La Policía disuelve la concentración de los «Anticristos»
La manifestación de la secta «Creciendo en Gracia» carecía de la
autorización necesaria
Luis Boullosa
La Policía informó a los miembros del grupo de que no podían
manifestarse por carecer de autorización
Madrid- Son pocos en España (unos 200, dicen) y aparentemente
pacíficos, pero sus señas de identidad son tan llamativas que la
Delegación del Gobierno debió pensar que era mejor prevenir que
curar y prohibió «in extremis» la manifestación que habían previsto.
Los seguidores de la secta «Creciendo en gracia», liderada desde
Miami por el doctor José Luis de Jesús Miranda, pasaron la mañana en
Chueca tatuándose masivamente su «marca de la casa»: el número 666.
Por la tarde, manifestación desde la plaza de Marqués de Vadillo
hasta Oporto.
El Ayuntamiento había dado su permiso hace dos meses pero la
Delegación dijo no. Un no quizá innecesario, porque al cabo, a las
tres de la tarde apenas 25 fieles se habían reunido bajo unos
soportales de la plaza de Marqués de Vadillo. Los policías
nacionales que se encargaron de identificarlos y cerciorarse de que
nada ocurría no eran muchos menos.
«Mucha gente que venía de Barcelona ha dado vuelta atrás al saber
que no teníamos autorización», comentaba una mujer mayor que lucía
en su brazo el retrato del lider carismático. «Acatamos la ley, pero
no se nos puede impedir que comuniquemos nuestro mensaje». Cuestión
esta última peliaguda, porque, interrogados al respecto, ninguno de
los adeptos parece tener la cosa excesivamente clara.
Como resumen, se puede decir que no consideran el número 666 como
ningún símbolo diabólico, sino como una cifra de prosperidad, que
estiman que todas las religiones establecidas son falsas (excepto la
suya, claro), que se amparan para su doctrina en la interpretación
de las epístolas de San Pablo y que su líder, para ellos, es nada
más y nada menos que Dios hecho hombre de nuevo, o, según su
equívoca nomenclatura, «el Anticristo». Un cargo elevado, sin duda
para un ex presidiario y ex heroinómano portorriqueño que acaba de
entrar en la sesentena. De Jesús vive ahora en Miami. pero el
interesado puede verlo todos los miércoles a las ocho de la tarde
(hora de allí) por internet o televisión «satelital». Eso sí, los
tatuajes eran variopintos, diversos e incluso bonitos. Cada cual se
las había ingeniado para conseguir un 666 distinto y personal.
http://www.larazon.es/noticias/noti_mad35408.htm