Familiares de las jóvenes pidieron a la Justicia federal la
intervención de la Cancillería. Y ampliaron la denuncia contra Servi
Trinitatis por trata de personas y otros delitos. Las chicas se
encuentran en Cuenca desde hace al menos cinco años.
Por: Gustavo Laurnagaray
Los familiares de cuatro chicas pampeanas que están en Cuenca
(España) como internas del cuestionado Instituto Servi Trinitatis
pidieron a la Justicia federal la intervención de la Cancillería para
su repatriación. El pedido está incluido en una denuncia penal por
trata de personas presentado en el Juzgado Federal de Santa Rosa.
También ampliaron la denuncia contra este instituto secular católico
acusado de "reducir a la servidumbre" a chicas con técnicas propias
de una secta. Ahora radicaron también, en ese mismo ámbito, una
denuncia por contrabando de medicamentos y entrada ilegal de dinero
al país.
Las mujeres, que en la actualidad tienen alrededor de 28 años,
fueron "captadas" cuando eran menores. Hace entre 7 y 5 años que
están en Cuenca (España). "En sólo tres casos, de los 100 que hay
estimados, las chicas eran mayores de edad", dice el abogado Omar
Gebruers, quien representa a víctimas y familiares de las jóvenes.
Los hermanos Rodrigo y Marcelo Loftvall son dos de los denunciantes
en la causa. Tienen dos hermanas que fueron internas en Servi
Trinitatis. "Una salió, pero otra está en España. Le lavaron la
cabeza y pedimos que regrese".
De las otras tres chicas, una está identificada, ya que los padres
declararon como testigos en la causa penal. Pero de las otras dos
sólo se tiene certeza que viajaron desde Santa Rosa hasta Cuenca.
La Ley de Trata -sancionada en febrero de este año- considera esa
práctica un delito federal. Los denunciantes, además, pidieron a la
Cancillería que, a través de la Embajada y el Consulado de España,
asista a las chicas pampeanas. "Nosotros pedimos que se rescate a las
mujeres, se las traslade al país, les den asistencia psicológica y un
alojamiento", dijo Gebruers.
El caso de Servi Trinitatis estalló a fines de mayo. Familiares de
internas de esta congregación laica, denunciaron en la Justicia penal
provincial a dos sacerdotes españoles, Antonio Martínez y Ricardo
Lattore, por reducción a la servidumbre y defraudación. Los acusaron
de captar menores para introducirlos al instituto. También de
recaudar dinero con supuestas mentiras. Un juez penal lo indagó, pero
la Justicia aún no resolvió si los procesan o no.
La denuncia ante el Juzgado Federal fue realizada el viernes pasado,
un día antes de la asunción del nuevo obispo de la Diócesis de Santa
Rosa de Lima, Mario Poli. Este sacerdote, cercano al cardenal Jorge
Bergoglio, reemplazó al obispo Fidel Brédice, a quien le otorgaron la
jubilación apenas estalló el escándalo. El instituto secular funcionó
con el apoyo y el consentimiento del obispo Brédice.
El obispo Poli evitó dar una opinión sobre la situación, pero el
escándalo de Servi Trinitatis estuvo presente en su arribo a la
Diócesis. En la homilía de consagración dijo: "No me pidan
definiciones que no tengo". Con el obispo Brédice tuvo un trato
cariñoso. "Agradezco las delicadezas que tuviste conmigo desde que se
conoció mi nombramiento. Y este gesto de aceptar la predicación a
pesar de las cosas que pasaron", dijo Mario Poli. Pero el nuevo
obispo tuvo un trato frío con los curas denunciados. "A los
sacerdotes les pido que esperen a que los conozca", dijo.
La causa en la Justicia provincial está casi paralizada, según Omar
Gebruers, el abogado de las víctimas y familiares
denunciantes. "Desde el 28 de julio no se toma ningún testimonio",
afirmó el letrado.
Lo que pasa es que la jueza a cargo, Florencia Maza, fue recusada por
los familiares por "parcialidad manifiesta". El planteo llegó a una
Cámara que rechazó la recusación y también una inhibición que
presentó la misma jueza. El tribunal obligó a la jueza a abocarse al
caso.
Gebruers y los familiares aseguran que no fueron a la Justicia porque
desconfían de la suerte de la causa penal provincial. "Cuando
empezamos con este caso pensamos que se estaba cometiendo el delito
de reducción a la servidumbre y defraudación. Pero a medida que
conocimos el caso, pudimos ver que también se estaría cometiendo el
delito de trata de personas", dijo el abogado.
http://www.clarin.com/diario/2008/09/02/um/m-01751506.htm