Opus Dei: ¿secta cristiana o mafia santa?
Un misterio guardado bajo siete llaves
Carlos Machado (para Kaosenlared) [05.07.2006 16:52] - 272 lecturas -
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Al ser humano siempre le han fascinado los misterios, de los que hay
miles sin resolver, y uno de ellos es el que envuelve a las
organizaciones secretas. Muchos sienten la atracción de escudriñar
dentro de ellas, saber de qué se ocupan, quiénes son sus miembros,
etc. Esa curiosidad ha recaído, por ejemplo, en el Opus Dei("Obra de
Dios" en latín), una de las más impenetrables de la era
moderna.Investigadores que viajaron a España, cuna de la "Obra",
para estudiar y tratar de entender a este grupo, afirman que hay
tres áreas para analizar su poder, a juicio de los analistas
consultados: su influjo en el Vaticano, su influencia en los
círculos políticos y empresariales, y la relación con sus miembros.
Lo cierto es que el Opus Dei nació en 1928; el Papa Juan Pablo II lo
elevó en 1982 a la categoría semi-independiente de "prelatura
personal"; y su fundador, José María Escrivá de Balaguer, fallecido
en 1975, fue canonizado en 2002. Todo un logro ciertamente asombroso
en materia de rapidez, sobre todo teniendo en cuenta el tiempo,
jamás menor a cincuenta años y que puede llegar a más de cien, que
se toma la Iglesia tras numerosos análisis y testimonios para
considerar si alguien merece la santidad. Rápidamente también
la "Obra" instaló su sede central en Roma, para estar
convenientemente muy cerca, en más de un sentido, del centro mundial
de la Iglesia. Teólogos españoles sostienen que el Opus Dei logró
ascender a la cúpula del Vaticano, convirtiéndose en una especie
de "iglesia dentro de la iglesia", de la mano del papa polaco.
Aseguran también que la "Obra" comenzó a frecuentar y "mimar" a
Karol Wojtyla desde comienzos de la década de 1970, cuando era
arzobispo de Cracovia, organizándole viajes por todo el mundo –algo
a lo que en poco tiempo demostró ser muy afecto- e invitándolo a sus
congresos en Roma. Agregan que la empatía ya existente entre el Opus
y Wojtyla se reafirmó una vez que éste se convirtió en el Sumo
Pontífice y acordaron, juntos, llevar a cabo una "nueva
evangelización" con principios ultraconservadores. Ello fue
rápidamente puesto en práctica por Juan Pablo II no bien inició su
papado, ya sea emprendiendo viajes a América Latina para
combatir "in situ" a los seguidores de una simbiosis cristiano-
marxista como la Teología de la Liberación, y a Africa y varios
países del Tercer Mundo, proclives a descarriarse de la tutela del
Vaticano en base a carencias y necesidades de sus pueblos a las que
la cumbre de la Iglesia nunca supo, o quiso, prestar demasiada
atención. El Vaticano encontró también en el Opus Dei una especie de
caballo de Troya en medio del mundo, una voz que se haría eco de su
cruzada oponiéndose al aborto, al uso de preservativos, al divorcio
y a los derechos de los homosexuales, entre otros "horrores"
anticlericales.
Fundado, como se dijo, en 1928 por el sacerdote español José María
Escrivá de Balaguer, quien según su propio relato tuvo una "visión"
de lo que debía aportar a la Iglesia, el Opus Dei –que actualmente
cuenta con unos 85.000 miembros repartidos por todo el mundo-
cimentó primero su crecimiento y luego su poder en la España del
régimen de Francisco Franco (1939-1975), donde logró colocar a dos
ministros en el área económica: Mariano Navarro en Hacienda y
Alberto Ullastres en Comercio. En poco tiempo aumentó esa cifra, ya
que de los 19 ministros con que contaba el "premier" español
franquista Carrero Blanco, 12 pertenecían al Opus Dei. A partir de
allí no cesó de contar con miembros en distintas áreas del poder y
de la Iglesia en varios países. El portavoz de la "Obra" en Gran
Bretaña, Jack Valero, reconoció a regañadientes que hoy en día
cuenta en el propio Vaticano con sólo dos cardenales: el arzobispo
de Lima, Juan Luis Cipriani –quien apoyó hasta último momento los
dictatoriales manejos políticos de Alberto Fujimori- y el español
Julián Herranz, pero además está el vocero papal, el también español
Joaquín Navarro Valls, quien se mantiene inamovible en ese cargo
desde hace más de 25 años y que hizo suficientes méritos para hacer
recaer sobre sí la frase: "Si la información es poder, quien la
controla en la Iglesia detenta todo el poder". Es que el portavoz no
sólo difunde la información, sino que la crea, la elabora y la
administra sin someterse a ningún control democrático. Y una parte
fundamental de la información es ocultar o negar la infuencia de
la "Obra" en el Vaticano. Sin embargo, se sabe que muchos más
obispos y cardenales, como el arzobispo de San Salvador, Fernando
Sáenz Lacalle –quien fue capellán del ejército salvadoreño que
asesinó a seis jesuitas y dos mujeres el 16 de noviembre de 1989- e
incluso el propio papa actual, Benedicto XVI –éste desde que era el
cardenal Joseph Ratzinger y llegó a comandar en el Vaticano la
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, moderno nombre de lo
que fue tristemente conocida como la Santa Inquisición- tienen
sobrada "simpatía" hacia el Opus. En este último caso, una sucesión
perfecta tras la muerte de Juan Pablo II para que la organización
mantenga y aún acreciente su influencia y poder en el mundo, siempre
a un ritmo ultraconservador. También se ha señalado como miembros en
España a algunos funcionarios del anterior gobierno del Partido
Popular que condujo el ex primer ministro José María Aznar, como su
ex ministro de Defensa, Federico Trillo. El propio Aznar, en tanto,
envió a uno de sus hijos a estudiar a la Universidad de Navarra,
propiedad del Opus Dei, mientras en el Reino Unido su ministra de
Educación, Ruth Kelly, admitió hace poco su pertenencia a la "Obra".
Política, economía y poder oculto
Aún no se entiende mucho la persistencia del Opus Dei en mantener
bajo siete llaves tanto la nómina de sus miembros como su
exclusiva "Constitución" y su Carta Orgánica, proclamando que dar a
conocer la pertenencia a la agrupación es algo estrictamente
personal, lo que atrae sobre ella las acusaciones de "secretismo" de
sus críticos, mientras sus fieles perpetúan las dudas al no darse a
conocer.
Después de España, el Opus tiene su presencia más numerosa en
América Latina, donde cuenta, en todos los países de la región desde
México a la Argentina, con unos 30.000 adherentes. Esta expansión
por el que llaman "continente de la esperanza" comenzó en el primero
de los países citados a fines de la década de 1940, aprovechando
para su crecimiento el hecho de que "América Latina es un sitio con
una fuerte raíz católica", como señalaron algunos de sus voceros.
Para reforzar esta expansión de la "Obra", su propio fundador viajó
varias veces a diversos países de la región, entre ellos Argentina,
Chile, Brasil, Perú y otros de Centroamérica, desde comienzos de la
década de 1970 hasta poco antes de su muerte en 1975. Durante su
visita a Buenos Aires y sobre el "apostolado" del Opus Dei, Escrivá
de Balaguer dijo: "En todos los sitios donde una persona puede
vivir, ahí tenemos nosotros aire para respirar". Y a decir verdad,
la "Obra" encontró muy rápidamente lugares y niveles donde nutrirse,
y no solamente de aire, al imponer su presencia en las élites
políticas y económicas de los países en donde apoyó su pie.
Se comenta que en América Latina formarían parte de esta
organización religiosa el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y el
líder de la derecha chilena Joaquín Lavín, entre otros, si bien
ninguno de ellos lo ha confirmado públicamente. En Colombia son
muchos los que señalan a Uribe y a parte de su gabinete como
vinculados al Opus, al que un reciente informe de la prestigiosa
revista "Harper's" describe como "empresa autoritaria y semi-
clandestina que se las arregla para colar tecnócratas adoctrinados,
administradores y políticos en los niveles más altos del Estado".
Eso sí, los latinoamericanos cuentan ya con candidatos para cumplir
con una de las aficiones de la "Obra": la de elevar a la santidad a
cuanta personalidad afín a ella ande por allí. En tal sentido el
sacerdote José Martín De la Hoz, director de la Oficina para las
Causas de los Santos del Opus Dei en España, reconoció que se han
iniciado los procesos para elevar a los altares al ingeniero
argentino Isidoro Zorzano y al pediatra guatemalteco Ernesto Cofiño,
considerados pioneros del grupo en la región. Se recuerda que en la
Argentina, donde actualmente cuenta con unos 7.000 miembros, el Opus
Dei comenzó a alcanzar gran infuencia durante el gobierno militar de
Juan Carlos onganía. Es que la "Obra" siempre encontró mayor
afinidad –y por lo tanto mejores bases para diseminarse- con los
poderes de turno, sean militares o civiles, en especial de corte
derechista, y en otros círculos también muy aprovechables para
seguir escalando posiciones como lo son la prensa y las finanzas. En
las recientes elecciones llevadas a cabo en Perú, la derecha trataba
de llegar al poder en torno a la líder política Lourdes Flores en
una coalición dominada por el viejo Partido Popular Cristiano, que
cuenta con numerosos miembros del Opus Dei y prominentes empresarios.
Gracias a su obsesión secretista, también es difícil de determinar
el poder económico del Opus, ya que la organización se encuentra
diversificada en numerosas fundaciones y no publica balances ni
cuentas generales. De todas maneras, pudo saberse que solamente la
Universidad de Navarra –una de sus "perlas" educativas- obtuvo al
finalizar el año 2004 beneficios por alrededor de 240 millones de
euros. Además de la citada casa de estudios, la "Obra" cuenta
también con la Universidad Austral, en Argentina, la de Piura en
Perú y la de La Sabana, en Colombia, entre otras, y posee numerosos
colegios, escuelas de negocios y centros para sus miembros
numerarios.
Ocurre que el Opus Dei es una máquina de recaudar dinero con vistas
a acrecentar su poder. Para ello cuenta, además de sus universidades
y otros centros de estudios, con las donaciones de todos sus
miembros, tanto los poderosos como los simples numerarios que ya
comienzan a aportar desde su ingreso. Los que viven en los distintos
centros, llamados "casas de familia cristiana", y que salen a
trabajar, donan todo su salario y sólo se les provee un poco de
dinero "para viáticos". Incluso todos los adherentes a la "Obra",
sin excepción, hacen su testamento o lo cambian, si ya lo tenían
hecho, a favor del Opus. El ejemplo más reciente de ello ocurrió el
25 de febrero de este año 2006, cuando falleció a los 79 años Luis
Valls Taberner, copresidente del Banco Popular de España durante 30
años. Fiel seguidor de San Josemaría Escrivá, el banquero y
numerario del Opus Dei había testado a favor de la "Obra" dejándole
toda su fortuna, estimada en 60 millones de euros. Como puede
apreciarse, la organización busca atraer para sí todo el poder
posible a partir de lo que precisamente da más poder: el dinero.
Dinero que por supuesto invierte en sí misma.
. No se conoce, en cambio, que el Opus desarrolle alguna obra de
bien entre sectores necesitados o se ocupe de las vicisitudes de
barrios carenciados, inundados o que sean castigados por tantas
otras plagas que acompañan en el mundo a la tan dispar distribución
de la riqueza.
Del funcionamiento y las prácticas medievales El hecho de que el
papa Juan Pablo II convirtiera a esta organización en "prelatura
personal" en 1982, fue algo sin precedentes en la historia de la
iglesia católica. De esa manera, el grupo pasó a ser una especie de
diócesis supraterritorial que no está sometida ni a la jurisdicción
ni a la autoridad de los obispos, respondiendo directamente al
pontífice. Un verdadero movimiento independiente dentro de la
iglesia, a la vez que un fuerte núcleo de poder dentro del Vaticano.
Como se dijo, la sede central del Opus Dei se encuentra en Roma, con
lo que se ha querido subrayar el carácter "universal" del
movimiento, y a su cargo está el obispo español Javier Echevarría,
secundado por el vicario general Fernando Ocáriz. Hacia abajo en la
estructura, la organización posee vicarios regionales. Las altas
funciones directivas son desempeñadas por clérigos, aunque éstos
constituyen apenas algo más del2% (unos 1.800 miembros), ya que la
mayoría de los miembros del Opus son laicos o fieles dispuestos al
sacerdocio. En cada país funciona una Comisión Regional (hombres) y
una Asesoría Regional (mujeres), que elevan sus reportes a los
sacerdotes que actúan como vicarios regionales. En los centros
diseminados por todo el mundo (las llamadas "casas de familia
cristiana") residen los "numerarios", hombres y mujeres solteros,
aunque, para evitar cualquier tentación carnal, lo hacen en casas
separadas. Allí se organiza la formación y atención de los fieles,
además de celebrarse misas, recibir confesiones y brindarles guía
espiritual, esto a cargo de los clérigos encargados de las capillas
de cada centro. Los miembros casados –los "supernumerarios"- habitan
en sus propios hogares, aunque cumpliendo también con todas las
obligaciones que impone el Opus de la mañana a la noche y, por
supuesto, donando su porción de dinero a la "Obra".
¿Y cuáles son estas obligaciones que los miembros del Opus asumen
tan estoicamente?. En primer lugar al levantarse, muy temprano
siempre, tirarse al piso, besándolo y pronunciando la
palabra "servir", media hora de oración, ir a misa, rezar el
Rosario, leer la Biblia y hacer una lectura espiritual. En medio de
todo ello se hacen un lugar para el desayuno y las demás comidas,
claro. Además, participan en una charla semanal con los encargados
de su formación, practican un retiro espiritual mensual, un retiro
anual de varios días y, también anualmente, un curso de formación de
varias jornadas. Entre estas actividades de los numerarios se
encuentra también una a la que deben concederle suma atención: la
atracción de nuevas ovejas al rebaño, es decir la captación de
nuevos miembros en colegios, clubs, lugares públicos y cuanto sitio
sea oportuno para ello.
Al margen de todo ésto, hay algunas prácticas particulares y
obligatorias para cada uno de los numerarios, sobre todo las de
raigambre medieval como son las mortificaciones corporales,
practicadas de varias formas. Deben tomar diariamente una ducha fría
(en cualquier época del año y obviamente con cualquier clima); y
dormir sobre una superficie dura. Una vez por semana, los hombres se
acuestan en el suelo y las mujeres sobre una tabla colocada sobre el
colchón. Sobre este último punto, algunos ex miembros dicen que
Escrivá de Balaguer afirmaba que ello era debido a que las pasiones
femeninas requerían de más disciplina. También hay otras
mortificaciones más dolorosas, como el cilicio, una malla de metal
con puntas que se ciñe al muslo y se usa dos horas por día, y
las "disciplinas", cuerdas con varios brazos que terminan en nudos
para flagelarse una vez por semana, generalmente los días domingo.
También hay mortificaciones más "suaves", como renunciar a algo en
las comidas, por ejemplo el postre. Los numerarios sostienen que
estas prácticas sirven para que el cuerpo y el espíritu
sean "dóciles a las exigencias apostólicas".
Manipulación y testimonios a favor
Ex miembros del Opus Dei que se alejaron de la organización la
acusan de manipular de diversas formas a sus integrantes. Por
ejemplo, mencionan el control absoluto de todas sus actividades
diarias; la lectura, por parte de los directores de los centros, del
correo personal que envían y reciben; y también el control de las
publicaciones que se leen. De hecho, se ejerce allí una férrea
censura de libros, películas y programas de televisión,
seleccionándose sólo los que los directores consideran que no
son "contaminantes" para los numerarios. Pero el Opus practica otra
manipulación aún más grave: la de las conciencias de sus miembros,
en la que no faltan el tratamiento psicológico y la utilización de
drogas hipnóticas para los que osen titubear o dudar entre continuar
en la "Obra" o alejarse de allí. Muchos ex numerarios del Opus
aseguraron que a los más críticos o dubitativos respecto de su
continuidad en los centros, se les llega a suministrar Rohypnol
para, psiquiatra o director mediante, convencerlos con más facilidad
de que el lugar y sus habitantes son la única familia posible.
Para ejercer el sentido de la imparcialidad, o si se prefiere el
beneficio de la duda, veamos diferentes versiones, a favor y en
contra, de personas que pertenecen a la "Obra" y de otras que
abandonaron la misma. En este caso son todos españoles.
José María Villalón tiene 47 años, es jefe de servicios médicos del
club de fútbol Atlético de Madrid, supernumerario –los miembros
casados- del Opus Dei, y tiene diez hijos. Dice: "Me uní al Opus Dei
hace más de quince años porque es una vocación, un camino a la
santidad a través del trabajo. Los contactos que tuve han sido con
amigos o personas allegadas, compañeros médicos o del mundo del
deporte, que ya estaban relacionados con el Opus Dei. El camino que
he elegido me ayuda mucho en mi vida familiar. Primero porque de
forma libre puedes elegir el número de hijos que deseas tener. Por
otra parte, creo que es muy importante acercar a los niños a Dios
desde pequeños". Por lo tanto, José María ya tiene asegurados diez
flamantes candidatos a ingresar a la "Obra".
María Marcos tiene 41 años, es numeraria –los miembros solteros- del
Opus y vive en un centro femenino de la organización en Madrid.
Trabaja como profesora de derecho procesal en la Universidad de
Alcalá de Henares. Señala: "Mi decisión de pedir la admisión al Opus
Dei fue porque vi que era una vocación divina. Cuando conocí el Opus
Dei fui comprendiendo qué es lo que Dios me pedía: que entregara mi
vida para servir a la iglesia, para acercar a otras personas a Dios.
Ese fue el principal motivo que me llevó a entregarme a Dios en el
Opus Dei cuando tenía 14 años".
Aquí cabe una salvedad: el Opus Dei sostiene a rajatabla que recién
se puede ingresar a la organización a partir de los 18 años de edad,
sin embargo son varios los casos en que se ha captado a adolescentes
de 14y 15 años, como reconoce la propia María en su caso.
Prosigue indicando que "la mortificación es algo que la iglesia
recomienda para poder estar siempre dispuesto a servir a los demás,a
servir a Dios. Es como un estar en forma desde el punto de vista
espiritual y muchas veces la manera es tratándose con un poquito de
exigencia o disciplina".
Manipulación y testimonios en contra
Las versiones de quienes se han alejado del Opus Dei tratan de
arrojar otro tipo de luz sobre el grupo.
Por ejemplo, Agustina López de los Mozos, de 52 años, soltera,
actualmente periodista en Madrid y que fue numeraria del Opus
durante nueve años y hace 26 que se alejó del mismo, sostiene: "En
los últimos años, como numeraria, fui tomando conciencia de que hay
una esquizofrenia dentro del Opus Dei; una cosa es lo que dicen que
tienes que vivir y otra cosa es lo que vives en realidad. Cuando te
das cuenta, eso genera una serie de preguntas que allí nadie te
contesta, y llega un momento en que todo se rompe y produce una
sensación interior de que tú ahí no puedes seguir más, porque eso te
va a llevar a una enfermedad e incluso a la pérdida de la fe.
Prosigue Agustina recordando que "la primera vez que tomé contacto
con el Opus Dei, no sabía qué era, ni nadie me dijo ese día qué era
la `Obra'. Yo fui a jugar un partido de baloncesto y luego nos
prepararon una estupenda merienda, con gente muy encantadora. Yo
tenía 16 años. Una de las personas que estaba allí me pidió el
número de teléfono y ahí surgió todo".
"En un momento empezaba a estudiar mi carrera de periodismo –
continúa- y tenía que leer cierta bibliografía que me habían dado
mis profesores de la facultad, pero no puedes leer lo que quieras,
tienes que pedir permiso. Yo necesitaba leer a Simone de Beauvoir
pero me dijeron que no se podía leer. ¿Por qué?. Porque era una
mujer que no estaba casada y vivía con un señor que era marxista"
(por Jean Paul Sartre).
Según Agustina, "una de las principalísimas obligaciones de un
miembro de la `Obra' es el proselitismo. En todas las charlas de
formación te repiten constantemente que tienes que traer vocaciones
a la `Obra'. Uno no se puede ir libremente cuando quiere. Ellos
entienden que el que se va no va a ser feliz, se condena, es otro
Judas. Te inculcan el miedo a irte. Cuando dije que me quería ir me
cambiaron de centro y fui a uno donde las numerarias que allí vivían
eran personas raras, problemáticas. Me di cuenta de que era un poco
como yo me vería dentro de unos años. Solo estuve tres meses en ese
centro de mujeres tristes. Entonces un día planeé mi escape. Por la
noche preparé una bolsa mínima, con poco, para que no sospecharan.
Al día siguiente dije que me iba a trabajar y en lugar de irme al
trabajo fui a la casa de mis padres, a quienes les dio una gran
alegría verme volver".
Hace cuatro años, Agustina creó el sitio de Internet "Opus Libros",
al que definió como un punto de encuentro en el que ex integrantes
del Opus Dei comparten sus experiencias. En tal sentido
dice: "Cuando creamos el sitio de Internet, personas en todo el
mundo por fin se animaron a hablar de lo que les pasó. Me gustaría
que se entendiera que los ex miembros del Opus Dei lo único que
reclamamos es que no se vuelva a repetir lo que nos pasó a nosotros.
Que los padres y la iglesia estén atentos. No es cierto que tenemos
odio y rencor. Uno no debe olvidar, debe poder hablar de los
problemas".
Por su parte Ana Azanza Elio, de 39 años, soltera, también ex
numeraria del Opus Dei, escribió un libro con sus experiencias
titulado "Diecinueve años de mi vida caminando en una mentira: Opus
Dei". Actualmente es profesora en un instituto público en Jaén, al
sur de España. Ana señala que se fue del Opus Dei "porque entré
convencida de que era un asunto religioso y que verdaderamente tenía
una vocación, pero llegó un momento en que descubrí que esas
personas que decían que eran mi familia no lo eran. Cuando eres muy
joven te dicen que debes dejar atrás tu familia de sangre. Hasta las
conversaciones telefónicas te vigilan. Ellos predican muchas cosas
que no viven. Comencé a tener problemas en el trabajo y a esto se
juntó el hecho de que yo empezaba a criticar algunas cosas de la
directora y las numerarias que mandaban sobre mí, y ellas, en lugar
de aceptar realidades, empezaron a decirme que yo estaba loca y que
tenía que ir al psiquiatra. Y fui a uno de sus psiquiatras, y me
recetó que leyera `Inteligencia emocional'. Esa fue su receta. El
hecho de que tú estés durmiendo perfectamente, sin ningún problema
de sueño o de ansiedad y te estén diciendo que necesitas ir al
psiquiatra me pareció tan absurdo, cuando ellas tienen los cajones
de sus mesillas llenos de pastillas para dormir".
"En un momento –continúa Ana- entre cuatro personas me metieron en
una habitación y me encerraron, diciéndome que estaba mal, que me
iba mal en la `Obra', en el instituto donde trabajaba, en todas
partes y que no tenía remedio. Ellos dicen las cosas en un plano
inclinado. Es un lavado de cerebro constante.Entonces decidí que no
podía seguir viviendo en el centro y me fui a vivir a un piso yo
sola, ya que gracias a mi nombramiento como profesora y mi sueldo
podía pagarme mi vida. En el Opus llegas a no tener intimidad, no
maduras, no creces como persona, no tienes un reducto donde no esté
la `Obra' metida. Tienes que decir todo lo que haces, que entras,
que sales, adonde vas, de donde vienes, aunque sea una tontería.
Debes entregar todo tu dinero, incluso hacer un testamento hológrafo
dejando absolutamente todo al Opus Dei, a sus instituciones.
Entonces cuando uno sale lo primero que tiene que hacer es
preocuparse de hacer un testamento que anule al anterior, porque
sino se puede dar el caso de que lleves toda una vida echando pestes
del Opus Dei y te mueras, y tus bienes vayan a parar a ellos".
Santidad "express" y conclusiones
En definitiva, ¿cuál es el cometido del Opus Dei?. Todos y cada uno
de los miembros de la "Obra" repiten el latiguillo de que su
misión "consiste en difundir el mensaje de que el trabajo y las
circunstancias ordinarias son ocasión de encuentro con Dios, de
servicio a los demás y de mejora de la sociedad".Esta muy
telegráfica definición resulta poco concreta a la hora de tratar de
desentrañar su misterio y, en realidad, muy poco para justificar el
enorme desarrollo, poder e influencias de que ha hecho gala el Opus
Dei en sólo ochenta años desde que fue creado por el ahora santo
José María Escrivá de Balaguer, además de su constante acopio y
desmedida ambición de dinero.
A propósito, parte de este dinero podría estar destinado a aliviar
las tambaleantes arcas del Vaticano, después de los desaguisados del
cardenal Paul Marcinkus, quien dirigió por casi veinte años el
Instituto de Obras Religiosas (IOR), más conocido como el "Banco
Vaticano" o "Banco del Papa". Se recuerda que Marcinkus, que se
retiró en 1989 y se exilió en Estados Unidos, donde falleció no hace
mucho, se vio envuelto en el escándalo que involucró al IOR con el
Banco Ambrosiano –una de las principales herramientas de
financiación del Vaticano- y con los oscuros banqueros Michele
Sindona y Roberto Calvi, propensos a aventuras financieras
internacionales y ligados a su vez a la mafia y a la logia P-2 que
lideraba Licio Gelli, el mismo que una vez fuera condecorado por el
general Perón poco antes de morir éste. Dicho escándalo estalló en
1982, cuando el Banco Ambrosiano quebró y Calvi apareció colgado
bajo un puente de Londres, extrañamente "suicidado" ya que se halló
entre sus ropas una buena suma de dinero y, aunque parezca extraño,
algunos ladrillos. Todo un aviso para los que entendían, en esa
época, que la palabra "ladrillo" en francés tiene alguna sinonimia
con la palabra "ladrón". El caso es que el IOR quedó muy
desacreditado y sus reservas casi agotadas, ya que de ellas debieron
salir los 240 millones de dólares que finalmente debió entregar el
Vaticano a los acreedores del Ambrosiano. La purga de los pecados
económicos de la Iglesia quedó zanjada en 1998 cuando Juan Pablo II
beatificó a Giuseppe Tovini, fundador del Banco Ambrosiano, un
banquero que en el siglo XIX había logrado unificar sus habilidades
profesionales con la vocación cristiana. Al mismo tiempo
este "ascenso a los cielos" de Tovini consiguió, de alguna manera,
enterrar la funesta etapa de uno de sus malogrados sucesores:
Roberto Calvi.
Cuatro años después de haberle otorgado la santidad a Tovini fue que
Juan Pablo II hizo lo mismo con José María Escrivá de Balaguer, el
fundador del Opus Dei. Tal vez uno de los motivos haya sido
precisamente la inestimable colaboración de la `Obra' a la
recuperación de las finanzas vaticanas, ya que al haber tocado fondo
la economía de la Santa Sede, Juan Pablo II reaccionó nombrando una
comisión de cinco cardenales para que velaran por el funcionamiento
ortodoxo del IOR, creándose además un consejo de expertos que
provenían de la banca internacional, del que formó parte José Angel
Sánchez Asiaín, entonces presidente del Banco Bilbao Vizcaya y
probablemente vinculado al Opus Dei, para que orientaran esas
finanzas. Asimismo, el Vaticano se aseguró en el año 2000 el
asesoramiento de Michel Camdessus, que acababa de abandonar su cargo
de director del Fondo Monetario Internacional.Ese mismo año, el papa
Wojtyla completó su equipo de salvadores financieros nombrando,
personal y directamente, al cardenal y arzobispo de Barcelona
(también posiblemente ligado al Opus Dei) Ricard María Carlés
miembro de la Prefectura para los Asuntos Económicos del Vaticano,
lo que supuso un aval de confianza para el prelado catalán, quien
cuatro años antes se había visto involucrado por fiscales italianos
en una supuesta operación de blanqueo de dinero y tráfico de armas,
aunque al final las pruebas resultaron inconsistentes.
Quizás por estas cuestiones, sumadas al renovado flujo de dinero que
volvió a llegar a las arcas vaticanas desde las distintas diócesis y
de las "limosnas de los fieles", el papa Juan Pablo II bien pudo
sentirse impulsado a elevar a la categoría de santo al fundador del
Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, con una velocidad sin
precedente alguno en toda la historia de la Iglesia. En primer
lugar, para elevar a alguien a la santidad se exigía que hubiera
realizado como mínimo dos milagros. El papa polaco rebajó esa
exigencia a un sólo milagro. Cuando fue menester hallar un "milagro"
realizado por Escrivá de Balaguer, apareció rápidamente un
individuo –por supuesto miembro del Opus Dei- que aseguró que su
invocación a Escrivá le curó una afección en la piel. Algo que
seguramente hubiera solucionado la consulta a un buen dermatólogo y
el uso de una crema medicinal apropiada. Por otra parte, muchos
críticos señalaron que el caso de Escrivá había recibido un
tratamiento especial. Para aprobar la beatificación se efectúan
numerosas consultas a nivel mundial y debe recibirse el aporte de
testigos, tanto a favor como en contra de ese trámite. A "testigos
hostiles" importantes se les impidió el acceso a las audiencias –
sólo se permitió testificar a once de noventa y dos-, y cuando uno
de los ocho jueces eclesiásticos votó contra Escrivá el proceso no
fue detenido, como exigen las reglas del Vaticano.
Es así como ha ido aumentando a grandes pasos el poder del Opus Dei,
a partir de la asunción de Karol Wojtyla al papado en 1978 –tras la
muy extraña muerte de su efímero predecesor Juan Pablo I-,
recordándose que en los días inmediatamente anteriores al cónclave
que lo eligió Papa, Wojtyla fue a orar ante la tumba de Escrivá de
Balaguer en Roma. ¿Habrá contabilizado su acceso al papado como
otro "milagro" necesario para elevarlo a la santidad?. Y ese poder
de la `Obra' acentúa ahora su continuidad con el actual Papa,
Benedicto XVI, el ex cardenal Ratzinger a quien, por su
intransigencia en contra de un acceso a algo de modernidad por parte
de la Iglesia y su acendrado ultraconservadorismo, varios clérigos
le han endilgado el mote, entre otros, de "rotweiler del Espíritu
Santo".
Lo cierto es que el Opus Dei ejerce, según los testimonios de
quienes se alejaron de él, todo tipo de censura, coerción y posible
lavado de cerebro sobre sus miembros numerarios y los que ávidamente
capta día tras día. Debido a su gran sigilo y a su poder tan
sospechoso, el Opus es acusado frecuentemente de ser una vasta
operación conspiratoria católica en busca de dominio mundial. Como
las listas de sus miembros se mantienen bajo llave, sus críticos
suelen llamarlo "la mafia santa", en tanto otros lo sindican
como "secta cristiana", y en realidad así parece comportarse y
actuar, como una secta. Al mismo tiempo, el teólogo español Juan
José Tamayo Acosta, un estudioso de los trasfondos de la
organización, afirma que "hablar en público o escribir sobre el Opus
Dei se ha convertido en algo política y religiosamente incorrecto".
¿Por qué será?.
Carlos Machado
karlos_585@...
http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=20604