| El poder del perfecto amor |
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| escrito por Marcos Witt |
| 24.03.2008 |
El poder del perfecto amor Por Marcos Witt
El apóstol Juan, discípulo de Jesús y uno de los más allegados a nuestro Señor, fue quien escribió las siguientes palabras: "El perfecto amor echa fuera el temor" (1 Juan 4:18). Cuando el escritor utiliza la palabra "temor", se refiere a esa clase de inseguridad que produce el terror, el miedo y el temor ciego, tal como un esclavo se siente cuando es desobediente ante el látigo en las manos del amo cruel. Donde hay perfecto amor, no existe el temor, porque el amor deshace el látigo. El amor construye confianza. Cuando existe el amor, no existe el miedo. Las manos amorosas acarician, no golpean. Los brazos amorosos abrazan, no forcejean. El poder del verdadero amor es inmensurable. El resultado positivo que puede tener el amor en el corazón del hombre es incalculable. Lo que hace falta en el mundo, para destruir el temor, es el amor perfecto.
Hay
otra expresión que el apóstol San Pablo le dice a su discípulo Timoteo al escribirle su segunda carta: "Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio" (2 Timoteo 1:7 DHH). Otra traducción de la Biblia usa la palabra "cobardía" en lugar de la palabra "temor". Interesante porque el temor produce cobardía, es otra clase de temor, uno que nos impide hacer cosas, tener un espíritu de aventura y que nos paraliza ante las posibilidades. A través de esta palabra el apóstol desea animar a Timoteo, ya que como su maestro, es posible que Pablo hubiera determinado algunas de las debilidades de su alumno: la timidez y el temor. Al enseñarle acerca del poder que como seres humanos tenemos, al ser poseedores del "dominio propio", Pablo desea animar a Timoteo a descubrir que no era necesario dejarse dominar por el temor, sino que podía dominarse a si mismo a través del dominio propio que
viene de estar bajo la poderosa influencia espiritual de Dios. El perfecto amor de Dios lo podía ayudar a tener el dominio propio necesario para ser fuerte, vencer el temor y surgir en la vida.
De la misma manera, Dios desea que usted y yo descubramos esa misma enseñanza. Dios desea que sepamos que se puede vivir libre del espíritu de temor, caminar en amor, en poder y en dominio propio. Si permitimos que el verdadero amor de Dios inunde nuestras vidas, nunca más seremos iguales. Nunca más seremos esclavos del miedo, del pánico ni de los temores que quieren invadir nuestra vida. Podemos vivir libres, gracias al perfecto amor de Dios. El temor paraliza a las personas y es un obstáculo que entorpece el camino rumbo a ser un campeón y nos impide alcanzar los sueños que Dios nos ha programado para conquistar nuestra tierra prometida, el sueño de nuestra vida y el destino por el cual Dios nos creó.
En el Antiguo Testamento
encontramos la gran historia de la liberación del pueblo de Israel. Por cientos de años habían vivido bajo el reinado esclavizante de los faraones egipcios. Finalmente, gracias al gran liberador Moisés, pudieron salir de esa situación y comenzar el camino rumbo a su Tierra Prometida. La tierra que por mucho tiempo había sido de sus padres, pero que, cuando se mudaron a Egipto, habían perdido control de la misma y ahora la habitaban sus enemigos. Al acercarse a su vieja patria, enviaron a doce espías para que investigaran el lugar que les pertenecía, para saber contra que clase de enemigo tendrían que luchar para volver a conquistar su tierra. Diez de los espías regresaron llenos de temor, paralizados por el miedo, y contando cosas que a su parecer eran obstáculos imposibles de vencer. El temor los afecto tanto que decían que las personas que habitaban en aquella tierra parecían gigantes y que era imposible vencerlos. Lograron convencer a
todo mundo de que entrar a esa tierra, que de hecho les pertenecía por herencia y sangre, era una tarea imposible y que debían desistir de hacerlo. Solo dos de los espías regresaron con la fe suficiente para entrar y tomar posesión de lo que era suyo por promesa de Dios y por herencia. Sin embargo, esos dos espías, llamados Josué y Caleb, no tuvieron la fuerza suficiente para convencer a todos que podían tomar aquella tierra. Pasarían cerca de cuarenta años antes de lograr ese cometido. Cuando entraron, de los doce espías originales, solo quedaban estos dos gigantes de la fe. Todos los demás murieron en el desierto sin haber probado la Tierra Prometida, como lo hace tanta gente que nunca cumple sus sueños. Prefieren creerle al temor y morir en su desierto personal que atreverse a creer que pueden tomar posesión de lo que Dios les ha prometido regalar: su destino.
Todos tenemos una "tierra prometida" que Dios nos ha preparado,
solamente que es necesario destruir cualquier temor que haya en nuestra vida, para dar el paso de fe y poseerla. Muchas personas han visto sus sueños diluirse por el temor que gobierna sus vidas. ¿No entrará usted su tierra prometida a causa del temor? Es importante que sepamos que el temor es una herramienta en manos del enemigo de nuestra alma para detener nuestra bendición. No le tenga miedo al miedo. Destruya el miedo, poniendo el perfecto amor en su vida y verá como todo cambiará.
Conoce más de este tema en "Dile adiós a tus temores" por Marcos Witt.
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| LILIANA |
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Mié, 1 de Oct, 2008 11:10 am
liliana larrabeiti <calvaska@...>
calvaska
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