquierda revolucionaria en la región. Golpeamos juntos aunque marchemos definitivamente en forma separada. Así también podrá la izquierda revolucionaria ganar para sus filas a muchos trabajadores del Medio Oriente que, por la falta de una política realmente de izquierda, se ven compelidos a seguir a las direcciones fundamentalistas, y reformistas, cuando no retrógradas, como Hezbollah y Hamas.
Los trabajadores y jóvenes del Medio Oriente deben ver que existe una oposición al imperialismo y al Sionismo en la región que lucha en forma consistente contra ellos a
nivel internacional, despojada de prejuicios religiosos y sectarios. Estamos seguros que verán en esas fuerzas el futuro. Esto es posible a condición solo de que las mismas no capitulen a las direcciones existentes que, en el plano histórico, llevaran a las masas de la región a un callejón sin salida.
MUJER:
Mujeres Rehenes de la Iglesia y el Gobierno
El caso de la adolescente deficiente mental violada en la localidad de Guernica, a quien una jueza le negó la posibilidad de terminar con el embarazo, conmocionó a la opinión pública provocando rechazo al fallo judicial, a la vez que puso en cuestionamiento la
responsabilidad del propio gobierno.
El segundo caso en el que la justicia intervino para impedir el aborto a otra joven violada con discapacidad mental en Mendoza, terminó por instalar a nivel nacional la discusión acerca de la legalización de la práctica del aborto, tanto que obligó a varios políticos burgueses a pronunciarse en contra, como Chiche Duhalde, los referentes del partido de Macri y Elisa Carrió; mientras que otros optaron por el silencio.
En ese sentido, los gestos y declaraciones del gobernador Solá, del Ministro de Salud Ginés García, de los diputados/as kirchneristas y los escraches que realizaron los piqueteros oficialistas de Barrios de Pie y FTV a la jueza de menores Siro, no fueron más que actos demagógicos para engañar al electorado y a las mujeres que reclaman el derecho al aborto legal, evitando de esa manera que la “justicia” de los ricos sea puesta en tela de juicio.
Por eso, estando al frente del estado y teniendo todos los recursos a su disposición, no cumplieron con sus deberes de funcionarios públicos, para que se
garantice un derecho que autoriza el propio Código Penal que ellos defienden. Se lavaron las manos dejando en el peor de los desamparos a quien por su condición de absoluta indefensión (por ser menor, mujer, deficiente mental, pobre y víctima de una violación) no le quedó otro camino que recurrir a la protección de las instituciones oficiales, de las que solo obtuvo un subsidio por alimentos y declaraciones a “favor” de la despenalización.
Este hecho sirve para juzgar el verdadero rol y contenido de clase de las acciones de un gobierno, que en nombre de la “independencia de poderes” y la “libertad de conciencia” permite la injerencia de la Iglesia Católica en las decisiones de Estado, violando incluso sus propias leyes.
Ya nadie puede negar que en nuestro país - a pesar de la penalización - se realizan 700.000 abortos clandestinos por año y que debido a las condiciones de precariedad en que se hacen mueren (también anualmente) más de 500 mujeres pobres y de la clase trabajadora, mientras que otras miles sufren graves secuelas físicas por infecciones, pudiendo además ser encarceladas si se las denuncia.
Mientras tanto en las clínicas privadas, las mujeres de las clases acomodadas pueden interrumpir su embarazo en las mejores condiciones y con la seguridad de que ni la moral
hipócrita ni las leyes de los funcionarios, curas, jueces y miembros de la corporación médica, las alcanzará.
En el marco del colapso de la Salud y Educación Pública, la pose “progresista” del gobierno y sus medidas paliativas, como el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, la Ley que permite la ligadura de trompas y la vasectomía (o la media sanción de la Ley de Educación Sexual en las escuelas primarias y secundarias) no evitarán las muertes ni resolverán ninguno de los problemas generados por la prohibición del aborto.
Las
organizaciones feministas independientes, que junto a la CTA llaman a confiar en esta política y en la via parlamentaria para avanzar en las reivindicaciones de la mujer, le capitulan al gobierno de Kirchner, que arrodillado ante los jerarcas de la Iglesia Católica y su cruzada ultra-reaccionaria, promueve cambios limitados para que nada cambie, negando el derecho humano elemental de todas las mujeres a decidir si quieren tener hijos o no, en qué momento hacerlo y cuantos tener.
La Iglesia, sostén ideológico de la explotación capitalista, defensora de curas abusadores, responsable y cómplice de los mayores crímenes cometidos contra la humanidad, se erige en autoridad moral para obligar a las mujeres a ser madres a toda costa,
castigando con un criterio de clase a las que intentan romper ese mandato.
Kirchner y su esposa reconocen esa autoridad, por eso se comprometieron ante el Papa Ratzinger a mantener la penalización y a seguir sosteniendo con fondos públicos los sueldos de los curas y los subsidios para los colegios, fundaciones y universidades católicas.
En estas escuelas, la jerarquía oscurantista se propone formar los/as militantes fundamentalistas dispuestos
a organizar una verdadera caza de brujas, como lo demuestran las manifestaciones, amenazas y atentados que hicieron en Mendoza y que se intensificarán en la medida en que el movimiento de mujeres, la izquierda, los sectores obreros combativos y todos los que se reivindican democráticos, no se organicen para aplastarlos antes que se fortalezcan como una moderna fuerza de choque al servicio de la reacción.
No se puede esperar nada del Estado y sus instituciones. Por eso fueron las mujeres organizadas quienes garantizaron el derecho a abortar a la chica de Guernica.
La formación de comisiones de mujeres en los barrios, lugares de trabajo y estudio es una tarea que deberá tomar en sus manos las mujeres trabajadoras y de la izquierda para imponer con la movilización la verdadera educación sexual para decidir, la provisión de anticonceptivos para no abortar y el aborto legal, seguro y gratuito para que no sigan muriendo las mujeres pobres. Para enfrentar y derrotar a los verdugos del gobierno y la Iglesia el conjunto de la clase obrera y sus organizaciones tiene que ser parte de esta lucha.
INTERNACIONAL:
CUBA:
Lo que dijo y lo que no dijo Fidel en Córdoba
Los Últimos Rugidos de un León Hervíboro
La situación de crisis provocada por la salud de Fidel Castro, hace que sus últimas declaraciones (las que hizo en la reunión de presidentes del Mercosur en Córdoba) cobren particular relevancia. Poco antes de visitar la casa del Che, reafirmó que para obtener lo que los trabajadores necesitan “no hace falta hacer una revolución socialista”.
Fidel dijo que el MERCOSUR significaría “un enorme paso adelante, un genuino espacio de Integración Latinoamericana…” y que este tratado comercial, según sus palabras “el primero de ese tipo después de
la revolución”, ayudaría a “socavar el bloqueo de Cuba por parte de EEUU.” Castro terminó su exposición afirmando que Bush y los imperialistas yankys estarían muy preocupados por esta “integración latinoamericana”.
Es cierto que existe “preocupación” en algunos países poderosos sobre la reunión del MERCOSUR, ya que todo hombre de negocios que no está invitado a una reunión de negocios de la competencia, termina preocupándose. Y también es cierto que el tratado con Cuba socava el bloqueo de EE.UU. contra la isla . Sin embargo también es cierto que el bloqueo ha sido roto ya hace tiempo por Canadá, toda Europa, todos los países de Latinoamérica y Asia (China por comenzar) y por cientos de miles de norteamericanos que visitan Cuba todos
los años. En ese sentido habría que decir que el MERCOSUR se tomó demasiado tiempo para hacer algo que ya todos hacen, excepto los más recalcitrantes.
Fidel prosiguió luego su discurso (un poco más radical) en un espacio abierto y ante unos 20.000 asistentes. El acto, organizado por las Madres de Plaza de Mayo dirigidas por Hebe de Bonafini y grupos piqueteros Kirchneristas como Barrios de Pie-Libres del Sur-Patria Libre, contó con la presencia de una enorme mayoría de concurrentes que fueron por su cuenta, mayormente jóvenes, que querían escuchar y ver tal vez por última vez al anciano ícono de la revolución latinoamericana.
Lo que dijo ante los presidentes y afirmó frente a la multitud fueron palabras que uno debería comparar con el discurso del Che en una reunión de cancilleres en Punta del Este o con el discurso del propio Fidel conocido como “La Segunda Declaración de la Habana” del 4 de febrero de 1962. Solo así podría cuantificarse el retroceso político, retórico y de objetivos de Castro y la revolución Cubana.
Castro alabó y felicitó a los presidentes presentes, pero no tuvo una sola palabra denunciando las condiciones sociales y políticas en que viven los trabajadores de esos paises, o al menos una propuesta que trascendiera lo que los propios presidentes burgueses
de ese encuentro acordaron. Fidel era uno más del “club” que administra el desarrollo capitalista de Latinoamérica.
Castro no habló una sola vez de la Revolución ni el Socialismo. Para él el imperialismo solo existe en la figura de Bush, razón por la cual no hizo una sola mención acerca del imperialismo europeo ni sobre el propio Partido Demócrata yanky. Tampoco habló sobre la presencia de las tropas Argentinas y Brasileñas en territorio de Haití que están realizando el trabajo sucio del imperialismo.
Toda la denuncia al
capitalismo y los llamados a la lucha revolucionaria que habían cruzado la “Segunda Declaración de la Habana” en 1961 hace años desaparecieron del arsenal politico y retórico del anciano comandante, proponiendo ahora la desmovilización de los revolucionarios para apoyar a gobiernos como el de Lula, Kirchner, Tabare Vázquez, Morales, Chávez y Duarte.
Ni una palabra salió de la boca de Fidel sobre las tropelías europeas en África y Asia, aprovechando que todos están distraídos concentrados en las barbaries de EEUU en Irak o Israel en el Líbano. El león ha cambiado su rugido por un maullido, convirtiéndose en lo que Perón
– hablando de sí mismo – caracterizó como un “león herbívoro».
Inútil fue que Chávez, con su retórica confusa y ecléctica, llamara a homenajear a Fidel como uno de los más grandes revolucionarios del planeta. La evidencia está a la vista que, aunque incompleto, Fidel pasará a la historia por su pasado, el de 1959, el de 1961, hasta el de 1968-69, no por su presente.
Nada queda del internacionalismo forzado de Angola o el foquismo voluntarista del Che en Bolivia en el arsenal de Castro. Ya no es el revolucionario, sino el moderador, el traficante de las ideas de la Socialdemocracia Europea en nuestro
continente. Claro, los “izquierdistas” que apoyan a Kirchner le creen. Después de todo, son ellos quienes lo rodeaban en el acto de Córdoba. Ellos son los que, como Castro, reducen el antiimperialismo a la integración burguesa en el MERCOSUR dirigida por las burguesías de nuestros países y 3/4 del imperialismo mundial.
El carácter del Estado
Cubano y su defensa
Si bien la revolución impuso la nacionalización y la transformación en propiedad pública de la mayoría de las industrias y el comercio, así como el desplazamiento físico de la burguesía que abandonó en masa el país, no llegó a crear organismos “soviéticos” (a través los cuales los trabajadores
movilizados, pudieran deliberar democráticamente y ejercer su propio poder) Esto no ocurrió, ni durante los levantamientos ni después de la Revolución.
En vez de estos se adoptaron muchas de las instituciones burocráticas, los métodos, las formas de gobierno y la retórica, así como la política internacional de la burocracia de Moscú (que tuvo gran influencia en el desarrollo postrevolucionario) Esta combinación de factores objetivos y subjetivos dio lugar a la creación de un estado obrero deformado e incompleto conducido por un gobierno bonapartista – basado en el poder de las fuerzas armadas – y un régimen político híbrido donde instituciones que se asemejan a las de la democracia burguesa (Asamblea) se mezclan con comités
locales y regionales que no gozan de ningún poder (actúan más como órganos consultivos) y los sindicatos, integrados, subordinados y carentes de toda independencia respecto del estado.
En ese marco, los limitados, pero importantes logros de la revolución cubana, como su independencia de los EE.UU., la propiedad pública de muchos de los elementos de la economía; la asistencia médica y educación universal y gratuita y la vivienda como un derecho, no un privilegio, así como la eliminación del sistema de renta de viviendas (entre otros) son verdaderas conquistas que necesitan ser defendidas contra el imperialismo y los reaccionarios.
Al mismo tiempo que los trotskistas defendemos estas conquistas del ataque de la burguesía y el imperialismo, pugnamos por una revolución de carácter político (no social) para que sea la clase obrera y los oprimidos de Cuba quienes ejerzan el poder directamente a través de sus propias instituciones, garantizando de esa manera que que se detenga el retroceso de la revolución, que viene siendo implementado por el gobierno de Castro, que permite y alienta el avance de la restauracion capitalista y la diferenciación de clases.
INTERNACIONAL:
BRASIL
Frente de Izquierda en Brasil
El proceso electoral brasilero ya está en marcha y Lula, que se encuentra en plena campaña, aparentemente ganará con una gran diferencia de votos. Sin embargo, lo novedoso del proceso no es esto, como tampoco la presentación de los candidatos de la derecha, sino la existencia de Frente de Izquierda (Partido del Socialismo y la Libertad, Partido Socialista de los Trabajadores Unificado y Partido Comunista Brasilero) que está ganando un espacio electoral importante entre los trabajadores y el pueblo, tanto que algunas encuestas lo llegaron a
ubicar como la segunda fuerza.
Esta realidad implica (más allá de los límites del frente encabezado por la dirigenta centrista Heloisa Helena) que en Brasil existen posibilidades para construir una izquierda revolucionaria consecuente. Los compañeros del CEDS (Centro de Estudios y Debates Socialistas de Porto Alegre) organización trotskista con la cual tenemos relaciones fraternales, nos enviaron un texto relacionado a este proceso, que reproducimos textualmente:
La perspectiva del CEDS para las elecciones y el voto al Frente de
Izquierda
No tenemos ningún compromiso con la democracia burguesa, ni colaboramos para fortalecerla en la conciencia de los trabajadores, ni hacemos campaña para una mayor participación popular en las elecciones como si esto fuese un beneficio en sí mismo. Las elecciones no cambian para mejor las condiciones de vida del pueblo. La comprensión de este problema para los trabajadores representa un crecimiento de su conciencia política, porque significa la disminución de la autoridad de la democracia burguesa entre las masas. En
ese sentido, el voto nulo, blanco o abstención, reflejan en alguna medida el descontento popular con las elecciones y la democracia burguesa.
Las elecciones son el terreno en donde la burguesía tiene la iniciativa. La participación de los revolucionarios en las mismas, que es una de las libertades democráticas conquistadas por los trabajadores en los años 80, es apenas tolerada por el estado burgués. Los revolucionarios tienen que aprovechar los procesos electorales para propagandizar las luchas de los trabajadores y el socialismo, teniendo en claro que ese espacio será hegemonizado por los partidos burgueses o socialdemócratas, que cuentan con los recursos financieros de los capitalistas y el monopolio de los medios de
comunicación.
La democracia burguesa sustenta al sistema capitalista. Nosotros luchamos por un gobierno de los trabajadores que construya el socialismo. Llamar al voto nulo es correcto, siempre que no se presente una alternativa para votar al campo revolucionario, que tenga condiciones para disputar electoralmente y utilizar el espacio político y los medios de difusión para fortalecer la conciencia de la clase trabajadora. Por eso, el voto nulo no puede ser una fórmula para ser aplicada mecánicamente en cualquier circu
(El mensaje tiene más de 64K y ha sido truncado.)